Doctor Ramon Carrillo, ejemplar medico argentino (Santiago del Estero, 1906-Brasil, 1956)

Algunos datos biográficos.

Mirada sobre la provincia de Santa Fe.

1941-1943: gobierno de Argonz-Leiva.

Doctores Irigoyen Freyre y Emilio Mira y López.

1946: “Derecho a la salud”.

Ecos de la “Semana de la Higiene”.

1947 – Primer Plan Quinquenal – Iniciativas del doctor Carrillo.

1949: nueva Constitución Nacional y el derecho a la salud.

Co-operación con la Fundación “Eva Perón”.

Arquitectura hospitalaria: “Ciudad-hospital”.

Diferencia entre alumno y discípulo.

De la Vida y de la Muerte.

El Orden.

Construcciones hospitalarias – Estadísticas de salud.

Creación de Institutos.

Creación de Hospitales.

Centros de investigación.

1950: Congreso Internacional de Cirujanos.

Testimonio insoslayable.

Semblanza del humanista Ramón Carrillo.

Obras en Santa Fe.  Gobierno del Ingeniero Hugo Caesar.

1951 –Argentina – Salud y anécdotas de MAESTROS.

Servicios preventivos y asistenciales de Salud.

Campañas sanitarias e inauguración de policlínicos.

10-12-1951: La salud del pueblo argentino.

Anécdota de un MAESTRO.

El hospital, en la doctrina de salud.

Conclusiones de doctor Carrillo en torno a “el espacio vital”.

Herencia de la arquitectura colonial española.

1952: 1ª Conferencia Nacional de Medicina Legal y Fiscal.

“El bienestar físico del pueblo”.

Laboratorio sanitario en Santa Fe.

Junio de 1952: Segunda presidencia del General Perón.

Declaración de la Confederación General del Trabajo.

Constitución del gabinete nacional

Salud Pública.

El reumatismo.

Las cardiopatías y algunas conclusiones del doctor Mende.

Obra social de Eva Perón.

Política sanitaria nacional

Títulos de algunos trabajos de investigación publicados.

Como nacen los brotes.

1954: Carrillo en Estados Unidos.

1955: absurda investigación sobre sus bienes.

Carrillo en la selva misionera.

1956: declinación constante.

18-12-1956: carta de Perón a Cooke.

20-12-1956: tránsito a la inmortalidad.

1972: “Guardia de Hierro y el Instituto de Estudios Superiores “Ramón Carrillo”.

20-12-1972: sepultura de Ramón Carrillo en su tierra natal.

1984: evocación en un acto.

1991: La salud y el espacio vital.  Conclusiones desde la Argentina.

Provincia de Santa Fe, primer gobierno de Reutemann.

1995 – Servicios de salud en la provincia de Santa Fe.

Problemas de salud.

Participación de la comunidad.

Algunas estadísticas de salud.

Enfermedades de transmisión sexual

2004: ministro Ginés González García y un “homenaje”.

2005 – Vigencia de la prédica del doctor Ramón Carrillo.

Opiniones a principios del siglo XXI.

2006: “Año de homenaje a Ramón Carrillo”.

Buenos Aires.

Corrientes.

Misiones.

Tucumán.

En Santiago del Estero, su tierra natal.

7 de marzo de 2006: centenario del nacimiento.

El médico santiagueño.

Su amistad con Homero Manzi

Un revolucionario de la salud pública.

El hombre, el científico, el funcionario.

Homenaje desde la Presidencia de la Nación.

 

 

Algunos datos biográficos…

Ramón Carrillo nació el 7 de marzo de 1906 en  Santiago del Estero. Hijo del profesor Ramón Carrillo Saavedra y de María Salomé Gómez Carrillo; el primero entre once hermanos. Cursó estudios primarios en la Escuela “Manuel Belgrano” y aprobó como alumno libre las materias de quinto y sexto grado, ingresando con doce años de edad en el “Colegio Nacional” de su ciudad natal; egresó en 1923, con “Medalla de Oro”.

Fue entonces cuando se animó a escribir su primera obra literaria donde reflejó su sensibilidad y tendencia a analizar los problemas sociales.

Develada su vocación por la Medicina, en 1924 se trasladó a Buenos Aires para estudiar en la Universidad Nacional de Buenos Aires; era el menor entre esos estudiantes.

En 1927 por sus calificaciones fue seleccionado para el cargo de “Practicante Externo” del Hospital de Clínicas.  Tenía veintidós años cuando  obtuvo el título de Médico también con “Medalla de Oro” y en esos momentos ya cooperaba en la redacción de la “Revista del Círculo Médico Argentino” y del “Centro de Estudiantes de Medicina” siendo luego el subdirector. Especializado en Neurología y Neurocirugía, trabajó junto al Doctor Manuel Balado, neurocirujano argentino con formación en universidades y centros médicos de Estados Unidos.

Viajó a Europa tras lograr una beca de la Universidad de Buenos Aires para su perfeccionamiento en mérito a sus excelentes calificaciones. Representó a la Argentina en el “Primer Congreso de Neurología” realizado en Berna, Suiza, en 1932 y se destacó por ser el más joven y uno de los más entusiastas investigadores.  Durante el trienio 1930-1933 trabajó junto a destacados investigadores compartiendo experiencias en centros científicos de Francia, Alemania y Holanda.

Distintos medios han reiterado que “realizó trabajos de investigación sobre neuropatología junto al profesor Brower; permaneció durante dos años dentro del servicio de neurocirugía donde operaba el profesor Oljenick; y realizó investigaciones bajo la dirección del titular de Anatomía del Sistema Nervioso, doctor Ariens Kappers. En el viejo continente, Carrillo también llevó a cabo trabajos de investigación y perfeccionamiento de técnicas en el Laboratorio de Histología de la Universidad de Ámsterdam, en el Instituto de Investigaciones, en el Hospital Guillermina y en el Instituto Leeuwenhoeck de Histología”.

 

El doctor Ramón Carrillo regresó a Buenos Aires cuando la sombra del fraude electoral y las denuncias por negociados acosaban a una Argentina evidentemente ya fragmentada como consecuencia de las marcadas diferencias sociales: una oligarquía terrateniente o dedicada a explotaciones agropecuarias, casi indiferente a la pobreza de la mayoría de la población en distintas localidades argentinas.

Convencido de la necesidad de promover el ejercicio del derecho a la salud, comenzó a vincularse con destacadas personalidades orientadas hacia la Política como ciencia y arte del obrar por el bien común.  Uno de sus amigos fue el talentoso santiagueño Homero Manzi –Homero Manzione nacido en Añatuya- y con él compartió sueños y esfuerzos.

(Sabido es que hasta mediados de la década del ’40, Homero Manzi militaba en el sector del radicalismo intransigente e integró la Unión Democrática junto a Luis Dellepiane, opositora a la candidatura del coronel Juan Domingo Perón -como lo ha destacado el historiador Enrique Pavón Pereyra- y electo Perón, se incorporó al movimiento nacional justicialista.)

 

El doctor Carrillo a mediados de la década del ’30, tras sucesivos estudios y experiencias había publicado libros referidos a Anatomía Patológica, Anatomía Comparada y Clínica Neurológica…

En 1937 fue distinguido con el Premio Nacional de Ciencias por su obra Yodoventiculografía.  Ese año organizó el Laboratorio de Neuropatología en el Instituto de Clínica Quirúrgica. Trabajó con criterios renovados en el Hospicio de las Mercedes y en el Hospital de Alienadas, luego Hospitales Borda y Moyano. Sus investigaciones y conclusiones acerca de la Neurobiología fueron transmitidas a sus alumnos y a sus discípulos.

En 1939 asumió la conducción del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central y en tales circunstancias logró actualizar su diagnóstico acerca de la realidad en la atención de la salud en las provincias argentinas porque los exámenes previos a la incorporación al servicio militar obligatorio revelaban carencias en lo pertinente a prevención, diagnóstico precoz y oportunos tratamientos terapéuticos.  Los datos estadísticos resultantes de esos exámenes individuales a jóvenes de dieciocho años estaban indicando en qué provincias había mayor pobreza, menor educación sanitaria e insuficiente atención médica.

A principios de la década del ‘40 en el territorio nacional sólo se disponía del “45% de las camas necesarias” y la distribución era irregular porque en provincias del norte y algunas de la zona cuyana y patagónica, los datos indicaban que había “0,00 % de camas por mil habitantes”.  Mientras tanto, distintos medios aludían a la corrupción: “…en honor a la verdad, grandes negociados se producían y el affaire de la Lotería Nacional significaba un porotito en medio de un mar de cebollas. Que hacían arder los ojos a más de uno, pero que también… dejaba en la impunidad más absoluta a muchos próceres conocidos por todos, esos a los cuales ‘nadie les dice nada’.” [1]

Así fue como uno de los niños cantores “…‘compañero de trabajo de un oficial tornero, comentó ante el resto la posibilidad de fabricar una bolilla de madera, de características similares a las existentes, la que cambiada en el momento del sorteo… podría asegurarles a todos un beneficio más que saludable.  El riesgo era muy poco: la recompensa muy alta’.  [2]

Y así fue nomás.  Se fabricó la bolilla, y el 24 de julio de 1942 salió el número 25.977: comprado previamente por los cantautores…”

El 8 de septiembre de 1942 mientras en Esperanza, madre de colonias… celebraban el día del agricultor, en Buenos Aires denunciaban el “escándalo de los niños cantores de la Lotería Nacional”

 

El doctor Ramón Carrillo, en 1942 participó en el concurso para la titularidad en la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires y aunque soportó algunos obstáculos, logró ese propósito al año siguiente y pudo demostrar su voluntad de servir, su perseverancia en el propósito de revertir la caótica situación de los enfermos que no disponían de medios, ni siquiera para paliar sus sufrimientos.

También fue profesor de Historia Argentina y de Historia de la Civilización en distintas escuelas secundarias de la capital federal.

Han comentado que durante el desarrollo de aquel concurso en la UBA, eran evidentes las actitudes de profesionales que censuraban la neutralidad expresada por el gobierno argentino frente al conflicto bélico entre las potencias europeas con adhesión de Estados Unidos.  El neurocirujano Manuel Balado –formado en universidades estadounidenses- se opuso a la calificación del doctor Carrillo porque apoyaba la neutralidad y como suele suceder, con calumnias intentaron evitar su nombramiento.

 

En 1943 conoció en el Hospital Militar al Coronel Juan Domingo Perón, quien también había estado en el latifundio de la Compañía “La Forestal” donde los hacheros trabajaban de sol a sol junto a sus familias que también servían al crecimiento de esa empresa dedicada a la explotación del quebracho en el norte santafesino, también en Santiago del Estero…

Ellos sabían de qué hablaban cuando decían: familia, pobreza, injusticia, sufrimiento, muerte. El Coronel fue uno de los integrantes del Grupo Obra de Unificación que había impulsado la jornada redentora de la historia del 4 de junio de 1943.

 

En los años siguientes, Ramón Carrillo siguió vinculándose con miembros de Forja fuerza orientadora radical de la juventud argentina-, entre ellos Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche… y a comienzos de 1945, la “Escuela de Medicina” designó a Carrillo como representante ante el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. En esos momentos, las presiones políticas de los opositores fueron más intensas que durante el concurso, pero él tenía suficientes convicciones y experiencias como para resistir.  Sabía que no estaba solo en ese camino hacia la transformación social tantas veces planteada en la Doctrina Social de la Iglesia y que el coronel Perón había esbozado desde la Secretaría de Trabajo y Previsión.

El 22 de abril de 1945, tras una reunión con militares de alto rango en Campo de Mayo, a la madrugada desde la Secretaría de Informaciones y Prensa difundieron lo expresado por el coronel Perón:

“No aspiro a ser presidente de la República, me opondré enérgicamente a todas las gestiones que se puedan hacer para erigirme en candidato”.

Sucesivas batallas en la segunda guerra mundial indicaban “la inminente caída de Berlín” que se concretó el 24 de abril.

El 25 de abril de 1945 el gobierno argentino detectó la organización de “un movimiento subversivo” y dos días después informaron que “el complot abortado era dirigido por el general Espíndola en conexión con los exiliados de Montevideo, para ‘desatar la guerra civil’. Fusilamiento de Mussolini por guerrilleros (28 de abril) y suicidio de Hitler (30 de abril).”   [3]

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El 12 de julio, varios gremios movilizaron a sus afiliados y realizaron un homenaje frente a la secretaría de Trabajo y Previsión y el 24 de julio, en el Parque Retiro, “los radicales yrigoyenistas” compartieron “una cena de adhesión a Perón”.  [4]

……………………………………………………………………………………………………El 19 de septiembre, la oposición convergente en la autodenominada Unión Democrática realizó la Marcha de la Constitución y de la Libertad entre la plaza del Congreso y plaza Francia. Participó el general Arturo Rawson y el 22 de ese mes se dispuso la integración de un Tribunal para juzgarlo. Junto al general Martín, fue detenido tres días después en Córdoba “por incitar a la rebelión”.

Continuaron las reacciones contrarias a la posible candidatura del coronel Perón; “un grupo de oficiales, principalmente de la guarnición Campo de Mayo, obliga al coronel Perón a renunciar a sus cargos de vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión (9 de octubre)”. Al día siguiente, el coronel Perón se despidió del personal de la Secretaría de Trabajo y Previsión y en su discurso transmitido por la red oficial de radiodifusión, dijo: “…Si es necesario me incorporaré a un sindicato y lucharé desde abajo”.

Se aceleró el desenlace: excepto el ministro de Guerra Gral. Eduardo J. Ábalos, recién asumido, renunciaron todos los miembros del gabinete; el 13 de octubre Perón “es detenido en el recreo Tres Bocas de las islas del Delta y trasladado a Martín García (13 de octubre)”…

El 16 de octubre de 1945, en el diario La Época destacaban:

“Desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego y desde el Atlántico a los Andes, se pide, se clama y se exige la libertad del coronel Perón.  Los trabajadores de todo el país se han puesto de pie para reclamar su libertad.  No puede ser desoída la voz del pueblo”.

 

En esas circunstancias, el doctor Ramón Carrillo siendo Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Central de Buenos Aires, pidió la reserva de una habitación para el coronel Perón porque a la madrugada sería trasladado desde la Isla Martín García, donde había estado prácticamente detenido por “otros militares”.

En las calles se agitaba una marea humana con potencia inconmensurable y sin posibilidad de contener tantas manifestaciones y exigencias, el gobierno necesitó el apoyo del doctor Carrillo para lograr comunicaciones con Perón que seguía “aislado” en el Hospital Militar.

El gobierno había establecido que el 6 de abril de 1946 serían las elecciones pero tras la jornada del 17 de octubre, cuatro días después fue derogado el decreto por el cual habían disuelto los partidos políticos.  El 23 de octubre, el ministerio del Interior pidió las opiniones de los dirigentes políticos a los fines de adelantar las elecciones.   En esos días, ante la aceleración en las exigencias de convocatoria a los comicios, el 13 de noviembre el gobierno informó que se adelantaba la fecha, se concretarían el 24 de febrero de 1946.

El 14 de noviembre de 1945, el sindicalista del gremio de la Carne Cipriano Reyes junto a destacados dirigentes gremiales, fundó el Partido Laborista. El 7 de diciembre, ese partido y la Unión Cívica Radical (Junta Renovadora) fueron reconocidos por la Justicia electoral y ambos promovieron la candidatura del Coronel Perón a la presidencia de la Nación.

El 14 de diciembre se realizó el acto organizado por el Partido Laborista para proclamar la candidatura de Perón y días después, La Convención de la Unión Cívica Radical aprobó la fórmula José P. Tamborini-Enrique Mosca.  El 23 de enero, tras un acuerdo entre laboristas y radicales renovadores, aprobaron la fórmula definitiva: Juan Domingo Perón-Hortensio Jazmín Quijano.

El doctor Ramón Carillo cumplía con su misión como médico y compartía las expectativas en torno a aquellos acontecimientos.

El 24 de febrero “en absoluto orden se reefectúan en todo el país las elecciones generales” y el 8 de abril terminó el escrutinio definitivo: Perón Quijano 1.499.282 votos y 304 electores, Tamborini-Mosca 1.210.819 sufragios y 72 electores.

En la provincia de Santa Fe había obtenido la mayoría el Dr. Leandro S. Meiners del Partido Laborista y tras una reunión con militantes políticos en Buenos Aires, en esa  ciudad se suicidó el 17 de mayo de 1946…

 

Mediante acuerdo general de ministros, el 23 de mayo de 1946 se creó la Secretaría de Salud Pública, con jerarquía ministerial.  El doctor Ramón Carrillo, el 29 de mayo de 1946 fue designado Secretario de Salud Pública.

El 31 de mayo de 1946, el Coronel Perón fue ascendido a General de Brigada y en sus discursos, solía insistir en que él era un soldado.

 

No fue por casualidad que al asumir el presidente Perón, el 4 de junio de 1946 confirmara al doctor Ramón Carrillo en sus funciones.

Era necesaria la pertinente reorganización con jerarquía ministerial y sabido es que fueron “objetivos fundamentales de la Secretaría de Salud Pública bajo la dirección de Ramón Carrillo:

  1. Preservación, conservación y restitución de la salud de la población.
  2. Problemas de la higiene.
  3. Profilaxis y tratamiento de las enfermedades.
  4. Defensa sanitaria de las fronteras y cooperación internacional.
  5. Medicina preventiva.
  6. Fiscalización sanitaria y bromatológica de los alimentos.
  7. Protección médica integral de la madre y el niño.
  8. Higiene y medicina infantil.
  9. Higiene y medicina del trabajo.
  10. Prestación médica de los seguros de accidentes, maternidad…
  11. Readaptación y reeducación de los enfermos e inválidos.
  12. Higiene de la vivienda urbana.
  13. Higiene y medicina en el deporte.
  14. Aspectos higiénico-sanitarios del suministro de agua potable y de las redes cloacales.
  15. Reglamentación y fiscalización del ejercicio de las actividades de la Salud Pública y las profesiones médicas.
  16. Fiscalización de lo atinente a la producción de productos médicos, biológicos, alcaloides, estupefacientes, dietéticas, insecticidas y de tocador, drogas, aguas minerales, yerbas medicinales y material e instrumental de aplicación médica.
  17. Creación y dirección de establecimientos para fines de Salud Pública y fiscalización de los privados.
  18. Control de los subsidios a entidades públicas y privadas de salud.
  19. Inspección y fiscalización técnica del funcionamiento de institutos y sanatorios.
  20. Demología sanitaria de la Nación.
  21. Educación higiénico-sanitaria de la población.
  22. Fiscalización de la aplicación de los conocimientos de las ciencias médicas.”

 

El doctor Carrillo, convencido de la importancia de la unidad de concepción para la eficiencia en la acción, impulsó una centralización normativa y una ejecución descentralizada. Había elaborado un plan que abarcaba aproximadamente cuatro mil páginas: Plan Analítico de Salud Pública con inclusión de las funciones específicas de cada departamento indicando las misiones de cada profesional y empleados administrativos -contables, encargados de compras…- o auxiliares de intendencia, lavandería, ropería…  Promovió la construcción de edificios adecuados para la atención primaria y creó la cátedra de Arquitectura Hospitalaria; organizó cursos de actualización en Instrumentación Quirúrgica, Radiología, Hemoterapia, Anestesiología.  Impulsó campañas de vacunación en todas las localidades

No fue por casualidad que el presidente Perón decidiera crear el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación.  Tampoco fue por casualidad que previera la creación del Ministerio de Educación de la Nación porque en ese tiempo, las estadísticas indicaban que el 20% por ciento de la población, es decir la quinta parte eran “analfabetos”.

Mirada sobre la provincia de Santa Fe

Tras sucesivas lecturas con el propósito de avanzar en la investigación acerca de los planes de Salud Pública desarrollados en la provincia de Santa Fe a mediados del siglo XX, esta breve información.

1941-1943: gobierno de Argonz-Leiva…

Durante el gobierno del Dr. Joaquín Argonz -médico en el departamento General López-, siendo vicegobernador el Dr. Emilio G. Leiva -abogado, digno profesor en escuelas secundarias santafesinas-, se creó el Ministerio de Salud Pública y Trabajo, “el primero en su género entre las provincias argentinas”; cuando tampoco el gobierno nacional había puesto en marcha un Ministerio de Salud ya que durante la primera presidencia del general Juan Domingo Perón, se modificó la ley de ministerios y le fue encomendada esa misión al benemérito Dr. Ramón Carrillo[5]

Doctores Irigoyen Freyre y Emilio Mira y López…

El doctor Abelardo Irigoyen Freyre (1905-1950, ministro durante la gobernación del Dr. Manuel María de Iriondo), desarrolló una intensa labor y entre sus trabajos se destaca el Código Bromatológico, sancionado y vigente en la jurisdicción provincial.

Siendo gobernador el Dr. Joaquín Argonz -médico- y vicegobernador el Dr. Emilio G. Leiva, abogado), el ministro designó al Dr. Emilio Mira y López en la Dirección del Servicio de Psiquiatría.

Es necesario tener en cuenta que este responsable médico español -nacido en Santiago de Cuba, profesor en la Universidad de Barcelona, autor de dos libros allí editados; presidente del Congreso Internacional de los Campos Psicológicos Puros y Psiquiátricos realizado en París-, necesitó emigrar como consecuencia de la guerra civil española.

 

Al asumir la dirección del Servicio de Psiquiatría en Santa Fe, ya era reconocida su formación profesional, los resultados de su atención en consultorios y a partir de ese momento, desarrolló una fecunda labor docente y de investigación, parcialmente reflejada en seis libros editados en el lapso 1941-1943.  [6]

1946: “Derecho a la salud”

Diez días antes de asumir el presidente electo Coronel Juan Perón, el 23 de mayo de 1946 mediante el Decr. Nº 14.807, se otorgó el rango ministerial a la estructura orgánica de la Secretaría de Salud Pública. El general Edelmiro J. Farrell y el coronel Perón conocían la trayectoria del joven médico santiagueño Ramón S. Carrillo, quien también ejerció la jefatura del servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Central.

El Dr. Carrillo sabía que aproximadamente la tercera parte de los convocados al servicio militar obligatorio padecían disminuciones físicas y entre ellos, el 30% demostraban carencias en la alimentación, con secuelas irreversibles.

En el país de las vacas gordas y de las pesadas espigas de trigo, faltaba alimentación adecuada en amplios sectores de la población.

En consecuencia, fue prioridad la protección materno-infantil y la promoción de la educación para la salud: prevenir, antes de curar.

El 4 de junio de 1946 asumió el presidente que desde fines de mayo por ascenso era el General Perón y uno de los primeros actos de gobierno fue reconocer con categoría de Ministerio a las Secretarías. Así se puso en marcha el primer Ministerio de Salud en la Argentina.  Entre las prioridades incluyeron diversos programas de medicina preventiva, campañas sanitarias para erradicar males endémicos como el paludismo, la tuberculosis…

Ecos de la “Semana de la Higiene”…

En 1946, el Dip. Dr. Carmelo Barreiro -médico santafesino- presentó un proyecto de ley a fin de lograr la obligatoriedad de la enseñanza y propaganda de la higiene en los medios escolares, industriales, civiles, militares y rurales de todo el país.

Proponía que las autoridades sanitarias organizaran conferencias públicas, cartillas, difusión por radio, cine, teatro, revistas, folletos y publicaciones periódicas,  por cuanto era necesario formar conciencia pública acerca de la medicina y en especial de la higiene, mediante una oportuna educación para la salud.

Destacó el citado legislador que correspondía demostrar “que la riqueza de una nación, se valora también por el potencial económico que representa la vida a través de la salud física y moral de sus pobladores.”

Destacó que esos medios servirían también para “exponer cuáles son los estados morbosos colectivos que actúan contra el bienestar individual: prostitución, alcoholismo, vagancia, mendicidad, niños abandonados, infanticidio, aborto, que constituyen un reproche para la sociedad misma” y para estimular “la adopción de actitudes saludables en el orden físico, psíquico y espiritual”.  [7]

1947 – Primer Plan Quinquenal – Iniciativas del doctor Carrillo.

Han reiterado que cuando el General Perón asumió la primera presidencia en junio de 1946, se registraban 66.300 camas en los servicios hospitalarios.

El 1º de enero de 1947 anunció el Primer Plan Quinquenal 1947-1952, el primero en la historia de los argentinos y el 21 de octubre de 1947 ingresó en el Congreso de la Nación un proyecto remitido por el presidente de la Nación a los fines de la “construcción de 80.000 camas”.

En ese tiempo, el doctor Carrillo apoyó los programas dirigidos por los doctores Carlos Alberto Alvarado y Héctor Argentino Coll y con sostenido esfuerzo se logró la erradicación del paludismo en todo el territorio nacional.

Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis del 120 al 36 por cien mil habitantes; cesaron las epidemias de tifus y brucelosis. El índice de mortalidad infantil también disminuyó del 90 al 56 por mil.  Ramón Carrillo fue un estudioso de los diferentes procesos históricos y científicos, basó sus proyectos en diagnósticos precisos y logró que los últimos descubrimientos para tratamiento de enfermedades infecciosas estuvieran al alcance de la mayoría de los argentinos, principalmente entre los sectores de menores recursos.

1949: nueva Constitución Nacional y el derecho a la salud…

El Dr. Ramón S. Carrillo en diversas circunstancias había reiterado:

“¿De qué le sirve a la medicina resolver los problemas de un individuo enfermo, si simultáneamente se producen centenares de casos similares por falta de alimentos, por viviendas antihigiénicas, que a veces son cuevas o por salarios insuficientes que no permiten subvenir debidamente las necesidades?”

Ese planteo fundamental comprometió sus esfuerzos como integrante del gabinete del presidente Perón desde el 4 de junio de 1946 y apoyado por sus colaboradores, había logrado que sucesivos hechos generaran la transformación inicial necesaria para garantizar el derecho a la salud.

 

Es oportuno rememorar que en el Capítulo III de esa Constitución Nacional “dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Convención Nacional Constituyente, en Buenos Aires a los once días del mes de marzo de mil novecientos cuarenta y nueve”, en el primer apartado estaban reconocidos los Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura.

En el art. 37, entre los “derechos especiales” del trabajador, en el quinto punto se había establecido:  [8]

“5. Derecho a la preservación de la salud.- El cuidado de la salud física y moral de los individuos debe ser una preocupación primordial y constante de la sociedad, a la que corresponde velar para que el régimen de trabajo reúna los requisitos adecuados de higiene y seguridad, no exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de recuperación del reposo.”

 

En el apartado “II – De la familia”, consta: “4.- La atención y asistencia de la madre y del niño gozarán de especial y privilegiada consideración del Estado”.  [9]

 

En el apartado “III- De la ancianidad”, estaban enunciados estos derechos:

“5. –Derecho al cuidado de la salud física.- El cuidado de la salud física de los ancianos ha de ser preocupación especialísima y permanente.

  1. Derecho al cuidado de la salud moral.- Debe asegurarse el libre ejercicio de las expansiones espirituales, concordes con la moral y el culto.
  2. Derecho al esparcimiento.- Ha de reconocerse a la ancianidad el derecho de gozar mesuradamente de un mínimo de entretenimientos para que pueda sobrellevar con satisfacción sus horas de espera.
  3. Derecho al trabajo.- Cuando el estado y las condiciones lo permitan, la ocupación por medio de la laborterapia productiva, ha de ser facilitada. Se evitará así la disminución de la personalidad.” /…/

(La sanción de la ley Nº 13.012 aprobó las Bases del Código Sanitario y las facultades del organismo sanitario de la Nación.)

Co-operación con la Fundación “Eva Perón”…

Floreal Ferrara ha recordado que Ramón Carrillo siendo “un hombre esencialmente de Estado”, con formación científica y vasta experiencia en servicios hospitalarios, solía enfrentarse con diferentes criterios, como dicen que sucedía con Eva Perón ya que en alguna circunstancia expresó:

“Nosotros decimos que el hospital es del Estado y Evita dice que son del pueblo”.

Más allá de esas diferencias, en aquella época no sólo se recordaba la premisa del general Manuel Belgrano: “La educación es responsabilidad de todos” y por ello durante la gestión del doctor Carrillo, la atención de la niñez, de adultos y ancianos fueron prioridades en el presupuesto del Estado Nacional.

El Ministerio de Salud conducido por el doctor Ramón Carrillo cooperaba en el desarrollo de sucesivos programas de la Fundación María Eva Duarte de Perón -más conocida como Fundación Eva Perón– y en distintas provincias construyeron Hogares para Ancianos, pioneros en lo relativo a servicios geriátricos en nuestro país.  Conjuntamente también organizaron los Hogares Escuelas para retención de los niños afectados por la disolución familiar, por pobreza o abandono.

Ante las dificultades para obtener medicamentos a precios accesibles a la mayoría de la población y al Estado, considerando que los laboratorios pertenecen a empresas privadas con capitales en el exterior, el doctor Carrillo impulsó la instalación de la “primera fábrica nacional de medicamentos” (EMESTA) con el propósito de abastecer a los establecimientos públicos de todo el país evitando algunos efectos provocados por especulaciones de empresas multinacionales.

Su intensa dedicación a tales programas provocó reacciones en su equilibrio biosíquico y en 1951, se acentuaron las intensas cefaleas y su hipertensión arterial maligna con manifestaciones encefalopáticas.

Fue entonces cuando vislumbró la necesidad de una prolongada pausa.

 

(En esa época también declinaba la salud de Eva Perón tras la primera intervención quirúrgica realizada por el doctor Ricardo Finochietto el 12 de enero de 1950 y había enfrentamientos en el seno del Justicialismo aunque el liderazgo indiscutido de Perón estabilizaba “el oleaje y las mareas”.

El historiador Pavón Pereyra reiteró lo difundido por la subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, el 28 de septiembre de 1951: “La enfermedad que aqueja a la señora Eva Perón es una anemia de regular intensidad que está siendo tratada con transfusiones de sangre, absoluto reposo y medicación general”.  [10]

Ese día, “es sofocado un levantamiento militar para derrocar al gobierno, encabezado por el general Benjamín Menéndez; el P. E. declara el estado de guerra interno en todo el territorio del país”.)

 

La Fundación Eva Perón y la Subsecretaría de Construcciones del Ministerio de Salud cuya creación propuso el doctor Carrillo, al evitar absurdos trámites burocráticos, conjuntamente con el Ministerio de Obras Públicas, habían logrado establecer 4.229 centros sanitarios con 130.180 camas.

Ramón Carrillo estaba convencido de que: “…Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.”

Arquitectura hospitalaria: “Ciudad-hospital”.

El 2 de septiembre de 1949, el ministro de Salud Pública de la Nación Dr. Ramón Carrillo, en la sede de la “Liga por los Derechos del Trabajador” habló sobre la arquitectura hospitalaria.

Dijo que “en Tucumán, Catamarca y Salta, el  Centro Sanitario se edifica sobre una manzana de terreno y es de tres pisos.  En ciudades más pequeñas, sobre media manzana”.  (…)  Todos los centros “están correlacionados con la Ciudad-hospital, que es el organismo típicamente hospitalario”. (…) “La ubicación de la Ciudad-hospital es suburbana, de 5 a 25 kilómetros, construida sobre 50 hectáreas y está integrada por un grupo de monobloques técnicamente independientes, aunque administrativamente centralizados”.

En las localidades con escasa población se instalaban dispensarios polivalentes denominados Centro de Salud, conectados con un hospital.

El Dr. Carrillo destacó que “los planos de un hospital no son estáticos sino dinámicos.  Quiere decir que el hospital se desarrolla siempre, y siempre debe admitir aumentos, agregados y adaptaciones”.    [11]

Es oportuno recordar que el doctor Ramón Carrillo estaba convencido de que “los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.”

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Diferencia entre alumno y discípulo…

Al inaugurar el vigésimo curso para estudiantes que aspiraban a ingresar en la carrera de Medicina, en 1949 el Dr. Ramón Carillo rememoró que “en 1929… en un salón más humilde y más modesto que el actual”, había dicho:

“No es lo mismo un discípulo que un alumno. Alumno de un profesor puede serlo cualquiera. Discípulo no. Alumno es uno más entre los que asisten a una clase. El discípulo, en cambio, es un hijo del espíritu del maestro”.

“Siempre me ha parecido muy gracioso que a los universitarios y a los médicos nos despidan con discurso el día que recibimos el título. En verdad, deberían hablarnos antes de ingresar a la Universidad para decirnos qué porvenir nos espera en ella.” [12]

 

(Esas conclusiones del doctor Carrillo generan la evocación de lo expresado por el talentoso y solidario pampeano Julián Isidoro Ripa, nacido en Santa Rosa, designado maestro -personal único, portero, ecónomo, director…- cuando recién había egresado y destinado a la Colonia Pastoril Cushamen de Chubut donde residió desde el 23 de marzo de 1936; luego estudiante libre en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral egresando como abogado en 1943; luego renunció y se trasladó a Esquel para dedicarse a asuntos jurídicos y por necesidad fue “convertido en profesor” de Historia de la Educación en la Escuela Normal… En ese tiempo, en una clase desarrolló el tema “La educación según Vives” y décadas después al recordar esas experiencias, necesitó escribir: “Pienso, en voz alta ante mis alumnos, que en vez de Vives -o Platón o Aristóteles o Descartes o Montaigne, o tantos otros- a los alumnos debiera enseñárseles cómo se trabaja, cómo se sufre y cómo se fracasa en esas escuelas rurales que vegetan del otro lado de las sierras. Quisiera que los alumnos vieran a los maestros defenderse como pueden (y ¡qué poco pueden! o ¡cuánto pueden, en realidad!) en medios que los obligan a ser no sólo maestros sino de todo, desde cocineros hasta curanderos”…)  [13]

De la Vida y de la Muerte

El doctor Carrillo en su discurso expresó:

“Hermes Trimegisto, sacerdote de la Antigüedad fue un hombre misterioso que dijo:   ‘Como es arriba, es abajo’. El mundo se divide en el macrocosmos, el mesocosmos y el microcosmos. El macro comprende todo lo  inmenso, todo lo que está como materia y energía en los mundos siderales y en la tierra; el microcosmos es todo lo infinitamente pequeño que está en la esencia de la materia y de la energía. El mesocosmos es todo lo que une lo infinitamente grande con lo infinitamente, pequeño, es decir, es todo lo que reside en los seres vivos, especialmente en el hombre, alianza maravillosa de la energía y de la materia. Lo que rige el macrocosmos es verdad también para el meso y el micro. Por lo cual resulta que lo de Trimegisto es cierto: todo lo que está arriba -en el cosmos grande- es igual a todo lo que está abajo, en el pequeño cosmos, el hombre, la célula, el átomo. Quiere decir que lo es ley para el universo de las estrellas lo es también para la vida, para el ser ínfimo, para el electrón y el neutrón, para la sociedad humana. Para todo en fin.

El Orden

Lo que rige para lo que está fuera de la tierra rige también para lo que está dentro de ella. La primera ley del cosmos que regula el macro, meso y micro es el Orden. El Orden es la ley universal. Todo lo que se halla fuera del Orden no es universal, no es compatible con el Universo ni con la vida. Nada que exista fuera del Orden puede subsistir y ese orden se rige por cierta ley esencial absolutamente ineluctable para todo ser viviente, incluso la material.

Todas las cosas tienen un fin, y el orden, en que ellas se disponen está dirigido a que ese fin se logre. Ésta es la otra ley universal, el objeto del orden es un fin. Y ese fin tiene que estar preparado por un Orden de cosas que es lo universal.

No subsistimos si no estamos dentro del plan del orden establecido en el universo, del orden establecido para el ser humano, del orden establecido para la sociedad. Fuera de él, perecemos. El Orden, es, repito, ley del Universo.”

Construcciones hospitalarias – Estadísticas de salud.

Con el impulso del Dr. Ramón Carrillo se desarrolló el vasto programa de construcciones y servicios de salud previstos en el primer plan quinquenal del gobierno.

El 18 de septiembre de 1947, mediante la Ley Nº 13.019 se dispuso la creación del Consejo Nacional de Construcciones Sanitarias y así se impulsó la edificación e instalación de hospitales generales, centros de maternidad e infancia, de atención y tratamiento antituberculoso y de lucha contra la lepra e institutos de Kinesiología, de Fisiopatología del Deporte, Pro Longevidad, de Alimentación popular (para la lucha contra la subalimentación y las enfermedades por carencia) e institutos neurosiquiátricos con centros de internación para personas con alienación mental.  La prevención de enfermedades endémicas se concretó desde diversos institutos, entre ellos el de Tracoma y Oftalmías Infecciosas de Santiago del Estero; el de Investigación y Tratamiento del Bocio en San Juan.  En distintas localidades funcionaron centros anticancerosos.

Las estadísticas de salud demostraron que en 1946 había 66.300 camas disponibles en los hospitales y en 1951 hubo 114.000.

Creación de Institutos

Una característica del gobierno “justicialista” ejercido por el General Perón fue la difusión de los planes y acciones en los distintos ministerios. La síntesis de la gestión del Dr. Carrillo y su eficiente equipo, permite conocer algunas obras fundamentales para incrementar el desarrollo científico-asistencial. Se crearon: el Instituto Nacional de Hemoterapia; e institutos de esa especialidad en Concepción del Uruguay, Córdoba, La Rioja, Resistencia y Santiago del Estero (1946); Instituto Central de Cardiología; Instituto Central de Dermatología,  Instituto Nacional de Endocrinología Aplicada  e Instituto de Cirugía Toráxica y de Tuberculosis (1947).

Con el propósito de impulsar la terapia con aguas termales, teniendo en cuenta las fuentes naturales disponibles, se creó el Instituto Nacional de Medicina Climática Hidrotermal.  En 1949 se creó el Instituto Nacional del Quemado y el Servicio Nacional de Asistencia al Quemado, dos servicios pioneros en esa especialización.

Creación de Hospitales

En 1946, se pusieron en servicio Hospitales en  Santiago del Estero y Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.  Al año siguiente, en Chos Malal (Neuquén),  Pinto (Santiago del Estero), Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), Puerto Iguazú en Misiones. En 1948 inauguraron el Hospital Climático Termal de Carhué, el Hospital Climático Termal de Río Hondo (Sgo. del Estero) y Hospital Nacional de Odontología. En 1949 se construyó el Hospital de Cruz del Eje (Córdoba) y el de Rehabilitación de Valcheta (Río Negro).

En 1950, comenzaron a funcionar los hospitales de Clorinda (Formosa), Quequén (Buenos Aires), Río Grande (Tierra del Fuego) y  Tartagal (Salta).

Ese año también inauguraron el Leprosario de Diamante (Entre Ríos) y para atención de enfermedades neurológicas, se habilitaron la Colonia Sardá para retrasados mentales y la Colonia Neurosiquiátrica de Guaymallén (Mendoza).

Centros de investigación

En 1948 se creó el Centro de Investigaciones del Glaucoma y Enfermedades Inhalatorias; al año siguiente el de Investigaciones de Profilaxis Toxicológica.

La acción perseverante del joven Dr. Carlos Alberto Alvarado, permitió que en tres años se erradicara el paludismo en el noroeste argentino.

El creciente porcentaje de enfermos chagásicos, requería una inmediata atención y se desarrollaron varias campañas para prevenir los lentos e irreversibles efectos de esa enfermedad y hubo eficaces programas de salud para prevenir la mayoría de las enfermedades.

1950: Congreso Internacional de Cirujanos

El Congreso realizado en la Capital Federal fue presidido por el Dr. Jorge Taiana. El Dr. Raúl Matera era el responsable de acompañar a las delegaciones de distintos países y aunque no estaba programado, la señora Eva Perón invitó a los congresistas a la Casa de la Empleada donde “la atención fue brillante.  Eva los recibió personalmente y dialogó fraternalmente con ellos que, por supuesto, quedaron encantados”.

Matera recordó que “todas las mañanas, por ejemplo, los médicos tenían flores nuevas en sus cuartos.  Y hasta la carencia de teléfonos se solucionó pues en un solo rato gracias a la eficiencia del Ministro Nicolini se instalaron todos los que hacían falta.  Los médicos fueron tratados como reyes.  En determinado momento, estando allí me encontré con Taiana. ‘Todo anda bien, Taiana, le dije, el único inconveniente es que tenemos exceso de apoyo por parte del gobierno’.  Fue una expresión de humor muy bien acogida.”

Testimonio insoslayable

El destacado neurocirujano Dr. Raúl Matera –amigo de Perón– siendo estudiante asistió a los servicios de Neurocirugía del Hospital Militar Central y allí, a partir de 1939 empezó a conocer a su maestro el Doctor Ramón Carrillo, en el Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central.

Tres años después durante una conferencia, el doctor Carrillo destacó la necesaria formación del neurocirujano:

“Requiere entrenamiento intelectual, conocimientos adquiridos metódicamente, capacidad técnica y salud física.  Debe tener el espíritu abierto a todos los vientos, amasado el corazón y no gritar como Mefistófeles de Goethe:  ‘Nada sé decir del sol y de los mundos, sólo miro como sufren los hombres’.

 

No señores, debemos abrir nuestros brazos al mundo y dirigir los ojos al sol.

Debe ser el neurocirujano un hombre capaz de ocultar su triste destino al que ya no espera nada, manteniéndole el último destello de una ilusión.  Cualquier espíritu noble estará con Santo Tomás: ‘Es preferible un sentimiento que consuela a una verdad que ilumina’.”  Finalmente el Dr. Carrillo advirtió a sus estudiantes:

“Vosotros, desinteresados en las contiendas, limpios de los estigmas de las ambiciones, caeréis con sorpresa en las encrucijadas: el tiempo os despeñará del mundo de los sueños a los ásperos caminos de la vida, entonces los más nobles sentimientos se pervierten en el vaso impuro del corazón humano, si un ideal altruista de ciencia y de trabajo no lo embalsama, purificándolo del mal de las codicias y de la convicción materialista de que la vida es un botín legítimo del más fuerte”.

Semblanza del humanista Ramón Carrillo…

Al recordarlo casi cuatro décadas después, el neurocirujano Dr. Raúl Matera destacó que su maestro el doctor Ramón Carrillo “todo lo rodeaba con sentido humano, cristiano y generoso… era serio sin seriedades.  De sonrisa fácil y amplia como una mano tendida hacia los semejantes.  Físicamente no se destacaba de los demás sino por su criolla tez morena y curtida por el sol santiagueño, de la cual se sentía orgulloso.  Hombre de pensamiento y de acción, jamás escindió la inteligencia de la voluntad y de la praxis.  Sensible, abierto a todos los rumbos de la inquietud intelectual, optimista impenitente, creía en el Creador y en el hombre hecho a su imagen y semejanza.  Le gustaba decir que había que demostrar lo malo, antes que negar, de entrada, lo bueno que necesariamente hay en el ser humano.  Era fuerte e íntegro: nunca le escuchamos una queja por lo que le habían hecho, por la ingratitud, por las desilusiones padecidas. ¡Y vaya si fue víctima de ataques, vilipendios y odios! Tenía un extraordinario sentido humanista y cristiano y una generosidad sin límites.”  El Dr. Carrillo fue “uno de los más importantes científicos que el país haya tenido.  Abrió el rumbo a las investigaciones que han acordado a la neurología nacional un lugar de privilegio en todo el mundo.  Tal vez, si otras actividades impuestas por su vocación de servicio no le hubieran requerido la dedicación total, su obra científica habría adquirido dimensiones universales.  Renunció a esta meta por otros objetivos que consideraba indispensables para el servicio de la República.  Demostró así su amor por esta tierra y por sus hombres…  Creó casi de la nada, las instituciones y las estructuras para la salud de las que luego la República se enorgullecería.  Incorporó al país, en esta materia, a las naciones más avanzadas del mundo.  Desde su labor ministerial, puede dividirse la política nacional sanitaria en dos épocas: antes de Carrillo y después de Carrillo.  Y esto ya es historia… Amaba a Santiago, su patria chica, y a la Argentina, su patria grande.  Recordaba con orgullo que su Santiago había sido   ‘fundadora de ciudades’. Quería un país de argentinos para todos los argentinos.  No aceptaba la hegemonía de Buenos Aires y la postergación del interior.  No era, sin embargo, antiporteño.  Intuía que las legiones de   ‘cabecitas negras’, como él, que arribaban a Buenos Aires, eran los adelantados del tiempo nuevo y que su acción, desde las fábricas, conseguiría los objetivos que las armas de los caudillos no obtuvieron en el siglo pasado…”  [14]

Obras en Santa Fe.  Gobierno del Ingeniero Hugo Caesar.

Reformada la Constitución Nacional en 1949, fue incluido el derecho a la salud, y los programas de prevención y de asistencia médica elaborados por el Dr. Ramón Carrillo, otorgaban fundamental importancia a la organización hospitalaria.

En el plan del gobierno santafesino se dispusieron nuevas obras: construcción de un Centro Antituberculoso en Santa Fe y del Hospital Sanatorio para Tuberculosos de Rosario; ampliaciones en el Hogar Protomédico “Manuel Rodríguez” de Santa Fe; instalación de un pabellón de internación y viviendas para empleados en la Colonia Psiquiátrica de Oliveros; lavadero en el Hospital José B. Iturraspe de Santa Fe, entre otras.

1951 –Argentina – Salud y anécdotas de MAESTROS…

Es oportuno tener reiterar que el presidente de la Nación Gral. Juan Domingo Perón (1946-1952) creó el Ministerio de Salud Pública de la Nación y designó titular al Dr. Ramón Carrillo.

Fue reelecto, asumió la segunda presidencia el 4 de junio de 1952 y fue interrumpida por el movimiento cívico militar autodenominado revolución libertadora, a partir del 16 de septiembre de 1955.

Vivió en el exilio hasta el 17 de noviembre de 1972, momento de su retorno al país desde Madrid y en los segundos comicios de 1973 fue electo, asumió la tercera presidencia el 12 de octubre de 1973 y pasó a la inmortalidad el 1º de julio de 1974.

Servicios preventivos y asistenciales de Salud…

En 1951 el presidente de la Nación Argentina, general Juan Domingo Perón, escribió el prólogo de Teoría del Hospital, un profundo estudio realizado por el doctor Ramón Carrillo y destacó:

“Nosotros nos ufanamos de haber prestado la máxima atención a los problemas de la salud pública; de ahí que no nos hayamos limitado, en mi gobierno, a estructurar y a extender los servicios preventivos y asistenciales que están a cargo del Ministerio de Salud Pública.

En nuestros modernos hospitales, el enfermo no sólo recibe atención médica; es además, edificado en el ejemplo de un medio higiénico, limpio, agradable, que después trasladará o procurará trasladar a su propia casa.

Hemos levantado esos hospitales confortables en todas partes del país.  Los viejos, los que aún siguen en uso, ésos han cambiado por lo menos el alma; quiero decir que sus servicios han sido reorganizados y ampliados; su personal reforzado, se les han modernizado los equipos, se han enriquecido sus laboratorios y demás dependencias, en una palabra, han sido puestos   ‘a nuevo’ por dentro.”  [15]

Campañas sanitarias e inauguración de policlínicos

El sábado 8 de diciembre de 1951, destacaron en el diario “Democracia” de Buenos Aires: “El Policlínico de Fab. Militares Fue Inaugurado Ayer” y al día siguiente, desde “El Mundo”, anunciaron: “Se Inaugura Hoy el Hospital Regional Menor de Baradero”.  [16]

El 25 de enero de 1951, el territorio nacional de La Pampa fue reconocido como provincia, luego nombrada “Eva Perón” y a fines de ese año, el sábado quince de diciembre desde el diario La Época de Buenos Aires, informaron que en aquella provincia había comenzado la campaña organizada por el ministerio de Salud Pública de la Nación.

En la reiteración de esa noticia, difundida el 1º de enero en Mundo Peronista, destacaron: “Un nuevo policlínico. Dentro del plan Justicialista del Gobierno del General Perón, entra el cuidado y la preservación de la salud de los trabajadores.  Se multiplican los policlínicos en los gremios y en las reparticiones nacionales, dotados de los más adelantados instrumentales, para que el obrero goce de completa atención”.  [17]

10-12-1951: La salud del pueblo argentino…

Desde el órgano de difusión del Movimiento Nacional Justicialista, destacaron lo informado el lunes 10 de diciembre de 1951:

“La Argentina Justicialista tiene hoy los índices de mortalidad más bajos del mundo.  La tasa de mortalidad por tuberculosis por cada 100 mil habitantes, que era en 1940 de 104, desciende en nuestros días a 51.  La mortalidad infantil dentro del primer año, que era hace seis años de 80 por mil en los principales centros urbanos, ha descendido actualmente en la Capital Federal a 45 por mil”.

“La explicación de este fenómeno que asombró a los incrédulos del viejo mundo capitalista es muy sencilla y la dio el General Perón en el mensaje que en la fecha, con motivo del día de la sanidad, comunicó por intermedio del Ministro de Salud Pública:

‘El Justicialismo tiende en toda su dinámica a que también en materia sanitaria cada vez haya menos pobres, desterrando de la enfermedad el componente social y dejando a la sanidad únicamente el componente biológico’.”  [18]

Anécdota de un MAESTRO…

El presidente de la Nación Gral. Juan Domingo Perón creó el Ministerio de Salud Pública de la Nación y designó titular al Dr. Ramón Carrillo.

En 1951 el presidente escribió el prólogo de Teoría del Hospital, un profundo estudio realizado por ese destacado médico argentino y recalcó:

“Nosotros nos ufanamos de haber prestado la máxima atención a los problemas de la salud pública; de ahí que no nos hayamos limitado, en mi gobierno, a estructurar y a extender los servicios preventivos y asistenciales que están a cargo del Ministerio de Salud Pública.

En nuestros modernos hospitales, el enfermo no sólo recibe atención médica; es además, edificado en el ejemplo de un medio higiénico, limpio, agradable, que después trasladará o procurará trasladar a su propia casa.

Hemos levantado esos hospitales confortables en todas partes del país.  Los viejos, los que aún siguen en uso, ésos han cambiado por lo menos el alma; quiero decir que sus servicios han sido reorganizados y ampliados; su personal reforzado, se les han modernizado los equipos, se han enriquecido sus laboratorios y demás dependencias, en una palabra, han sido puestos  ‘a nuevo ‘ por dentro.”

El hospital, en la doctrina de salud.

El Dr. Ramón Carrillo advertía que los “hospitales argentinos” tenían que ser casas de salud y no casas de enfermedad, por cuanto es imprescindible “evitar que el sano se enferme, o vigilar al sano para tomarlo al comienzo de cualquier padecimiento cuando éste es fácilmente curable”. Puso el acento en la medicina preventiva. Señaló la importancia de la cultura porque “cultura y civilización son las coordenadas que determinan fundamentalmente la actitud del hombre ante Dios y ante el Universo”. En esa dirección, resulta evidente que el hombre “necesita, ante todo, la salud.”

Ante el desarrollo de una sociedad materialista, el doctor Carrillo anticipó:

“El hombre actual ha perdido la buena costumbre de la reflexión y la meditación.  Llegará a la luna antes de haber extirpado de sí mismo algunos resabios bárbaros que lo empujan a la guerra y a la destrucción.  A la destrucción de su propia obra.

¡Tremenda y trágica paradoja!

Nuestra misión tiene, afortunadamente, que ver más con la cultura que con la civilización puramente materialista… tiene que ver más con la cultura, porque sólo sobre el fundamento de la solidaridad humana se puede asentar la obra de la medicina social y de la ciencia de la salud pública.”

Planteaba hace cincuenta años el doctor Carrillo:

“…Bien lo establece la declaración inicial de la Organización Mundial de la Salud, cuando afirma:  ‘no pueden concebirse pueblos sanos sino cuando han sido resueltos, o por lo menos simultáneamente encarados, los problemas de la economía familiar y los problemas sociales inherentes al hombre mismo’.”

El general Juan Perón en 1951, destacó que “Un hospital mal construido será siempre un hospital mal administrado”.

Comentó el doctor Carrillo que durante la inauguración de un hospital, el general le había expresado: “Me gustan los hospitales sin enfermos, porque eso me evoca el día del triunfo de la medicina: el día que tengamos que cerrar hospitales por falta de enfermos”.

El Dr. Ramón Carrillo refiriéndose al “área máxima de influencia efectiva de cada hospital”, señaló la relación existente entre tal área y “la arquitectura hospitalaria… Y hasta con la Ciudad-hospital”.

Ameno en toda circunstancia, el Dr. Carrillo durante aquella conferencia preguntó si conocían la fórmula del radio de acción de un hospital y para quienes la ignoraban, expresó:

“-Bueno, no saben lo que se han perdido” y aclaró:

-Pero otras veces no les contesto nada. No sea que me vaya a suceder lo del cura y el botero.

Había una vez un cura que se indignaba cuando encontraba a alguien que no supiera latín.  Cierto día tuvo que cruzar un río.  Subió a un bote, y de acuerdo con su costumbre, le preguntó al botero si sabía hablar en latín.  El botero como es natural, le contestó negativamente.

-¿Conque no sabe latín? le arguyó el cura. Pues se ha perdido usted la mitad de su vida.

No contestó el buen hombre. Siguió remando.  De pronto ya en medio del río, una correntada imprevista volcó el bote. Cayeron cura y botero al agua.  Y en medio del torbellino, alcanzó a preguntarle el botero:

-¿Sabe usted nadar, padre?

-No -fue la respuesta.

-Pues se ha perdido usted toda la vida -retrucó el botero.

Cuando yo me acuerdo de esto, no insisto en que todos mis colegas sepan lo que es el radio de acción de un hospital”, concluyó el sabio Ramón Carrillo.  [19]

Conclusiones de doctor Carrillo en torno a “el espacio vital”…

El Dr. Ramón Carrillo -primer ministro de Salud Pública durante la primera presidencia del general Perón-, en 1951 durante una conferencia insistió en que “si le preguntamos a un criollo del campo cuánto necesita una vaca para vivir, nos contestará que una hectárea” y agregó: “creo que el señor humano merece esta consideración.”

Concluyó con una anécdota: “Ahora recuerdo cómo cierta mañana el general Perón quejábase de las firmas que los ministros le llevan cotidianamente.

Cuando muere un caballo -me decía- o muere una vaca, tengo que firmar un decreto; un decreto que no firmo, por cierto, cuando muere un conscripto o muere un general.

Sucede que, burocráticamente, para el orden patrimonial del Estado, un caballo o una vaca tienen importancia y un general o un conscripto, no. ¿Por qué? Porque no figuran en el inventario.”  [20]

Herencia de la arquitectura colonial española…

Con respecto a la arquitectura hospitalaria, el Dr. Carrillo reconocía que “la recova, el techo de tejas, los muros blancos, las líneas sobrias, son características inconfundibles que nos dejó el colonial español, ya hecho criollo por adaptación. (…)

Admiro a Le Corbusier y a sus discípulos de allá, y entre nosotros valoro las expresiones de sobriedad de líneas del nuevo arte.  Hasta creo que es hermoso, desde ciertos aspectos.  Pero nosotros tenemos un pasado arquitectónico, una tradición, por decirlo así, arquitectónica.  Es bello estéticamente hablando, y es cómodo, y es además técnicamente bueno.  Condice con nuestra idiosincrasia, con nuestro modo de ser, con nuestro concepto.  Un hospital… es casa del dolor y del sufrimiento.  No lo afeemos con muros rígidos, con aspecto de prisión.  Aquello de Fernández Moreno ‘setenta balcones y ninguna flor’, es cierto no sólo para la vivienda ciudadana, sino para la momentánea, a veces larga y angustiosa vivienda temporaria del enfermo y de los suyos. El estilo colonial nuestro es hermoso, grato, optimista, diría.  Las galerías son criollas y acogedoras; el jardín, el verde del césped, el rojo de las techumbres, son regalo para la vista y recreo para el espíritu. El pequeño hospital local y el gran hospital ciudadano deben inspirar el arte de nuestros arquitectos según lo bello también, máxime cuando lo bello es también auténticamente nuestro.”  [21]

1952: 1ª Conferencia Nacional de Medicina Legal y Fiscal.

Por distintos medios y desde el diario “El Laborista”, en la edición del 3 de marzo de 1952, informaron:

“El Ministro de Salud Pública de la Nación declarará inaugurada esta tarde, a las 18, en el salón de actos del Colegio Nacional de Buenos Aires, la “Primera Conferencia Nacional de Medicina Legal y Fiscal, que organiza la Secretaría a su cargo.”

Esa información fue reiterada el 15 de marzo en la revista “Mundo Peronista”, con recuadro e incluyendo este comentario:  [22]

 “El bienestar físico del pueblo”

“El cuidado del Capital Humano es una de las mayores preocupaciones del General Perón, cuyo gobierno ha centralizado en el Ministerio de Salud Pública los mejores y más modernos elementos, juntamente con los más capacitados hombres de ciencia.  La Conferencia Nacional de Medicina Legal y Fiscal es otra de las realizaciones peronistas que tienen por finalidad el bienestar físico del pueblo.

Laboratorio sanitario en Santa Fe

El viernes 7 de marzo de 1952, desde el diario La Prensa de Buenos Aires con el título “Creóse un Laboratorio de Zona en Santa Fe” destacaron esa iniciativa del Ministerio de Salud Pública se apoyaba en el existente en el Departamento de Higiene Experimental de la Facultad de Higiene y Medicina Preventiva de la capital santafesina. Ese logro también fue comentado en la mencionada revista, en la edición del 1º de abril de 1952:  [23]

Junio de 1952: Segunda presidencia del General Perón.

El vicepresidente electo Dr. Hortensio Jazmín Quijano había fallecido unos meses antes.  El general Perón asumió sus funciones, acompañado por su esposa, quien ya tenía dificultades para mantenerse de pie.

Décadas después, Perón recordó -como también lo ha destacado el poeta José María Castiñeira de Dios que la acompañaba-, que Evita Perón, con su enorme capacidad de trabajo se quedaba hasta la madrugada en su despacho, atendiendo a quienes se acercaban y “lacónicamente” durante una entrevista con periodistas dijo:

“Eso la mató. Esta actividad iba minando su salud de día en día.  Yo veía que se deformaba; que andaba con anemia; quería evitar que trabajara tanto, pero era imposible.”

Evita, la mujer que repitió en varias oportunidades que consideraba como un “día maravilloso” el de su encuentro con el Coronel Perón y que era un privilegio ser su compañera en la lucha por la causa nacional, solía escribirle cartas y el 4 de junio de 1952, le escribió:

“Tú sabes que a ese privilegio respondí haciendo de mi vida una llama que ardió en una vigilia permanente, sin descanso y con alegría…”  [24]

Declaración de la Confederación General del Trabajo.

Mediante una declaración pública, la CGT “en su carácter de organismo representativo de seis millones de trabajadores, consciente de la responsabilidad que le incumbe en la organización y defensa de sus destinos, frente al magno acontecimiento histórico que significa el segundo período presidencial del general Perón, se dirige al pueblo de la República y DECLARA:  Su convicción firmísima de que la presencia del general Perón en el gobierno es la más sólida garantía de estabilidad para todas las conquistas obtenidas al cabo de una gestión presidencial que aseguró al país la justicia social, la libertad económica, la soberanía política y a sus masas trabajadoras la dignificación tenazmente negada durante más de un siglo por clases falsamente dirigentes, encaramadas en el poder con la ayuda extranjera y dispuestas a traficar la patria por el único objeto de conservar sus prebendas, logradas a costa de la sangre y el sudor de los débiles…”  [25]

Constitución del gabinete nacional

Al asumir la segunda presidencia, el general Perón decidió renovar su confianza en dos ministros que habían asumido en junio de 1946: el socialista Ángel Gabriel Borlenghi en el ministerio del Interior y el Gral. de División José Humberto Sosa Molina en Defensa Nacional. La Constitución sancionada en 1949 había determinado un cambio en la estructuración ministerial y el presidente confirmó a varios integrantes del gabinete que se estaban desempeñando hasta el 3 de junio de 1952:

Aeronáutica…………………………… Brig. Mayor Juan Ignacio San Martín

Asuntos Políticos…………………… Dr. Román A. Subiza

Asuntos Técnicos…………………… Dr. Raúl Antonio Mende

Comunicaciones…………………….. Oscar L. M. Nicolini

Educación……………………………… Armando Méndez San Martín

Ejército…………………………………. Gral. de Brigada Franklin Lucero

Marina………………………………….. Cap. Navío Aníbal O. Olivieri

Relaciones Exteriores y Culto….. Dr. Jerónimo Remorino

Salud Pública…………………………. Dr. Ramón Carrillo

Trabajo y Previsión………………… José María Freire

Transportes……………………………. Ing. Juan E. Maggi

Designó en los ministerios de:

Agricultura y Ganadería………….. Ecno. Carlos A. Hogan

Finanzas………………………………… Dr. Miguel Revestido

Hacienda……………………………….. Dr. Pedro J. Bonanni

Industria y Comercio………………. Rafael Francisco Amundarain

Justicia………………………………….. Dr. Natalio Carvajal Palacios

Obras Públicas……………………….. Ing. Roberto Manuel Dupeyron

(por terminación del mandato el 3 de junio: Ing. Carlos A. Emery; Dr. Alfredo Gómez Morales; Dr. Ramón Antonio Cereijo; José Constantino Barro; Dr. Belisario Gache Pirán y Gral. de Ejército (R) Juan Pistarini, respectivamente.)

Vigente la ley 14.121 sancionada en el Congreso unos días antes -el 30 de mayo-, por creación del ministerio de Asuntos Económicos y la substitución de la denominación de Economía por Comercio Exterior, asumieron en:

Asuntos Económicos. Dr. Alfredo Gómez Morales

Comercio Exterior….. Dr. Antonio F. Cafiero

Salud Pública

El presidente Perón logró una eficaz transformación en los servicios de salud, por cuanto confió la dirección de esos planes innovadores al patriota Ramón Carrillo.

El 3 de octubre de 1946, al inaugurase el Segundo Congreso del Bienestar del Inválido, el doctor Carrillo destacó:

“En este momento tenemos las siguientes cantidad de enfermos crónicos que fatalmente gravitan sobre la capacidad de producción de nuestro país; 685.000 reumáticos; 370.000 cardiópatas y 340.000 hipertensos”.

El reumatismo…

Advirtió que “el reumatismo es una enfermedad que entra callando, que se da en todas las latitudes, que se prolonga a través de todas las edades de la historia, que gravita en todas las clases sociales, que no mata pero abre las puertas de la muerte; que incide sobre la capacidad productiva del hombre por su frecuencia, por su prolongación, por las erogaciones que significa en jornales perdidos, en capacidad productiva en blanco; por el empobrecimiento progresivo en las fuentes de ingresos familiares.  Constituye un serio problema social que debe ser encarado con toda valentía…”

En consecuencia, se dispuso la creación del Instituto de Clínica Reumatológica que incluía el funcionamiento de un hospital termal, un centro antirreumático, una casa de convalecencia y una escuela de reeducación con talleres integrales. El “valor hidroterápico-termomineral de las aguas de El Centenario y Pozo Bravo, del departamento de Iglesia” en la provincia de San Juan, determinó que se resolviera construir e instalar allí el aludido Hospital Termal.

Las cardiopatías y algunas conclusiones del doctor Mende

Con respecto a las cardiopatías, el doctor Raúl Antonio Mende en una de sus conferencias manifestó: [26]

“El enfermo del corazón no es un hombre inútil para la sociedad.  Es necesario eliminar ese concepto generalizado en nuestro tiempo.  El enfermo cardíaco es un hombre útil a la sociedad, toda vez que sus actividades sean organizadas adecuadamente y de acuerdo con las posibilidades de su corazón”.

En la sesión de debate del segundo plan quinquenal, el senador sanjuanino Elías Teodoro F. Amado reiteró lo expresado en su “brillante exposición el señor ministro de Asuntos Técnicos de la Nación doctor Raúl Mende: ‘Una doctrina peronista, que en este sentido tiene para todos los casos generales y particulares, una solución, también tiene para este problema de la relación entre el Estado y el pueblo, en materia de salud pública, una tercera posición… La doctrina peronista propugna, más que la socialización de la medicina, la función social de los establecimientos profesionales del arte de curar, entendiendo que tanto los establecimientos asistenciales como el saber del médico son bienes ni absolutamente individuales ni absolutamente sociales, sino que se crean y se realizan mediante la concurrencia del esfuerzo individual y del esfuerzo colectivo.

Para que se reciba un médico en el país contribuye todo el pueblo y, entonces, ese médico no tiene derecho a ejercer su profesión exclusivamente para sí mismo y para su propio beneficio; tiene ganado un derecho, pero tiene el deber de devolver a la sociedad el sacrificio que realizó”.  [27]

Corresponde reconocer que la Fundación Eva Perón realizó una vasta obra de medicina preventiva -en hospitales de niños y mediante programas de educación física y turismo-; promovió servicios de atención médica primaria -con instalación de centros sanitarios barriales- y contribuyó a la formación de personal paramédico, a través de las escuelas de enfermería profesional y de cursos de adiestramiento como auxiliares en determinadas terapias.

 Obra social de Eva Perón

(El sábado 26 de julio de 1952, por la cadena oficial de radiodifusión anunciaron que a las 20:25 había entrado en la inmortalidad Eva Perón, “Jefa Espiritual de la Nación”.  La ausencia definitiva de Eva Perón afectó la continuidad de varios proyectos.)

En septiembre de 1952, el Dr. Ramón Carrillo exaltó la obra de “Eva Perón, que con amor y corazón de mujer construye hospitales y organiza diversos y múltiples servicios sociales y sanitarios que marcan en esta materia una nueva época: la del profundo respeto por el enfermo y su asistencia integral; que llega oportuna y exacta, física, moral, sicológica y económicamente. Ella sabe que el enfermo es un hombre y no un caso clínico; ella, que piensa que el hospital debe ser un hogar y no una antesala de la muerte; merece el reconocimiento de todo el mundo y en especial de todo el cuerpo médico.”  [28]

Política sanitaria nacional

La voluntad de transformación del presidente Perón había sido interpretada con eficiencia por el Dr. Ramón Carrillo.  En ese tiempo el presidente de la Nación insistía:

“Nadie ignora todo lo que tuvimos que hacer desde el gobierno en los más diversos sentidos y muy en especial en materia de salud pública. Tuvimos que destruir o modificar de raíz todo cuanto existía en el orden nacional -que no era apenas más que un arcaico Departamento Nacional de Higiene- para echar luego las bases y organizar modernamente el actual Ministerio de Salud Pública de la Nación, sin valernos siquiera para ello de los escombros que nos dejara el pasado.”

Al “concepto general de regeneración institucional de todo el sistema, en un orden más particular, la iniciativa de mi gobierno de humanizar y adecentar los hospitales. Ya lo dije en otra ocasión, un hospital en un pueblo civilizado ha de ser una casa donde el dolor sea respetado y donde el hombre sea defendido de la muerte y de los males de la salud con los medios más adelantados que la ciencia y la técnica han puesto a nuestro alcance.

Mi gobierno ha puesto a los que sufren, a los oprimidos, a los necesitados, a los pobres y a los enfermos, a los trabajadores, a las madres y a los niños, en el primer plano de su preocupación. Los servicios médicos constituyen un esencial derecho del hombre. El Estado no puede darlos o no darlos, no puede regatearlos, no puede retacearlos. Tiene que prodigarse en ellos, economizar en lo superfluo pero que abunde lo necesario; tiene que prever, curar y reparar en lo posible los efectos de la enfermedad.”

“En nuestros modernos hospitales, el enfermo no solo recibe atención médica; es además, edificado en el ejemplo de un medio higiénico, limpio, agradable, que después traslada, o procurará trasladar a su propia casa.

Hemos levantado esos hospitales confortables en todas partes del país. Los viejos, los que aún siguen en uso, esos han cambiado por lo menos de alma; quiero decir que sus servicios han sido reorganizados y ampliados, su personal reforzado, se les han modernizado los equipos, se han enriquecido sus laboratorios y demás dependencias, en una palabra, han sido puestos ‘a nuevo por dentro’.”

“Sólo la sagacidad, la paciencia, la cultura profesional de los técnicos de Salud Pública y su experiencia, han podido superar los males de tanto abandono y desidia y hacer felices las improvisaciones.” [29]

Hay que tener en cuenta un dato: “…después de 1955:  Millares de jóvenes, en alta proporción provincianos, son rechazados por incapacidad física para cumplir con el servicio militar”.

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Títulos de algunos trabajos de investigación publicados

-El signo de la desviación del acueducto y del cuarto ventrículo en los tumores de la fosa craneana posterior.

-Acotaciones al margen del artículo de los doctores Obarrio, Pauling y Pedace sobre síndrome de la línea media cerebelar.

-El diagnóstico yodoventriculográfico en cirugía cerebral.

-Importancia de la encefalografía en la apreciación médico-legal del síndrome post-conmocional.

-Topografía craneal.

1949: -Política sanitaria argentina.

1953: -Teoría del Hospital.

El doctor Ramón Carrillo escribió biografías y sus conclusiones sobre estudios económico-sociales y demográficos fueron incluidos en revistas especializadas de la Argentina.

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Como nacen los brotes…

Aquí, otra aproximación a la trayectoria del doctor Carrillo, insoslayable si se intentan abarcar distintas etapas de la historia de los argentinos.

 

Así como nacen los brotes, a mediados del siglo veinte fue avanzando un proceso casi inadvertido por algunos grupos políticos, mientras el doctor Carrillo expresaba que “sus creencias religiosas formaban parte de sus ideas políticas”.

Ramón Carrillo conocía a Perón, interpretaba la esencia del movimiento nacional justicialista y advertía que “todos los planteos que oponen la religión al peronismo o a la inversa, son forzados, carecen de razones y legitimidad. En todo ello hay una intención de aprovechar desinteligencias y problemas coyunturales, para provocar una crisis política”.

 

El 25 de abril de 1954, Alberto Teisaire fue consagrado vicepresidente de la Nación -tras obtener el 62% de los votos y la mitad, el candidato Crisólogo Larralde-, y al asumir se aceleró la decisión del doctor Carrillo.

El 16 de junio de ese año, el ministro Carrillo presentó su renuncia. Han reiterado que luego intentó dialogar con el Presidente y sin lograrlo, el 31 de julio le envió una carta explicándole:

“Querido jefe, cuando todo estaba por hacerse no chocaba con nadie ni recibía tiros desde ningún ángulo pero, con el ministerio armado y en perfecto funcionamiento, concluyó para mí la paz.”

 

Así terminó esa etapa de desarrollo de los servicios de salud que por los resultados no ha sido igualada durante medio siglo de historia de la Nación Argentina.

Cuando el doctor Carrillo asumió en el Ministerio de Salud había 66.300 camas disponibles y “en 1954 estaba duplicada esa cifra: 132.000 camas con atención médica e instrumentos actualizados”.

El talentoso, prudente y ejemplar médico argentino, debió alejarse de su patria después de haber dedicado la mayor parte de su tiempo a la concreción de planes de Medicina Preventiva que revelaron día a día, su capacidad y su voluntad constante.

1954: Carrillo en Estados Unidos.

El doctor Carrillo decidió viajar a Estados Unidos. El 15 de octubre de 1954 partió en la motonave Evita hacia el puerto de Nueva York y allá comenzó a desarrollar un ciclo de conferencias en la Universidad de Harvard.  Se relacionó con varias empresas de producción de fármacos.

Su enfermedad avanzaba y disminuían considerablemente sus recursos económicos.

Al año siguiente, algunos sectores militares y representantes de la jerarquía eclesiástica fueron apoyados por civiles con la finalidad de destituir al presidente Perón.

El último día de agosto de 1955 la Confederación General del Trabajo movilizó a todos los gremios para expresar un apoyo masivo al General mientras el fracasado movimiento del 16 de junio estaba revelando su firmeza porque preparaban un contundente ataque y hasta amenazaron con bombardear las destilerías de La Plata.

El 16 de septiembre de 1955 llegaron los jefes militares de la autodenominada Revolución Libertadora a la sede de Balcarce 50 y según lo expresado en esa Casa Rosada por el general Eduardo Lonardi:  “sin vencedores ni vencidos”.

Sabido es que a mediados de la segunda presidencia del General Juan Perón, el Contraalmirante Alberto Teisaire aglutinaba a sectores de la Marina y el socialista Ángel Gabriel Borlenghi, lo acompañaba en sus continuas manifestaciones tendientes a generar una ruptura en el seno del “Partido Peronista” y en las relaciones con la Iglesia Católica… aunque desde otro punto de vista, Teisaire durante la primavera de 1955 declaró que se sentía defraudado por las últimas decisiones de Perón. Tal ha sido “la lealtad” de algunas personas que estuvieron cerca del General ocupando cargos de jerarquía presupuestaria y que buscaron razones para justificar “alejamientos” cuando aparentemente el líder del Justicialismo había sido “derrotado”…

En la memoria pulsan otras señales. El escribano Deolindo Felipe Bittel -egresado del Colegio Nacional “Simón de Iriondo” de Santa Fe, ex senador nacional y destacado militante en el Partido Justicialista,  refiriéndose a la historia de los argentinos a principios de la década del ’40, escribió: “En ese tiempo cargado de tormentas, bajo las chispas que se sacaban los nacionalistas y los activistas de la anglófila ‘Acción Argentina’, volvió al país el teniente coronel Juan Perón, después de casi dos años de estudios en Italia, Francia, Alemania y España.  En esta última, como señala el norteamericano Arthur P. Whitaker, había aprendido algo importante: ‘Lo que enseñó España a Perón -dice- fue evitar la guerra civil’.  Casi nada…”  [30]

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1955: absurda investigación sobre sus bienes…

Difundidos a fines de septiembre de 1955 sucesivos comunicados del gobierno que detentaba el poder en la Argentina, desde Estados Unidos el doctor Carrillo le envió un telegrama poniéndose a disposición para ser investigado.  Sin contestación, luego se enteró de una acusación por “enriquecimiento sin causa” y fueron allanadas dos propiedades, secuestrados libros y cuadros.  En vano su hermana Carmen Carrillo presentó ante la Junta Nacional de Recuperación Patrimonial la documentación pertinente para demostrar la legitimidad de esos bienes a la vez que rechazaba por ser inconstitucional, el texto del Decreto Nº 5.185/77 que invertía el cargo de la prueba en el proceso judicial.

Tras el alejamiento del General Juan Perón, el doctor Carrillo -igual que otras autoridades del gobierno y militantes del Justicialismo-, fue acusado por supuestos delitos.

Carrillo en la selva brasilera…

En 1955, el doctor Carrillo trabajaba para la empresa estadounidense Hanna Mineralizatión & Co. en una explotación situada aproximadamente a ciento cincuenta kilómetros de la zona rural de Belem Do Pará, al norte de Brasil.  Han reiterado que llegó el 1º de noviembre y que “dos veces por semana en helicóptero o en lentas barcazas hasta Aurizonia, el campamento minero, en medio del calor infernal de la selva brasileña”.  Trabajó allí hasta que esa compañía internacional decidió levantar el campamento.

Se vinculó con el Hospital Santa Casa de la Misericordia dependiente de la Universidad local y al no ser empleado como médico les propuso colaborar.

Sabido es que allí conoció al doctor Jourdy, joven médico que fue su discípulo y amigo, quien aplicó sus conocimientos científicos y sorprendió a otros médicos del Hospital por los resultados obtenidos.  Así fue como los informes solicitados a Río de Janeiro favorecieron al doctor Carrillo porque fue convocado para dictar clases y ciclos de conferencias en la Santa Casa de la Misericordia y en el Hospital de Aeronáutica.

En ese tiempo, recibía los oportunos apoyos espirituales y materiales de su amigo Salomón Chichilnisky, mientras avanzaba su enfermedad.

1956: declinación constante…

El doctor Carrillo pidió un examen médico cuyo resultado analizó y pronosticó que resistiría nueve meses, comunicándole esa posibilidad a su esposa.

Compañeros de la Causa Justicialista han difundido una carta escrita el 6 de septiembre de 1956 y dirigida a Segundo Ponzio Godoy:

“Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor.

Quiero que no dudes de mi honradez, pues puedes poner las manos en el fuego por mí.”

“Ahora vivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero sí a un hermano como vos, que quizá -conociéndome- puedas comprenderme.”

“Si yo desaparezco queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida.”

El 28 de noviembre de 1956, después de un accidente cerebro-vascular fue internado en el Hospital de Aeronáutica.

18-12-1956: carta de Perón a Cooke…

En la edición de la correspondencia entre Perón y John William Cooke, está reiterada una carta escrita por el ex presidente argentino durante el exilio en Caracas y enviada al Bebe Cooke, quien fue su primer delegado:

“Al pobre doctor Ramón Carrillo que estaba trabajando en Be­lem, le ha dado un ataque muy peligroso. Se trata de un derrame cerebral, con parálisis de la mitad izquierda del cuerpo y su esta­do, según me informa la señora, es grave. No se le ha podido trasladar a Río precisamente por la gravedad. El pobre como buen médico, no ha dado importancia a su presión (26‑15) y en aquel clima infernal lo ha golpeado. Yo le había dicho varias veces que se viniera a Caracas pero, el hombre parece que se había arraigado allí.” Página 44.

20-12-1956: tránsito a la inmortalidad…

El distinguido Dr. Ramón Carrillo fue el primer estudiante en su curso, ha sido un Argentino Ilustre porque desarrolló una fecunda obra al servicio de la comunidad y tras soportar su enfermedad y altas temperaturas en la selva brasileña, pasó a la inmortalidad, a las 7 del 20 de diciembre de 1956.

Fue sepultado en el cementerio de Belén Do Pará porque los libertadores transformados en tiranos, impidieron el traslado a su provincia natal.

Como sucedió con el ataúd y el cuerpo yacente de Eva Perón secuestrado durante la primavera de 1955, quienes detentaban el poder en la Argentina impidieron ese traslado.

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1972: “Guardia de Hierro y el Instituto de Estudios Superiores “Ramón Carrillo”

Han reiterado que a principios de junio de 1972, mientras Perón estaba exiliado en Madrid, “bajo la inspiración del ‘gallego’ Álvarez”, se constituyó “el grupo de la juventud peronista denominado Guardia de Hierro” integrado -entre otros- por Abel Fernández y José Antonio Deheza, “en ese entonces, asesor de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología a cargo del ingeniero Carlos R. Cavotti, eminente matemático y argentino de ley”, como lo ha recordado Deheza diez años después cuando manifestó que “el nexo que gravitó en el acercamiento fue la común visión de la dependencia nacional de los centros mundiales de poder, en todos los órdenes”.  Destacó Deheza que “con los jóvenes de Guardia de Hierro” fundaron el “Instituto de Estudios Superiores Ramón Carrillo” cuyo fin era “promover el estudio de la dependencia en su más amplia problemática”.

En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, el Dr. Raúl A. Zardini dispuso la organización de un ciclo de conferencias y seminarios sobre Filosofía e Historia de la Ciencia. [31]

A partir de la convocatoria a elecciones, ese instituto sirvió para promover candidaturas y se produjeron algunas renuncias, entre otras la de Deheza.  [32]

20-12-1972: sepultura de Ramón Carrillo en su tierra natal.

Diecisiete años después de su fallecimiento en Brasil, el 20 de diciembre de 1956, los familiares del doctor Carrillo pudieron cumplir con su última voluntad.

En esas circunstancias, le restituyeron el título de “Profesor Titular de Neurocirugía”, como justo homenaje y en ese acto también estuvieron su esposa Isabel Susana Pomar y su madre.  [33]

 

Cuando el avión aterrizó en el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, estaban reunidos familiares y amigos, entre ellos don Arturo Jauretche, el periodista y escritor que en su libro “Filo, contrafilo y punta”, reiteró lo expresado por Nicolás Avellaneda:

“Ahorraremos sobre el hambre y la sed del pueblo”

 

Seguían latentes las señales reiteradas por el doctor Carrillo:

“¿De qué le sirve a la medicina resolver los problemas de un individuo enfermo, si simultáneamente se producen centenares de casos similares por falta de alimentos, por viviendas antihigiénicas, que a veces son cuevas o por salarios insuficientes que no permiten subvenir debidamente las necesidades?”

 

Desde el 20 de diciembre de 1972, el benemérito Ramón Carrillo reposó definitivamente en su tierra santiagueña, en el panteón familiar del Cementerio La Piedad.

Varios Hospitales son reconocidos con su nombre y en Santa Fe, dependiente de la Universidad Nacional del Litoral funciona la Escuela Superior de Sanidad “Doctor Ramón Carrillo”.

Las nuevas generaciones encontrarán en aproximaciones biográficas, el reflejo de actitudes coherentes y solidarias del doctor Ramón Carrillo; podrán reconocerlo como un arquetipo por su ejemplaridad docente y por su ética.

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1984: evocación en un acto…

Al conmemorarse el 25º aniversario del fallecimiento del doctor Braulio Aurelio Moyano fue recordado por Diego Luis Outes -hijo del ingeniero civil que fue “uno de los creadores de la hidráulica argentina”.

En ese discurso, Outes rememoró que había fallecido como consecuencia de una “hematemesis grave producida por una cirrosis, pues era de buen comer y buen beber.  Fue conducido al Hospital de Gastroenterología y allí falleció rápidamente rodeado de familiares y unos pocos amigos”.  Destacó luego: [34]

“Quería mucho Moyano al profesor Ramón Carrillo que abandonó su carrera médica para dedicarse totalmente al Ministerio de Salud Pública de la Nación, donde hizo una obra imperecedera y también al Dr. Salomón Chichilnisky, médico humilde, gracias al cual pudo reponer sus microscopios y demás elementos técnicos.

Y quiso el Destino que los tres terminaran en la misma forma: el profesor Ramón Carrillo en la cama de un hospital del Brasil (Belen).  Chichilnisky en una cama del Hospital Borda, y don Braulio en una cama del Hospital de Gastroenterología.  La forma de morir los tres, en medio de ejemplar pobreza, tuvo siempre algo de misterioso para mí.

Y una vez más, me conciliaba con la frase de Irineo:

‘El hombre es la gloria de Dios’.

Porque ustedes preguntarán,

¿qué está más cerca de Dios que la pobreza?”

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1991: La salud y el espacio vital.  Conclusiones desde la Argentina…

Expresiones desde el Litoral de la República Argentina, extremo sur de Hispanoamérica…  [35]

 

Provincia de Santa Fe, primer gobierno de Reutemann

Durante el primer gobierno de Carlos Alberto Reutemann (1991-95) se definieron los objetivos y las estrategias básicas para ejecutar  todos los servicios progresivamente y con eficiencia.

La Constitución de la Provincia de Santa Fe vigente, sancionada y promulgada en 1962, dispone que el rol del Estado en materia sanitaria es el de ejercer “la tutela de la salud como derecho fundamental del individuo e interés de la colectividad.”

Esa actitud tutelar de la “salud del individuo” se proyecta como la “salud de la población” resultante “del equilibrio dinámico que existe entre la condición de sano y la condición de enfermo; equilibrio dinámico que se rompe en virtud de la concurrencia de la muerte, estado irreversible”…

Tres acciones son esenciales:

 

“1.  Evitar en el individuo el paso de la condición de sano a la de enfermo.

  1. Lograr una pronta y completa recuperación de la condición de sano del individuo toda vez que la misma ha sido perdida, y
  2. Evitar la concurrencia de la muerte, por tratarse de una condición irreversible.

 

En consecuencia son objetivos fundamentales de la política sanitaria provincial:

Reducir la ocurrencia de muertes en la población – …evitando aquellas prevenibles de acuerdo a las tecnologías de control existentes.

Reducir la ocurrencia de enfermedades en la población.  Evitar la aparición de casos de enfermedades que pueden ser evitadas mediante la aplicación de medidas de control.

Reducir la ocurrencia de enfermedades en la población.  Evitar la aparición de casos de enfermedades que pueden ser evitadas mediante la aplicación de medidas de control.

Garantizar una adecuada calidad de atención de la enfermedad.  Proporcionar acceso a la población a tecnologías apropiadas de eficacia comprobada, para el diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud y enfermedades, garantizando la más rápida y completa recuperación de la salud.

 

Con el propósito de alcanzar el fin enunciado en la política sanitaria provincial,  desde el Ministerio de Salud y Medio Ambiente se establecen las estrategias específicas como medios para lograr la “orientación de las acciones a realizar en base a prioridades” para obtener “mayor eficiencia en el diseño y ejecución de las actividades designadas al logro de los objetivos” y establecer los “programas prioritarios de control” que abarquen servicios oportunos a la población de todo el territorio provincial, mediante un “mejor ordenamiento de los recursos y una mayor eficiencia en la gestión.  

En sucesivas etapas son elaborados los planes de trabajo que tendrán en cuenta la “magnitud” y la “vulnerabilidad” del problema objeto de control; se dispone lo pertinente para su ejecución, seguimiento, evaluación y reprogramación mediante un proceso dinámico que tiende a lograr la eficaz atención de los problemas de salud de la población.

1995 – Servicios de salud en la provincia de Santa Fe.

Aquí, más conclusiones tras la lectura de diversos documentos publicados durante el gobierno de Carlos Alberto Reutemann.

Problemas de salud

El gobierno de la provincia de Santa Fe, en 1991 enunció los problemas de salud detectados y los programas provinciales prioritarios.

 

 

Enfermedades Programas Metas
1.   Enfermedades y otros problemas de salud originados en el período perinatal 1.   Programa Provincial de Perinatología 1.  – Reducir la Tasa de Mortalidad materna de 29,1 por 100.000 nacidos vivos en 1995 a 20,3 en el 2000. (En 1993 era de 32,3)

2.  – Aumentar la proporción de embarazos con 5 o más controles antes del parto a 80% en 1995 y al 100 en el 2000.

3.  – Aumentar la proporción de controles antes de las 20 semanas a menores a 80% en 1995 y a 100% en el 2.000

4.  Reducir la tasa de Mortalidad Neonatal a 11,5 %o nacidos vivos en 1995 a 8.%o en el 2000.

5.  íd. con bajo peso al nacer al 7,5%o en 1995 y al 6%o en el 2000

6.  íd. de nacidos que requieren hospitalización neonatal a 9,0% en 1995 y a 7% en el 2000

2.   Enfermedades prevenibles por vacunación 2.   Programa Provincial de Vacunación  
3.   Enfermedades y otros problemas de salud asociados al crecimiento, nutrición y desarrollo en el niño menor de 5 años- 3.   Programa Provincial de Control de Crecimiento y Nutrición  
4.   Infecciones respiratorias agudas en los niños menores de 5 años 4.   Programa Provincial de Control de las Infecciones Respiratorias Agudas  
5.   Enfermedades diarréicas 5.   Programa Provincial de Control de Enfermedades Diarréicas  
6.   Salud bucal    
7.   Accidentes y otras causas de emergencia médica o trauma.    
8.   Tuberculosis 6.   Programa Provincial de Control de la Tuberculosis  
9.   Lepra    
10. Chagas 7.   Programa Provincial de Control de la Enfermedad de Chagas  
11. Zoonosis 8.   Programa Provincial de Control de la Lepra  
12. Enfermedades de transmisión sexual y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida 9.   Programa Provincial de Control de Zoonosis  
13. Enfermedades transmitidas por alimentos 10. Programa Provincial de Control de las Enfermedades de Transmisión Sexual y el SIDA  
14. Enfermedades Discapacitantes y discapacidades 11. Programa Provincial de la Emergencia Médica y el Trauma: Plan Santa Fe Salud – Sistema 107  
15. Enfermedades asociadas al trabajo 12. Programa Provincial de Salud Bucal  
16. Enfermedades asociadas a deficiencias en el saneamiento básico familiar y comunitario 13. Programa Provincial de Control de Enfermedades Ocupacionales.  
  14. Programa Provincial de Control de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos  
  15. Programa Provincial de Control de Enfermedades Discapacitantes  
  16. Programa Provincial de Control de la calidad del agua para consumo humano y de la adecuada disposición de excretas y residuos sólidos domiciliarios  
  17. Programa Provincia de Vigilancia Epidemiológica  
  18. Programa Provincial de Medicamentos Esenciales  
  19. Programa Provincial de Red de Laboratorios de Diagnóstico  
  20. Programa Provincial de Control de Fármacovigilancia  
  21. Programa Provincial de Control de Mejoramiento de la Calidad de Atención  
  22. Programa Provincial de Control del Cáncer (en elaboración)  

Participación de la comunidad

El gobierno provincial define la forma de ejecución y desarrollo de esos programas y ha previsto la “coordinación intra e intersectorial y participación de la comunidad”.

Con ese propósito es imprescindible “el trabajo conjunto con los diferentes organismos que representan a la comunidad y con las distintas áreas del Estado” para lograr “un mejor aprovechamiento del conocimiento y capacidad existente”, de modo que sea “más eficiente el uso de los recursos.”

Algunas estadísticas de salud

En 1990 la Tasa de Mortalidad por enfermedades diarreicas en menores de 5 años fue de 14,8 por 100.000 habitantes.

En 1993 la Tasa de Mortalidad por desnutrición en menores de 5 años fue del 8,81 por 100.000 habitantes; por tuberculosis del 3,2 por 100.000.   En 1994 no se disponía de información sobre incidencia de la desnutrición aguda y tampoco se “ha implementado el Carné de Salud del Niño, conteniendo lo que se considera  ‘control adecuado’ mínimo.

En 1994 en la provincia hubo 254 de enfermedades prevenibles por vacuna y 70%  de los menores de 15 años fueron correctamente vacunados.

Corresponde tener en cuenta que en el período 1994-95 el 71% del total de agentes de salud participó en planes de capacitación y actualización en control del embarazo, parto puerperio y atención del recién nacido. Se proveyó de equipamiento de alta complejidad a los grandes hospitales de la provincia y de baja complejidad a todos los servicios de salud.  Con el propósito de perfeccionar la evaluación organizaron y pusieron en marcha un sistema de Supervisión de Personal de Salud en 4 de las 8 zonas de salud, incluyendo Santa Fe y Rosario.

Enfermedades de transmisión sexual

En 1993 registraron 8 muertes por sífilis, tres debido a sífilis congénita y en 1994 se notificaron 35 casos de sífilis congénita.  En 1994 la tasa de morbilidad de sífilis fue de 25,5 por 100.000 habitantes (727 casos notificados).  En 1995 no se disponía de información acerca de la proporción de población que hace uso de las medidas recomendadas para prevenir la infección con el virus del SIDA, al 80% en el 2000.   [36]

2004: ministro Ginés González García y un “homenaje”…

El 21 de diciembre de 2004, durante el acto de entrega de doce ambulancias al gobierno de la provincia de Buenos Aires, el ministro de Salud y Ambiente Dr. Ginés González García dijo:

“Este acto debemos hacerlo en homenaje a Ramón Carrillo, de cuyo fallecimiento ayer se cumplieron 48 años. Él murió en el ‘56 en el exilio y perseguido, por eso ayer llamé a su viuda Susana Pomar -a quien el tiempo le ha mitigado los dolores-, que me dijo algo que quiero compartir con ustedes porque es de todos los miembros de los equipos de Salud: ‘tuve que esperar casi 50 años, desde que murió Carrillo, para volver a ver una Política Nacional de Salud’, y eso es patrimonio de todos los argentinos”.

2005 – Vigencia de la prédica del doctor Ramón Carrillo…

(Necesito expresar que a principios del siglo veintiuno, hay contrastes en “el País de los Distraídos”. 

Distintos grupos sociales protestan en las calles y cortan las rutas exigiendo mejores condiciones de vida. 

Sin trabajo no hay posibilidades de alimentación, ni vivienda, ni educación ni salud. 

Tras la fecunda siembra de Carrillo, se sucedieron “las talas”…)

 

En el año 2005, desde la revista “Electroneurobiología” informaron acerca del libro Ramón Carrillo, el hombre, el médico, el sanitarista, escrito por su hermano Arturo Carrillo y declarado de “Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires”. [37]

Opiniones a principios del siglo XXI…

Hay reiterado lo expresado por Carlos Sapène, Coordinador del Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario y aquí, la trascripción literal:

“…el Partido Laborista Argentino proveyó al peronismo de un programa de organización sindical (Cipriano Reyes‑ 1943) y de otro de creación del Sistema Nacional de Salud ‘a la inglesa’, y por supuesto, laborista ‘Dr. Ramón S. Carrillo‑ 1944’. Sin embargo el gobierno electo ¡sólo Dios sabe porqué! inventó a la C.G.T., a las obras sociales sindicales y a una ‘Fundación’. Lo que se dice, unos ‘recién nacidos de baja coherencia al nacer’, naturalmente enfermos y graves desde hace años y hoy en día, a sus 57 años de edad (1945‑2002)”. [38]

2006: “Año de homenaje a Ramón Carrillo”.

En distintas localidades organizaron actos conmemorativos del centenario del nacimiento del santiagueño Ramón Carrillo.

Aquí, algunas señales…

Buenos Aires

En la Municipalidad de La Matanza en la provincia de Buenos Aires, mediante el decreto Nº 3936/05 fue declarado ese año, “2006 – AÑO DE HOMENAJE A RAMÓN CARRILLO” en el ámbito de ese Partido.

Corrientes

El martes 27 de diciembre de 2005, desde Corrientes informaron:

Mediante una iniciativa presentada por la diputada Sandra Giménez, se propone que la documentación oficial de los organismos del Estado provincial lleve inscripta como membrete el siguiente texto: 2006 Año Homenaje al doctor Ramón Carrillo.

El proyecto que tomó estado parlamentario el pasado jueves, pretende resaltar la figura del Carrillo, al cumplirse el próximo 7 de marzo cien años del nacimiento, de quien fuera el primer ministro de Salud Pública de nuestro país, en 1946, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón.

Pero en los fundamentos de la iniciativa la legisladora explica que “ese no fue el principal mérito de este notable médico, sino que su nombre se asocia indeleblemente al proceso de notables cambios que se produjeron en nuestro país, de la mano de Perón y de Eva Perón”.

“Además de factores sociales adversos como altos índices de mortalidad infantil, la tuberculosis diezmando los pueblos del interior y los barrios populares, así como también el paludismo, la fiebre amarilla y el mal de Chagas, como los grandes flagelos asociados a la miseria de vastos sectores sociales. Y fue esta realidad la que lo llevó a elaborar un plan sanitario sobre tres principios fundamentales. Uno de ellos era que todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la sanidad. No puede haber política sanitaria sin política social y de nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por medio de dispositivos adecuados”, puntualizó la funcionaria.

Se pueden destacar también entre los logros de este importante médico, la creación de 4.229 establecimientos sanitarios con 130.180 camas, la erradicación del paludismo y la creación de Emesta, la primera fábrica de medicamentos que tenía la misión de proveer de insumos a todos los hospitales, pese a la presión de las multinacionales que estaban en contra.

Misiones

En la Legislatura de Misiones, por iniciativa de Sandra Daniela Giménez, acompañada por Sucel Itatí Nardelli, fue sancionado el proyecto de declaración aprobado en la Comisión de Salud y Asuntos Sociales estableciendo 2006 – Año de Homenaje al Doctor Ramón Carrillo. [39]

Tucumán

Elena Luz González Bazán escribió una contundente crónica acerca del impulso renovador del doctor Carrillo siendo ministro de Salud Pública de la Nación que fue difundido por la “agencia Argenpress”.

Es insoslayable lo que expresó en estos párrafos:

“Este santiagueño, que seguramente, hoy sentiría un gran dolor por la situación social que pasa su provincia y gran parte de todo nuestro norte argentino, se preguntaría donde quedaron aquellas grandes campañas contra el paludismo, contra enfermedades endémicas que se terminaron en estos gobiernos y que fueron obra de una labor mancomunada entre miles de trabajadores de la salud, una política del Estado Nacional, el nuevo contenido que tenían los planes quinquenales sobre la salud, la prevención, el ataque de las epidemias, la erradicación de las viviendas insalubres y mejoramiento de los canales acuíferos, la provisión de agua potable, el tendido de cloacas, obras de infraestructura en las zonas más alejadas y con graves problemas epidémicos.

El andar majestuoso del Tren Sanitario, inaugurado por Evita, y que tuvo un antecedente anterior, el recorrer de otro tren sanitario y que utilizó ese otro gran médico que fue Salvador Mazza, que pasó parte de su vida luchando contra la vinchuca, ellos fueron parte fundamental para liquidar las enfermedades.”  [40]

En Santiago del Estero, su tierra natal…

El 8 de febrero de 2006, el ministro de Salud y Ambiente Dr. Ginés González García, terminadas las actividades previstas para el lanzamiento del Plan Nacer, acompañado por el candidato a gobernador de Santiago del Estero José Figueroa –Pepe Figueroa– estuvo ante la sepultura del doctor Ramón Castillo junto a su esposa, la señora Isabel Susana Pomar de Carrillo y familiares.

En la crónica  periodística expresaron:

“Carrillo fue un ministro ejemplar, un santiagueño universal porque de la Argentina llevó su compromiso, su sabiduría y su revolución sanitaria a todo el mundo. Vine acá a testimoniar su memoria, trabajando como lo estamos haciendo, para mejorar el futuro de los argentinos”, dijo en su homenaje González García y luego agregó: “buscamos lo mejor de nuestro pasado para construir un mejor futuro para todos, y seguro que ese es el mensaje de Ramón Carrillo, que tenemos que aprender todos los argentinos”.

7 de marzo de 2006: centenario del nacimiento.

Desde el diario El Liberal de su ciudad natal, informaron:

“Hoy 7 de marzo de 2006 se cumple en centenario del natalicio del profesor doctor Ramón Carrillo. Para su homenaje, siempre escaso en relación con la extraordinaria labor realizada por este lúcido santiagueño, EL LIBERAL ha convocado la palabra de distintas personalidades de nuestro medio: al médico y académico doctor Vicente Oddo, al historiador Luis Alén Lascano, al médico y diputado provincial Ramiro López Bustos y al médico y director del Hospital Regional Dr. Ramón Carrillo, doctor Oscar Gómez Zani. Cada uno de ellos evoca su figura con la aspiración de iluminarla para el lector, desde diferentes ópticas.”

 

En la citada edición de El Liberal de Santiago del Estero, con el título El médico santiagueño, el miembro de la Academia Nacional de la Historia Luis Alén Lascano expresó:

El médico santiagueño…

“Antiguos folios históricos santiagueños dicen que allá por el siglo XVI ya se encontraban personajes del apellido Carrillo vinculados con la familia del obispo Trejo y Sanabria y quizás un poco antes, al gobernador Gonzalo de Abreu. El origen sitúa a dos hermanos que llegaron a Castilla y a quienes por ser muy unidos comenzaron a llamarlos Carrillos, asimilándolos a los dos pómulos del rostro, los cuales se afincaron protegidos por el Conde Fernán González. Sin embargo, la ascendencia concreta de esta familia en Santiago del Estero se inicia con don Marcos Carrillo llegado al norte virreinal alrededor de 1800, quien venía desde Murcia, la provincia del sudeste hispano sobre las costas mediterráneas, y según la tradición le acompañaban dos hermanos aislados en el Alto Perú debido a las contingencias bélicas posteriores. Posiblemente Marcos luchó junto a las tropas hispanas en la batalla de Salta, tras la cual y debido a las subsiguientes derrotas patrias en el Alto Perú, el General Belgrano dispuso la internación en Santiago del Estero de un grupo de españoles que debían mantenerse en arresto hasta encontrar un fiador capaz de responsabilizarse de su liberación.

En ese grupo se encontraba don Marcos Carrillo y su fiador fue don Juan Manuel Iramain, de insospechados blasones, quien pagó en 1819 los doscientos pesos de esa garantía. Desde entonces Marcos Carrillo se estableció en Santiago del Estero y formó familia al casarse con doña Asunción Taboada y dejar cinco hijos en su descendencia. En esa prolífica sucesión se destacaron Belisario Carrillo, casado con Natalia Saavedra, colaborador y amigo de Absalón Rojas, padres de Ramón Carrillo Saavedra que contrajo matrimonio con su sobrina segunda María Salomé Gómez Carrillo y entre sus once hijos, el mayor de ellos sería el Dr. Ramón Carrillo, ilustre científico y fundador del sanitarismo argentino.

La otra línea genealógica se gestó con la progenie de Facundo Carrillo Taboada y Salomé Ruiz, padres de Carmen Carrillo que contrajo matrimonio con Doroteo Gómez para dar inicio al linaje de Gómez Carrillo, en el que se destacaron la ya mencionada María Salomé y el único varón Manuel Gómez Carrillo, maestro y compositor de extraordinarias dotes musicales.

Con tales ancestros Ramón Carrillo Gómez Carrillo estaba predestinado a inmortalizar el apellido y trascender históricamente.

Su amistad con Homero Manzi

Llevado por Farías Gómez se integró en la amistad con Carrillo el añatuyense Homero Manzi, un año menor que el ministro, el cual sufría de un cáncer implacable que demandó siete operaciones dolorosas y, ya al final, fue instalado por Carrillo en el Instituto Costa Boero, anexo a la Facultad de Medicina. En su origen constituía un pabellón para diabéticos que Carrillo transformó en sede de su cátedra de neurocirugía, pero en realidad se había convertido casi en un completo establecimiento hospitalario donde reinaba Carrillo, secundado por sus discípulos entre los cuales se encontraban los doctores Matera y Christensen, este último también comprovinciano. Y así se instaló el Instituto de Neurocirugía de la Facultad.

Por orden expresa de Carrillo ahí fue internado, en el otoño de 1951, su amigo Homero Manzi en un pabellón especial con la mejor atención médica del caso. Y aún más, como Manzi no quería desvincularse del mundo artístico y literario, le fue instalada en el piso una línea telefónica directa, cosa imposible de lograr en aquellos tiempos, pues a veces se esperaba hasta diez años para obtener un teléfono en Buenos Aires. Manzi lo tuvo y lo usó a sus anchas para hablar con sus amigos, especialmente con Aníbal Troilo a quien telefónicamente le dictó los versos de “Discepolín” en un rapto de inspiración en vísperas de su muerte, el 3 de mayo.

Con idéntica sensibilidad para todo lo terruñero, Carrillo acompañaba al presidente Perón al Luna Park donde se disputaba el Campeonato argentino de básquet de 1947, y allí alentaba al equipo santiagueño. Terminado el torneo, Carrillo reunió a sus jugadores y a cada uno le entregó un nombramiento del Ministerio de Salud Pública. Ese gesto afectivo se vinculaba a su pasión deportiva, pues también concurría con Perón a los encuentros boxísticos de aquellos años en continuidad con una tradición familiar que le hacía recordar a su padre el profesor Ramón Carrillo que había sido el primer árbitro de fútbol santiagueño en 1900, cuando hacía disputar encuentros a los alumnos de la Escuela Normal de Varones e incentivaba la práctica de estos juegos al introducirlos en Santiago.

Consecuente con su santiagueñidad vital, tuvo la satisfacción de participar con el Presidente y todo el gabinete en los actos celebratorios del IV aniversario de la fundación de Santiago del Estero en 1953. Emocionado con los festejos y el reencuentro con viejos amigos, Carrillo se reunía popularmente con ellos al terminar las ceremonias oficiales y hacía colmar las confiterías céntricas para evocar entre brindis y músicas folclóricas los aconteceres que le volvían a sus años juveniles.

De ahí que quisieran dejar a su tierra un testimonio y proyectara la construcción de un moderno Policlínico Regional a levantarse en la ciudad. Frente a su monumental edificación en el barrio Belgrano, se construía asimismo la sede de la Delegación Sanitaria Federal y sus servicios anexos, proyectados por el Arq. Mario Roberto Álvarez, el mejor profesional en la materia. Fue la última gran ofrenda que no alcanzó a ver concluida, el legado de Ramón Carrillo para cuidar la salud del pueblo santiagueño que a 100 años de su nacimiento y 50 de su muerte nos convoca a la recordación de este preclaro hijo del solar nativo.

Un revolucionario de la salud pública

Cincuenta años después del tránsito a la inmortalidad del doctor Ramón Carrillo es oportuno tener en cuenta sus advertencias:

“Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud

si éstas son accesibles al pueblo”.

“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”

 

El diputado provincial Dr. Ramiro López Bustos, en El Liberal del 7 de marzo de 2006 publicó este texto:

 

Se cumple el centenario del nacimiento en Santiago del Estero del doctor Ramón Carrillo y en forma coincidente también se conmemora el 50º aniversario de su fallecimiento, producido en tristes circunstancias, cuando aún mucho podía esperarse de su actividad científica. En esos extremos existenciales se destaca la trayectoria humana y científica del más eminente de los hijos de esta provincia, que merece el permanente homenaje de los santiagueños al constituirse en una gloria de la medicina argentina.
Necesario introito sirve para destacar la magnitud de la tarea emprendida por Carrillo: es uno de los pocos teóricos que pudo concretar con sobrado éxito sus ideas en la práctica, su voluntad transformadora y la decisión de encarar planes revolucionarios para la erradicación de viejas endemias regionales. ¡Y vaya si lo hizo! Planificó y dio respuestas al problema de salud de nuestra nación desde todos los aspectos y ópticas posibles; desde la distribución y forma de construcción de los hospitales, su organización y funcionamiento administrativo, hasta el modo de encarar las endemias que asolan al país, pasando por la investigación, la vinculación existente entre política sanitaria y la seguridad social, el salario y la vivienda, con un énfasis especial en la prevención, la atención materno infantil y la búsqueda, en definitiva, de soluciones. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que fue el único sanitarista que efectuó hasta la fecha un estudio integral de los problemas de salud del país, abarcando todos los problemas y todas las regiones de la patria. Un claro ejemplo de ello lo constituyen las experiencias volcadas en una de sus mayores obras “Plan analítico de Salud Pública”, que en sus más de 4000 páginas nos reflejan la grandiosidad de su pensamiento y acción. Sus libros Política Sanitaria Argentina, Teoría del Hospital, Plan para un Código Sanitario Argentino, Plan Sintético de Salud Pública y numerosas obras que lo destacan como el primer sanitarista argentino y americano, honrado con distinciones de institutos de Francia, Cuba, Brasil, Perú, la Unión Americana de Medicina Industrial, entre otras.

El panorama, cuando Carrillo asume la tarea al frente de la Secretaría de Salud Pública de la Nación, era desalentador: déficit de camas y hospitales, defectuosa distribución de éstos; falta de personal técnico con bajas remuneraciones; ausencia de sistemas administrativos; índices de mortalidad infantil alarmantes; endemias que diezmaba a la población, especialmente a las de menores recursos, tales como la tuberculosis, paludismo, el Chagas; la ancianidad y la niñez se encontraban carentes del amparo del Estado y libradas al cuidado de obras de caridad o la Iglesia.

El doctor Carrillo normatiza y ejecuta una política sanitaria en base a tres postulados principales: a) Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la sanidad; b) No puede haber política sanitaria sin política social; c) De nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por medio de dispositivos adecuados. Sobre ellos crea un verdadero cuerpo doctrinario que sirvió también de basamento a la política de salud que hizo suya e impulsó el peronismo.

Podemos decir que, adelantándose a su tiempo, es el primero que se pone como meta el de realizar una verdadera política sanitaria federal, integrando todos los recursos y establecimientos del Estado.

Carrillo planificó magistralmente un plan sanitario para setenta o cien años, sentó las bases de la salud pública tal cual la conocemos en nuestros días, a pesar que la mayoría de los frutos de su política no las alcanzó a ver plenamente cristalizadas por su prematura muerte. Cosas que en esos tiempos parecían irrealizables las vemos hoy en día como si fueran normales y están plenamente incorporadas a nuestro diario vivir. Si tomamos solo como ejemplo el aspecto preventivo, las campañas de vacunación tuvieron un rotundo éxito, impensado antaño, evitando brotes epidémicos normales en el pasado. A él se debe la obligatoriedad de las vacunas para el ingreso a escuelas, colegios, trámites administrativos, para viajar, etc.

El pensamiento científico práctico e intelectual de Ramón Carrillo pudo sintetizarse, además, en que “el Hospital debe ser un hogar y no una antesala de la muerte”, para quien “los servicios médicos constituyen un esencial derecho del hombre” y por ello “junto a la historia clínica del enfermo se levanta la historia social del hombre”. Su humanismo cristiano, su versación cultural y sus otros ensayos literarios, nos muestran a un ser excepcional que en todas las instancias de su vida fue fiel al legado ancestral de sus antepasados y a los mandatos de su tierra natal.

Finalmente, en este momento tardío de reconocimientos, cabe repetir lo que dijo su discípulo Raúl Matera en la hora final de Carrillo: “Murió lejos y pobre. Se habló de una inmensa fortuna mal habida. Murió casi en la indigencia. El escándalo y el odio se deleitaron arrojándole paladas de lodo y él murió en silencio, lejos y pobre. Esa, su pobreza, constituye la prueba de su limpieza y testimonio de su honradez. Terminó su vida trabajando, mitigando el dolor, ganando su sustento con el esfuerzo de cada día y con la buena acción de cada hora, pero permanece en el corazón de quienes lo recuerdan por su generosidad y patriotismo”. Valga entonces este merecido reconocimiento a quien nos dejó una entrañable lección de vida y entrega por los intereses de la Nación Argentina y cuyos pensamientos y anhelos para con la salud pública tiene plena vigencia y esperan aún su definitiva concreción, como una forma también de rescatar definitivamente para nuestro pueblo a uno de los prohombres de nuestra provincia.

El hombre, el científico, el funcionario

El doctor Vicente Oddo, escribió acerca de Ramón Carrillo; el hombre, el científico, el funcionario:

El profesor Ramón Carrillo, joven santiagueño egresado de la Escuela Normal de Paraná, ejerciente de la docencia en la ciudad natal, y su prima y esposa María Salomé Gómez Carrillo, acaso alguna vez imaginaron que el primogénito de sus once vástagos, ese niño nacido en la capital santiagueña aquél cálido 7 de marzo de 1906, andando el tiempo sería personalidad eminente de la Medicina argentina.

Lo que nunca pudieron suponer es que el mismo fuera protagonista consular de la neurocirugía nacional y reconocido responsable de la máxima revolución de la Medicina Social acaecida en el país.

El neurocirujano. El 1939 el doctor Carrillo asume la jefatura del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Central y, entre las pocas amistades que el escaso tiempo disponible le permite frecuentar se suma la que origina el reencuentro con el añatuyense Homero Manzione, concurrente respetado de cenáculos artísticos e intelectuales porteños, y ya de reconocida ascendencia en ellos donde se ve acreditado su seudónimo de Homero Manzi.

La permanencia del doctor Carrillo en el Hospital Militar Central le permite adicionar a la reducida nómina de sus amigos personales, también el conocimiento amistoso de algún jefe militar. Tal el caso del entonces coronel Juan Domingo Perón, con el que mantiene frecuentes y prolongadas conversaciones sobre problemáticas nacionales.

Conocimiento del país. El sensible neurocirujano cada vez va más adentrándose en el drama de la pobreza argentina. Desde esta función hospitalaria completa el conocimiento exhaustivo y minucioso de la realidad sanitaria del país, por doquier considerado inconmensurablemente rico.

Pasan ante sus ojos, y como transcurso de una rutina que él asume con sostenida ansiedad, las historias clínicas de los ciudadanos incorporados y la de los desechados, del servicio militar obligatorio.

Para su entendimiento y sus sentimientos consecuentes es como si con esos jóvenes, procedentes de toda la República, desfilara el país en su integridad.
Surge incuestionable la comprobación de la prevalencia de enfermedades vinculadas con la pobreza entre las patologías invalidantes.

Las provincias más postergadas son, en grado sumo, las más afectadas.
Entonces elabora completos, hondos y vastos estudios estadísticos, de los que emerge la evidencia de dramáticas carencias. Inexorables afloran lacerantes injusticias.

Esto así, hacia 1940-1942, el país sólo posee el cuarenta y cinco por ciento de las camas hospitalarias necesarias e imprescindibles. Empeora las cosas el hecho de que ese solamente cuarenta y cinco por ciento disponible, ostenta la inconveniencia de una pésima retribución.

Catedrático. Al fallecimiento en 1942 del profesor doctor Manuel Balado, el doctor Ramón Carrillo obtiene por concurso la titularidad de la cátedra vacante de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
El flamante profesor de cirugía del sistema nervioso es también un hombre de treinta y seis años de edad, compenetrado del drama sanitario de su provincia natal y, por extensión, de todo el país argentino.

Ministro de Salud. La llegada electoral del Perón a la presidencia de la República sucede en 1946. Al frente de la Secretaría de Salud Pública se desempeña el Dr. Ramón Carrillo. Con la recategorización de esa secretaría de Estado, el talentoso neurocirujano desde el cargo que desempeña pasa a ser primer ministro de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación. Queda pendiente, pues, la posibilidad de hacer efectivo el ambicioso y adeudado plan sanitario que todo el país ansía y aguarda esperanzado.

El legado de Carrillo a la Salud Pública. El bien más ponderable que deja Carrillo en beneficio de la salud pública argentina no fue la concreción de una copiosa obra ejemplar y perdurable, sino el cúmulo de eficientes ideas, la aplicación de pautas, principios y fundamentos que acompañaron su apabullante -por lo significativo- accionar benéfico. De propia voz nos dijo: “Los problemas de la Medicina como causa de Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.”

El profesor doctor Ramón Carrillo postergó el descollar personal en el ejercicio eminente de su especialidad, con excelencia reconocida a nivel internacional, para brindarse de lleno a las necesidades patéticas de su patria. Su gloria es la de la Medicina Social.

Fin de su gestión ministerial. Desavenencias no provocadas por su persona, precipitan su renuncia el 15 de julio de 1954 al cargo de Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación. Resuelve buscar el exilio el 15 de octubre de ese mismo año de 1954, partiendo hacia los Estados Unidos. Luego, se establece a unos 150 km de Belem do Pará, ciudad brasileña situada al norte de este país, en la desembocadura del río Amazonas, junto con su esposa, doña Isabel Susana Pomar y sus cuatro hijos, donde fallece el 20 de diciembre de 1956.

El 6 de marzo de 1972, por decreto Nº 269 del gobierno de la provincia de Santiago del Estero, se impuso su nombre al Hospital Policlínico Regional de dicha capital. Por entonces, otros gobiernos provinciales argentinos obraban de modo similar con establecimientos que el doctor Carrillo erigiera durante su gestión ministerial. El 20 de diciembre de ese año de 1972, sus restos mortales, repatriados muy poco antes, son depositados definitivamente en el panteón familiar en el cementerio La Piedad de su ciudad natal.

Desde 1974, el Instituto de Neurología y la cátedra homónima de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, llevan el nombre de “Profesor doctor Ramón Carrillo”.

Conclusión: El profesor doctor Ramón Carrillo, murió a los cincuenta años de edad, pobre, enfermo, exiliado lejos del terruño. Él, que nunca dispuso de consultorio privado porque eligió al Hospital Público para dispensar sus conocimientos, en uno de ellos y muy lejos de la patria injusta ingresó a la gratitud de sus compatriotas ascendiendo al bronce.

 

Homenaje desde la Presidencia de la Nación

Desde la casa de gobierno en la capital Federal, calle Balcarce 50, informaron:

Casa Rosada, 7 de marzo.  El Presidente encabezó un homenaje a quien fuera el primer ministro de Salud bajo la presidencia de Juan Domingo Perón.

(En una fotografía se advierten las jocosas expresiones del presidente Dr. Néstor Carlos Kirchner, del ministro de Salud Ginés González y del vicepresidente Daniel Scioli delante de la blanca escultura que simboliza “la República”…)

 

“Esta tarde, Kirchner presidió un homenaje al doctor Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud de la Nación designado por el ex mandatario Juan Domingo Perón.

La ceremonia se llevó a cabo en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, con la presencia del actual ministro de Salud, Ginés González García, otras autoridades e invitados especiales.

Este médico nacido en Santiago del Estero el 7 de marzo de 1906, que se recibió con medalla de oro en la Universidad de Buenos Aires a los 22 años, fue el creador de la primera fábrica de medicamentos nacional, Emesta, y del Tren Sanitario, que atendía a 1.200 personas por día en remotos lugares del interior del país.

La medicina preventiva, la medicina sanitaria, la medicina social son políticas que Carrillo las inculcó a muchos de sus seguidores.

Cabe destacar que el gobierno nacional declaró a 2006 como ‘Año de homenaje al doctor Ramón Carrillo’, por haber sido el gran organizador del sistema de atención sanitaria en el país, de cuyo nacimiento hoy se cumplen 100 años.”

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Lecturas y síntesis: Nidia Orbea de Fontanini / 2006.

Treinta años después de su desempeño como docente

contratada en la  Escuela Superior de Sanidad

Dr. Ramón Carrillo” de Santa Fe de la Vera Cruz.  [41]

 

 

10 de mayo de 2006. Incluido en el CD “Del vivir y vibrar”.

SEPA (Servicio de Educación por el Arte)

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini.

Donación a Bibliotecas de escuelas de enseñanza media de la ciudad.

Acto en “Centro Comercial de Santa Fe” Hora: 19:30.

San Martín 2819.

Santa Fe de la Vera Cruz (República Argentina)

[1] Casal, H. N. Los Negociados. Colección La Historia Popular / Vida y milagros de nuestro pueblo – Nº 42. Buenos Aires, CEAL (Centro Editor de América Latina), 1971, p. 33.

[2] Ceres, Hernán. Los niños cantores, Nº 44 de Todo es historia, citado por H. N. Casal (ob. cit. p. 34).

[3] Pavón Pereyra, Enrique Cronología Argentina 1895-1974. Buenos Aires, Editorial Abril, enero 1975, p. 55.

[4] Ibídem, p. 56.

[5] Tales informaciones históricas eran difundidas por distintos medios desde el Centromultimedios “Biblioteca de la Legislatura” en el contexto del Plan Cultural Anual, programa “Efemérides”. /  El doctor Emilio G. Leiva fue nuestro profesor de Historia en la Escuela Nacional de Comercio de Mujeres de Santa Fe a fines de la década del ‘40…

[6] García, Salvador. El doctor Emilio Mira y López . Diario El Litoral de Santa Fe, lunes 24 de febrero de 2003, p.13.  Títulos de sus libros: Manual de Psicología Jurídica y Psicología evolutiva del niño y del adolescente (ed. Española, reeditados en Argentina); Problemas sicológicos actuales (1941); Manual de Psicoterapia (1942); Fundamentos del psicoanálisis; Instantáneas Psicológicas;  El problema del niño que no aprende; Cómo estudiar y cómo aprender (1943).

[7] Argentina. Congreso Nacional. Cámara de Diputados, 1946, t. IV, p. 118-119.

[8] Argentina. Constitución de la Nación Argentina – 1949. Edición de la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, Buenos Aires, marzo 16 de 1949, p. 68.  Ejemplar con tapas duras, color blanco, entregado a C.P.N. Eduardo Rodolfo Fontanini por un amigo, incluyendo un folio impreso: “Compatriota. Control de Estado de la Presidencia de la Nación, le ruega que emita una opinión sobre este volumen.  Saluda a Ud. con toda consideración. Luis Guillermo Bähler – Teniente Coronel.” / Conservado en la biblioteca familiar con las dificultades emergentes de la vigencia del Decr. 2141 del 5 de marzo de 1956 que prohibía la tenencia de libros referidos a ese período de gobierno constitucional, también el uso de determinadas palabras… / En un árbol genealógico aportan datos acerca del Tte. Cnel. Luis Guillermo Bähler nacido el 29 de junio de 1910, sabido es que unido en matrimonio con María Elena Luisa Deymonnaz el 03-09-1935, luego nacieron sus hijos María Elena, nacida el 02-10-1937, casada con Alfredo Sebastián Díaz el 10 de diciembre de 1953, padres de Leonor Julieta; Julieta Leonor (n. 09-01-1940, f. 30-05-2005, casada con Antonio Lopresti el 6 de abril de 1957, padres de Antonio Guillermo, Julieta Mariana, Sandra y Leonor); Guillermo (n. 21-11-1941, f. 10-05-2001); y Horacio Alfredo (n.13-01-1944, casado con Graciela Silva el 29 de marzo de 1969, padres de Horacio Luis nacido el 27-11-1972, casado con Cecilia Cosentino); Luis Guillermo n. 21-101973, casado con Mariana) y Martín nacido el 21-01-1980.) El Tte. Coronel Luis Guillermo Bähler fue jefe del Regimiento 13 de Infantería en el lapso 1952-1953 y tiempo después fue ascendido a General. Falleció el 20 de diciembre de 1975. Autor de “La Nación argentina, justa, libre, soberana”, editada en Buenos Aires, Control  de Estado de la Presidencia de la Nación, 1950.

[9] Ob. cit., p. 15; 28 y 29.

[10] Terminada la edición de trescientos mil ejemplares del libro titulado La razón de mi vida, relatos de Eva Perón como militante en la Causa del Justicialismo, fue presentado el 15 de octubre de 1951 con discursos del presidente Perón y del escritor Horacio Rega Molina. Días después, el 3 de noviembre de 1951, Eva Perón fue internada para otra cirugía.  Falleció el 26 de julio de 1952 a las 20:25 y fue reconocida como “Jefa Espiritual de la Nación”.

[11] Elaboré estos documentos con el propósito de apoyar la labor legislativa de la candidata a diputada provincial Dolly Cavigiuri de Gagliardi, en 1983 compañera en el equipo técnico de “Unión Docentes Argentinos” cuya coordinación ad honorem ejercí por decisión del Secretario General Carmelo Favaccio y tras la aprobación del pertinente proyecto de coordinación de áreas en reuniones y Congreso en la capital santafesina y en la Capital Federal, presentado al gobernador electo CPN José María Vernet quien lo puso en marcha en sucesivas etapas. Dolly se desempeñó con su equipo de colaboradores hasta diciembre de 2003 y estos apuntes recién son difundidos en este otoño de 2006.

[12] Carrillo, Ramón. Teoría del hospital, t. II. Buenos Aires, EUDEBA, 1974, p. 1-3. El libro está compuesto con traducciones de versiones taquigráficas durante conferencias del autor en el bienio 1947 y 1948.

[13] Ripa, Julián Isidoro. Recuerdos de un maestro patagónico..  Buenos Aires, Ediciones Marymar, enero de 1980, p. 1, 104-105.)

[14] Hernández, Pablo José. Conversaciones con Raúl Matera. Buenos Aires, Corregidor, 1980, p. 119-120 y  21-24.

[15] Carrillo, Ramón. Teoría del hospital.  Obras completas, t. 1. Eudeba, Bs. As., 1974, p. 3.  El libro está compuesto por versiones taquigráficas de conferencias del autor entre 1947 y 1948.

[16] Mundo Peronista. Revista Año I, Nº 12, Enero 1º de 1952; “Realizaciones Peronistas”, p. 33.

[17] Información en hemeroteca familiar, incluso ediciones de la revista Mundo Peronista.

[18] Ibídem. Calendario del Justicialismo, p. 13.

[19] Carrillo, Ramón. Teoría del hospital.  Obras completas, t. 1. Ob. cit., p. 252-253.

[20] Ibídem, p. 96-97.

[21] Ídem, p., 196-197.

[22] Mundo Peronista.  Revista Año I, Nº 17, Buenos Aires, Marzo 15 de 1952, p. 31.

[23] Ibídem, Año I, Nº 18, Buenos Aires, Abril 1º de 1952, p. 31. (Hemeroteca familiar.)

[24] Perón, Juan Domingo. Yo, Juan Domingo Perón – Relato autobiográfico. Barcelona, Editorial Planeta, 1976, p. 195.  Grabaciones durante entrevistas con Torcuato Luca de Tena, director del diario ABC, español,  Premio Planeta 1961; Luis Calvo, director diario ABC 1953-1961) y Esteban Peicovich periodista argentino, autor de Hola Perón (1965) y El último Perón (1976) que permaneció en España para recopilar información acerca de la actividad política de Perón durante su exilio en Madrid.

[25] Santa Fe, Legislatura de Santa Fe.  Cámara de Diputados. Diario de Sesiones, 1952, t. I, p. 85-88. Inserción solicitada por el diputado Francisco M. A. Semproni, departamento Vera.

[26] El doctor Raúl Antonio Mende era hijo de Carlos Mende Brun y de Herminia Viroglio de Mende; hermano mayor de Azucena Luisa y de Gloria María von Mende de Bertero, escritora conocida como Gloria de Bertero, casada con Domingo Carlos Bertero Lorenz. En su libro Quien es ella en Santa Fe, tomo I, editado en 1995, incluyó esas referencias familiares (p. 375 y 80, respectivamente). Gratitud por haber dedicado casi dos páginas a Orbea Álvarez de Fontanini (p. 412-413) con datos aportados por Mariano Puente… a quien no conozco personalmente.

[27] Congreso Nacional.  Cámara de Senadores. Diario de Sesiones, 1952, p. 911-915.

[28] Orbea Álvarez de Fontanini, Nidia A. G. El tiempo de Perón – Tomo II – 1946-1952 (inédito).  Dedicatoria en p. XI.

[29] Ídem, p. 1-3.

[30] Bittel, Deolindo Felipe. Qué es el Peronismo? Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1983, p. 19.

[31] Deheza, José Antonio. Isabel Perón ¿inocente o culpable? Buenos Aires, Ediciones Cuenca del Plata, 1983, p. 16-17.

[32] Orbea Álvarez de Fontanini, Nidia A. G. El tiempo de Perón. Tomo III – 1955-1972 (inédito).

[33] Orbea Álvarez de Fontanini, Nidia A. G. El tiempo de Perón – Tomo II – 1946-1952 (inédito).  Los párrafos entrecomillas corresponden al citado libro del Dr. Ramón S. Carillo: Teoría del Hospital.

[34] Texto reiterado en la Revista Argentina de Neuropsiquiatría, Fundación Argentina de Clínica Neurológica, Año XI, vol. Nº 13, Noviembre 2000.  Primer número de la Revista ALMEON, en diciembre de 1990.

[35] Esta síntesis fue incluida en la segunda parte del Portal SEPA ARGENTINA, octubre de 2005, Ecología / Información.

[36] Santa Fe Cuatro años de realizaciones 1991-1995.  Cap. XIX Salud, p. 1 a 15. Gobierno de la Provincia:  Gobernador D. Carlos Alberto Reutemann; vicegobernador Ing. Gualberto Venesia. / Estos datos fueron recopilados en los meses finales del primer gobierno del Ingeniero Jorge Obeid (P.J.), con el propósito de disponer de datos fehacientes ante la posibilidad de elaborar proyectos legislativos durante el nuevo período, 1999-2003.  En ese tiempo, la secretaria general de la seccional primera Dolly Cavigiuri de Gagliardi, convocaba a reuniones semanales en la sede del Partido Justicialista -frente a la plaza España, en la capital santafesina- y promovía actividades solidarias que se concretaban en las salas de Maternidad de los Hospitales “Iturraspe” y “José María Cullen”.  También proyectó en un lugar público –bar-  frente al Teatro Municipal “1º de Mayo” un audiovisual elaborado en Canadá y referido a la “cultura del trabajo” y destacó la necesidad de resolver los problemas relativos a “los chicos de la calle”…  Fue electa diputada provincial y asumió el 10 de diciembre de 1999, terminó ese período en diciembre de 2003. En ese momento, comenzó el segundo gobierno del ingeniero Obeid. Desde 1983 se sucedieron gobiernos impulsados desde el “Partido Justicialista”. Miradas sobre la realidad en el primer lustro del siglo veintiuno eximen de cualquier comentario.

[37] Carrillo, Arturo. Ramón Carrillo, el hombre, el médico, el sanitarista.  Reconocido como obra “de interés cultural” en la Legislatura Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires mediante la Declaración Nº 64 del 21 de abril de 2005. Presentado el 27 de abril de 2005 en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

[38] Rosario 12-on line-, edición del 17 de julio de 2002, texto impreso en la contratapa.

[39] Expediente D. 27552/05 – Fecha 22 de diciembre de 2005. Promulgado mediante Decreto 65/06 del 12 de enero de 2006, publicado en el Boletín Oficial Nº 11.692 del 18 de enero de 2006.

[40] Página web “Estoestucumán”

[41] Nidia Orbea de Fontanini, siendo estudiante desarrolló clases de apoyo en materias donde había obtenido calificación sobresaliente en sucesivos años; iniciado el Curso de Contadores como alumna libre decidió comenzar a trabajar como secretaria administrativa y cuentacorrentista en Amézaga y Cía. S.R.Lda. (ferretería, importadores-exportadores) en el lapso 1950-1953); primera tesorera designada tras la creación de la Escuela Nacional Profesional de Mujeres de Santa Fe -dependiente del Ministerio de Educación de la Nación, Dirección General de Enseñanza Técnica-, luego Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 5 “Esteban Echeverría” dependiente del CONET –Consejo Nacional de Educación Técnica” (1953-1967). Organizó el curso de Práctica Comercial que se inició en esa escuela en 1961 y se desempeñó en esa escuela hasta 1976; en la ENET Nº 6 “Isabel Courault” (1967-1971). Desde 1957, profesora por concurso de títulos y antecedentes en la Escuela Nacional de Comercio “Juana del Pino de Rivadavia de Santa Fe” hasta 1981; por concurso profesora en la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva hasta el año 1984 en forma ininterrumpida. En 1975 fue convocada por la Directora de la Escuela Superior de Sanidad “Dr. Ramón Carrillo”, Dra. Mercedes Anatilde Bértoli de Visentini y participó en el proyecto de creación de la carrera de “Enfermería a nivel terciario”, aprobado por “Resolución C.S. Nº 303 del 27 de noviembre de 1975”. Esa dirección le encomendó la pertinente coordinación -contrato aprobado en la UNL- y tras sucesivas consultas en organismos de distintas jurisdicciones y destacados profesionales santafesinos, se concretó la elaboración del Plan de Estudios y Reglamento, misión cumplida al ser aprobado por la citada Dirección e inmediatamente elevado al Rectorado. Evaluado por las autoridades pertinentes “y teniendo en cuenta lo aconsejado por la Secretaría General Académica, así como lo prescripto por el artículo 21, inc. e) de la Ley Nº 2065” del 14 de marzo de 1974, visto el Expte. Nº 225.084, mediante la Resolución Nº 91 del 8 de marzo de 1976, “El Rector de la Universidad en ejercicio de atribuciones de H. Consejo Superior resuelve: Artículo 1º- Aprobar el Plan de estudios y reglamento para el funcionamiento de la carrera de Enfermería en la Escuela Superior de Sanidad ‘Doctor Ramón Carrillo’… Fdo. Dr. Julio A. García Martínez – Rector; Jorge Alberto Ramírez – Secretario Administrativo. Es copia. Fdo. Héctor Eduardo Adil – Secretario General”. Interrumpido ese proyecto a partir del 24 de marzo de 1976 cuando ya se habían concretado las evaluaciones de los concursantes para todas las materias de estudio, en el lapso 1976 continuó con el contrato desempeñándose como Secretaria del Curso de Técnicos en Estadística de Salud hasta 1977.