Juan Arancio: dibujante y pintor…

Juan Arancio: dibujante y pintor.

Fundación de Santa Fe y la presencia de un sacerdote.

La estatura moral de Juancito Arancio.

Juancito Arancio: Ciudadano Ilustre.

Juan Arancio: dibujante y pintor…

Nació el 5 de abril 1945 en Santa Fe de la Vera Cruz.  Ha destacado que mientras su hermano pescaba, él comenzó a dibujar sobre la arena húmeda. A los doce años imaginó personajes y elaboró historietas. Siete años después, en el concurso convocado por el diario “La Voz del Interior” obtuvo el premio para publicar su historieta.  En Buenos Aires, dibujó para las ediciones de la revista “El Tony”. Sus trabajos fueron seleccionados en el diario “Clarín”, en las revistas “Anteojito”, “Intervalo”, “Poncho Negro”, entre otras.

Entre los textos que ilustró, se destacan los libros “Cazadores de Ballenas”, “Misterio de la Jungla Negra”; “El Quijote”, “La Conquista del Desierto”, “Una excursión a los Indios Ranqueles”, “Dick Turpirí”…

Integró equipos de dibujantes en los Estudios “Fleetway” de Inglaterra; Walt Disney de Estados Unidos y en la Editorial “Escorpio” de Milán.  Tales obras fueron distribuidas en Europa, Asia, Australia, Sudáfrica  y en distintos países americanos, entre ellos Canadá, República Dominicana…

Ilustró “Don Segundo Sombra” -edición distribuida en Japón- y también la versión de “Martín Fierro” traducida al piamontés.

Sus dibujos fueron seleccionados por escritores santafesinos para las tapas de Vagos y malentretenidos (segunda edición); en 1965 ilustró el libro de poemas de Carlos A. Nicchi titulado Resistencia ayer y dos décadas después, el poemario Habitantes del espacio, co-edición de Norma Segades de Maniás y Danilo Doyharzábal, con quien desarrolló una fecunda labor de difusión cultural en distintos departamentos de la provincia de Santa Fe.

En 1987, siendo Presidente de la Cámara de Senadores don Carlos Aurelio Martínez, la Cámara de Senadores adquirió el óleo “La Fundación de Santa Fe de la Vera Cruz”, obra resultante de una responsable investigación histórica y de una indiscutible capacidad creadora. Fue ubicado sobre la pared oeste del recinto de sesiones -sector del estrado de las autoridades-, junto a las banderas argentina y santafesina.  [1]

Fundación de Santa Fe y la presencia de un sacerdote…

Recuerdo que a fines de 1984, el pintor Juan Arancio insistía en la necesidad de situar a un cura, en el óleo que estaba preparando sobre la Fundación de Santa Fe.  Rememoro algunos diálogos entre profesionales del derecho y del deporte y la educación física, con este humilde y responsable artista.  También sé cómo se imponía la opinión de un perseverante abogado, grabador y casi arqueólogo: don Agustín Zapata Gollán, quien negaba la posibilidad de la presencia de un sacerdote en aquella circunstancia.

Rememoro las emociones que experimenté al año siguiente, avanzando en el rumbo del arte de vivir y convivir… Llegué una vez más hasta su hogar en otra mañana luminosa.

Durante un breve diálogo analizamos aquellas opiniones en el ámbito contiguo al lugar donde se impone la belleza la escultura de la Venus y enseguida sacó de una de sus bibliotecas un conjunto de carpetas con diversa documentación.

Después, corrió la cortina para que entrara más luz, retiró el paño que cubría el lienzo donde observé un esbozo en carbonilla y con alegría señaló:

 

“-Ve… acá está el lugar donde voy a pintar al cura, porque he investigado y estoy convencido de que así sucedió; aunque, claro, voy a seguir investigando…”

Había llegado hasta ese hogar tan cercano a los casi legendarios cuarteles del Regimiento 12 de Infantería “General Arenales” -frente al otrora “Hospital de Caridad” que ahora es el Hospital “José María Cullen”-, porque tenía el propósito de sorprender al regalar una de sus acuarelas…

Durante la breve visita, se impuso una vez más el rito amical de la conversación, con versación…  Hasta entonces, aquellos esbozos en carbonilla no insinuaban rasgos porque Juancito sólo tenía en su imaginación las formas y los tonos que seguían pulsando en su memoria. Con su armoniosa paleta ya había logrado representar determinados rostros.

Sentí una intensa conmoción, mientras él aludía a los habitantes de aquellas tierras que asistieron al acto de toma de posesión de los recién llegados, en nombre de lejanos reinos y hablando en un idioma desconocido, entendiéndose así poco -casi nada- de lo que expresaban.

El artista tantas veces observado y otras tantas tolerante con quienes lo juzgaban, siguió hablando del Cura.  Acercó un libro y releyó los párrafos que había señalado y que justificaban ese espacio donde estaba convencido de que debió estar el sacerdote; bastante cerca de don Juan de Garay y del rollo de la justicia; junto a personas semidesnudas que como él dijo, estarían allí con razonable curiosidad para ver qué hacían esos hombres, en su mayoría mancebos de la tierra.

Fue el 15 de noviembre de 1573, un domingo primaveral y si se tiene en cuenta el clima en esta región litoral, es lógico pensar que usarían la vestimenta adecuada.

El responsable artista Juan Arancio, espontáneo en sus gestos, demostró una vez más su actitud meditativa antes de concluir una obra porque era consciente de que así como la palabra es un acto, también sus obras son testimonios que deben aproximarse a la verdad, ser el reflejo de un compromiso solidario.

La estatura moral de Juancito Arancio…

Su conducta es un indicio de la estatura moral de Juancito Arancio, invariable en toda su trayectoria.

En abril de 1982, cuando se produjo el conflicto armado con el Reino Unido de Gran Bretaña tras desembarcar  las tropas argentinas  en las Islas Malvinas, decidió prescindir de contratos con editores ingleses y estadounidenses y perder esas retribuciones por sus ilustraciones, porque sintió que así se identificaba con una causa justa y era coherente con la valoración del sacrificio de los chicos… que entregaban sus vidas en el Atlántico Sur en defensa de la soberanía sobre aquellos territorios australes.

Generoso una vez más, accedió a mi invitación para dialogar con los estudiantes del comercial “Domingo Guzmán Silva” cuando organicé y conduje experiencias de orientación vocacional en cuatro divisiones del penúltimo año del ciclo de peritos mercantiles.  Habló con los alumnos y después, mientras se expresaba una sicopedagoga sobre otros matices de la orientación, hizo un dibujo que quedó en la Escuela y fue reproducido para los alumnos que participaron en esa experiencia.

Después, los jóvenes estudiantes dejaron sus señales en la revista “Etapas” editada por iniciativa de la comisión de biblioteca de esa escuela -Biblioteca Popular “Amadeo Ramírez” de Santa Fe-, que presidía la Prof. Beatriz Aguinaga de Sahd.

Desde aquel encuentro, siguen latentes más claves acerca del arte de vivir y convivir…

Juancito Arancio: Ciudadano Ilustre…

Juan Arancio recibió premios y distinciones en distintos países.

En 1954: Primer premio de pintura en el Museo Municipal de Artes Visuales de Santa Fe de la Vera Cruz, en 1976 el Premio “Santa Clara de Asís”  y distinción en la Bienal de Lucca en Italia.

El 29 de abril de 2003 tras el desborde del río Salado, al inundarse su vivienda soportó la pérdida de parte de su biblioteca y de un conjunto de obras.  Luego, en sucesivos cuadros dejó testimonios de esas vivencias.

Por su trayectoria es reconocido como “Ciudadano Ilustre”… Durante la primavera de 2006, invitado por la ASDE (Asociación Santafesina de Escritores), en el “Club del Orden” de la capital santafesina expuso una serie de paisajes con personajes cercanos a lagunas y ríos, con colores y matices característicos de “original su paleta”. A fines de ese año, en la misma ciudad, expuso en la III Muestra de la Sala de Exposiciones, en la sede del 7º Distrito de la Dirección Nacional de Vialidad Nacional.

 

Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

 

[1]  Micheletti, Juan “Edificios y solares de Santa Fe”, 1979, p. 33