Doctor René Gerónimo Favaloro (Buenos Aires, 1923-2000)

Recuerdos de su infancia.

Su vocación.

Sus maestros en el secundario.

En la Universidad.

1950-1962: Favaloro, médico rural.

“Recuerdos de un médico rural”.

1962-1971: especialización en Estados Unidos.

1971: el regreso a su amada Argentina.

24 de mayo de 1984: el primer trasplante de corazón.

1992 – Favaloro: “héroe mundial”.

20-03-1992: su presencia en Santa Fe.

Advertencias:

Ser médico.

Acerca de la formación y del éxito.

Su mayor tesoro.

Argentina: la necesidad de un “Plan de salud”.

Favaloro y su admiración por José de San Martín.

Ocaso del siglo XX.

Ser “lector”.

Favaloro y sus maestros.

Su último vuelo.

Irresistible asfixia moral.

2001: Primer aniversario y homenaje en Santa Fe.

2002: Evocación en el segundo aniversario.

 

Recuerdos de su infancia…

De  sus  declaraciones en medios de comunicación social,  es posible conocer anécdotas de su niñez: Hijo  de  Juan Bautista Favaloro -ebanista- e  Ida  Raffaeli, nació  en  La Plata, el 14 de julio de l923.  Ha  recordado  con emoción su tiempo de primeras letras en la escuela Nº 45 del Barrio del Mondongo, en el sureste platense.

Destacó la importancia de los trabajos manuales, para “favorecer  la adquisición de destrezas” y señaló que es sólo una parte del proceso de  edu­cación que genera el cultivo de la tierra o la  realización de artesanías.

René Favaloro, aprendió en el seno de  su  familia, que hay que amar a la tierra, que hay que cultivarla. Fue  Cesárea Raffaeli, su abuela, la que dejó huellas profundas  en  su personalidad.

En el taller de su padre, percibió la fragancia de las  maderas, y ensayó los primeros perfiles junto al  laborioso ebanista.

Su vocación

Es interesante reiterar lo expresado al dialogar con el periodista Héctor Pavón, porque con lenguaje simple explicó su proceso de develación de su vocación:

“La vocación la tengo definida desde siempre.  Mi madre decía que a los cuatro años ya andaba afirmando por ahí que iba a ser médico.  Entre los estudiantes están los que tienen vocación, y aquellos que cuando terminan el secundario no saben para dónde agarrar.  Yo estaba en el primer grupo.  A lo mejor influyó el haber nacido en el barrio Policlínico de La Plata, a menos de dos cuadras del hospital, ya que allí todo se movía alrededor del viejo Hospital Policlínico”.

Es evidente que desde su adolescencia, orientó todos los esfuerzos hacia ese logro…

Sus maestros en el secundario…

Durante  el Bachillerato, contribuyeron a su formación  maes­tros  inolvidables,  que él nombró con gratitud.  Rafael Alberto Arrieta -el poeta nacido en 1889-, Luis Franco – litera­to,  nacido en 1898, Ezequiel Martínez Estrada -distinguido  escritor, autor de “Radiografía de la pampa”, nacido en 1895.

Es comprensible que con tales educadores, Favaloro haya adquirido “definitivamente el hábito de lector”, prefiriendo los ensayos:  Sarmiento, Unamuno, Lugones y su recordado Martínez Estrada; Pedro Enríquez Ureña, Fernando Márquez Miranda, Ernes­to Palacios…

En la Universidad…

Debió rendir exámenes para ingresar en la Facultad de Medici­na, porque estaba vigente la Reforma universitaria de 1918. Profesional agradecido, ha recordado con frecuencia a sus  profesores Egidio Mazzei y Rodolfo Rossi en Clínica; Federico  Christmann y José María Mainetti en Cirugía.

Cursaba el tercer año de la carrera cuando comprendió que le interesaba la Cirugía.

En 1949 recibió el diploma de Médico

Hacía varios años que ya era ¡un maestro!…

1950-1962: Favaloro, médico rural…

En 1950, el doctor René Gerónimo comenzó su vida como médico rural, en La Pampa.  Expresó en sus declaraciones que había ganado un concurso, pero no  aceptó debido a algunas exigencias políticas previas a su asunción en el Policlínico de la Plata y prefirió reemplazar a un médico en Jacinto Aráuz, donde permaneció doce años, trabajando junto a su hermano Juan José, médico, fallecido en 1975 en un accidente automovilístico.

Allí, podía seguir con su entusiasta trabajo en la huerta,  y periódicamente viajar hasta Bahía Blanca para  compartir unas horas  con su gran maestro Martínez Estrada.

Allí, contrajo  matrimonio con María Antonia Delgado.

“Recuerdos de un médico rural”

Paralela  a  su vocación por la Medicina -quizás debido a la  influencia de sus excelentes maestros-escritores-, el doctor René Favaloro desarrolló una insoslayable misión educativa. Es interesante la lectura de sus relatos autobiográficos donde están reflejadas sus vivencias como médico rural en Jacinto Aráuz.  Página tras página se manifiestan sus sentimientos, sus desvelos y algunas frustraciones que sirvieron como estímulo para seguir avanzando…

1962-1971: especialización en Estados Unidos…

Con la experiencia acumulada durante los doce años de servicios como médico rural y un fervoroso deseo de investigar acerca de la cirugía cardiovascular, el doctor Favaloro decidió  viajar a Estados Unidos.  Por su formación y sus antecedentes, logró el otorgamiento de una beca en la Cleveland Clinic Fundation, donde  se  especializó en  cirugía toráxica y  cardiológica.  Allí concretó interesantes experiencias, se orientó hacia desarrollo del “bypass” -puente  aortocoronario- y desde 1967, con tal técnica se restablece la circulación sanguínea cuando una “placa de ateroma” hubiera producido tal obstrucción.

1971: el regreso a su amada Argentina…

Después de una década de permanencia en Estados  Unidos, el 2 de julio de 1971, el Dr. Favaloro regresó a su tierra natal y continuó con su labor educativa: dirigió el Instituto de Cardiología en el Sanatorio Güemes -Capital Federal- y después, imaginó, estructuró, organizó y puso en marcha el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular y la Fundación Favaloro

24 de mayo de 1984: el primer trasplante de corazón…

Esta  fecha memorable, marca un hito en la cardiocirugía argentina y sirve para comprobar una vez más, que el Dr. Favaloro -persona exigente en la labor profesional y sen­sible ante los problemas sociales-, es un ejemplo trascendente como cirujano e investigador.

1992 – Favaloro: “héroe mundial”…

En distintas circunstancias, los medios de comunicación de diferentes países se han referido a la inigualable trayectoria del Doctor Favaloro.  En 1992, desde The New York Times, teniéndose en cuenta sus revolucionarios aportes a la medicina cardiovascular, en una nota de lo reconoció “héroe mundial”

En la década siguiente -dos años después de su irreparable última decisión-, tras un homenaje realizado en Santa Fe de la Vera Cruz -Argentina-, en uno de los subtítulos de la crónica pertinente, está escrito: “El reconocimiento que alcanzó en otros países le fue retaceado en el suyo.”   [1]

20-03-1992: su presencia en Santa Fe…

Ha  sido considerado como “el mejor  cardiocirujano  del mundo”, por el Dr. Cooley, integrante del cuerpo profesional  de la Clínica   Mayo (EEUU). Se  entrevistó con el Gobernador D. Carlos Alberto  Reute­mann. Disertó en la sede del CERIDE: “Desarrollo sobre avances en la medicina cardiovascular”.

En  el Centro Cultural Provincial  organismo  del Ministerio de Educación y Cultura, mantuvo un  diálogo abierto con el público asistente.

De sus testimonios surgieron estos datos:

“El 46% de las muertes en nuestro  país se deben a enfermedades cardiovasculares, lo que nos coloca en el cuarto  lu­gar  en  América en el triste mérito de la incidencia  de  estas enfermedades.”

Factores de riesgo:  “la comida”; “control de la hi­pretensión”; “cigarrillo”, “obesidad”; “diabetes”, “la falta  de ejercicio”, “la vida sedentaria”… “toda una serie de cosas que  se combinan para aumentar el riesgo de la enfermedad cardiovascular y en especial de la arteriosclerosis.”

Advertencias:

“Debería estar  absolutamente prohibi­da  la propaganda del cigarrillo, como ocurre ya en muchos  países”.

“Los  países que han utilizado los  medios  audiovisuales para que la gente se informe han logrado disminuciones  significativas en la incidencia de enfermedades cardiovasculares”.

“En los  últimos diez años se nos han muerto cientos y cientos de  pa­cientes  esperando  por un corazón… Hay que  crear  conciencia;  habrá que cambiar las leyes.”

“No es que yo crea que ha decaído el nivel de formación de los médicos… Está absolutamen­te comprobado… Ahora vengo diciendo que hace falta otra Reforma como la del l8… Formamos profesionales de mala calidad  aunque ellos  no tengan la culpa en parte. La mayoría de ellos,  si  no tienen  acceso  a un curso de postgrado, pobre el  paciente  que vaya  a  caer  en  sus  manos…”

“¡Y que sepan lo que están recetando!”

“Lo primero que hay que hacer En la  Argentina  es rehabilitar  el Instituto Nacional de Farmacología para  que  diga  ‘esto  sirve, aquello no sirve’… Los segundo es  que  en nuestras  benditas universidades se enseñe Farmacología como  se debe enseñar, para que sepan lo que están recetando. Antes  Far­macología, era una de las materias más difíciles de aprobar,  con una  gran  exigencia. Los médicos aprenden hoy a través de  los visitadores médicos, no en las Facultades de Medicina.”

Ser médico…

En torno a su vocación y a su formación profesional, durante una entrevista el doctor Favaloro expresó que estaba “satisfecho con su elección” y aclaró: “… Esta profesión genera grandes alegrías y enormes y profundas tristezas, pero, con el perdón de los demás profesionales, es la más noble que hay.  Siempre que se la tome realmente en serio, se la suele comparar con un sacerdocio.”   [2]

Enseguida destacó que “tiene un contenido humanístico tremendo.  El médico ayuda a los pacientes en sus momentos más difíciles, cuando se quiebra su salud.  Desde el punto de vista humano, no concibo otra profesión que tenga un fondo humanístico tan importante.  Es más, ésta es una tarea que requiere compromiso.  Aquí, uno está siempre gozando y sufriendo con sus pacientes.  El cirujano, especialmente, se muere de a poquito con cada muerte que tiene en su profesión.”

“Los fracasos van a estar siempre presentes, porque si no la gente viviría eternamente.  En cada enfermedad, en cada patología, hay un porcentaje de fracaso.  Pero cuando el cirujano está operando y la cosa no anda, esa muerte es su muerte.”

Acerca de la formación y del éxito

El doctor Favaloro en varias oportunidades dijo:  “Toda mi vida he trabajado casi 15 horas por día.  Cuando dicen que soy un genio, yo respondo: ‘Ma’ qué genio.  Yo vivo laburando, porque nos e consigue nada sin esfuerzo.”

“Uno puede tener un 5 o un 10% más de neurona, nada más.  Pero si no se le agrega esfuerzo, sudor, trabajo y lucha cotidiana, no se llega a ningún lado.  He conocido a muchos tipos que tenían un 20% más de neurona, pero al no haber completado esa capacidad con esfuerzo, fracasaron”.

“He tratado de contribuir a que la sociedad de mi tiempo mejore.  En todos los reportajes que concedo, las veces que voy a la tevé, o hablo por radio, nunca fue para sacar un rédito personal… Mi gran compromiso como universitario siempre fue tratar de poner algunas semillitas para que mejore la sociedad con el tiempo.”

Su mayor tesoro…

A principios de la década del ’90, interrogado acerca de cuál era su mayor tesoro, el doctor Favaloro contestó: “Lo que he dejado a través de la enseñanza.  Yo vivo comprometido con la educación desde que estaba en tercer año de la Universidad de Medicina, cuando era ayudante de Anatomía.  He formado gente a rolete, en Estados Unidos y aquí.  Por otro lado, se van a cumplir veinte años de esta Fundación, en la que hemos formado más de 300 médicos que están diseminados en la Argentina y en toda Latinoamérica.  Por eso sostengo que la mejor cosecha es la que he dejado en la faceta educativa.  Ojalá se me recuerde como educador, y no como cirujano.”

El doctor Favaloro advirtió que “el éxito no es la fama, ni el prestigio, ni ser conocido; nada de eso… está en relación a la capacidad profesional de cada uno.  Un médico tiene que estar muy bien formado para ejercer su profesión, un tema para discutir mucho en nuestro país.”

Argentina: la necesidad de un “Plan de salud”…

Durante una entrevista periodística –reproducida en un magazine semanal-, el doctor René Favaloro, manifestó: “… estamos formando médicos totalmente deficitarios.  Hay médicos que reciben su título sin haber visto a un paciente.”

Planteó que “la medicina necesita una planificación” y “que este país necesita un plan de salud en serio, con gran contenido social, como ocurre en Suecia, en Canadá, en Australia, en Alemania.” Cercano a la celebración del septuagésimo cumpleaños, ya había hecho 13.000 bypass.  Se dedicaba esencialmente a la enseñanza, al perfeccionamiento constante de otros especialistas y en sus horas libres, a la lectura y escritura, por eso también se lo reconoce como destacado hombre de Letras.

Favaloro y su admiración por José de San Martín…

En distintas oportunidades y por diferentes medios, el doctor Favaloro se ha referido a la austeridad y  abnegación del general José de San Martín, héroe de la Independencia Latinoamericana, quien después de haber cruzado los Andes defendiendo la libertad, optó por cruzar el océano y vivir en Francia, en la legendaria Boulogne Sur-Mer, hasta el instante de su último vuelo

El Dr. Favaloro -preciso en el uso de la palabra-, se refirió a  “El abuelo inmortal”  reiterando así el título del grupo escultórico creado por Ángel  Ybarra García, ubicado en la Capital Federal -frente a la réplica de la casa de Grand Bourg-, obra que él contemplaba  con frecuencia.

Destacó una vez más que “en San Martín se  sintetiza  la austeridad”… y durante su fecunda trayectoria, él también demostró ser prudente, austero, honesto,  generoso

Ocaso del siglo XX

Ser “lector”…

No es necesario explicar que sólo siendo un excelente lector es posible lograr la formación y especialización que caracteriza al doctor René Favaloro.

Durante un diálogo expresó:

“La medicina en nuestro país está en crisis.  Eso lo sabe cualquier desgraciado.  El que va al hospital público o a las clínicas, según se trate de determinadas obras sociales, lo padece cada día.”  Rememoró: “… el fin de semana anterior releí ‘Muerte y transfiguración del Martín Fierro’ de Martín Estrada.  Y ahí está todo.  Ahí está el plano arquitectónico de nuestra sociedad, con los acomodos, las coimas y los arreglos.  Todo eso está escrito a fines del siglo pasado.  Uno lo lee y dice: ‘¡Que lo tiró!, la organización de nuestra sociedad ha sido siempre igual’.  Y así seguirá siendo si no se planifica, como en todo el mundo.  Es más, vamos a ir cada vez peor; no tendremos salida.  Pero el problema es complejo.  Un plan de salud no son cuatro cositas locas, está relacionado con un montón de factores.  Tampoco haríamos nada con mejorar la medicina si la educación sigue siendo mala, si hay desempleo y desestabilidad social…”  [3]


Favaloro y sus maestros…

Un impulso interior genera la necesidad de retirar del anaquel uno de los libros publicados por el perseverante y generoso Dr. René G. Favaloro, que refleja el resultado de sucesivas experiencias de aprendizaje -formación e información-, que se iniciaron en su familia -y el entorno social-; se prolongaron en la escuela, en la universidad, en clínicas y su fundación: la Fundación  que jerarquizó los servicios de salud y la investigación en cirugía cardiovascular.  Favaloro integra la nómina de hombres de letras en la República Argentina porque durante sus fértiles insomnios y el tiempo libre, elaboró desarrollos literarios. Acerca de Don Pedro y la educación, su maestro; don Pedro Henríquez Ureña, nacido en Santo Domingo.  Al comienzo de ese libro, el doctor Favaloro reiteró una de sus declaraciones y la de otro maestro: Ezequiel Martínez Estrada. Por algo, del lúcido profesor dominicano -en 1931, en su tierra natal-, dijo: “Al regresar a la Patria, después de larga ausencia, cada minuto ha sido para mí de pensamiento y emoción.  Yo sólo sé de amores que hacen sufrir, y digo como el patriota: mi tierra no es para mí triunfo sino agonía y deber…”

Hubo razones para que en 1957, en la provincia de Buenos Aires, en Bahía Blanca, el maestro Ezequiel Martínez Estrada haya manifestado: “Siempre he creído estar al servicio de la cultura y no de los intereses políticos o de cariz político.

El 26 de enero de 1980 -tiempo del Proceso…-, el doctor Favaloro en sus Recuerdos de un médico rural había expresado algunas de sus conclusiones acerca de la historia de los argentinos y evidentemente, en 1986 -tiempo de gobierno electo por mayoría de votantes-, necesitó insistir… Ese año, en la contratapa de su libro titulado ¿Conoce usted a San Martín? sobre un fondo negro, con grandes  letras blancas, reiteró: “Todos somos culpables, pero si hubiera responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes.”  Seguido, con mayúsculas para que se percibiera su clamor, reiteró: “¡Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes!”

Su último vuelo…

No fue por  casualidad que el 29 de julio de 2000, el doctor Favaloro apuntara a su corazón cuando sintió que era el momento de terminar con su peregrinaje e iniciar su último vuelo…  [4]

En el diario La Nación –de la Capital Federal-, al día siguiente se difundió una de sus cartas y como ya se había comprobado tras sucesivas declaraciones e intentos de entrevistas con autoridades del gobierno, su mayor desasosiego era consecuencia de las crecientes dificultades financieras para continuar con sus excelentes servicios de salud.

Irresistible asfixia moral…

El doctor René Favaloro, en un párrafo alude a su irresistible asfixia moral:

 

“En este último tiempo me he transformado en un mendigo.  Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea”.  En el límite de la indiferencia hacia las acciones tendientes al bien común, el doctor Favaloro tuvo que soportar actitudes absurdas:  “La mayoría de las veces, un empleado de muy baja categoría de una obra social -gubernamental o no- o de Pami ni contesta los llamados.”

(Esto sólo podría suceder -sin que hubiera  responsables con nombre y apellido-, en el País de los Distraídos donde sin embargo, los integrantes de la mítica cofradía de los Duendes aún son coherentes.

No ha sido por casualidad que en la historia de los argentinos se incluyan otros suicidios como consecuencia de la incomprensión y del estricto sentido de la responsabilidad…)

2001: Primer aniversario y homenaje en Santa Fe.

Sabido es que el doctor Favaloro admiró al general San Martín y algunos de sus estudios acerca de la epopeya sanmartiniana estás reflejados en sus libros editados.

En 1902, en la capital santafesina se inauguró la estatua ecuestre del Libertador con la presencia del presidente de la Nación General Julio Argentino Roca.  Desde entonces, en ese lugar se han desarrollado manifestaciones políticas -murieron frente a la jefatura de policía los hermanos Madero tras la revolución de  …-; allí se plantó y creció un retoño del pino de San Lorenzo por iniciativa del Rotary Club santafesino; en 1950 hubo frecuentes actos con presencia de escolares al conmemorarse el Año del Libertador General San Martín.  En diversas oportunidades la plaza fue remodelada incorporándose nuevas especies arbóreas, arbustivas y florales.  Hacia el sur, junto a la Jefatura desde principios del siglo veinte funcionó el Consejo General de Educación –edificio derrumbado y reconstruido como sede del Complejo Educativo donde funciona todavía la primera escuela primaria provincial: “Domingo Faustino Sarmiento”.

En ese ámbito, el 3 de diciembre de 2001, el Colegio de Médicos descubrió una escultura en homenaje a su ejemplar trayectoria: una cabeza -obra del artista plástico Antonio Oriana-, colocada sobre dos paralelepípedos… Con tal motivo, se reconoció la oportuna participación del doctor Jorge Taverna Irigoyen -crítico de arte y director del Museo del Médico santafesino-.

2002: Evocación en el segundo aniversario…

En el sector suroeste de la ciudad -cercano al puente que une la capital santafesina con la ciudad de Santo Tomé-, un grupo de integrantes del Centro de Jubilados… que ostenta su nombre, decidió organizar un homenaje con motivo del segundo aniversario de su decisión fatal. Como lo destacó en aquella oportunidad la presidenta del Centro Judith Cuervo, el doctor Favaloro ha sido “el genio que creó el by-pass, que salvó y salva a tantas vidas” y “el prócer que renunció a fortunas y honores para trabajar por su país.”

No ha sido por casualidad que los estadounidenses hayan reconocido como un “héroe de la medicina moderna”.

 

(Tampoco fue por casualidad que aún en el segundo año del tercer milenio, la creciente violencia se siguiera manifestando con pintadas con aerosol en los monumentos y esculturas ubicados en plazas de la capital santafesina. En consecuencia -a pesar de la legislación vigente-, por ignorancia se ordenó pintar con blanco algunas de esas obras ubicadas en paseos públicos y enseguida algunos caminantes advertimos ese equívoco, interesándose el doctor Jorge Taverna Irigoyen -ex director del Museo del Médico en la capital santafesina-, con el propósito de lograr una reparación oportuna.

Necesito expresar que a fines de octubre de 2002 -casi al mediodía y después de las rutinas mensuales-, al llegar a la plaza San Martín sentí el impulso de las evocaciones y al mirar hacia la escultura-homenaje a Favaloro, me sorprendió su envoltorio en papel ocre similar al que se usa para cualquier embalaje, cubriendo totalmente ese símbolo de abnegación y solidaridad.  Como suele suceder, los periodistas informaron días después, que desde el primer viernes de noviembre –día de Todos los Santos y víspera del Día de los Muertos por la Patria-, “… la obra de arte está en el Museo de Bellas Artes Municipal, cuyo personal se encargará de repararlo, con el asesoramiento de un especialista.”  El arquitecto Carlos Reinante –director de Patrimonio de la municipalidad-, expresó que “recién ahora consiguieron la autorización del Colegio de Médicos –propietario de la obra de arte- para retirarla de la plaza y llevarla para ser restaurada”…   Advirtió que esa escultura “ya presentaba deterioros anteriores dado que no es una pieza totalmente apropiada para exteriores” y que “como no podían sacar la cal utilizada para blanquear el busto” -en realidad una cabeza-, “se suspendió su intervención en el lugar y se le colocó una cubierta”.  Aclaró que “al no tener un ligante entre el primer volumen de cemento (cabeza) y las facciones de la cara de Favaloro, el busto comenzó a rajarse cuando se empezó a limpiar y se le cayeron algunas partes. Además, si vuelve a ser expuesto a diferencias de temperatura se rajará nuevamente, motivo por el cual recomendamos que no esté a la intemperie.”  [5]

Así son “las cosas” todavía, en Santa Fe de la Vera Cruz…)

 

Se impone una pausa… mientras una lágrima contenida simboliza impotencia, gratitud y tristeza.

 

 

[1] Santa Fe de la Vera Cruz, Diario El Litoral, Información general, Lunes 29 de julio de 2002, Primera Sección/8.  En un subtítulo está escrito -“Agobiado por la incomprensión y las penurias, se quitó la vida el 29 de julio de 2000…”

[2] Ibidem.

[3] Publicado en Magazine Semanal. Título de la nota: La vida espera nuestra ayuda.  Escribe: Héctor Pavón. – Sergio Pjaseczny – Fotos Puga Lareo.

[4] Diario El Litoral de Santa Fe de la Vera Cruz –Argentina”, crónica abarcando seis columnas, con foto, titulada “A dos años de la muerte del doctor René Favaloro” (Lunes 29 de julio de 2002, Primera Sección/8, Infomación General).

[5] Diario El Litoral.  Santa Fe de la Vera Cruz, martes 27 de agosto de 2002, p. 3.  Título: Restauraron el busto de Favaloro. #  Martes 5 de noviembre de 2002, p. 3. Título: Trasladaron el busto del Dr. René Favaloro