Roberto Aguirre Molina (1953, San Cristóbal)

En torno a “Introducción al instante”.

Acerca de “La señora Virgen”.

1987: “Santafesino” – Premio Municipalidad de Santa Fe.

Cómo se generaron los poemas.

Co-operación de sus tres nenas.

Poema 42.

1994: diálogo y algunas conclusiones.

Intento de definición de la poesía.

Respetar lo que escriben los poetas.

Inserción de los medios audiovisuales.

Decía el poeta Juan Manuel Inchauspe.

 

Nació en mayo de 1953 en San Cristóbal, departamento del mismo nombre.  Difunde sus obras en diarios y revistas.

Títulos de algunas de sus obras editadas:

  • 1984: Introducción al instante.
  • 1985: La señora Virgen.
  • 1987: Santafesino – 46 poemas agua de río.
  • 1986: San Cristóbal.
  • 1992: Diario de la Conquista

En torno a “Introducción al instante”

Mientras dialogaba con el periodista “E.B.” en el otoño de 1987, Roberto Aguirre Molina dijo:

“…estos poemas llegaron en un instante, como una experiencia irrepetible.  Si yo no hubiera tenido papel y lapicera en ese momento, esos poemas se hubiesen perdido.  También, para apresar el instante, uno necesita despersonalizarse, alejarse del yo y contemplar, copiando lo que se ve, sin reflejar directamente lo personal.  Desde luego, en ese proceso intervienen el poeta y su facultad intelectual. En un momento digo: ‘peinando cabellos verdes / caigo con la sudestada’; en este caso me hago hierba, pastito a ras de tierra, pero utilizo el yo para mejor reflejar a ese ínfimo yuyito.

En cuanto a la diagramación del poema en el libro, intenté reproducir el recorrido de un río, con sus saltos, con los distintos brazos que se hacen al llegar a una isla, con las lagunas y los bañados que se van formando.  La arquitectura del poema me pareció importante para ofrecer una imagen global del contenido del poema mismo.”

Acerca de “La señora Virgen”

Aguirre Molina durante el invierno de 1994, cuando le preguntaron en qué estaba trabajando, respondió lo que luego publicaron en la edición del 2 de julio del suplemento de “El Litoral”, diario vespertino santafesino:

“Cuando no tengo nada que hacer, me dedico a trabajar pacientemente todos los poemas que no tengo bien resueltos y, paralelamente me he dado cuenta, a través de un libro mío y que me sirve de base para todo: ‘la señora Virgen’ donde hallo poemas escritos en esa fecha, que guardan una similitud con mi escritura actual, entonces trato de juntarlos para descubrir otra veta nueva en mí.  Son los poemas en forma de prosa, una especie de blues en la letra, hablan del amor y de su pérdida, pero de una manera distinta de lo que he venido escribiendo.”

 

1987: “Santafesino” – Premio Municipalidad de Santa Fe…

En 1987, Roberto Aguirre Molina publicó su libro Santafesino, distinguido con el “Premio a la Producción Literaria” otorgado por la Municipalidad de Santa Fe y publicado por su empresa editorial Delanada.

Con las iniciales “E.B.” -¿el poeta y periodista Edgardo Bisso?-, en el suplemento semanal de “El Litoral”, el sábado 9 de mayo de 1987 con el título “Hacia un poema río” incluyeron en la cuarta página algunas expresiones de Aguirre Molina:

“ …‘Santafesino’ estaba ya terminado y armado en octubre de ’86, justo cuando se abrió el concurso de la Municipalidad.  Tuve la suerte de ser premiado. El monto del premio quizá porque fue pagado con demora y sin actualización, alcanzó sólo para pagar la mitad de la edición”…

 

Es interesante reiterar sucesivas respuestas de Aguirre Molina porque son pinceladas que servirán para esbozar su perfil como lector -observador de la realidad con múltiples percepciones- y como autor, re-creador de escenarios y personajes…

“E.B.” preguntó “¿cómo nació este, digamos, poema múltiple?” y el poeta respondió:

“La disposición, el armado, tal como se presenta en el libro, fue a posteriori.  Durante la creación, fui numerando los distintos poemas que iba escribiendo, ya que no sabía cómo titularlos.  Después, como en un juego, durante la diagramación del libro, fueron tomando esta forma definitiva, porque entendí que cada parte funcionaba como identidad propia, como un pequeño haiku, y, a la vez, se integraba con las otras partes, cerrando o continuando el ciclo de un poema único”.

(Sea tenido en cuenta que haiku es el nombre generalizado de poemas japoneses con versos de 5-7-5 sílabas, que tradicionalmente fluían en reuniones de poetas y cada uno lo expresaba como continuidad de un canto a la armonía de la Naturaleza o a diversas percepciones…)

Cómo se generaron los poemas…

Roberto Aguirre Molina contó: “Un día fui a la Toma Vieja, de Rincón, y mientras iba llegando al río fueron llegando también los poemas; fue difícil retenerlos, impedir que se perdieran.  Volví a ese lugar durante semanas, todos los días, y siempre el río me traía un poema o dos; o caminaba toda la tarde, volvía a casa y surgía el POEMA. No sé como llamarlos, ‘pequeñas iluminaciones’, quizás, ‘zonas de un poema’.

Después los pasé en limpio, corrigiéndolos; un trabajo de elaboración, de laboratorio, en casa. Y entendí que estos 46 poemas de la costa tenían una unidad esencial.”

“…En cuanto a la diagramación del poema en el libro, intenté reproducir el recorrido de un río, con sus saltos, con los distintos brazos que se hacen al llegar a una isla, con las lagunas y los bañados que se van formando.  La arquitectura del poema me pareció importante para ofrecer una imagen global del contenido del poema mismo.  Además creo que la poesía debe o puede adquirir una doble función: el poema está para ser hablado y para ser mirado.  Es el caso de estos versos:

a través

ando el arco iris

que leído en voz alta suena “atravesando el arcoiris’.

He buscado también que el lector empezara a recorrer el río por donde quisiera, como en el desplegable de Kiwi que Ediciones Delanada publicó hace poco.”

(El poeta Héctor Rolando Rodríguez es reconocido como Kiwi, nació el 26 de febrero de 1942, vivió con su familia al norte de la actual rotonda de la costanera santafesina en la intersección con Javier de la Rosa revelando su oposición a las costumbres tradicionales hasta que en 1972 decidió vivir casi aislado, en una precaria vivienda de Alto Verde donde se expresa artísticamente realizando piezas de cerámica o escribiendo poemas breves con mágicas resonancias…)

Co-operación de sus tres nenas…

Roberto Aguirre Molina refiriéndose a Santafesino  – 46 poemas agua de río y a la diagramación, comentó:

“…están los dibujos de mis tres nenas, hechos a través de lecturas que yo les hacía de mis poemas.  En el armado se completó el trabajo del poeta, encontrando el lugar justo, o el lugar que a mí me parecía justo, para destacar un fragmento en determinado lugar de la página, o bien, para completar lo que a lo mejor el poema no decía, o para reforzar el aspecto visual del poema.”

Sabido es que “el libro fue producido con las características con que siempre se ha movido Editorial Delanada, basada en una concepción artesanal: la compra personal del papel, el control del tipiado, de los fotolitos, del trabajo de imprenta. También la distribución es en forma personal, hacia todo el país e Iberoamérica”.

(Releo y evoco la sabiduría de Gastón Gori porque mientras dialogábamos bajo la bignonia junto a Charito, mientras se acercaban los pájaros a comer los granos que puntualmente les arrojaba, insistía en que para evitar equívocos era muy útil la palabra casi… porque quien escucha hablar del todo, suele quedar con más dudas ante una probable exageración, generalmente involuntaria…)

 

Poema 42

Idos de ti

pájaro de alas

relativas

 

/plomo viejo de Hiroshima/

neblina

corazón nuclear

en la oscuridad

 

alerta

no les des de comer

ni lo dejes

habitar

 

alerta

no le abras

la noche luz

la puerta

 

alerta

si te llama

En “Cultural y Ciencia – La comarca y el mundo”

Diario “El Litoral” de Santa Fe de la Vera Cruz.

Sábado 9 de mayo de 1987.

1994: diálogo y algunas conclusiones…

Durante un diálogo con Adolfo Duimovich -en colaboración con José O. Ludueña-, reproducido en la tercera página del suplemento semanal “Cultura y Ciencia” del diario”El Litoral”, el sábado 02-07-1994, refiriéndose a sus primeras expresiones literarias, dijo: “ Mi comienzo fue fundamentalmente el que yo divido en tres etapas en lo que hace a un poeta, es decir, la primera etapa en la que uno juega con la poesía; por ejemplo, yo dibujaba y paralelamente generaba unas pequeñas cosas que las definía como poesía al lado del dibujo y que le eran complementarias, pero, digamos con una inocencia total.  Aclaraban lo que el dibujo no hacía; fue la primera etapa. / La segunda empezó cuando, como le ocurre a quienes han tenido un desengaño amoroso, comencé a escribir por la necesidad de comunicar algún sentimiento de amor; todo eso, por supuesto, lo anotaba en unos cuadernos y los olvidaba.  Luego descubrí a través del rock y de Luis Alberto Spinetta, a Antonin Artaud. Ahí la cosa se me transformó en algo más serio, absorbí todo aquel disco famoso, el último de Pescado Rabioso y me golpeó su manera de expresar.  A  través de él comencé a comprar y conseguir todo lo que había de Artaud, se convirtió en una obsesión. En aquellos días escribía a diario a la manera de Spinetta y Artaud; luego esa etapa culminó con el descubrimiento de otros autores. La última etapa es la del poeta cuando comienza a ser crítico, trabaja su obra y busca insertarse en un contexto poético determinado”.

En esas circunstancias, destacó que encontrar su propia voz “es una incesante búsqueda.

No sé si he encontrado mi voz, lo que sí me parece es que en un momento determinado de mi vida encontré el camino.  Por otro lado me di cuenta que debía optar ente lo que es la poesía y su tratamiento con todo lo crudo y carnal que posee.  Esperar pacientemente su llegada a costa de lo que sea para vivir en poesía y darse cuenta que la otra parte meramente formal, literaria y hasta adolescente deja de ser; es decir, uno ya no se pone en estado de alerta para que la poesía llegue y mientras espera eso, trabaja, escribe, corrige, lee a otros autores para ir acumulando conocimientos de la experiencia poética a través de los poetas de todos los tiempos.”

Interrogado acerca de si escribir es un oficio, contestó:

“Creo que es un oficio.  Me parece que mientras uno espera que llegue ese verso tan famoso o esas líneas, hay que alimentar a la poesía; uno tiene que estar preparado, leyendo, haciendo ejercicios poéticos ya sea en forma automática como lo hacían los surrealistas, o bien tomando estrofas de otros autores y tratar de enriquecerlas como en el caso de los japoneses, donde su tradición es tomar un poema antiguo y tratar de mejorarlo.  Entonces uno está preparado poéticamente para cuando llegue ese momento, transcribirlo lo más fielmente posible, hacer de esto el oficio de todos los días hasta que llegue el verdadero poema.

Acerca de “la transgresión”, Roberto Aguirre Molina dijo:

“Para mí la transgresión en poesía es de alguna manera intentar romper con los esquemas tradicionales, jugar con las palabras, buscarles el otro sentido.  Eso es transgresión, es decir que,  para el futuro lector signifique algo muy especial esa frase, palabra o estrofa.”

Desde su punto de vista, el poema ha de servir como “recreación”…

“Fundamentalmente eso.  Con respecto a las formas, no le doy mucha importancia. En el caso de la poesía concreta del libro ’46 poemas agua de río’, de alguna manera tomé la forma del cauce del río y así se va desarrollando todo el poemario.  Por un lado está lo que uno lee y por otra  la imagen visual, intentando jugar con el blanco de la página, tratando de recrear cómo hace el río con lagunas, islas, estuarios…”

Intento de definición de la poesía…

Ante otro interrogante durante el diálogo, referido a cómo definiría la poesía; respondió:

“Voy a intentar definirla ejemplificando con algo que escribí y que provocó la inquietud de una de mis hijas: me preguntó si existía el agua de sol, cuando le contesté que el agua de sol es un sólido volátil en estado gaseoso, me volvió a preguntar: ¿Qué es un poema?  Le respondí: Un poema es un diamante del agua de sol…”

Respetar lo que escriben los poetas…

Roberto Aguirre Molina también dedicó parte de su tiempo a la publicación de obras de otros escritores en sus Ediciones de la Nada, alguna de dos hojas tipo cartulina ocre impresas y plegadas, sujetas con fino cordoncillo rojo. Refiriéndose a ese proyecto, dijo:

“Mi intención cuando surgió esta posibilidad de hacer lo que se llama una editorial, fue difundir la poesía que me gusta y por otro lado la que se hace en nuestra ciudad. Esto se vio reflejado en los últimos cuadernillos de ‘El soplo y el viento’, donde llamé a un grupo heterogéneo de poetas para plasmar una idea que tenía desde hace mucho tiempo: fundar una especie de cooperativa editorial y poder concretar algo que nunca se hizo en Santa Fe, que los poetas se junten para publicar sus obras, respetando lo que escribe cada uno.  En ese aspecto mi función fue nada más que la de editor, por lo tanto cada poeta se hacía responsable de lo que publicada. La anterior etapa de ‘El soplo y el viento’ no fue así, por cuanto todo lo que se había editado era una selección muy personal.”

 

 (Con el propósito de aportar datos concretos acerca de anteriores ediciones también “respetando lo que escribe cada uno”, debo expresar que así se concretó la edición casi cooperativa de “Desde Santa Fe para los niños…”, aporte al programa “Encuentros con escritores en las Escuelas” (Plan Cultural del Ministerio de Educación de la provincia en 1987, coedición con aportes del CEL – Círculo de Escritores del Litoral; también los cinco volúmenes de “Palabras para compartir…” donde se incluían como reconocimiento a sus trayectorias, dos obras de autores “in memoriam”

Es probable que en otras localidades haya ejemplos semejantes.)

Inserción de los medios audiovisuales..

Roberto Aguirre Molina expresó:

“Todo lo que sirva de apoyo a la poesía me parece válido, desde que se dio aquella poesía concreta orientada hacia el lado visual; hasta ahora los medios audiovisuales me parecen positivos.  Creo fundamentalmente en la poesía que se escribe, la que puede llegar al lector a través del libro, la radio o la televisión; es decir, lo que se genera en el corazón pasa por la mente, de ahí a la mano y luego vuelve por medio de la voz, para llegar al oído del otro; son complementos ideales porque así obra nuestra manera de pensar y sentir.”

Decía el poeta Juan Manuel Inchauspe…

Una vez más, mientras hay  aproximaciones a lo poético se percibe el eco de la voz de quien sorprendía con su Trabajo nocturno, el casi legendario Juan Manuel Inchauspe.

Aguirre Molina cuando le preguntaron qué aconsejaría “a los que comienzan a escribir”, contestó:

“Partiendo de mi experiencia, les diría que escriban y guarden absolutamente todo. Lo que uno escribe debe ir tirándose en un cajoncito, como decía el poeta Juan Manuel Inchauspe; él se tomada un lapso que podía ser de cinco a diez años para volver a rever lo escrito, porque el poema tenía que madurar solo y después, si hacía falta, le efectuaba alguna corrección.

Es importante también expresar lo que se siente, aunque sean borrones y guardarlo, más tarde corregirlos, si se está capacitado para ello o si no consultar a un poeta, siempre hay alguno a mano para que le dé una ayuda y paralelamente, si sienta que la poesía es su vocación, leer muchísimo.  Creo que en ese aspecto uno se siente ligado a un poeta, a un maestro.  Hay que leer todo lo que es poesía y lo que no lo es también, para estar así informado y alerta y tener la rapidez indispensable para cuando, en un momento determinado, cuando uno necesite escribir el poema, saber cómo delinearlo en la hoja.”

 

 

Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini