VIGENCIA DE JUAN BAUTISTA ALBERDI

1884 – 18 de junio – 1994

Adhesión a la

Convención Nacional Reformadora de la Constitución Nacional

Santa Fe de la Vera Cruz – República  Argentina

 

 

 

 

Al Convencional

DON MIGUEL ANGEL ROBLES.

15 de junio de 1994.

El contenido original -en la cartilla dedicada al vicegobernador Miguel Ángel Robles, convencional constituyente en 1994 por la provincia de Santa Fe, ha sido modificado sólo en la diagramación, a los fines de la reproducción en soportes de computación y con el propósito de promover la difusión cultural en bibliotecas públicas (populares, escolares…)

 

Autorizada la reproducción por cualquier medio.

Autora: Nidia A. Orbea Álvarez de Fontanini.

Aporte al SEPA “Servicio de Educación por el Arte”.

Marzo 2003.  Gracias por citar esta fuente.)

 

Juan Bautista Alberdi

Evocación a 110 años de su tránsito a la inmortalidad…

 

Nació en San Miguel de Tucumán el 20 de agosto de 1810, hijo del comerciante vasco Salvador Alberdi, amigo de Belgrano, uno de los primeros españoles que apoyó la causa de la libertad y de la independencia, y de Josefa Aráoz, tucumana y descendiente de una familia española.

Llegó a Buenos Aires en 1825 y estudió en el Colegio de Ciencias Morales  mediante una de las becas creadas por Bernardino Rivadavia. Huérfano y sin recursos, desempeñó diversas tareas en casas de comercio porteñas.

En 1832 publicó El espíritu de la música revelando sus conocimientos y su notable sensibilidad.

En 1837  se graduó de Abogado en la Universidad de Córdoba. Presentó su tesis doctoral “Fragmento preliminar del Estudio del Derecho”.

Colaboró en la Asociación de Mayo que nucleó a los jóvenes intelectuales de Buenos Aires y con Esteban Echeverría en el Dogma Socialista.

Emigró a Montevideo y colaboró en redacciones de periódicos con el seudónimo Figarillo, por ser admirador del español Mariano José de Larra Fígaro.

Fue secretario de Lavalle y disintió acerca del rumbo de la campaña porque opinaba que debía ser sobre Buenos Aires y no hacia el Norte. Con Juan María Gutiérrez se embarcó hacia Europa y en Francia visitó al General San Martín. Regresó en 1844 y se radicó en Chile, ejerciendo su profesión y continuando con su labor literaria. Las Cartas Quillotanas-escritas en Quillota, Chile- reflejan su polémica con Domingo Faustino Sarmiento, quien le refutaba desde Buenos Aires.

En pocos días escribió “Bases y puntos de partida para la organización de la República Argentina”, guía del Congreso Constituyente que sancionó la Constitución de 1853 en Santa Fe de la Vera Cruz.

Fue adversario de la guerra contra el Paraguay, porque consideraba que era una cruenta lucha entre hermanos.

En 1879 fue electo Diputado y regresó al país. Su adversario Sarmiento, en ese tiempo Ministro de Interior,  lo saludó a bordo y en un abrazo simbolizaron la necesaria reconciliación, deponiendo inútiles rencores.

Al ser anunciado su nombramiento como Ministro Plenipotenciario en Europa, nuevos ataques lo impulsaron a su exilio en París. Delgado, de temperamento nervioso, frugal, austero, se dedicaba con pasión a la lectura y a escribir. Fue nombrado Comisario Argentino de Inmigración en Francia, para superar su precaria situación económica y  enfermos sus pulmones, no pudo cruzar el océano y asumir la representación argentina en Chile.  A fines de mayo de 1884, el Congreso le otorgó una pensión vitalicia, sin que él pudiera enterarse por cuanto el 18 de junio de ese año dejó de existir, en Neuilly, con la tristeza del emigrante que añora su Patria y la inexplicable soledad emergente de las discrepancias y agresiones soportadas durante reiteradas contiendas políticas.

Su legado son sus libros, entre ellos el que sirvió de base para la Constitución de la Nación Argentina.  Sus obras completas en dieciocho tomos, aún sirven para analizar sus pensamientos, plantear nuevas hipótesis y elaborar conclusiones.

Familia de Juan Bautista Alberdi…

El destacado político argentino,  al referirse a su vida dijo que: “más que de la tierra en que hemos nacido, más que de la sociedad en que nos hemos formado, somos por nuestra naturaleza física y moral los hijos, la reproducción o la nueva edificación de nuestros padres.  Así, dar de ellos una idea es explicar la mitad de lo que somos nosotros mismos.

Mi padre nació en Vizcaya, de padres vizcaínos y pasó a Buenos Aires siendo ya hombre, no como emigrado sino como el que cambia de domicilio en su país mismo. El Plata era, entonces, una provincia española.

La disposición de su salud lo llevó a Tucumán, país más análogo por sus montañas a la España de los Pirineos. Establecido allí como comerciante, tomó por esposa a la señora doña Josefa Rosa de Aráoz y Balderrama.

Emparentado con la rama de los Aráoz, que dieron a Belgrano una parte del ejército con que venció en Tucumán -evoca Alberdi-, mi padre abrazó la causa de la revolución por ese motivo, que coincidía con su instinto vascongado de autonomía local. El General Belgrano cultivó su amistad y frecuentó su casa. Con ese motivo yo fui a menudo objeto de los cariños del grande hombre.

“Mi madre había cesado de existir,  con ocasión y por causa de mi nacimiento. Puedo así decir como Rousseau, que mi nacimiento fue mi primera desgracia. Quedamos cinco hermanos

Recordó Alberdi que en “una carta  original del general San Martín” – dirigida al presidente Pueyrredón-, recomendaba “para gobernador de Tucumán, a don Bernabé Aráoz “ como el mejor hombre de bien que existe en toda la República.”

“Mi madre había cesado de existir, con ocasión y por causa de mi nacimiento. Puedo así decir como Rousseau, que mi nacimiento fue mi primera desgracia. Quedamos cinco hermanos…” [1]

Su educación…

Juan Bautista Alberdi ha expresado:  “Nuestra educación es la obra del medio en que se desarrolla nuestro ser, más bien que de la familia y de las escuelas que nos dan las primeras nociones de las cosas.

Mi espíritu ha conservado el sello y carácter que recibió de la sociedad de Tucumán en la aurora de nuestra revolución de la independencia, en que yo vine al mundo.

“La poesía, el romance y la crónica”, en que la literatura  española “es tan  fértil, no eran estudios de mi predilección. Pero más tarde, se produjo en mi espíritu una reacción en favor de los libros clásicos de España, que ya no era tiempo de aprovechar, infelizmente para mí, como se echa de ver en mi manera de escribir la única lengua en que no obstante escribo.

Todas esas lecturas, como mis estudios preparatorios, no me sirvieron sino para enseñarme a leer en el libro original de la vida real, que es el que más he hojeado, por esta razón sencilla, entre otras, que mis otros libros han estado casi siempre encajonados y guardados durante mi vida, pasada en continuos viajes.

Puedo decir que a fuerza de no leer, he acabado por aprender un poco a ver, a observar, a pensar, a escribir, por mí mismo.”  [2]

Su  participación en grupos político-literarios…

Alberdi asistió  al “Salón Literario”,  que fundó Marcos Sastre;  “condenado a desaparecer, porque era público” -según su criterio- y en consecuencia -dijo-,  “pensamos en la ‘Asociación de Mayo’ o logia secreta de lo que llamamos la Joven generación argentina”,  surgida  por su impulso,  dado que según sus palabras: “algún influjo ejercí en este orden sobre mis cultos amigos.” -refiriéndose a Echeverría y a Gutiérrez-, “yo les hice admitir en parte, las doctrinas de la  “Revista Enciclopédica” en lo que más tarde llamaron el “Dogma Socialista”.[3]

Es oportuno releer en el Dogma: “La sociedad no debe absorber al individuo o exigirle el sacrificio absoluto de su individualidad”, y con respecto a la asociación: “Para que la asociación corresponda ampliamente a sus fines, es necesario organizarla y constituirla de modo que no se choquen ni dañen mutuamente los intereses sociales y los intereses individuales, o combinen entre sí estos dos elementos: el elemento social y el elemento individual, la patria y la independencia del ciudadano.  En la alianza y armonía de estos dos principios estriba todo el problema de la ciencia social”.  [4]

Su pensamiento con respecto al idioma.

Una  aproximación a ¨Obras selectas¨ de  Juan Bautista Alberdi, permite  conocer su pensamiento con respecto al idioma:

“..El idioma es el hombre, y, como el hombre de que es expresión, está sujeto a cambios continuos, sin dejar de ser el mismo hombre en su esencia.

Reconocía Alberdi que “dos grandes leyes fundamentales, peculiares al hombre, gobiernan el desarrollo natural de todo idioma: el neologismo y el arcaísmo: la que lo cambia incesantemente con nuevas voces usadas en lugar de las  viejas; la que mantiene siempre el mismo carácter y fondo del idioma.

El arcaísmo y el  neologismo no son incompatibles,  su juego armónico, al contrario, mantiene al idioma siempre nuevo y siempre el mismo. Le ejecución de una de esas leyes, forma el encargo fundamental de la Academia;  la otra queda a los cuidados del pueblo mismo, que es el legislador soberano de los idiomas.  Toda Academia es por índole un poder conservador del lenguaje. Es el Senado del idioma. El pueblo, al contrario, gobernado por su instinto de cambios, modifica todos los días la lengua de que se sirve, con su autoridad directa y soberana de legislador de sí mismo, en el idioma como en todo.”  [5]

Consideró incomprensible,  que en ese tiempo estuviera incluido en “la lista oficial de los miembros correspondientes de la Academia Española, no lejos de mi nombre –afirmaba…- el del Emperador del Brasil D. Pedro II, a quien no puede creerse elegido para ser guardián de la pureza y elegancia de la lengua española en el imperio de su mando, lusitano de origen, por la buena razón de que ni él, ni el pueblo del Brasil hablan español, sino portugués, que es un español echado a perder, según dicho del vulgo de España”.

En una necesaria autoevaluación, reconoció: “Mi preocupación de ese tiempo contra todo lo que era español, me enemistaba con la lengua misma castellana, sobre todo con la más pura clásica, que me era insoportable por lo difusa.  Falto de cultura literaria, no tenía el tacto ni el sentido de su belleza. No hace sino muy poco, que me he dado cuenta de la suma elegancia y cultísimo lenguaje de Cervantes.”

“Alma de artista”…

En  el Senado Nacional, el representante tucumano de Lázaro,  destacó las cualidades de Alberdi: “Alma de artista, músico notable que nos dejara su ensayo El espíritu de la música”. “Pudo haberse dedicado a las letras en creación de belleza, pero no eran tiempos de tropos los que le tocó vivir. Blandió sus ideas como una espada y combatió por su verdad y por su credo. Sus Bases y puntos de partida para la organización política de la Confederación Argentina,  constituye una feliz síntesis de los postulados extremos por los que se debatió la Nación en largas y sangrientas décadas.

La política… en la opinión de Alberdi.

“En política se puede decir, como del estilo, que el estadista es el hombre.  La abnegación y el desprendimiento son calidades indispensables en el hombre de Estado, que no se concibe cómo un país pueda ser objeto de su consagración si ellas faltan en sus hombres públicos.  Más que el entendimiento entran esas calidades del carácter moral en la composición del hombre y de gobierno libre y progresista…”  Al referirse a José María Gutiérrez, reconoció que “su temperamento no era hecho para esa política, cuya ciencia y habilidad consiste en llegar a los altos empleos y eternizarse en su explotación y goce”.  [6]

Alberdi analizaba “esa política tan común en Sud América, que toma el partidismo por patriotismo, es decir la parte por el todo, lo particular por lo general. El patriotismo -decía-, es en política meramente lo que el espíritu de asociación en industria y comercio: un medio de multiplicar el poder individual, en busca de un provecho individual, que se obtiene mejor por los egoísmos unidos. Así, los que toman la política como industria, para ganar fortuna y posición social, cultivan y conocer mejor el partidismo que el patriotismo. El partido,  da votos, empleos, salarios, poder.  La patria, no da esas cosas sino raras veces, a raros hombres y por raros servicios.”

El especulador político conoce la táctica del partidismo, como el empresario industrial y comercial conoce el mecanismo de una sociedad anónima o colectiva, para obtener mayores provechos en un negocio dado.  La táctica electoral es la parte que mejor conoce y maneja, porque es la que da votos, empleos y salarios. Elegir, es dar pan, vestir y alojar al candidato. ganar un voto, es según esto, ganar su pan. Lo curioso de este género de mendicidad es que el mendigo va en coche y el que le da limosna, viste blusa.”

“El partidista de este género, difiere del especulador industrial en una cosa de importancia decisiva: en que tiene que dar a su oficio de vivir, el aire y semblante del sacerdocio, de un ministerio de abnegación y beneficencia.  Tiene que cultivar el interés privado detrás del interés de todos;  que ocultar, por mejor decir, el bando, la facción, la pandilla, detrás del partido mismo, entendido como una gran división o sección principal de la patria, por razón de grandes diferencias de principios, de intereses, de sistemas, de opiniones, en el modo de entender la patria y su bien.”

“El partido, en este sentido mismo, es decir, en el sentido grande, patriota y nacional, es tan desconocido en las Repúblicas de Sud-América como las verdaderas nociones de la patria y del patriotismo, pues lo que de ordinario se decora con el nombre de partido, no es sino “bando, facción, lógica, gremio, compañía política o sociedad industrial, y cuando más, cofradía de hermanos de una doctrina.” [7]

 En tiempos del Brigadier Juan Manuel Ortiz de Rozas…

Alberdi  ha expresado su afición “a las materias filosóficas y sociales”,  “a los estudios metafísicos y  psicológicos”,  expresando su preocupación  después de escribir  su ensayo “Preliminar del derecho”, dedicado al Gral. Heredia,  por ser “un deber moral”, quien era federal y “mirado con amistad por Rosas”.

Enterado de algunos comentarios adversos de don Pedro de Angelis -cronista al servicio del Brigadier- y de don Felipe Arana -ministro-, optó por escribir a Rosas, “pidiéndole una audiencia. Más tolerante que sus consejeros, me dispensó de ella, mandándome palabras calmantes por medio de Mariño”  -”don Nicolás,  mi camarada del Colegio de Ciencias Morales, que redactaba la  ‘Gaceta Mercantil’, órgano oficial de la dictadura.” [8]

No es éste el único ejemplo de la historia, que demuestra la influencia de las intrigas y la conducta reprochable de los fanáticos adictos, que con esas actitudes,  han acentuado más los juicios negativos de destacados políticos argentinos.

Acerca de su libro “Bases…”

Al analizar la situación argentina en esos momentos, admitió que “bajo su gobierno yo no hubiera podido publicar el libro de las Bases, en que propuse dar a los extranjeros todos los derechos civiles y sociales del ciudadano argentino. Sarmiento me ha dicho que ni aun después de caído Rosas hubiese podido publicar en Buenos Aires mi libro de las  Bases, pero yo le dejo la  responsabilidad de ese juicio, desmentido por  el hecho de estar allí rigiendo la constitución que yo propuse.

La verdad es que si no hubiese yo salido de Buenos Aires, no hubiera concebido ni publicado mis Bases, ni la constitución que los resume sería tal vez lo que es hoy con respecto a los extranjeros, atraídos al país por sus larguezas, en las masas de inmigrados que han anulado el progreso de los Estados Unidos en punto a población.  Yo no soy más que otro argentino en cuento a capacidad o instrucción. Si mis escritos han tenido algún éxito, lo deben a la libertad con que los he pensado, redactado y publicado, al favor de la seguridad que me dio mi residencia en países extranjeros. Esta es la gran lección que surge de mi vida, a saber: que no puede haber ciencia, ni literatura, sin completa libertad, es decir, sin la seguridad de no ser perseguido como culpable, por tener opiniones contrarias al Gobierno y a las preocupaciones mismas que reinan en el país.”  [9]

Un  análisis sobre la prensa…

Es interesante conocer el pensamiento de Alberdi,  en momentos en que “la prensa bárbara ha puesto su cuerpo en la mesa del anfiteatro”,  para “su autopsia”.  [10]

“No pueden ser amigos de la libertad los que ejercen el libertinaje de la Prensa.”

“Los que atropellan la ley estando abajo no pueden respetarla estando arriba.”

“La libertad de Prensa tiene dos enemigos capitales: el tirano y el detractor, o más bien, uno solo, porque el detractor no es más que el tirano desarmado”.

“¿Qué es el detractor?  El que rompe la ley con su pluma, infligiendo por sí la infamia que sólo el juez puede imponer en nombre de la ley. El tirano no hace otra cosa con la espada.  El detractor, como el tirano, degüellan  créditos, sin juicio ni proceso; es un vándalo de tinta y papel”.

“El atentado en la palabra es precursor  del atentado en la acción; el libelista es precursor del insurrecto, heraldo del desorden y centinela avanzado del despotismo.  Es el mismo ente con distintas armas, según los tiempos.” [11]

El lector elaborará sus conclusiones.

Insoslayable interdependencia…

En una interpretación acerca de las relaciones entre Francia y las Provincias Unidas del Río de la  Plata,  Alberdi  dijo: “Los derechos de la República Argentina no tienen más enemigos que los tiranos, que se los han usurpado para sí y que se los detentan contra su voluntad más pronunciada.  Los derechos que la Francia demanda hoy a mano armada en las aguas del Plata no son derechos argentinos, sino derechos franceses. La Francia tiene derechos en la República Argentina, como ésta los tiene en Francia, como los tienen todas las naciones del mundo: las unas dentro de las otras. La noción de derecho implica  la de obligación, y si las naciones tienen los mismos derechos también tienen mutuas obligaciones. Es al través de estos mutuos derechos y obligaciones recíprocas que se debe formar la idea de la independencia de los pueblos.  Los pueblos no son independientes de una manera absoluta..  La idea de la independencia absoluta es absurda, antisocial, anárquica, imposible, tanto en el orden de las cosas humanas como en el orden físico y natural. La Humanidad es una, se ha dicho con razón. Es la doctrina que resalta en el fondo del Evangelio y del espíritu humano. Todos los pueblos son órgano, miembros, partes constituyentes de un mismo ser, cuyas porciones existen desparramadas por toda la tierra, y cuyo conjunto se llama  Humanidad.”

“En medio de este sistema de universalidad, digámoslo así, de esta asociación solidaria, de esta nación de naciones que constituye la humanidad, la independencia de los pueblos no consiste en el poder de hacer de sus cosas internas el uso que les da la gana…”  [12]

“Es pues el momento en que nos es grato declarar, que según nuestra fe, la más íntima,  LA NACIONALIDAD DE LOS PUEBLOS ES SAGRADA.

Pero de que la nacionalidad sea sagrada, no se ha de concluir que es absoluta.

Ningún derecho, ningún poder, sea nacional, sea individual, sea interior, sea externo, es absoluto en este mundo. La noción del absolutismo, bajo todas sus fases, es infernal y profana. Nosotros la  detestamos de todo corazón.”  [13]

Expropiación de la casa donde nació Juan Bautista Alberdi

El 27 de setiembre de 1949 ingresó en la Cámara de Senadores un proyecto de ley elaborado por los Senadores Pablo A. Ramella  -San Juan-, Luis Cruz  -Tucumán- y Diego Luis Molinari -Capital Federal-,   declarando  a la finca situada en la calle 25 de Mayo 18, en la ciudad de Tucumán: monumento nacional y sujeta a expropiación.

En esa oportunidad fundamentó el proyecto el Sen. Dr. Pablo A. Ramella, indicando: “llama la atención que todavía no se hubiera declarado monumento nacional, pues sin lugar a dudas la personalidad de Alberdi llena todo el escenario de la acción política argentina, sobre todo en su manifestación institucional”.  [14]

El Sen. Luis Cruz,  manifestó: “no puedo menos de ver con pena que el solar donde naciera el autor de Las Bases, el constitucionalista famoso, el que manejó la pluma para hacer la apología de la libertad dentro del orden constitucional y para abominar la guerra, de la conquista y de la destrucción del hombre por hombre, que ese solar histórico que debe ofrecerse a la veneración de las generaciones del presente y del porvenir, se encuentre ocupado por un comercio y desaparecidas las características arquitectónicas, operándose una destrucción más lamentable que la producida por las injurias del tiempo, ya que por lo menos, las ruinas de los edificios históricos dejan hablar a la imaginación y sirven de advertencia y de lección, mientras que la transformación de una casa como la que nos ocupa, constituye un espectáculo que apena a los que pensamos que nada debe haber tan respetable y respetado como honrar la memoria y mantener vivo con dignidad el recuerdo de las grandes  figuras de nuestra organización nacional, de nuestra independencia política de nuestra emancipación y advenimiento a la comunidad de pueblos libres.”

Estas declaraciones  han de servir para formar una conciencia que respete el patrimonio cultural de los pueblos,  a partir de la preservación de sus bienes.

El Senador Juan Fernando de Lázaro,  rememoró:

“En 1810, cuando  América se agitaba con los dolores de un alumbramiento y en el Plata se mostraba a los hombres como una epifanía de la libertad, nacía en la ciudad ubérrima de Tucumán, en el hogar de don Salvador Alberdi y de la criolla doña Josefa Aráoz, un niño a quien los dioses lo llevaron por caminos ásperos y por encrucijadas difíciles. Se llamaba Juan Bautista y había nacido el 29 de agosto de ese año de la revolución”.   Afirmó luego: “Alberdi erró, buscando la verdad, alguna vez. Por eso fue y es combatido. Se le reprochan sus contradicciones, sus pasiones, sus debilidades”, reconociendo que todos los grandes han revelado alguna vez una aparente contradicción. Lógicamente,  lo que se produce es una real evolución, que motiva el cambio de posición.

Con respecto “a su aparente versatilidad”  las palabras de Alberdi en su libro Del gobierno en Sudamérica según las miras de su Revolución Fundamental:   “No niego que muchas de las ideas de este libro -estampó Alberdi- están en oposición con las que he tenido antes de ahora, sobre los mismos objetos. Puede ser que en los actuales, esté yo equivocado y no en los pasados. Pero dudo que se aleje de la verdad a medida que más estudia, que más vive, que más experimenta y que menos interés personal tiene en la reforma.  De lo que respondo al lector -añadía-, es que todo el interés del cambio reside en el interés exclusivo de la verdad.”  [15]

El amor a su tierra…

“En su   Memoria descriptiva sobre Tucumán habló de su tierra con la emocionada belleza de un poeta: ‘Se me objetará también -dijo- que yo no veo en Tucumán más que hermosuras. Contestar que yo no he querido ver otra cosa… Los que piensan que este escrito no es más que un trozo de imaginación que me ha hecho producir el deseo de aplauso tienen que corregir su juicio. Es demasiado hermoso Tucumán para que necesite del auxilio de mi triste ingenio. No es el amor a la gloria, sino el amor  a la patria, el padre de esta publicación, porque mi objeto es extender el nombre de Tucumán y no el mío.”  [16]

Acerca de la “Patria Grande”…

Alberdi en “su pensamiento económico sociológico”, expresó: “Todo el arte de enriquecer a Sud América consiste en poner su suelo a la disposición de un pueblo rico en la inteligencia y costumbre del trabajo, en los hábitos del ahorro y del orden… La gran función de un gobierno serio a este respecto consistiría en dar con un sistema por el cual se deje al pueblo, el capital y el trabajo europeos que hagan producir al suelo de Sud América-, toda la riqueza de que es capaz, no en perjuicio, sino en provecho de su independencia. Pensamiento que el gobierno surgido de la revolución ha perfeccionado por boca de su caudillo, el general Perón, en la expresión de que la tierra sea para el que la trabaje, y en una solución armónica del trabajo y el capital, que ya no es necesario traer de afuera, sino que encontramos en nuestra propia patria” -acotó el Sen. de Lázaro al apoyar el proyecto de declaración de monumento histórico, a la finca donde nació Alberdi.  [17]

 

Síntesis elaborada por Nidia Orbea de Fontanini.1994.

Directora de la “Biblioteca de la Legislatura

Centromultimedios al servicio de la comunidad

Secretaria de la Comisión Bicameral Administradora (Ley 2388/34)

Distribuida sin cargo en bibliotecas y medios de comunicación social.

 

 

10 de mayo de 2006. Incluido en el CD “Del vivir y vibrar”.

SEPA (Servicio de Educación por el Arte)

Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini.

Entregado a bibliotecarios de escuelas medias de la ciudad

de Santa Fe de la Vera Cruz durante

Acto en el Centro Comercial de Santa Fe, a las 19:30.

[1] ob. cit. t.4,  VI  – ¨Mi vida privada¨ ,  p .446

[2] ob. cit. p. 470-71

[3] ob. cit. p. 462/63

[4] ob. cit. p. 481

[5] ALBERDI,  Juan Bautista. Obras Selectas., Facultad, Buenos Aires, Argentina,  1920,  t.II,  p.320-321

[6] Juan María Gutiérrez nació el 06 de mayo de 1809 y murió el 26de febrero de 1870 en la calle Venezuela Nº 162, en  Buenos Aires.

[7] ob.cit.  p. 357

[8]ob. cit. p. 464

[9] ob. cit. p. 465-466

[10] ob. cit. t. 5, p. 216

 

 

[11] ob. cit.  t.5,  p. 216-218

[12] ob. cit. t. 6,  p. 278-80

[13] ob. cit. t. 6,  p. 281

[14] Congreso Nacional.  Cámara de Senadores. Diario Sesiones  1949 t. III, p. 2188

 

[15] id. p. 2189

[16] id. p.  2190 .

[17] id. p. 2190