Septiembre 08 – Día del agricultor.

Es oportuno destacar que mediante contrato firmado el 15 de junio de 1853 entre el gobernador santafesino Domingo Crespo y el colonizador Aarón Castellanos. Dos años después se embarcaron en Dunkerque las primeras familias de inmigrantes (102 suizas, 54 alemanas, 28 francesas y 6 belgas-luxemburguesas). El 20 de enero de 1856 llegaron al puerto de Buenos Aires, cinco días después al puerto de Santa Fe y el 27 de enero de 1856 fundaron la Colonia de la Esperanza, como consta en los documentos y así lo destacó el historiador esperancino Gastón Gori, autor de varias investigaciones acerca en la inmigración y colonización en la Argentina. (Cinco años después, Esperanza fue reconocida ciudad, el 26 de mayo de 1861.)

Entre las iniciativas con motivo del Centenario de la Gesta de Mayo de 1810, en la ciudad de Esperanza decidieron inaugurar el Monumento a la Agricultura, el 8 de septiembre de 1910, día de la Natividad de la Santísima Virgen.

Sabido es que casi siete décadas después de la fundación de la Colonia de la Esperanza -26 de enero de 1856-, mediante la Ordenanza Nº 27 del 25 de noviembre de 1925 se consideró el “8 de septiembre” como día de celebración del aniversario…

 

Mediante el decreto Nº 23.317 del 28 de agosto de 1945, siendo presidente provisional el General Edelmiro J. Farrel, se dispuso la celebración del Día del Agricultor considerando que “la fundación de la primera colonia agrícola, el 8 de septiembre de 1856 marca una fecha decisiva en el desarrollo de nuestra agricultura”.

27 de enero de 1856: familias colonizadoras en “Esperanza”…

Es oportuno reiterar que Gastón Gori, en su libro “Inmigración y colonización en la Argentina” –Eudeba, 1986, pie de página 66-, anotó:

“Según el siguiente documento, las primeras familias llegaron a Esperanza a fines de enero de 1856. ‘El tesorero de la Comisión de Colonos, entregará la suma de sesenta y un pesos, tres y medio reales, que el Exmo. Gobierno destina para obsequiar a los colonos que han llegado en el vapor Asunción, cuyas cuentas de inversión se adjuntan. Santa Fe. Enero 27 de 1856. Fdo. Ricardo Foster.’ Documento Nº 71. Libros de Contabilidad, Archivo General de la Provincia de Santa Fe.”  Destacó Gastón en otro párrafo que “un grupo de familias no continuó el viaje desde Buenos Aires hasta la colonia Esperanza, y se estableció en Baradero para cultivar la tierra.”

En su libro “Esperanza, Madre de Colonias”, Gastón Gori en el octavo capítulo destacó que “la llegada, pues, tiene el significado de un hecho trascendente y la de los primeros se produjo el 27 de enero de 1856. ‘Grande fue -dice Beck Bernard testigo de la época- la sorpresa cuando se vio entrar en el puerto las goletas llenas de cabezas, y que pocos instantes después la playa se llenaba de hombres, mujeres y niños, con blusas de lana, con bonetes suizos, cuyas maneras bruscas y sus modales pesados contrastaban con las costumbres corteses del país.  La llegada de los primeros colonos ha quedado grabada en el recuerdo como un suceso memorable’.  Castellanos recomendaba que el recibimiento fuera tal que los inmigrantes sintiesen la hospitalidad de su nueva patria.  Dan una idea de la simplicidad de costumbres, los agasajos de cocina criolla de que fueron objeto”…

Gastón Gori comenta que en el “legajo 51 – Doc. Nº 71” consta que compraron “el mismo día 27 de enero, cien kilos de fariña, doscientos zapallos, doscientos cincuenta kilos de papas, y doscientas sandías… Por supuesto que si no se menciona la carne en esa compra, es porque las reses eran de propiedad de la provincia, procedentes de sus estancias.”  Explica a continuación el resultado de su investigación en el Archivo de Gobierno (marzo 31 de 1856):

“No tenemos constancia de qué alojamiento tuvieron los inmigrantes en la ciudad de Santa Fe puesto que durante la noche custodió sus equipajes el alférez Cirilo Morcillo, a quien se gratificó por haberse quedado una noche de guardia.

El recibimiento, que comenzaría con agasajos y con elogios, tuvo sus primeros inconvenientes: los ranchos de la colonia no estaban terminados.  Los inmigrantes fueron conducidos en carretillas de cincha -carretas livianas sin toldo generalmente utilizadas para acarreos en la ciudad- a la Estanzuela, que era un establecimiento que en 1843 había adquirido el general Pascual Echagüe, ubicado en Guadalupe” y que “fue asiento de la Comandancia General de la frontera sobre el Chaco”.  Destacó Gastón que “constaba el edificio principal de tres grandes habitaciones rodeadas de galería y probablemente de otras construcciones para peones y galpones; al frente -según informaciones del Dr. José María Funes- existía un monte sobre la orilla de la laguna, donde estaba estacionada una vanguardia de soldados.  A juzgar por las dimensiones de la Estanzuela y sus dependencias, su capacidad quizá no era suficiente para contener bajo techo a todas las familias alojadas, mientras esperaron su traslado a la colonia, donde se continuaba trabajando en la instalación de los ranchos.”  Luego Gastón alude a “los constructores de los ranchos… paisanos de conchavo e indios… cavaban pozos los morenos José Andara y Sebastián Migues”; también eran criollos quienes “condujeron caballos y bueyes que dos peones vadeaban en el paso de Mihura… llevaban, guiando carretas, harina, tijeras, puertas y ventanas”… y también “uno de los carpinteros era Tiburcio Quinteros, todos apellidos criollos; y muchos de ellos subsistieron con descendientes en Esperanza.”  p. 67-69

Así comenzó a forjarse “Esperanza, madre de Colonias”… y Gastón Gori para reiterar con precisión el número de “familias fundadoras” tuvo en cuenta los datos anotados por “Ricardo Foster responsable de informar al gobierno, Adolfo Gabarret y Genaro Yanis con funciones similares”.  Ricardo Foster dice el 27 de diciembre de 1956” -tres meses después de la llegada del contingente-: ‘El número de las familias con contrato para recibir concesiones llegadas a la colonia, fue de 196, dos de estas se evadieron, y otra, la de Benz, sucumbió, de manera que quedaban 193 cuando tomaron cuenta los actuales directores agrícolas don Genaro de Yanis y Adolfo Gabarret.   Y en su registro censal anota un total de 1161 habitantes extranjeros en la colonia en 1856, con una diferencia en menos de 326 personas con respecto a Castellanos”… p. 85

1984: celebración del “Día del Agricultor” en Esperanza.

Al conmemorarse en 1984 el Día del Agricultor, en la novena página de la publicación organizada por el Museo de la Colonización, Gastón Gori participó con breves conclusiones y refiriéndose a la fundación de la “Colonia Esperanza”, destacó:

“En una misma colonia dividida en dos secciones, una llamada ‘francesa’ y otra ‘alemana’, convivieron los nuevos agricultores que trazaron los primeros surcos en base a un plan delineado con miras a cumplir una política estructurada por el Congreso Nacional.  Aunque el responsable de los pasos iniciales de la colonia fue el gobierno de la provincia de Santa Fe, el hecho de la colonización de Esperanza es un acontecimiento nacional, y así se lo considera históricamente; de la misma manera, con esa magnitud de acontecimiento, fue considerado por todos los estadistas del siglo pasado -por mencionar sólo a los que vivieron el comienzo y el desarrollo de la política de inmigración y colonización en gran escala.

Desde aquel acontecimiento de tan trascendental importancia para Argentina, es que comienza a proyectarse lo que se dio en llamar el aluvión inmigratorio, que interrumpió el proceso lento de la vida pastoril que venía perdurando desde la época hispánica y, además de interrumpirlo y modificarlo, terminó por dar una fisonomía distinta al campo argentino, y en definitiva, a todo el pueblo de nuestro país, que es hoy de los que más características europeas tiene en Latinoamérica.

Mencionar la colonización y la inmigración entre nosotros es, pues, tocar el tema que más hondamente dejó sus huellas en la vida nacional, no sólo por lo que significó como adelanto en lo económico y demográfico, sino también en el orden cultural y social; a tal punto que es difícil hoy comprender la realidad nacional si no se tiene en cuenta ese pasado tan enraizado y cuya vitalidad es perdurable en múltiples aspectos, por no decir todos los aspectos que caracterizan a Argentina y muy especialmente a la parte del territorio que más afluencia tuvo de inmigrantes y, como consecuencia, que más tiene de aquellas características por sus descendientes nacidos ya en este territorio.

He mencionado a la colonia Esperanza como punto de partida de una política organizada para obtener los resultados previstos por los estadistas que se opusieron al gobierno caído en 1852, y cuyos principios habían servido para cimentar la organización nacional.  Los hechos fundamentales, los que dejan la fuerza de su trascendencia en los pueblos, no son aquéllos que sirven como prolegómenos -aunque éstos tengan la importancia de formar antecedente-, sino los que quedan y perduran, los que marcan con su presencia a través de los siglos los hitos por los cuales pasa la nación y continúa afirmándose en sus conquistas.  Esperanza, como colonia agrícola, quedará siempre en la historia argentina como acontecimiento de este tipo, es decir, de esa trascendencia y oportuno es hacer notar que si bien la tradición de sus hechos, de sus siembras históricas, es asunto argentino, no por ello permanecen ajenos al fenómeno otros pueblos del mundo, especialmente los pueblos europeos como Alemania, Francia, Suiza, Italia, España, etc. porque de esos estados no tardó en orientarse hacia el Río de la Plata una fuerte corriente inmigratoria que no fue interrumpida sino muy avanzado ya el cuarto de siglo XX, cuando ya nuestro país había alcanzado fama mundial como granero y como exportador de carnes, y cuando se lo distinguía con las características que he mencionado, con las que nos identifican como similares a las naciones europeas de donde procediera la  mayor parte de los nuevos pobladores de estas tierras, cuando se les abrió las puertas a la libertad y a la propiedad, como se decía en los postulados básicos de la política inmigratoria argentina.”

Reiteración de un error…

En 1984, en la citada publicación del Museo de la Colonización, incluyeron un poema de José Bartolomé Pedroni (1899-1968), que evidentemente reitera el error en la fecha de fundación de la Colonia Esperanza, expresado en la Ordenanza Nº 27 del 25 de noviembre de 1925.  Aquí la reiteración de la primera estrofa del poema reeditado el 21 de septiembre de 1968, día del natalicio de Pedroni:  [1]

Nacimiento de Esperanza

(8 de Setiembre de 1856)

 

In nativitate tua gaudebit

universa terra.

 

“Con tu nacimiento se alegró la tierra.

Fue el día de la Virgen.

No fue un día cualquiera.

Júbilo de campanas

a lo largo de América.

Fue el ocho de setiembre.

Alabado sea.”

……………………………………………………….

 

8 de septiembre: memoria necesaria…

No ha sido por casualidad que en un verso expresara: Junto al buen sembrador, el que vino a talar” porque en la historia de los argentinos hay sucesivos contrastes.

Hay más información acerca de hechos registrados un 8 de septiembre:

Así fue como uno de los niños cantores “…‘compañero de trabajo de un oficial tornero, comentó ante el resto la posibilidad de fabricar una bolilla de madera, de características similares a las existentes, la que cambiada en el momento del sorteo… podría asegurarles a todos un beneficio más que saludable.  El riesgo era muy poco: la recompensa muy alta’.  [2]

Y así fue nomás.  Se fabricó la bolilla, y el 24 de julio de 1942 salió el número 25.977: comprado previamente por los cantautores…”

El 8 de septiembre de 1942 mientras en Esperanza, madre de colonias… celebraban el día del agricultor y el día de la Patrona de esa localidad-, en Buenos Aires denunciaban el “escándalo de los niños cantores de la Lotería Nacional”

El viernes 8 de septiembre de 1978 al anochecer, en Esperanza -provincia de Santa Fe- seguían celebrando el día del agricultor- y en la capital federal, terminaban los trámites para el traslado del sindicalista metalúrgico Lorenzo Miguel a su hogar, donde debía seguir con “arresto domiciliario”.

Sucedió lo que era previsible: ya en las primeras horas del lunes 8 de septiembre de 2003, celebración del día del agricultor, se conocía el resultado de la cosecha.  El candidato que individualmente fue el más votado no será el gobernador de Santa Fe, porque la suma de los sufragios de todos los sub-lemas determinó que el ingeniero Obeid vuelva a ocupar el sillón que está ubicado en la casa gris santafesina, en la esquina de San Martín y 3 de Febrero…

El Licenciado Amílcar Damián Renna -especializado en Cooperativas, distinguido por la subsecretaría de Cultura de la provincia de Santa Fe en 1986 con el Premio “Florián Paucke” a personalidades destacadas, durante un diálogo con el periodista Adrián Aranda, dijo:

“Es mucho más importante alimentar a niños pobres, que matarlos de hambre; como es mucho más importante bendecir la espiga de trigo que rendirle culto a un guerrero; o festejar el día del agricultor, que recordar una batalla; o cuidar el medio ambiente antes que negociar con la naturaleza; o buscar al otro como hermano tuyo y no a un enemigo frontal.     En cursiva aquí.

La guerra es la mirada de un gran cementerio; la paz es un abrazo a las estrellas. En el dolor encontrarás la mirada de Dios. En la prosperidad, ambiciosos que persiguen.”

 

 

 

Lecturas y síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

 

[1] Pedroni, José. Ochenta poemas. Selección y prólogo de Miguel Brascó. Santa Fe de la Vera Cruz, Ediciones Culturales Santafesinas, 21 de septiembre de 1996, p. 166.

[2] Ceres, Hernán. Los niños cantores, Nº 44 de Todo es historia, citado por H. N. Casal (ob. cit. p. 34).