OCTUBRE – MES DE LA FAMILIA

Escuela-Familia-Comunidad

¡una relación imprescindible!…

 

Elogio de Santa Fe.

1925: primera biblioteca escolar – Escuela “Presidente Beleno”.

Mateo Booz: ecos en Santa Fe, su país.

Casi legendarios encuentros.

Gastón Gori y sus miradas hacia jaulas y bandadas.

Julián Ripa: maestro patagónico y egresado de la UNL.

María Dagatti de Assenza: educadora por el arte.

“Informática con o sin analfabetos”.

1942: José Luis Víttori – Vivencias y memoria.

1944-1961: Escuela Nº 1 “Domingo F. Sarmiento” de Santa Fe.

Escultor español Serafín Marsal, en la Argentina y Paraguay.

Raúl von Mende y su prédica a mediados del siglo veinte.

Ingeniero José Babini: matemático-poeta, escritor (1897-1984)

1980: “Gran Premio de Honor” de la SADE – Buenos Aires.

1953: Discurso del titiritero poeta José Pedroni.

Tras absurdas cesantías.

1982: conmoción y esperanza en el “Universo Vittoriano”.

Exposición Feria del Libro y la Gesta de las Malvinas.

1983: “Monseñor Vicente Zazpe, el Profeta”.

Cincuenta años de fecunda siembra del poeta Jorge Raúl Muñoz.

 

“Necesitamos una medida para las distancias materiales;
mientras las resonancias de las vivencias,
persisten en un espacio… y todos los días,
inconmensurables… en los recuerdos.”
Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

Decíamos ayer… que la construcción de la Universidad de Salamanca comenzó en tiempos de Felipe V como reconocimiento al apoyo de esa comunidad durante la guerra de sucesión y sabido es que la fundaron a principios del siglo XIII, año 1208.

Decíamos ayer… expresó Fray Luis de León nacido en 1528 en Belmonte, Cuenca, al reasumir su cátedra en esa Universidad. A los diecisiete años había ingresado en la Orden de San Agustín y en 1572 fue encarcelado por “la Inquisición” tras sus comentarios acerca del Cantar de los Cantares en su traducción al castellano. Inició su Último Vuelo en 1591.

Decíamos ayer… necesitó expresar Miguel de Unamuno -nacido en Bilbao en 1864-, en el momento del primer encuentro con los estudiantes de esa Universidad donde ejerció el Rectorado. Había soportado seis años de cautiverio por sus declaraciones contra la monarquía española y el destierro en Fuenteventura por su oposición al General Primo de Rivera.

Decíamos ayer… que el talentoso filósofo Miguel de Unamuno en 1914 -año del comienzo de la primera guerra mundial- publicó con el título “Niebla” una de sus mejores obras de narrativa, negada por los críticos como “novela”.  Fue entonces cuando respondió que era “una nivola”; siguió escribiendo y desde sus libros es un educador por el arte. En 1936 comenzó la guerra civil española. Unamuno desde esa Universidad había reaccionado ante la consigna “Viva la muerte, muera la inteligencia” reiterada por el Gral. José Millán Astral expresándose con convicción republicana: “Venceréis, pero no convenceréis”.  Fue el año de su Último Desprendimiento.

Decíamos ayer… que la organización de aquella universidad sirvió como modelo para la creación de las universidades en la América hispánica y sabido es que allí avanzó en sus estudios Manuel Belgrano -descendiente de italianos-, destacado integrante del movimiento iniciado en mayo de 1810 en el Río de la Plata; creador de la Bandera Nacional Argentina izada por primera vez en territorio santafesino a orillas del río Paraná y notable impulsor de la Educación en las Provincias Unidas del Río de la Plata. En la Universidad de Salamanca, una placa es señal insoslayable de su trayectoria.

Decíamos ayer… y hoy:  “Lo que natura no da, Salamanca no presta”.

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Decíamos ayer… que durante aquella memorable primavera del ‘45, se produjo un cambio en las relaciones internacionales y también entre los argentinos.  En agosto había terminado la segunda guerra mundial tras terroríficos bombardeos y la xenofobia dejó su impronta macabra en sucesivos holocaustos.

En octubre, “un huracán de voluntades” cercano al río de la Plata, arrasó con algunos tradicionales acuerdos cívico-militares.

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Decíamos ayer… cuando el río suena, agua lleva…

En distintos continentes, se rememoran hechos y nombres relacionados con dramáticos acontecimientos: unos como consecuencia de fenómenos naturales, otros causados por una injustificada inercia o por acciones políticas desmesuradas.

Sabido es que Antoine de Saint-Exupéry, comenzó sus relatos acerca de El Principito con esta evocación:

“Cuando tenía seis años vi una vez una lámina magnífica en un libro sobre el Bosque Virgen que se llamaba ‘Historias Vividas’.  Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera.”  /…/  “Reflexioné mucho entonces sobre las aventuras de la selva y, a mi vez, logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo.” /…/ “Mostré mi obra maestra a las personas grandes y les pregunté si mi dibujo les asustaba.

Me contestaron: ¿Por qué habrá de asustar un sombrero?

Mi dibujo no representaba un sombrero.  Representaba una serpiente boa que digería un elefante.  Dibujé entonces en el interior de la serpiente boa a fin de que las personas grandes pudieran comprender. Siempre necesitan explicaciones.” /…/

“Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática.  Así fue como a la edad de seis años, abandoné una magnífica carrera de pintor.  /…/ Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es cansador para los niños darles siempre y siempre explicaciones. /…/  Viví mucho con personas grandes, las he visto muy de cerca. No he mejorado excesivamente mi opinión.

Cuando encontré alguna que me pareció un poco lúcida, hice la experiencia de mi dibujo número 1, que siempre he conservado.  Quería saber si era verdaderamente comprensiva.  Pero siempre me respondía: ‘Es un sombrero’.  Entonces no le hablaba ni de serpientes boas, ni de bosques vírgenes ni de estrellas.  Me colocaba a su alcance.  Le hablaba de bridge, de golf, de política y de corbatas.  Y la persona grande quedaba muy satisfecha de haber conocido a un hombre tan razonable. /…/

Viví, así, sólo, sin nadie con quien hablar verdaderamente, hasta que tuve un panne en el desierto de Sahara, hace seis años. Algo se había roto en mi motor.”  [1]

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Decíamos ayer… en sucesivos intentos de iluminar diversos espacios para que la mirada abarcara vastos senderos señalados por el arte de vivir y convivir, que en el llano espacio de Santa Fe de la Vera Cruz, tras siembras fecundas aún se percibe el aroma que alguna vez, se expandió desde los jardines del Amor y de la Belleza.

Sabido es que el Dr. Martín Rodríguez Galisteo, el 19 de mayo de 1920 ofreció al gobierno “un edificio construido especialmente para ‘Museo y Biblioteca de Arte” y la donación fue aceptada el 27 del mismo mes; un año después aprobada por las Cámaras Legislativas en la sesión del 10 de junio de 1921, decreto correspondiente firmado por el Dr. Enrique M. Mosca y el ministro Dr. Agustín Araya. En la capital santafesina, el 24 de mayo de 1922, con la presencia del donante, se inauguró el Museo Provincial de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez”. En esas circunstancias, se presentó el Primer Salón de Pintura, Escultura, Dibujo y Grabado y habló el director del museo, Dr. Horacio Caillet-Bois, “una gloria santafesina” siguiendo la expresión del Padre Leonardo Castellani Conte-Pomi.

Cuatro años antes, el talentoso poeta y periodista, había necesitado expresar:

 

Elogio de Santa Fe

 

Dulce ciudad, ciudad desvanecida,

Vergel antiguo, paso solariego,

Vetusto alcázar donde aún anida

El especioso aroma del espliego.

Yo no sé qué remoto sortilegio

Puedan tener tus calles coloniales,

Ni qué niebla sutil es privilegio

De tus viejas casonas señoriales.

Yo no sé de qué cofre misterioso

Se difunden los oros de tu ocaso,

Ni qué dulces sandalias de reposo

Calzaron tus cansados pies, de raso.

Yo no sé con qué tintas opalinas

El añil de tus cielos decoloras

Para cubrir de pálidas cortinas

La ventana irreal de tus auroras;

Ni qué nube de bálsamo oblatorio

La noche azul eleva en tus confines

Para subir el tálamo ilusorio

que nos tiende el amor en tus jardines;

Ni al escuchar Dios sabe qué leyenda

Te enardeces de pronto a sus ejemplos

Para abrir a los lados de tu senda

Los sepulcros vacíos de tus templos…

Yo sólo sé que en tu señero ambiente

Pasa el ritmo del mundo sin alarde,

Y que en la seda de tu paz se siente

Latir más puro el astro de la tarde.

Yo sólo sé que bajo aquel beleño

Que envaguece de luz tu faz sombría,

Suena mejor mi advocación de ensueño:

‘-Brujas-la-Muerta de la patria mía…’

Yo sólo sé que en la vetusta estancia

Donde reposan tus guerreros lares,

Tienen todas las cosas la fragancia

De las viejas alcobas familiares.

Yo sólo sé que las agujas hilan

De tus relojes un joyante vuelo.

Y al litoral del trópico encandilan

Las magníficas lunas de tu cielo;

Yo sólo sé que en la vitela antigua

Que aforra tus blasones empolvados,

Y en el rojo damasco que atestigua

La visión secular de tus estrados,

Flota aún el recuerdo venerable

De aquella edad de gola y cofradía,

Como dura en la pátina del sable

La vejez del señor que lo blandía…

                     II

Suena aún, como un doble de atabales

Y de bárbaras cajas pregoneras,

La hazaña de los rudos senescales

Que a estos predios trajeron sus banderas.

Tras el pendón del fiero Adelantado,

Como detrás del cóndor los neblíes,

Cayeron en las armas del soldado

Las tribus de los indios calchaquíes.

Y ante la cruz desnuda de su espada

Por la gracia de Dios y de rodillas,

Fundó Garay, bajo la selva alada,

Esta nueva ciudad de ambas Castillas.

Más en felino acecho los salvajes

Enherbolando flechas y azagayas,

Entre tupidas abras de follajes

Oteaban con rencor los atalayas.

Y la ciudad, con evasivo paso,

Fue dejando los páramos bravíos

Para buscar en otro rumbo, acaso

La hospitalaria margen de los ríos…

                     III

Así la vida recobró sus fueros,

Y en la paz colonial! Llena de aromas

Floreció con sus blancos jazmineros

Y sus naranjos de sabrosas pomas.

Desde el predio solar de sus maniguas

Hasta los muelles de sus viejos puertos

En un desborde de ánforas antiguas

Volcó, sobre los ríos, sus desiertos.

Devota del Señor y de las leyes

En su vida -crisálida sin orto-

Vio discurrir sus diminutos greyes

De novena, chorrera y calzón corto.

Y en esa hora mustia y anacrónica

De empolvados recuerdos peregrinos,

Se detuvieron, con la cuerda afónica,

En el reloj del tiempo, sus destinos…

IV

Hoy vivimos quizá los mismos años.

La vida aquella se prolonga en ésta.

-(Tratamos de enjoyar el cumpleaños

con un poco de púrpura y de fiesta…)

¡Oh, ciudad de mi infancia que aún no has muerto.

Vives la insomne vida de las hiedras,

Pues has llegado hasta ese linde incierto

Donde cuentan los años por las piedras!

¡Oh, simétricas calles y alameda;

Plazas con césped a cordel trazadas;

Tiendas, comercios, bares y almonedas,

Casas del centro limpias y ataviadas:

Nada sois junto a aquellos viejos lares,

Desde cuyos aleros de baldosas

Los naranjos, floridos de azahares,

En el tálamo nupcial nievan las losas…

Viejo Cabildo, que otro tiempo fuiste

Reliquia inmemorial de nuestros fastos,

¡Oh, no quieras saber lo que hoy existe

Donde antes fueron tus solares vastos!

¡Reloj de San Francisco, cuyo inerme

Cuadrante de marfil, es un abismo

Y en cuya caja sepultado duerme

Para siempre jamás el Tiempo mismo:

Sobre la misma rueda de engranaje

Siguiendo tu camino numerado,

Sólo Dios sabe qué profundo viaje

De siglos y de siglos has marchado…!

¡Muros de aquella misma sacristía,

llenos del oro interno de las Arcas,

Donde el cebado tigre se escondía

Para asolar la paz de estas comarcas!

¡San Antonio, vetusto cementerio

Del antiguo jardín entapialado,

Florecido de rosas de misterio

Como un viejo esqueleto coronado!

¡Colegio de los Padres jesuitas,

Junto a cuyos grietados corredores

Se cubrían de rosas las ermitas

En plenitud de gajos trepadores;

Entre tu viejo templo de sillares

Y tu envigado pórtico de antaño,

Dentellaban tus muros seculares

De ventana, cerradas todo el año!

¡Oh, Colegio que abriste la quimera

de mis ensueños al azul inmenso,

para evocarte allí donde yo quiera

me bastará el aroma del incienso!

¡Santo Domingo… San Francisco… Abuelas

que vais a las novenas vespertinas;

Calle Amenábar llena de cancelas

Y de viejas casuchas peregrinas!…

Allí la tapia de leproso manto

Tras del cual, como bajo el sortilegio

Duerme empolvado el surtido de encanto

Bajo la aguja de un ciprés egregio.

Más allá la casona linajuda,

Desde cuya terraza hasta la tapia

La doble hilera de árboles saluda

Con etiqueta llena de prosapia.

Acullá, sobre el río, las viviendas,

Y las islas al pie de las barrancas;

Y bajo el sol, como otras tantas prendas

Tendidas a secar, las naves blancas…

Y en esas tardes llenas de misterio

Bajo el añil cerúleo del paisaje,

Buscando una enorme paz de cementerio

Tremula en la ciudad como un cordaje,

Nada es igual al eco con que entonces,

Sobre el mar de tejados coloniales

Se prolongan, unánimes, los bronces

De las viejas campanas parroquiales…

Y a veces, cuando al largo de una calle,

Donde vean las persianas sin ser vistas,

Pasa un grupo de Hermanos de La Salle

O algún colegio de seminaristas.

La sombra conventual que se acrisola

Nos tiende velos de ilusión tan grandes,

Que semeja la calle, triste y sola,

Un beaterio místico de Flandes.

                     V

¡Santa Fe. Santa Fe, ciudad reclusa,

Ciudad hecha de aroma y de misterio,

Para el huérfano amor, soñada inclusa

Llena del humo azul del sahumerio:

Cuando deje tus mágicos vergeles,

Cuando haya de partir ya sin remedio,

Cuando suelten amarras mis bajeles

Tras esa linde azul del otro predio,

Entonces quiero que tu tierra guarde

Mi sepulcro inmortal eternamente,

Con la cabeza vuelta hacia la tarde

Y los cansados pies hacia el oriente!

                                                         Mayo de 1918.

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1925: primera biblioteca escolar – Escuela “Presidente Beleno”.

No fue por casualidad que 2 de septiembre de 1925, la docente Ernestina F. Laje de López, directora de la Escuela Presidente Beleno le informara al Presidente del Consejo General de Educación Don Ramón J. Doldán que “el personal directivo y docente… ha resuelto inaugurar la Biblioteca Infantil, el día 10 de septiembre en curso, y darle a la misma el nombre de ‘Biblioteca Infantil Presidente Ramón J. Doldán’…”  En consecuencia, anunciaban que ya habían puesto en marcha el primer servicio de biblioteca escolar en la provincia de Santa Fe y como expresó la directora, así sería posible “en parte cumplir nuestra misión de maestros, enseñando a la niñez que ha de pasar por ella, que es necesario ser ciudadanos honrados y funcionarios honestos y patriotas, para hacerse acreedor a la perpetuidad de la memoria entre sus conciudadanos”.  Tres días después, el Presidente contestó: “He sentido en mi espíritu, como un viento fresco de renovación que me invitara al trabajo y a la lucha por la cultura pública, venido de allá, del seno del magisterio, donde se lucha y se forma la gran democracia del mañana. /…/ Quiero entonces, que todos los maestros sepan, que así como los juzgo compañeros de una gran cruzada, les pido que no piensen en nada que sea personal, mientras ocupe la presidencia del H. Consejo.  Aspiro sólo a ser uno de vosotros y sólo el primero en el trabajo, en la dignificación del maestro y en la lucha por el progreso de la cultura argentina. Con estos sentimientos, permítame la señora Directora y el personal docente de la escuela ‘Presidente Beleno’, que decline la distinción ofrecida, no sin antes hacerles llegar mi palabra de profunda gratitud, por el generoso espíritu de consideración y estima que lo inspira y que por sí solo representa el más noble de los estímulos morales a que puede aspirar un funcionario”.

El acto previsto para el 10 de septiembre víspera del Día del Maestro y aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento no se concretó, porque evidentemente desde el Consejo impulsaron otra propuesta. Así fue como “el 22 de setiembre de 1925, primero se dejó inaugurada  la Biblioteca Infantil ‘Domingo Guzmán Silva’ en la Escuela Nº 1 “Domingo Faustino Sarmiento” de Santa Fe.

En presencia del Sr. Gobernador -D. Ricardo Aldao- y de las autoridades educativas, la Directora de la Escuela Sarmiento, Sra. Ángela S. de Durán, expresó: “Nada más acertado y halagador que conmemorar el segundo día de la triunfal primavera, dando forma al pensamiento de crear una biblioteca infantil.”

Luego, el presidente del Consejo Ramón Doldán dijo: “Ninguna obra mejor, ninguna concurrencia más eficaz que la acción del libro, que la obra activa de las bibliotecas, donde el niño encuentra sendas de saber, motivos de grato solaz, medios de completar las enseñanzas recibidas, y más que todo, el hábito de la lectura, el amor al libro, la noble disciplina del estudio.”  En ese momento, “exaltó la personalidad de ‘Domingo G. Silva’, maestro sin título, pero figura descollante en la enseñanza de la Provincia y que llegó a las cumbres, precisamente porque amó el libro y las bibliotecas, donde nutrió su espíritu en el saber  y donde aprendió las grandes orientaciones de la escuela popular que era uno de sus mejores anhelos de maestro”.

La Directora de la Escuela Beleno Sra. Ernestina Laje de López, decidió que fuera una maestra quien representara a todos los autores de aquella iniciativa y la Srta. Amparo Espino, doce días después de lo previsto, el 22 de septiembre de 1925 destacó que “en el poco tiempo que este salón lleva habilitado, han podido vislumbrarse ya los frutos óptimos que en un futuro cercano está llamado a producir; es algo que encanta y que emociona, al ver el interés con que niños de pocos años se preocupan de inquirir acerca de la clase y el carácter de los libros que descansan en los anaqueles”… Destacó que “con bibliotecas de la índole de la que hoy se inaugura, tienen sus auspiciadores la sana intención de arrebatar víctimas a la calle -esa devoradora de inocencias-, y con ello reducir la población de cárceles, asilos y hospitales”.  /…/  “Modestamente, sin aparatosidades que nada significan, se inaugura hoy oficialmente la Biblioteca de la Escuela Presidente Beleno…”  [1]

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Mateo Booz: ecos en Santa Fe, su país…

Decíamos ayer… reiterando lo escrito por el Padre Leonardo Castellani Conte-Pomi acerca de la conmemoración de tres lustros del Último Vuelo de Miguel Ángel Correa -más conocido como Mateo Booz-, lo que había expresado el Director General de Cultura de la provincia Horacio Caillet-Bois desde L. T. 9 Radio de Santa Fe:

“Mateo Booz fue el cronista intencionado, el observador profundo y el sagaz captador de los perfiles pintorescos, gráficos y divertidos de la vida local. Pero extendió el campo de su visión y de su pluma hacia zonas de más aliento en el relato…”  [2]

“El señor Caillet-Bois concluyó diciendo:

“Santa Fe por los años en que Mateo Booz se estrenó en las letras, no era el lugar más apropiado para adquirir notoriedad intelectual o para despertar el interés público en torno de una vida dedicada a las disciplinas del espíritu.  Había perdido, en aquel momento, un poco de su perfil patricio arrebatado en el vértigo de una transformación política y social que alejaba a las gentes de la contemplación y del arte.  Por este motivo tuvo que hacer sus primeras armas en el periodismo combativo del Rosario de principios de este siglo.  Él, que amaba el diálogo tolerante y hacía culto de la amistad, hubo de romper lanzas por partidos o ideas que no le interesaban.  Pero en aquellos tiempos las fraguas intelectuales estaban en las imprentas y eran el único camino para labrarse un nombre en las letras.  Allí, en esas redacciones sin muebles y entre foliculares de todos los pelajes, hizo migas con otros extraviados en aquellas selvas del periodismo finisecular: Florencio Sánchez, David Peña, Emilio Becher, Emilio Ortiz Grognet… Con muchos de estos nombres está todavía en mora el recuerdo agradecido de la provincia o de la ciudad. Por estas mismas calles que pisamos ahora, anduvieron también, Juan Zorrilla de San Martín, Olegario Víctor Andrade, Diego Fernández Espiro.  No hicieron fortuna porque hacían versos”…  [3]

Decía ayer, Horacio Caillet-Bois, el poeta del “elogio de las villas”:

…“Cuando a pesar de la ordenanza municipal, levantamos su busto en bronce, con la iniciativa del Rotary Club, en 1944, Zapata Gollán pensó la frase que iría en el pedestal: ‘A Mateo Booz, Santa Fe, su país’.  No pudo, dentro de su brevedad numismática, expresar mejor el homenaje de los santafesinos. Y yo, escribí y dije en la inauguración este soneto”…

Ya sabes el secreto a ciencia cierta,

Feliz trasnochador de otras regiones.

Ya es tuyo este país de tus ficciones,

Y aquí queda tu imagen descubierta.

Para escapar de la infernal reyerta,

Con humildad no exenta de aguijones,

Metiste en un tonel tus ambiciones,

Y diste en el Banquete tu alma abierta.

Tu facha de escritor de tierra adentro,

Con tus gafas, tu pipa y tu seudónimo,

Queda esculpida en un jardín del centro.

Pero al irte del mundo hacia lo anónimo,

Se acabó para siempre aquel encuentro

De la esquina de Humberto y San Jerónimo.  [4]

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Casi legendarios encuentros…

Decíamos ayer… que aún están latentes en la memoria los recuerdos acumulados a principios de la década del ’40, en aquella casi legendaria esquina donde se reunían en el Bar “Victoria” de José Fernández Valera, personas recién llegadas a la ciudad y algunas dedicadas a distintos oficios, entre ellas los destacados periodistas Horacio Caillet-Bois y José Eliseo Aguilar, los poetas Raúl Emilio Aguirre, José Pedroni; Leoncio Gianello y Luis Di Filippo, a fines de la década del ’30 escritores y diputados provinciales…  [5]

En su gota de agua, José Bartolomé, el titiritero poeta, difundió su canto a la lluvia mientras miraba “el horizonte de luna y estero”:

“Ah, si yo pudiera

caer todo un día,

como tú, desde cielo, y hacer la alegría

de todo el que espera!

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Oh, hermana encantada,

cuéntame el secreto nunca revelado,

pronuncia la blanca palabra ignorada

que transforme en agua mi cuerpo menguado!

¡Hechízame, lluvia! Para que del suelo

suba por los rayos del sol encendido

a hacerme la nube más grande del cielo,

y en un largo vuelo

de pájaro herido,

ir hasta las tierras de los vagos nombres

cayendo en la casa de todos los hombres.”  [6]

 No fue por casualidad que el 11 de septiembre de 1918 -día del maestro-, desde Concepción del Uruguay, el poeta Daniel Elías expresara:  [7]

“Alondra errante que raya el cielo

cuando su trino pristino exhala:

tal es, Señores Leoncio Gianello.

En la locura de su desvelo

fluye la magia de su armonía

tan borbotante, que se diría

la clara fuga de un arroyuelo.

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Por doquiera que vaya queda el camino

como encantado de una dulce emoción,

y en sus hondos desvelos de peregrino

la rima le fluye como una canción.

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Todo lo noble, todo lo bello,

todo lo digno de ser querido;

afán en fiebre, sueño y sonido:

tal es, Señoras, Leoncio Gianello.

 

Decíamos ayer… que en el Bar “Victoria” semana tras semana se reunían periodistas y escritores hasta que integrantes de aquella memorable peña decidieron concretar los encuentros en Esperanza, la tierra donde vivía Pedroni, “un hombre pegado a su suelo”, como él mismo decía y como décadas después lo recordó Néstor Fenoglio desde “El Colono de Esperanza”[8]

Sabido es que en aquel legendario bar esperancino, tenían una jaula con un cardenal y que tales contertulios observaban sus limitados aleteos y escuchaban su trinar hasta que como suele suceder, un día estuvieron de acuerdo en que tan bello pájaro merecía otra jaula y compraron una dorada… Invitaron a sus familiares para que presenciaran la ceremonia del traslado y le propusieron a una niña que lo concretara. Todos estaban expectantes.  La niña se acercó lentamente para sacar al cardenal de su vieja prisión y cumpliendo aparentemente su misión, sin sumisión, dijo:

“Señores, perdonen pero yo no soy carcelera”…

El cardenal libre, voló.  Aquellos “hombres de palabra” aunque la jaula dorada estaba vacía, siguieron reuniéndose allí, casi como cautivos de tal rutina…

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Gastón Gori y sus miradas hacia jaulas y bandadas…

Percibo una íntima vibración.  Tampoco fue por casualidad que Gastón Gori, en su libro con relatos en torno a su infancia haya expresado:   [9]

“Nunca faltaron pájaros en las jaulas de mi padre; una de ellas era enorme, construida de manera que su piso era la tierra y allí había hierbas y pequeños arbustos, en parte bajo techo y en el resto penetraba el sol, el viento, las lluvias.  Las voces del campo, aprisionadas entre los tejidos, nos despertaban al amanecer.  Se unían al bullicio los gorriones y urracas que habíanse refugiado, con el caer del crepúsculo, en las copas de los paraísos.

La variedad de los gorjeos era tanta, que el pequeño pedazo de tierra que nos pertenecía, se animaba desbordando cantos. ¡Jamás el sol apareció alumbrando el patio del silencio!

Pájaros, viento y sol, en maravillosa orquestación, saludaban las mañanas de primavera.  Los vecinos no permanecían ajenos a ese encanto y disfrutaban su raudal canoro.  Mi padre silbaba junto a los tordos que estimulados, aleteaban de gozo.  Hay pájaros que viven alegres en cautiverio.  No languidecen.  Se les abren las puertas, vuelan, silban, festejan y vuelven luego por sí mismos adentro de la jaula, para continuar interminable gorjeos. Los tordos criados desde pequeños, se tornan remolones y besuquean graciosamente; fingen dormirse sobre la palma de la mano que los sostiene. Comprendo que algunos valores, amen y estimen más su presencia en los patios, encerrados, que su libertad en los bosques.  El hombre suele distraer sus muchas amarguras y labores, con la felicidad sencilla de acariciar un ave mansa.

Yo abriría las jaulas del mundo para que, con las alas extendidas, todos los pájaros viviesen libres, tan libres como el viento. La libertad es un don insustituible; ella, sólo ella, hace que la vida guste plenamente y que se logren instantes de felicidad.

Los pájaros encerrados se me ocurren poetas perseguidos”…

“¡Poetas encarcelados y poemas rabiosos en la estridencia de sus gargantas diminutas!”…

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Julián Ripa: maestro patagónico y egresado de la UNL…

Hay más señales en el universo de la cultura.  Son insoslayables los recuerdos del maestro patagónico Julián Isidoro Ripa, quien recién egresado fue maestro único en la Escuela Nº 15 de Colonia Cushamen, en Chubut, a partir de 1939. [10]

Decía… el joven maestro Julián Ripa:

“Tengo ante mí, una antigua construcción de adobes, con techo de tejuelas a dos aguas.  Sobre la puerta del aula, una cifra labrada en piedra indica la fecha de la construcción: 1903. Al frente de la construcción tres añosos sauces. /…/  Por los agujeros del techo, por las rendijas de las puertas, por la estrecha ventana, el viento ha introducido a lo largo de los días, una capa de arena que cubre el piso y los muebles. Salgo al patio.  Veo, a cincuenta metros, una precaria, derruida letrina.”

“Mis ojos vagan por todos los sórdidos detalles del aula.  Un aula grande, fría, sin otro piso que el de la dura tierra. Sin cielo raso.  El techo, con alta cumbrera, deja pasar la luz y brinda la visión, aquí y allí, de un pedazo de cielo. / El ambiente deprime. /…/ Hay un olor viejo y sucio, mezcla del fluido con que se riega para matar las pulgas y de años y años de uso sin ventilación suficiente. / Los bancos de los alumnos, desparejos, rotos, mal alineados, producen la más pobre impresión. / Sentado en uno de ellos, no soy yo.  Soy los maestros que, como yo hoy, llegaron un día a esta escuela desde el año 1903.  Y los que llegaron y seguirán llegando a tantas escuelas iguales a ésta, peores que ésta, en los más perdidos rincones de la Patagonia.  Soy un maestro rural. El más triste, el más medroso, el más atribulado de los maestros. / Mis ojos salen a través de la puerta hacia el desamparo que me rodea.” /…/

“Llega por fin, mi primer día de clase.  /…/  Me he levantado muy temprano, con la primera claridad del alba. /…/   Me encamino con los niños a la escuela. Miro su mísera indumentaria.  Su bolsita de género con los útiles, colgada al hombro.”   [11]

“Por primera vez he hecho tañer la campana suspendida del alero de la escuela. El tañido ha resonado claro, limpio, en el cañadón solitario. Tengo frente a mí una torcida hilera de niños congregados por el sonido de la campana.  Son los alumnos de la escuela.  Desde hoy mis alumnos. /…/  Miro la fila, la vuelvo a mirar.  Y la miro otra vez. Veo al pequeño que encabeza la hilera.  Tiene puestas, mejor dicho está puesto en un par de botas patria, casi tan grandes como él.  Su dueño original, debió de ser un hombre más que de buen pie. / Otro y otro, y otro más, se envuelven en amplias chaquetillas que denuncian su origen: una institución de beneficencia que las obtuvo de un cuartel de bomberos porteños.  No ha habido tiempo de arreglarlas, para amoldarlas a los cuerpos menudos de quienes las lucen. / Aquél tiene una gorra inmensa para su pequeña cabeza.  Aunque despojada de la visera, proclama a simple vista, el vínculo fraterno que la une a las chaquetillas.  Y también a las botas.  /  Me siento tentado de reír. Pero no río.  Porque mi vista se está posando sobre pies semidescalzos y cuerpos semidesnudos.  Porque veo cuerpos encogidos, apenas cubiertos por ropas raídas, que dejan ver carnes sufrientes. Porque sospecho que no todos esos alumnos han desayunado lo suficiente antes de hacer el viaje a la escuela. /  Y porque los rostros de los niños son demasiado serios, demasiado adustos.  Imponentes en la muestra elocuente de su mundo interior. Yo sé de pobreza.  Yo mismo soy pobre.  Y he ido a la escuela con muchos compañeros de mi misma condición.  Pero como esta pobreza, no la he visto nunca.  Ni siquiera he podido concebirla. Pero aquí está ella.  Real. Al alcance de mis ojos, de mis manos, de mi olfato”…

Así relataba sus primeras experiencias como maestro Julián Ripa -cuarenta años después, siendo un destacado abogado patagónico- y durante una fría noche de otoño,  “junto al hogar iluminado por alegres llamas”…   [12]

Llegado el momento de dejar Cushamen, el maestro Ripa estuvo conmovido:

“El título de abogado que tengo en mi poder me alegra y me entristece.  / Me alegra porque abre ante mí nuevos horizontes, porque en adelante me permitirá realizar mis más caros sueños: ejercer el duro y áspero ejercicio de pedir justicia, como me lo ha enseñado un texto maravilloso que en estos días constituye mi continua lectura: El alma de la toga de Ángel Osorio y Gallardo. /…/  [13]

Llegué hace siete años -apenas ayer- en un viejo camión desvencijado a los tumbos por la misma huella por la que ahora voy a salir… Hoy, siete años después, todo Cushamen forma parte de mí.  La escuela, querida inolvidable escuela; los humildes, amados alumnos; los padres; los vecinos.  El serpenteante camino que conduce a tal rancho o a tal otro… este hermoso menuco cuya agua he añorado mil veces, obsesivamente, con la boca reseca, en los cálidos días de exámenes en Santa Fe; y el trabajo y el estudio y los recreos; y este dolor y aquella alegría y los rostros amigos, y las manos amigas, y las sonrisas amigas. /…/  Miro todo, pienso en todo; mi alma siente deseos de llorar con todo.”

No ha sido por casualidad que el ejemplar maestro patagónico Julián Isidoro Ripa desde los diecinueve años, en 1936 siendo el único docente en la Colonia Cushamen de Chubut haya decidido ser estudiante libre en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral, cuando debía viajar durante dos días y dos noches en coches de segunda clase del ferrocarril para rendir y aprobar las materias. Lo impulsaba su vocación de defensor de los derechos humanos, su convencimiento de que como dijo Pablo VI: “Si amas la paz, trabaja por la justicia”.

Durante siete años trabajó Julián Ripa junto a esa comunidad de aborígenes y desde el 17 de agosto de 1943, empezó a poner en marcha su estudio jurídico en Esquel.   En sus Relatos de un abogado patagónico, expresó:

“La costa del arroyo Esquel es el refugio de la miseria.  Allí han recalado y siguen recalando los aborígenes que el hambre y la miseria corren de sus colonias; y que vienen a sufrir hambre y miserias alrededor de los pocos pueblos de la región.  Unas ramas, unas latas, unas bolsas viejas, unos cartones, o unos adobes, los mal cobijan, hacinados, en ruines remedos de viviendas, que cada año inundan, o arrastran, los desbordamientos invernales del arroyo.”

El maestro Julián Isidoro Ripa, vivió en Esquel hasta el momento de su Último Desprendimiento, el 8 de septiembre de 1995.

(Es oportuno reiterar lo escrito por Ángel Ossorio y Gallardo en El alma de la toga:

“No es cabal abogado quien no tiene una delicada percepción artística”

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María Dagatti de Assenza: educadora por el arte…

Decía… Horacio Caillet Bois en febrero de 1963, acerca de las “marchas y contramarchas en la educación”:

“…posiblemente en ningún país del mundo haya, como en la Argentina, un engranaje educacional más complicado, burocrático y contradictorio. /…/ “Cada ministro trae su propio equipo que, naturalmente, quiere innovar con respecto a lo que hizo el anterior, y así se contradicen las directivas y disposiciones y nadie sabe a qué atenerse. Se multiplican las exigencias y minucias reglamentarias”…  [14]

 

Decía la maestra María Bárbara Dagatti de Assenza -destacada educadora por el arte en la Escuela Nº 7 “Presidente Juan Beleno” de Santa Fe-, refiriéndose a la celebración del “Día Internacional del Niño” – 1979:  [15]

 

¿Qué es un niño?

 

Yo veo en cada niño

la sonrisa de Dios

y ante su pura imagen

trato de ser mejor.

La ternura que es suya,

el son de su expresión,

la mariposa virgen

aleteante en su lar

me inspiran algo hondo

que sólo ante el Señor

hace vibrar el alma

con cálido fervor.

Por cada niño,

hagamos un cántico de amor

que, cada niño es suma

de ave, nube y flor

Y si suma belleza

y si tiene candor

y si es puro

y… regala alegría y amor

¿qué duda nos detiene?

¡Es la imagen de Dios!

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“Informática con o sin analfabetos”

El 26 de abril de 1981, desde el diario “El Litoral” de la capital santafesina, en Notas y con el título “Informática con o sin analfabetos”, un destacado periodista santafesino “R.A.”, reconocido crítico de Arte Jorge Reynoso Aldao, explicaba que “a fines de esta década, para conseguir un trabajo común y corriente, el aspirante deberá saber operar algún tipo de computadora… el que no tenga nociones primarias de computación será declarado inepto para la mayoría de los empleos.

 

  Advertía el destacado crítico de arte, que “mientras el tema preocupa a científicos, técnicos y educacionistas de las naciones más adelantadas, por estas latitudes recién nos estamos ocupando de la deserción escolar, que echa por tierra nuestro orgullo de país satisfactoriamente alfabetizado.

Postergándonos en ese anhelo que más de una vez vemos consignado… ‘Ya que no podemos ser los mayores hagamos lo posible por ser los mejores’.”   [16]

A principios de abril de aquel año, después de veinticuatro años de docencia tras sucesivos concursos de títulos y antecedentes una mujer tallada y talada, se animó a escribir algunas conclusiones: [17]

1º) El país necesita contar con recursos humanos preparados adecuadamente, para cumplir el importante rol de educar y capacitar técnicamente… 2º) Esas habilidades y destrezas, adquieren mayor relevancia si tienen características bilingües. 3º) El avance tecnológico impone cada día más la necesidad de contar con recursos humanos especializados en Computación”.   [18]

Por algo, durante la primavera del ’82, se generaron estos versos:  [19]

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“No todo es injusticia, hay cosas justas,

como el clamor del pueblo, en sus consignas

de preferir la paz a la batalla

y buscar la unidad en los hermanos.

No aceptemos aún ser dominados.

¡Libres las manos y el pensamiento!…

convocados en el trabajo honesto,

forjemos la Patria Grande, en el reencuentro”.

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  1941: José Luis Víttori y su maestra Elvira Ghirardi de Sánchez.

Sabido es que José Luis Víttori estudió en el Colegio de la “Inmaculada Concepción” de los Padres Jesuitas, orden de la Iglesia Católica desalojada de las colonias españolas en 1767 por orden del rey Carlos III y que un siglo después convocaron para que desarrollaran sus obras educativas en la Argentina.

No ha sido por casualidad que Víttori haya rememorado algunas de sus vivencias en 1942, cuando cursaba quinto grado en la Escuela Normal Nacional “General José de San Martín” siendo su maestra la Señora Elvira Ghirardi de Sánchez, viuda de Juan Sánchez y hermana de Antonio Ghirardi, ambos trabajadores en el Diario “El Litoral” fundado por don Salvador Caputto el 7 de agosto de 1918, insoslayable año de la Reforma en las universidades argentinas… [20]

Es oportuno tener en cuenta lo escrito por don Luis Gudiño Kramer acerca del paisaje urbano casi en el límite sureste de la ciudad:

“En el sur, antiguos templos rodean la casa de gobierno, y un parque reciente, que bordea el Quillá, riacho al que las hazañas de Pedro Candioti han dado fama, hilvana tenuemente la cabecera del puente carretero, de vigorosa estructura, por la que se entra a Santa Fe, viniendo de Rosario…”

Destacó Don Luis que en ese lugar se construyó y desarrolla su misión “el Colegio de la Inmaculada, laboratorio pedagógico de antigua tradición nacional, en el que las clases dirigentes, desde la época de la colonia, han ido templando a sus hijos en las duras faenas de dirigir al pueblo.”

José Luis Víttori, también necesitó dejar más señales tras observar un pergamino del 7 de agosto de 1920 que conservan en el Diario “El Litoral”:

“…lleva las firmas de Salvador Caputto, de mi padre -asociado poco antes con él en la empresa de afirmar el diario fundado dos años antes-, de algunos invitados especiales y de toda la redacción.  Junto a la firma de Pedro A. Víttori escribió la suya Juan Sánchez y, un poco más abajo, Antonio Ghirardi. Juan Sánchez era, según contaban en 1959 los sobrevivientes de los ‘tiempos heroicos’, la estrella de la primera redacción: editorialista, notero, cronista de afinada versatilidad, y Antonio Ghirardi -con su leyenda de imprentas-, estaba a cargo de la corrección.  Más adelante, en 1942 cuando yo cursaba quinto grado en la Escuela Normal, fue mi maestra Elvira Ghirardi de Sánchez, hermana de Antonio Ghirardi y viuda de Juan Sánchez; de dónde, la historia iniciada en 1920, confluyó en la persona de la educadora con la cual tuvimos la secreta afinidad que la presencia del diario y sus recuerdos acentuaban fuera del aula.  Quisiera detenerme un momento en esta circunstancia, ya se verá en razón de qué…  [2]

Conservo un recuerdo muy intenso de las mañanas soleadas en el aula de la escuela, cuando la ‘Señora de Sánchez’ entraba con su traje-sastre gris, su cabeza erguida, blanca, bien peinada, y la sonrisa entrelabios de una paz interior que nos invitaba al silencio y a la atención.

Su voz, como sus gestos, era suave y bien templada -no la idealizo, la veo y la escucho, es como estar ahí todavía, ante esa presencia grata y renovada cada mañana en sus enseñanzas; clarísima, sustanciosa, interesante hasta en los pasajes más arduos de la gramática o de la aritmética”…

“Al terminar quinto grado y luego la escuela primaria, perseveré en esa relación afectuosa del discípulo con Elvira Ghirardi de Sánchez.  Yo la visitaba en su casa o le escribía para Navidad, resistiéndome a olvidar y más aún a perder la atmósfera de la vida escolar…”

(Necesito expresar que conocí a fines de 1944 a una profesora de Castellano: Julia Sánchez Ghirardi (amiga de Delfina Valdez nuestra vecina en el departamento uno, hija de Francisco Valdez, admirable autor de Notas en ese diario, profesor en la Escuela Superior de Comercio “Domingo G. Silva”.  Nuestra amiga Nena Valdez era hermana de Luis luego también periodista en aquella redacción y de Alberto, cercano a la Literatura…

En aquel tiempo nuestros padres con grupos de amigos estaban organizados para compartir los fines de semana en el Rancho Iberá, una casona antigua con techo de tejas que alquilaban a Don Aziz Licha -escribo como lo pronunciaban-, vivienda rodeada por un amplio terreno con molino a viento que reclamaba lubricación en los engranajes, con cancha de bochas, de fútbol, de tenis criollo y hermosos paraísos… Un cañaveral cerca del alambrado este, establecía el límite a orillas de la Laguna Bedetti donde navegaban con una piragua.

Al ser vendidos los lotes, comenzaron las construcciones y lindante a aquel espacio casi mágico, habilitaron La Volanta -donde jóvenes compartían diálogos, bebidas y bailes-, casi en mitad del camino hacia los cuarteles y las Cuatro Bocas.  En aquel tiempo, el Chumbito era el medio de transporte y esos vehículos pasaban por la esquina del negocio de ramos generales de Gasparotti Hermanos. Como sucede aún, las tarifas variaban según el recorrido y en los boletos estaba indicada la parada en el Rancho Iberá como punto de referencia para cambiar el precio.

Julita Sánchez en aquel tiempo era amiga de la Nena Valdez que después decidió vivir en Buenos Aires y en el Rancho Iberá seguían compartiendo diálogos con nuestra madre Francisca Álvarez, con la poetisa Haydeé Gerlero, esposa del doctor Antonio Badillo, especializado en Ciencias Económicas…  [21]

Chela Gerlero insistía en que la dejaran lavar la lechuga en el lugar donde estaba el molino, porque así percibía la inspiración de las musas…  Ya había publicado su poemario Sangre y savia en la legendaria Editorial Castellví, señalada con un enorme lápiz en la esquina de San Martín y Cortada Falucho.

Luego descubrí a Julita como profesora de Castellano y Literatura, durante un reemplazo en la Escuela Nacional de Comercio de Mujeres. Décadas después, Julia Sánchez Ghirardi de Gómez, era la serena abuela que caminaba junto a sus nietos a metros de nuestro hogar -en la actual calle Abelardo Irigoyen Freyre-, por la vereda oeste de 4 de Enero al 2800  donde vivía su hijo y también nuestra madre al 2875, casi en la esquina.

¡Cuánto necesitamos evocar  a  nuestros maestros ejemplares!…

José Luis Víttori, expresó su admiración por su maestra y ha elaborado relatos en torno a “el hombre del litoral”, al río y a las campanas del sur, ha dejado sus testimonios acerca de actividades artísticas en Santa Fe de la Vera Cruz, ha mencionado a hombres de palabra y desde el diario “El Litoral” contribuyó a la difusión de parte de la historia de la literatura, la pintura y el teatro en la provincia y en distintas latitudes; ha nombrado reiteradamente al periodista y escritor Luis Gudiño Krämer, ha publicado fotografías de jóvenes artistas: Ida Zóccola, Fernando Birri, Leoncio Gianello, Miguel Brascó…

En el Universo Vittoriano, hay más señales que permiten elaborar sucesivas claves. Por algo, José Luis Víttori en 1981 en su libro titulado Gente de palabra, incluyó el relato titulado Moral a Eudemo[3]

“Moral se irguió pesadamente en el sofá, y, adelantando el cuerpo por encima del posabrazos, acercó la boca grande y carnosa a la oreja de Eudemo.  Desde allí en tono confidencial e irónico, desafinando con su voz gangosa, le cantó:

Antes los tiempos eran duros,

colgaban a los ladrones en cruces.

Hoy los tiempos son mejores,

cuelgan cruces a los ladrones.

Al terminar le guiñó un ojo a Eudemo”.

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1944-1961: Escuela Nº 1 “Domingo F. Sarmiento” de Santa Fe…

Después de la educación inicial y primaria en el Colegio “San José” de las Hermanas Esclavas y en el Colegio de “Nuestra Señora del Calvario” ingresé en marzo de 1944 en la Escuela Provincial Nº 1 “Domingo Faustino Sarmiento” de la capital santafesina.  En ese tiempo, en el edificio de dos plantas funcionaba esa escuela, una Biblioteca, un Museo y el Cine Escolar con butacas sobre piso de madera, balcón con barandas en los sectores este, norte y oeste; hacia el sur el escenario con telón y bambalinas. Recuerdo que era encargada del Cine una amiga de nuestra familia y en la memoria pulsan señales acerca de un nombre: Edita Ojeda… y sus recordadas hermanas.  Ese espacio era el lugar donde nuestras maestras de Canto y Música, profesoras Mazzuca de García Sarubbi y Rafaela Pegassano nos enseñaron también los pasos de la jota aragonesa para uno de los tantos actos escolares. Allí aprendimos la letra de una marcha: 4 de junio, jornada redentora de la historia…

Repetíamos hasta lograr la armoniosa entonación: “Fue la lucha tu vida y tu elemento”… Seguíamos cantando: “Gloria y loor / honra sin par / al grande entre los grandes / padre del aula / Sarmiento inmortal”… En el patio situado al oeste del edificio estaban las aulas de sexto grado y las alumnas nos ubicábamos en grupos de seis alrededor de mesas. Fue el tiempo de la primera experiencia cerca de hermanas mellizas compartiendo el mismo espacio de aprendizaje escolar: eran las mellizas Orsi… una de ellas, ahora, más allá del umbral de lo temporal.

En una cocina de dimensiones insuficientes para la totalidad de las alumnas del grado, la profesora de Economía Doméstica señora María S. de Suárez lo primero que nos dictó en marzo de 1945 fue: “El saber cocinar es indispensable para la mujer”.  Sonrío porque en aquel tiempo algunas familias se alimentaban con viandas compradas semanalmente y décadas después, se generalizó la costumbre de comprar comidas ya elaboradas…

Sonrío también al recordar lo expresado en crónicas:  “En conversación mantenida con el escritor Gastón Gori, quien fuera empleado en esa época del Consejo General de Educación, me manifestó su extrañeza cuando un día, esperando el ascensor, vio descender a dos ordenanzas con un gran cuadro de Domingo Faustino Sarmiento que por orden del Interventor del Consejo de Educación era retirado del despacho oficial.  El Interventor en ese momento era el Dr. José María Rosa, historiador revisionista”…  [22]

Sonrío al rememorar lo escrito por Jorge Campana a fines del siglo veinte, acerca de que los alumnos de escuelas primarias, iniciado el ciclo 1946 “comenzaron a concurrir a los Museos realizando visitas guiadas”, destacando que “en esta época es fundamental la influencia de la radiofonía y la cinematografía.  Cada pueblo contaba con un cine al que, por lo menos una vez al mes, eran llevados los alumnos de  las Escuelas. /…/ Era una época en que las Escuelas eran visitadas por ‘magos’ e ‘ilusionistas’ que ofrecían funciones siempre que cumplieran estrictamente con lo dispuesto por el Consejo General de Educación en el sentido de que debían enseñar un truco a los alumnos para que éstos no creyeran que estaban en presencia de seres con poderes extraordinarios”.  [23]

Durante una licencia por maternidad de la profesora de Dibujo Señora Felisa S. de Drago, conocimos al joven profesor Vicente Marinaro -hijo del destacado educador por el arte Francisco Marinaro, cuya obra artística perdura en la alta puerta de madera tallada de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen, en la calle San Martín cerca de La Rioja… [24]

Sabido es que durante aquella década fue organizada la Universidad Obrera y tras los cambios generados a partir del dieciséis de septiembre de mil novecientos cincuenta y cinco es la conocida Universidad Tecnológica

Como suele suceder, autoridades del gobierno provincial decidieron demoler el amplio edificio donde funcionara el Consejo General de Educación y la escuela “Sarmiento” a fines de la década del ’50 y fue desmembrada su estructura funcional mediante la habilitación de aulas en distintos locales.  En 1961, nuestro primogénito Eduardo Carlos Manuel era alumno del primer grado inicial “Lamadrid” y su maestra Sara M. de Cardozo con evidente experiencia docente, impulsó el uso del libro de lectura La escuela de Quesete que bajo su conducción fueron elaborando sus alumnos con el apoyo de los padres.  En la libreta de estímulo, tras la última nota del 17 de noviembre de 1961, en la página siguiente hay un dibujo de simbólica campana –casi un rostro, con armoniosos colores…- y manuscrito, en letra tipo imprenta: “De tanto estar en la escuela / he aprendido a cantar, / y hoy dulcemente te digo: / pequeñito… ¡a descansar! // Al final de vacaciones / vibraré como un cristal, / y mi voz ha de expresarte: amiguito… ¡a trabajar!” (Sello de la escuela y una firma pertinente a M. C. Rodríguez de Butti, vicedirectora, siendo directora la destacada maestra Valentina Accastello, luego con funciones de mayor jerarquía en áreas de supervisión y conducción educativa.)

En aquel tiempo no imaginé que después de treinta años de labor educativa, iniciada a fines de la década del cuarenta con clases personales a alumnos con dificultades en el aprendizaje de materias que yo había aprobado; durante el verano de 1984 retornaría a ese espacio renovado y nombrado Complejo Educativo “Domingo Faustino Sarmiento” tras ser designada para desempeñar determinadas funciones.  Sólo estuve unas semanas porque advertí que en ese ámbito no se generarían los cambios necesarios para avanzar hacia un proyecto de educación por el arte de vivir y de convivir teniéndose en cuenta que la escuela es un centro de atracción e irradiación de la cultura y que es imprescindible la relación escuela-familia-comunidad

Al entrar recuerdo haber mirado la pintura al óleo apoyada sobre la pared oeste de la entrada principal y rememoré el retrato de Sarmiento pintado por mi hermano ¡Carlos!… a los once años, siendo alumno de la perseverante maestra Angela del Carmen Ferrer. Vi una leyenda con un nombre y comprobé que eran semejantes. Un impulso interior generó otro interrogante:

-¿Dónde habrá quedado aquel cuadro pintado tras horas de aprendizaje en la Unione y Benevolenza, con el maestro Francisco Marinaro y donado a la escuela?

Enseguida recordé cuántos cuadros del maestro José García Bañón había visto en la Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” en calle San Martín 1823 -la otrora casona de la familia Gálvez- y los pocos que fueron reubicados en la nueva sede de 4 de enero 2806.

Por algo suelen decir que trasladar una biblioteca suele producir tanto daño como un incendio, imaginemos lo que implica trasladar una escuela…

Una tarde llegué más temprano al edificio de Primer Junta y 1º de Mayo, porque quería ver dónde estaba el monumento a Sarmiento que tantas veces había admirado sobre un pedestal bordeado con blanco mármol.  Aquel fue el patio de las confidencias entre amigas, de los primeros autodescubrimientos…

Vi la escultura en un ángulo del patio del sector este y meses después, ya sabía algo más acerca de ese monumento: era una de las tantas bellas obras del escultor español Serafín Marsal.

 

Escultor español Serafín Marsal, en la Argentina y Paraguay…

Aquí, una síntesis elaborada como reconocimiento a su trayectoria:

 

El escultor español Serafín Marsal había nacido en 1862, en Cardona, en el límite con la provincia de Lleida, aproximadamente a quinientos metros de altitud, distante cien kilómetros de Barcelona y casi seiscientos de Madrid.  Aquel paisaje de su niñez habrá conmovido a su espíritu porque en esa comarca situada a orillas del río Cardener es posible acercarse a una cascada y saber que fue en las cuevas de Sant Ignaci próximas al mismo río donde Ignacio de Loyola -fundador de la Compañía de Jesús- realizó sus Ejercicios Espirituales.  Serafín Marsal niño y casi adolescente, mirando hacia lo alto habrá visto el enorme castillo que en los siglos XII y XIV habitaron los Condes de Cardona -quienes dieron renombre a ese lugar- donde se destaca la característica Torre de la Minyona. Como sucede en distintas latitudes, la naturaleza en ese lugar es imponente si se contempla la Montaña de Sal formada hace cuarenta millones de años.  Serafín Marsal en su adolescencia cursó estudios superiores en la Academia de Bellas Artes de Barcelona y luego decidió embarcarse hacia el Río de la Plata y residió en la ciudad de Buenos Aires.  En 1898 presentó su escultura En defensa de sus hijos en la Sección Bellas Artes de la Exposición Nacional y logró el tercer premio.  Al año siguiente se trasladó a Santa Fe de la Vera Cruz -capital de la provincia- y comenzó a desempeñarse como profesor en la Escuela Industrial de la Provincia, luego de jurisdicción nacional. Entre sus alumnos, se ha destacado el escultor Baldomero Banús (1893-1967).  Serafín Marsal realizó varias obras expuestas en distintos espacios públicos. En 1901 fue director artístico de la revista “Blanco y Negro” editada en Santa Fe de la Vera Cruz.  En su Reseña de la Plástica de la Ciudad de Santa Fe (1830-1972), el escritor Antonio Colón mencionó “el monumento al insigne educador don Domingo Faustino Sarmiento (que estuvo ubicado en el patio de la escuela que lleva su nombre)”,  las esculturas del “General don José Garibaldi y de Cristóbal Colón que fueron colocados y posteriormente retirados del frente del edificio de la Sociedad Unione e Benevolenza”.  Sabido es que también hizo trabajos escultóricos como homenaje al Dr. José Pirovano, a Luis Pasteur y al doctor Miguel Parpal; en terracota Ruinas de Humaitá y una plaqueta en yeso: “José Enrique Rodó”.

Desde 1907, Marsal residió en Asunción (República del Paraguay) y ejerció la docencia. Modeló “cabezas” de distinguidas personalidades, el monumento al General Díaz (destinado a la ciudad de Carapaguá) y bustos del General José de Artigas y del poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, nacido en Montevideo en 1855, Doctorado en Derecho y dedicado a la política, exiliado en Buenos Aires y luego designado para diversas misiones diplomáticas.

Serafín Marsal durante su permanencia en tierra paraguaya compartió vivencias con el escritor Rafael Barret, también español y autor de artículos referidos a problemas sociales, cuentos breves y descripciones sobre los sectores de menores recursos.  Como suele suceder, Barret terminó preso y Marsal siguió cerca de las personas desamparadas, dialogaba con ellas y dejaba que su sensibilidad se reflejara en sus trabajos artísticos. Regresó a Santa Fe y desde el punto de vista de Antonio Colón “intentó interpretar al hombre de vasta región, sin comprenderlo.  No captó la idiosincrasia del tipo litoralense, quizás menos decorativo que el paraguayo, por esa razón le deparó poca suerte.”

Llegado desde Cataluña, con su arte logró emocionar a sucesivas generaciones de niños santafesinos que observaron el monumento primero ubicado en la parte central del enorme patio rodeado por galerías en la escuela fiscal santafesina número uno, luego en una esquina de otro, más moderno y más pequeño…

Su Último Desprendimiento, en Asunción del Paraguay, el 15 de febrero de 1952, a los noventa años.

(Sabido es que el artista catalán Fernando Prats, presentó en el Museo de Bellas Artes de Chile su obra “Del Cardener a la Antártida – 2001-2004, reconocida como una “configuración en eje norte-sur” que plantea profundos interrogantes al observador…)

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Raúl von Mende y su prédica a mediados del siglo veinte…

Decía ayer… el santafesino Raúl A. von Mende:

“Importa señalar que en la lucha íntima del hombre, lo mismo que en la lucha que mantiene la unidad humana con la totalidad humana, no se juega, directamente, la felicidad del hombre. / Lo que directamente se juega es su libertad. / La libertad que el hombre necesita para lograr su felicidad que es el objetivo último, pero indirecto, de su lucha.

La verdad es que si el hombre se decide por el espíritu o por la materia, busca su liberación; y si se decide por la unidad o por la totalidad humana, también busca su liberación. / En el primer caso intenta lograr su libertad íntima o intrínseca. /  En el segundo caso, su libertad externa o extrínseca. /  La libertad íntima o interna o intrínseca es la posibilidad de manifestarse la voluntad en la elección de objetivos que se le presentan al hombre.  Y da al hombre señorío e sí mismo, frente a sus fuerzas interiores.

Cuanto mayor sea aquella posibilidad, más libre será interiormente.

Mas dueño de sí mismo.  Señor de todos sus actos. / Dueño de su inteligencia, de su memoria, de su voluntad misma.

Dueño de sus sentidos. / Dueño de todo su ser.

Hará de sí mismo lo que quiera.”  [25]

 

Después, en la primavera de 1955 la grieta se hizo más visible y las antinomias reflejaron insuficiente comprensión, escasa solidaridad, creciente intolerancia. Los historiadores y los literatos han dejado sus testimonios en concordancia con experiencias personales o información recopilada. [26]

 


Ingeniero José Babini: matemático-poeta, escritor (1897-1984)

Recuerdo que siendo casi adolescente, nuestra tía María Delia Álvarez Ramos -luego residente en la capital federal, señora de Roberto Sonzini- mientras regresábamos a nuestro hogar en 4 de Enero 2657 departamento 2, dijo:             “-Ahí viene el ingeniero Babini.

Sencillo como lo ves, es un hombre extraordinario…”

Esa persona que yo veía alta, caminaba lentamente y miraba hacia distintos espacios; recuerdo que usaba anteojos con bastante aumento y en vez de corbata lucía un pequeño moño negro. Usaba el cabello muy corto, como tantos en aquel tiempo, como nuestro director en la Escuela Primaria Sarmiento, el laborioso: Ramón Gudiño a quien pícaros alumnos le decían “-Señor…” aunque entre compañeros, con humor y respeto lo nombraban Cepillito

Recuerdo que el Ingeniero Babini recorría la calle que rememora al Pacto de 1831, avanzando sin apuro hasta La Rioja, por la vereda este.  Al disponer de más información sobre su trayectoria, intuyo que en su computadora personal intransferible pulsaban esenciales señales y sucesivas claves…

Aquí, estas palabras intentan ser un reconocimiento a su fecunda siembra.

 

En Buenos Aires, el 10 de mayo de 1897 nació José Babini, luego profesor e ingeniero.  Fue discípulo del matemático español Julio Rey Pastor y trabajó junto al profesor italiano Aldo Mieli desde 1938, cuando se creó el Instituto de Ciencia y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Nacional del Litoral, luego dirigido por el joven egresado Horacio Damianovich. La intervención de Bruno Genta firmó las cesantías y el Profesor Mieli siguió ejerciendo la docencia con la publicación titulada Panorama General de Historia de la Ciencia hasta su fallecimiento y luego continuaron con esa fecunda siémbralos talentosos José Babini y Desiderio Papp.

1980: “Gran Premio de Honor” de la SADE – Buenos Aires.

José Babini, poeta y matemático, publicó diversas obras. En 1980 -siendo presidente de la SADE en la capital federal el destacado escritor y político Dardo Cúneo-, el ingeniero José Babini recibió el GRAN PREMIO DE HONOR de esa institución.

El 18 de mayo de 1984 desde Buenos Aires trascendió la noticia de su ausencia definitiva.

Con los libros de su biblioteca personal inauguraron la Biblioteca Babini a cargo de su hijo Nicolás, en la Sociedad Científica Argentina.

Un año después, uno de sus discípulos, el ingeniero Elías Díaz Molano –profesor en la Escuela Nacional de Comercio de 4 de Enero 2806- publicó en el diario “El Litoral” una nota evocativa.

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1953: Discurso del titiritero poeta José Pedroni…

En la ciudad de Esperanza, lugar donde el titiritero José Pedroni puso en marcha el teatro de títeres “Pedro Pedrito” que se proyectó en distintas localidades y donde el poeta  reconocido por Leopoldo Lugones como el hermano luminoso elaboró la mayor parte de su obra, el 25 de octubre de 1953 realizaron diversos actos con el propósito de celebrar los treinta años de difusión de su obra poética.

En esas circunstancias, José Bartolomé Pedroni destacó:

“El escritor, el artista en general es un maestro.  La condición noble del maestro exige honradez, bondad de vida y moral heroica, todo lo cual se siente en su voz.

El maestro da luces al pueblo.  Para darlas, tiene que amar a éste, mirarlo en sus ojos y pulsarlo en su alma.  Tiene que conocerlo y creer en su capacidad de superación.  En el lenguaje con que el propio pueblo comenta su drama están las voces y figuras más eficaces para llegar a la emoción del hombre, educar sus sentimientos e iluminar su mente.  El pueblo rechaza las formas misteriosas, por él desconocidas, de comunicación.  El magisterio del arte se cumple plenamente en un clima de libertad, y reclama la vinculación de todos los maestros del espíritu.”

Luego, José Bartolomé Pedroni expresó:

“La incomunicación entre la gente de letras, y de ésta con el pueblo, es una desgracia para el país y un enemigo de su progreso”.  [27]

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Tras absurdas cesantías…

Sabido es que el escritor Sigfrido Radaelli en su aproximación a “Terán escritor” –“historiador y moralista, pensador y filósofo”, recordó que en “un discurso pronunciado en la colación de grados de la Universidad de Tucumán, el año 1920, Juan B. Terán afirmaba:

“La transformación social que crea la democracia no logrará su fin si no da al pueblo, para fundar su imperio, una vasta cultura.”

Luego rememoró que interrogado alguna vez sobre sus convicciones políticas”, Juan B. Terán que vivió entre 1880 y 1938, “… recordó esta frase del profesor Eduardo Benes: ‘creo en la democracia porque creo en el alma humana’.  Para Terán, lo primordial es ‘amar a los hombres más que a las ideas’; alguna vez dijo esto mismo en otra forma: la caridad ‘es la suprema justicia”.

 

Leí en una crónica de Andrés Muñoz, que el escritor Sigfrido Radaelli “en 1946 fue dejado cesante, por motivos políticos, en el cargo de Jefe del Instituto Municipal de Extensión Artística… quedó así interrumpida una labor”, que “estaba alcanzando interesantes proyecciones” con la participación de destacados escritores argentinos; pudo continuar con sus conferencias, “como asesor literario de la Editorial Emecé, dirigió en ella la Colección Buen Aire” que alcanzó más de ochenta volúmenes, dedicada a temas culturales de América, con trabajos de B. –Baldomero- Fernández Moreno, Borges… Canal Feijoó, César Fernández Moreno… Gudiño Kramer y otras figuras americanas (1942-50)” hasta que “el año del centenario del Libertador General San Martín le da oportunidad para realizar un largo viaje de estudios por Europa, en absoluta libertad: invitado por el Gobierno francés, participa en los actos dispuestos por ese país en adhesión al prócer” y también invitado “viaja a España”…

“En Milán publica su mapa mural sobre la campaña libertadora de San Martín”, dos años después fue “invitado al Congreso Internacional de Artistas celebrado en Venecia con el patrocinio de la UNESCO” y participó en  los “famosos coloquios intelectuales de Ginebra.  En 1954 el doctor Sigfrido Radaelli se reintegra al país, cumplida una seria labor intelectual, no sin sacrificios.  Todas las instituciones culturales argentinas a las cuales pertenecían se hallaban entonces en obligada inacción”  Demostró que su obra “se apoya, como lo ha destacado en París el especialista Marcel Saporta, en el concepto de que ‘la libertad de pensar es la condición previa e indispensable para la existencia de toda creación intelectual y de los derechos que de ella emanan”.  [28]

Sabido es que también en la década del ’40, escritor Jorge Luis Borges fue separado de su cargo en una biblioteca de Buenos Aires…

En 1950 se interrumpió la experiencia de la Escuela Experimental Dr. Gabriel Carrasco de Alberdi, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.  En los diarios de sesiones del Congreso Nacional y de la Legislatura de Santa Fe, también hay testimonios de décadas anteriores sobre esas heridas que todavía no cicatrizan porque tales cesantías no pueden ser justificadas, si se tiene en cuenta que no es coherente proclamar la libertad y promover la censura; impulsar la unidad nacional sin prever que las partes conforman el todo, y que en la diversidad de criterios hay que mantener latente la debida cohesión en los propósitos, porque cualquier fragmentación puede provocar una catástrofe irreversible: otra guerra civil quizás no declarada pero abominable.

Pedro Raúl Marangoni -Gastón Gori, ciudadano ilustre de la Provincia-también recibió como regalo una cesantía …

Sabido es que a los cesantes de cualquier lugar, sólo nos ha salvado la Belleza y la Poesía del Universo que nos congrega en fraternales miradas, en prolongados diálogos, en acciones solidarias con la esperanza de poder seguir trabajando, porque la desocupación es inexorablemente aniquiladora.

No ha sido por casualidad que a comienzos de la década del ’80, una profesora de Filosofía que se desempeñaba como Preceptora en la Escuela Nacionalde Comercio “Domingo Guzmán Silva” sintiera el impulso de escribir:

“Querida… Al reintegrarme a mis actividades en la escuela me enteré de la infausta nueva, con lo cual confirmo, una vez más, que nuestro amado país padece vocación de absurdo.  Acontecimientos de esta naturaleza me llevaron a preguntarle, en una oportunidad, si valía la pena subir a la palestra.  Hoy me pregunto ¿qué haremos con un águila herida? ¿No hubiera sido preferible conservarla gorrión, pero conservarla.  Su valor es mayor aún que su propia lucha.  Afectuosamente suya  Vilma A. Ciuffo”.

(Meses después de esa cesantía y presentados los pertinentes recursos judiciales, la destinataria de ese generoso mensaje logró recuperar el máximo de horas y continuó su labor con mayor entusiasmo.)

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1982: conmoción y esperanza en el “Universo Vittoriano”…

El escritor José Luis Víttori ha expresado con respecto a la Gesta de las Malvinas:

“…Frente a la acción militar que, aunque mal dimensionada en función del riesgo, nos devolvió físicamente las islas durante más de dos meses al cabo de 129 años de reclamos infructuosos; frente a las acciones profesionalmente impecables de la fuerza punitiva británica que -aunque no vino tanto a ‘lavar una ofensa’, cuanto a recuperar potenciales riquezas para la glotonería un tanto menesterosa de la corona-, dio una lección de arrojo y logística a los observadores militares del mundo, sabemos hoy cuán importante es sentirnos argentinos, no para envanecernos tontamente de pasadas glorias, no para regodearnos en el triste papel de víctimas, no para dispensarnos de las responsabilidades inherentes al episodio lamentable y dudoso mediante disculpas fáciles en las que nadie cree, ni para dar la espalda tontamente -cuando es imposible- a la ‘aldea tribal’ de Mac Luhan, sino porque el ser argentino, el país, el momento argentino pueden resultar inhibidos, jaqueados y hasta anulados si no los fortalecemos, si no los cultivamos, si no los ayudamos en palabra y en acción a evolucionar, a organizarse y a crecer. Así lo sentí, al menos, el 10 de abril entre trescientos mil argentinos espontáneamente congregados en la Plaza de Mayo para pronunciarse por el país.”  [4]

En  aquel tiempo, Víttori advertía:

“Hoy más que nunca, en esta hora de enterezas y decisiones, Europa está allá y Latinoamérica aquí, separadas por un océano de altivez imperial…”

En el litoral, el domingo 11 de abril un estridente toque de clarín anunciaba:  “No hubo solución, pero sigue el diálogo – Masiva adhesión al acto por las Malvinas”…

En la primera página se reiteraba lo escuchado por radios y visto por televisión: “Hasta la 1.15 de esta madrugada se desarrollaron en la Casa de Gobierno las negociaciones de las autoridades argentinas con el secretario de Estado Alexander Haig. El jefe de la diplomacia norteamericana mantuvo sucesivas y prolongadas reuniones con el canciller Costa Méndez y con el presidente Galtieri”.

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En otras páginas, el eco de la voz de don Ata…

Atahualpa Yupanqui, su canto a La hermanita perdida -compartido musicalmente con Ariel Ramírez-,  simbolizaba un patriótico clamor:  [29]

De la mañana a la noche

De la noche a la mañana.

En grandes olas azules

y encajes de espumas blancas,

te va llegando el saludo

permanente de la Patria.

Ay, hermanita perdida.

Hermanita: vuelve a casa.

Amarillentos papeles

te pintan con otra laya.

Pero son veinte millones

que te llamamos: hermana…

Sobre las aguas australes

planean gaviotas blancas.

Dura piedra enternecida

por la sagrada esperanza.

Ay, hermanita perdida.

Hermanita: vuelve a casa.

Malvinas, tierra cautiva

de un rubio tiempo pirata.

Patagonia te suspira.

Toda la pampa te llama.

Seguirán las mil banderas

del mar, azules y blancas,

pero, queremos ver una

sobre tus piedras clavada.

Para llenarte de criollos.

Para curtirte la cara

hasta que logres el gesto

tradicional de la Patria.

Hay hermanita perdida,

Hermanita: vuelve a casa.

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Exposición Feria del Libro y la Gesta de las Malvinas…

El escritor Lermo Rafael Balbi -oriundo de Rafaela-, había aceptado la misión encomendada por la subsecretaría de cultura de la provincia de Santa Fe para hablar sobre literatura, en la VIII Exposición Feria del Libro de la Capital Federal.

Era el tiempo de su dirección en el rumbo de la tecnología educativa, ese ámbito donde Nelly Borroni, amiga del alma, persistía en sus intentos:

“Tengo que revivir / y no sé cómo / tengo que renacer / y no me encuentro.”  [5]

Lermo Balbi dejó algunas señales de aquella comisión, en una carta escrita en vísperas de la Nochebuena de ese año, dirigida a Graciela Geller:

“Mire usted: el 2 de abril fui comisionado por la Subsecretaría de Cultura de la provincia, con el fin de representar la literatura santafesina en la Feria del Libro.  No sé por qué vanidad pecaminosa acepté.   Allá, entre los tres escritores delegados, debíamos desarrollar una conferencia (o charla, como malamente se dice ahora) acerca de la literatura santafesina, su desarrollo y proyección.  Se anunció el hecho por los diarios y a través de carteleras de la Feria, resultado de lo cual… no había nadie en la sala, salvo los amigos de cada uno y parientes.  Me parece que nueve personas en total.

Mientras tanto, en los ‘stands’ refulgían las estrellas locales de la literatura y los que a la sombra de ellas medran, hablando impúdica y hasta escandalosamente de sí mismos, de sus sonetos, de sus cuentos, y esperando a sus ‘fans’ para firmarles libros.  Yo había tenido contacto hace años con algunos de ellos cuando creía, e iba a encuentros de escritores, pero muchos ya no me reconocieron.  Claro que en esa vorágine de la competición y del egocentrismo hay excelentes, magníficos y ejemplares seres.  De todos modos, terminé la charla que me había encomendado la provincia, tomé una naranjada con unos amigos leales que habían ido a hacer público y me mandé a mudar con el juramento de nunca pisar más una Feria del Libro.  No sólo porque no represento nada, sino porque nadie de nosotros representa nada allí.”

Esa carta era la respuesta al deseo de Graciela de “recibir más críticas” con respecto a su “labor narrativa, para mejorar o perfeccionar su técnica”.

Lermo Balbi le sugirió: “…usted debe orientarse por el lado de la gente que tiene tanto éxito con la crítica y a quienes las editoriales les publican: Asís, Gudiño Kieffer, Tizón, Mercader, Gallardo, De Miguel, etc.” es decir: Jorge, Eduardo, Héctor, Marta, Sara, María Esther de Miguel…  Proponía Balbi: “Escríbales, mándeles sus cuentos, tal vez le contesten.  Mis flacos éxitos son apenas locales.  Por eso digo siempre que soy un escritor municipal en cuyo ejido, los queridos amigos y otros que no lo son tanto, pero están comprometidos por la vecindad geográfica, me sostienen con su apoyo y estímulo.  Algunos más saben quién soy en el territorio provincial.  Fuera de él, ya nadie está enterado, especialmente en Buenos Aires que, lamentablemente, es la meca de todo y de todos.”   [30]

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1983: “Monseñor Vicente Zazpe, el Profeta”…

El Arzobispo de Santa Fe Monseñor Vicente Faustino Zazpe, en 1981 aludió a lo expresado por el Episcopado Argentino en 1977 y 1978:

“La violencia ciega que padecimos y que engendró desconfianza recíproca y generalizada, desgarró el tejido social de la nación.” /…/

 “El Episcopado no puede ni debe olvidar la Argentina alucinante y delirante que hemos vivido desde 1966, durante tres gobiernos militares y cuatro constitucionales, sin precedentes en nuestra historia. Cómo olvidar el empleo sistemático del crimen político, los secuestros, el atentado y la venganza con justificaciones ideológicas o argumentales, de una frivolidad analítica impresionante.”  /…/  “La paz por el ejercicio de la libertad debe ser un objetivo nacional fundamental.”

El profeta Monseñor Vicente Zazpe, en la Homilía del 28 de agosto de 1983, señaló:

“Es necesario que nuestro pueblo sepa por qué y para quién y en qué medidas se repartirán las cargas y los beneficios.

La venida de capitales, las inversiones, los créditos y la asistencia técnica, son convenientes y hasta indispensables y los estados más poderosos acuden a otros expedientes; pero no se puede descansar en ellos como solución básica.

La solución está en la elección de políticas económicas sociales adecuadas, en el apoyo de la ciudadanía y adicionalmente en la ayuda exterior siempre necesaria, pero también aleatoria y de alto costo.

Todo modelo económico social para la Argentina debe proponerse la derrota de la miseria; la integración en la comunidad de todos los hombres que viven en nuestro suelo, la creación de ocupaciones para miles de ciudadanos sin empleo o subempleados; es decir la organización del desarrollo con sentido humano, colocando la dignidad y el bienestar del pueblo como principio y fin.

Estos objetivos implican la adopción de políticas determinadas en cuanto a la inversión pública y a los estímulos y desestímulos para los diversos sectores de la actividad privada.

Crecer no solo significa tener la última planta automatizada si alrededor de ella se mueven miles de personas sin trabajo, sin habitación y con penuria alimenticia.

Se debe propiciar la inversión en el aparato productivo, pero simultáneamente promover el desarrollo social, cualitativo y humano.

En la inversión social es prioritaria la vivienda, la salud y la educación.

No hay injusticia mayor que la desigualdad de oportunidades educacionales, porque se empobrece el país y se cierra el horizonte a muchas personas potencialmente hábiles.

No hay inversión más productiva y de mayores consecuencias positivas que la destinada a la educación de nuestro pueblo. Cursiva aquí

La tarea de redimir a grandes sectores de la situación miseria económica, social y cultural, debe constituir una prioridad para el próximo gobierno constitucional.

No derrotar la miseria, es mantener la injusticia y la desigualdad y provocar el constante choque de los extremismos.

Una sociedad que admite convivir con la indigencia de muchos sectores, está letalmente amenazada y moralmente corrompida, porque en ella late un substrato de egoísmo y de injusticia.

Superar la miseria es un acto de justicia y una condición del progreso social,  porque es la forma de incorporar a una nueva existencia a miles de personas que no son ciudadanos de segunda clase ni marginales por nacimiento.”

(No es por casualidad que se acerquen personas a orar cerca del lugar donde sigue congregando el benemérito Monseñor Zazpe… en la Catedral Metropolitana de Santa Fe de la Vera Cruz, Iglesia de los Santos Inocentes…)

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Cincuenta años de fecunda siembra del poeta Jorge Raúl Muñoz…

Aquí, ahora, otro intento de iluminar diversos espacios para que la mirada abarque algunos senderos señalados por el arte de vivir y convivir.

Jorge Raúl Muñoz desde San Genaro, con su Alabanza al Sol dejó algunas señales en torno a la solidaridad:  [31]

De pronto el gorrión desciende

hasta la jaula del loro;

con medrosos movimientos

pica en su comida.

El loro lo mira retraído.

 

Arriba, el azul del cielo

es intenso, casi lila.

 

De momentos el gorrión

mira a su alrededor

y prosigue su almuerzo.

 

El loro se esponja, indiferente,

casi somnoliento.

 

Jorge Raúl Muñoz rememoró lo escrito por el titiritero poeta José Bartolomé Pedroni: “…con el nombre humilde que quieran ponerme seré un viento fresco”.  Liberadas las palabras tras otro impulso de admiración, escribió:  [32]

José Pedroni

Habitas en el tiempo del surco y de la espiga, tu palabra de lluvia, de luna y de semilla es el viento que pasa con vocación labriega acariciando el rostro de los campos maduros, iniciando rituales de polvosas cosechas.

 

Tu lunario es simiente de grávidas canciones,

perdurando en la sangre del que reciente llega

como el embrión primero en octubre fecundo

salpicado de polen fugaz de mariposas,

palpitando en el lento dulzor de las colmenas.

De voces inmigrantes se nutrieron tus versos,

de aquellos que empuñaron guadañas y manceras

en fundación heroica, plagada de nostalgia

que desgranara noches de líricas vigilias

conjurando misterios de sales y maderas.

Vivirás en el verbo de tu canto bucólico

que se acuna en guitarras y enternece en escuelas,

en mensajería de ocasos y palomas,

en esplendor de azules lejanías de cielo,

en sociales designios de relevantes nuevas.

En el ocaso de este invierno, se perciben más imágenes sin tiempo en los regalos vespertinos de Oscar Agú, cerca de Horacio Rossi…

Son los versos de otro poema de Jorge Raúl Muñoz, romántica Cita que ellos reiteraron “en homenaje a sus 50 años con la poesía”:  [33]

Te veré en las horas del crepúsculo

en el azul paraje de los pájaros;

en la intimidad del aire y el rocío

donde tu piel es un pétalo excitante.

Yo tomaré tu mano y tu cintura

con un sueño de espigas y de arenas;

el tiempo será nuestro en un suspiro

y arderá mi boca en tu cabello.

Etéreas mariposas en connubio

se posarán difusas en tus hombros;

serán la soledad y nuestros cuerpos

en la inocente lentitud del beso.

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En este llano espacio de Santa Fe de la Vera Cruz, advertimos que tras siembras fecundas aún se percibe el aroma que alguna vez, se expandió desde los jardines del Amor y de la Belleza.

Decíamos ayer… que no fue por casualidad que Rubén Vela sintiera el impulso de decir: “Soy, mi pueblo, mi raza y mi plegaria” y que expresara “sus maneras de luchar”[34]

Que no me digan

que escriben simplemente,

que dicen el poema

sin pensarlo siquiera.

Que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,

un oficio de herreros,

un hacer proletario.

Un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan

que se hacen poemas sin sudores,

sin una larga y violenta jornada de trabajo.

Tengo las manos como las de un labriego,

duras, gastadas, llenas de poemas.

Por algo, Gastón Gori ha reiterado:

“Nunca muere del todo lo que ha sido bello alguna vez”.

Por algo, el actor-titiritero, poeta Florentino Sánchez, en el ocaso del invierno del quinto año del siglo veinte, se animó a decir:

“Dame tu mano,

tomá la mía,

y juntos vayamos

hacia aquel arco iris

que porfiadamente

aparece detrás de la

represa.”

Cuentan en la Cofradía de los duendes, que después “…la mujer permaneció de pie mientras caía la noche, y vio que la luz y el crepúsculo se hacían uno; y se conformó de su desolación y de su soledad con estas palabras: ‘Yo me voy, pero si me voy con una verdad que todavía no haya proferido, esa misma verdad me buscará de nuevo y me recogerá, y de nuevo vendré a vosotros’.

Y había caído ya la noche… Y él había alcanzado las montañas”…

Él, estaba en lo Alto… [35]

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No ha sido por casualidad que Gastón Gori, el Gigante de las Letras… ¡el Patriarca de los Pájaros!… el cuarto día de enero del año dos mil tres, mientras dialogaba bajo la bignonia con Charito y con los jóvenes periodistas Normando Gil y Nicolás Loyarte, haya expresado: [36]

“Creo que Benedetti dice que ‘el olvido está lleno de memoria’.

El olvido siempre está lleno de memoria, es consciente, pero hay que saber olvidar. Es sano olvidar.”

Sabía Gastón el poeta uruguayo Mario Benedetti había publicado durante el primer año del siglo veinte, su libro titulado El olvido está lleno de memoria… En distintas circunstancias, había recordado la obra del talentoso Luis Gudiño Krämer así como Mónica sigue evocando con emoción a su esposa, la maestra normal Clorinda Pérez Pucheta, más conocida con el seudónimo Adriana Ruiz mientras abarcaba los espacios del arte, en el mundo de los títeres y de la poesía.  [37]

Sabido es que don Luis Gudiño Krämer, también dejó señales perdurables y destacó que:

“León Felipe con su sola presencia, nos muestra cómo es posible llevar en lo alto y encendida una luz brillante y pura, y un corazón descubierto, palpitando allí, sobre los músculos y los huesos, como un destello de la propia luz, y descubierto y todo, indefenso y sin corazas ni bayonetas… nos entrega… su voz, su sabiduría sencilla, su noble mirada y su pasión siempre exaltada y firme.  Nos habla…  [38]

Tampoco ha sido por casualidad que en la quinta sesión plenaria de la última  Convención Reformadora de la Constitución Nacional, el convencional José María Serra haya sentido el impulso expresar que iba a “buscar un librito que no es de un gran pensador sino de un poeta popular: León Felipe” y teniéndolo a la vista dijera: “…con el permiso de la Presidencia, leeré unos versos que él ha escrito ya que, como no me dedico mucho a la poesía, no los recuerdo de memoria”…  [39]

Aquello que decíamos ayer… sigue siendo lo que reiteramos hoy: No hay mayor esclavitud que la ignorancia.

Allá en el sur, acá en el centro, acullá en el norte, la pobreza sigue acosando a millones de personas.

Allá, acá y acullá, los desbordes de arroyos y de ríos, los terremotos siguen generando más incertidumbre y la falta de autoestima y de autocontrol provoca continuos conflictos.

Decíamos ayer: ¡Trabajar, trabajar, trabajar!… con honestidad.

Decimos hoy: ¡Libertad, justicia y solidaridad!… para convivir en paz.

Insistimos hoy: “Escuela-Familia-Comunidad: una relación imprescindible”.

 

Aquí, ahora, como reconocimiento a las generaciones que nos precedieron y a quienes hoy seguimos peregrinando sobre este planeta Tierra que gira, gira y gira… aquellos versos de León Felipe que tantas veces nos conmovieron en la voz de la talentosa Miryam Morcillo… ¡educadora por el arte!… amiga del alma.

I

No me contéis más cuentos

Ya se han contado todos.

Todos se han dicho y se han escrito.

Y todos se han ovillado y archivado.

Los ha contado el viejo patriarca,

los han contado el coro y la nodriza,

los ha dicho un idiota, lleno de estrépito y de furia,

se han grabado en la ventana y en la rueda

y se han guardado en cajas fuertes las matrices.

Hay réplicas exactas de todas las tragedias,

Discos fonográficos de todas las salmodias,

y placas fotográficas de todos los naufragios.

Ningún cuento se ha perdido.  Estad tranquilos.

Se sabe que el poema es una crónica,

que la crónica es un mito,

la Historia una serpiente que se muerde la fábula

y el poeta doméstico el cronista del Rey y el Arzobispo

el narrador de cuentos.

Todos se han registrado.

Y todos están vivos todavía.  Ahí pasa el pregonero:

“¡Cuentos!…¡Cuentos!…¡Cuentos!…”

Es aquel viejo vendedor de sombras y de risas

que ahora pregona cuentos.

Pero yo no quiero cuentos…

No me contéis más cuentos.

II

todos los cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan solo lo que he visto.

Y he visto:

Que la cuna del hombre la mecen con cuentos…

Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…

Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…

Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…

Y que el miedo del hombre…

ha inventado todos los cuentos.

Yo sé muy pocas cosas, es verdad.

Pero me han dormido con todos los cuentos…

Y sé todos los cuentos.

III

El dulce cuento de la rosquilla

Contar es enumerar y referir.

Tú cuentas: uno, dos, tres…

Él cuenta: un cuento, dos cuentos, tres cuentos…

Cuentas… cuentos… ¡Todos sabéis contar!

Pero al final de cuentas sólo contáis un cuento:

el dulce cuento de la rosquilla nada más!

Porque la serpiente se chupa el caramelo de la cola

y se lo chupa el Hijo Pródigo…

y el último caballero del Graal…

y el miedo y el feto y la impotencia…

y la voluntad desmayada del capitel barroco y aplastado de la Catedral

y el vendaje diamantino de la momia…

y el del sudario primero de Lázaro -primero y provisional-;

y la cinta dorada de la gorra…

y la hebilla de la espuela…

y el cíngulo de nieve y de sal

de la mujer de Lot, y el rosario…

y el balduque del legajo revolucionario y constitucional…

y la cincha anillada de onzas y de balas

que ornamenta y sostiene el heroico vientre satisfecho del General…

y la ciega mula democrática,

y el toro fugitivo y fogueado que volverá a dormir en el corral,

y la antigua muralla de la China

y la nueva ciudadela del Kremlin…

y la gran estola cuaresmal…

Y la escalera se lo chupa también: (los que bajaron subirán y los que subieron volverán a bajar).

IV

Trampas

Trampas de redes y lazos

son los cuentos

con los que me ovillan a la tierra

y con los que me cercan en el tiempo;

o un estanque…

o un espejo

donde yo me repito

y me reflejo.

Romped,

romped todos los cuentos

que no quiero verme

en el tiempo

ni en la tierra

ni en el agua sujeto.

V

Contadme un sueño

Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,

soy nuevo en la ciudad.. y esto quiero decir:

Me durmieron con un cuento…

Y me he despertado con un sueño.

Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.

Voy a contar mi sueño.

Es un sueño sin lazos sin espejos,

sin anillos,

sin redes,

sin trampas…

y sin miedo.

VI

Oíd

sobre este gran ovillo devanado con baba,

sobre la estela verde que segregó el gusano,

sobre el sudor oscuro que vertieron sus glándulas,

sobre su llanto ciego de semilla y de feto,

sobre los restos de su capullo y su sarcófago,

sobre la ganga adámica de su morada mística,

sobre el cascarón roto de su bóveda abierta

y sobre los escombros de su Iglesia podrida

levantaremos un día nuestra casa,

nuestra ciudad y nuestro vuelo.

     ¡Dios nos guía!

Porque el gusano no es cuento, narradores de cuentos,

es un signo… un sueño…

un sueño alegre que empezamos a descifrar.

VII

Quiero Sueño

No me contéis más cuentos.

Contad

y recontadme este sueño.

Romped,

rompedme los espejos,

deshacedme los estanques,

los lazos,

los anillos,

los cercos,

las redes,

las trampas

y todos los caminos paralelos.

Que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que me arrullen con cuentos;

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos;

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero que me entierren con cuentos;

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero verme clavado en el tiempo,

que no quiero verme en el agua,

que no quiero verme en la tierra tampoco,

que no quiero verme a su ovillo como un hilo de baba sujeto…

Quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento.

Soñé… ¡Sueño!…

No soy un cuento.

Vengo de más lejos…

¡Soy y vengo del sueño!

Y digo que soñar es querer, querer, querer, querer, querer…

querer escaparse del espejo,

querer desenredarse del ovillo,

querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,

querer desenvolverse… prolongarse…

Soñar es decir 4 veces,

44 veces

4.444 veces, por ejemplo:

yo no quiero,

yo no quiero,

yo no quiero,

yo no quiero,

verme en el tiempo

ni en la tierra ni en el agua sujeto;

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento.

“Quiere el hilo,

sueña el hilo en la espadera,

sueña el hilo

que saldrá algún día…

¡un buen día!

hecho manto

del telar”

Lo que pasó bajo la curva de los cielos

se prolonga bajo los huesos de mi cráneo.

(¡Hay algo nuevo bajo el sol!)

Lo que soñé en la tierra y en el vientre fecundado de mi madre

lo sigo aquí ahora sobre la piedra oscura de mi almohada.

¡Fui semilla que quiso ser espiga

y soy espiga que sueña en ser pan ázimo!

VIII

El gusano

Soy gusano que sueña… ¡que quiere!

-Contaré el sueño del gusano.

Narradores de cuentos, el gusano

no se chupa el caramelo de la cola. No es un cuento.

Es un sueño que camina.

Repta.

Y deja sobre la hierba oscura

una secreción viscosa… y fosforescente;

un hilo glutinoso… y lumínico

¡lumínico! La baba es una estela.  Anotad esto bien.

Cavad aquí para marcar una señal,

clavad aquí una estaca, aquí, aquí;

que aquí sobre esta tierra… sobre la Tierra,

quiero, ¡quiero!… sueño… ¡sueño!

¡Soy gusano que sueña… y sueño…

verme un día, volando en el viento.    [6]

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Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini.

Octubre de 2005.

 

[1] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. “Primera Biblioteca Infantil en la Provincia –  Creada en la Esc. Nº 7 “Pte. Beleno”… tiempo antes del 02-09-1925; prevista la inauguración el día 10 de septiembre y concretada oficialmente el 22-09-1925, después de la inauguración de la “Biblioteca Infantil ‘Domingo Guzmán Silva’ en la Escuela Nº 1 ‘Domingo Faustino Sarmiento’ de Santa Fe. Los párrafos entre comillas corresponden a esa edición, p. 18, 20; 38 y 39 con reproducción de las páginas del Boletín de Educación –publicación oficial del Consejo General de Educación- 1925-1926 disponible en la Biblioeca de la Legislatura de Santa Fe donde fue leído antes de la elaboración de ese breve ensayo. Imposición del nombre “D. Ramón Juan Doldán”, el 22 de septiembre de 1989.  Consta en la tapa del folleto: “Directora: Srta. Brunilda Benz / Bibliotecaria: Srta. Idilia Vouillóz, … y la comunidad educativa, han cooperado para ese acto de justo reconocimiento, sugerido hace sesenta y cuatro años por los educadores y padres”.

[2] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Universo Vittoriano. Inédito, 1995, p. 59-60. Revisada y corregida esa obra, Universo Vittoriano abarca sólo comentarios sobre obras de José Luis Víttori. (Ver www.sepaargentina.com.ar Literatura / Autores Argentinos / Autores Santafesinos.   Las acotaciones incluidas en la versión original tras lecturas sugeridas por los temas analizados por Víttori, están incluidas en otro libro inédito Tras las señales de José Luis Víttori.

[3] Víttori, José Luis. Gente de palabra.  Santa Fe, Editorial Colmegna, 1981, p. 86.

[4] Víttori, José Luis.  Literatura y Región.  Santa Fe de la Vera Cruz, Librería y Editorial Colmegna, p. 18.

[5] Borroni Mac Donald, Nelly.  Tiempo recopilado.  Santa Fe, Fondo Editorial de la Provincia de Santa Fe, número 8, 1981, p. 82.

[6] Singerman, Berta Poesía Universal.  Buenos Aires, Edic. Siglo Veinte, 14 de octubre de 1961, p. 153-158.

[1] Panne: en francés, atasco, avería.  Saint-Exupéry, Antoine. El principito. Buenos Aires, Edición Emecé, noviembre de 1993, p. 9-11. 140ª edición 10.000 ejemplares.  Compré el que tengo a la vista, en la segunda semana de octubre de 1994 –tiempo de crecientes dificultades en la concreción del proyecto de jerarquización de la Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe.  Antes de asumir la Dirección General de ese servicio, me pidieron la presentación de un Plan para actualizar ese servicio y como objetivo direccional, señalé la necesidad de promover programas en concordancia con “la era de la imagen” teniendo en cuenta las posibilidades de “multimedios”.  Propuse también incorporar “Informática en los procesos de biblioteconomía” y recién cinco años después, mediante la co-operación de la especialista Raquel Sandoz fue posible comenzar con tales bancos de datos.  En ese tiempo, aumentaron las dificultades con indicios de declinación en el estado de salud de mi ejemplar madre.  El Espíritu estimulaba la Esperanza en nuestra familia y también en el subsuelo, más allá de las agresiones verbales y de las amenazas… Hacia 1994, debía completar sin pérdida el ingreso de información del Catálogo de  todas las materias no sólo para facilitar los procesos técnicos de préstamos y devoluciones.  Tenía como meta por mi responsabilidad, entregar en soporte electrónico todos los antecedentes de PLANES CULTURALES ANUALES y el Inventario Bibliográfico, el día de presentación de mi renuncia para iniciar el trámite jubilatorio.  Sabido es que el 13 de octubre es día de celebración de “San Eduardo” y Eduardo Rodolfo era mi amado amante…  ¿Es?…   En la primera página de ese libro, con bolígrafo azul dibujé “un signo” -semejante a una coma invertida- y luego escribí: “¿Acaso alguna señal?… / ¿Tal vez una mancha? / ¿O será la lágrima de la zorra domesticada?…  / Hay que preguntárselo al ‘Príncipe’… Eduardo… y leer la página 70 +……..  16/10/94.”  (…Cuando el principito explica cómo domesticó al zorro.)  Insisto: “Lo esencial, es invisible a los ojos”, como decía Antoine, sin imaginarse cómo sería su Último Vuelo…  Mi amado amante, el 1º de julio de 2000 ¡fecha memorable!… en 1974, en ¡Líder! Juan Domingo Perón; un lustro después, en 1979 la alegría de contemplar a nuestra primera nieta recién nacida: Graciela María Marta Fontanini Leonhardt (desde el 10 de enero de 2004, casada con Cristian Ferrer), mi vecina de la planta alta, porque compartimos el espacio donde siguen abrazados, como un símbolo: la madreselva y el jazmín.

[2] Castellani Conte-Pomi, Leonardo. Una gloria santafesina – Horacio Caillet-Bois – Vida y obra.  Buenos Aires, Ediciones Penca, 30 de agosto de 1976, p. 104-106.  Libros donados por el SEPA (Servicio de Educación por el Arte), distribuidos en distintas localidades santafesinas .

[3] Ibídem, p. 104-106.

[4] Aquella esquina, sigue siendo la de Hipólito Irigoyen y San Jerónimo, con la misma construcción.  Era lugar de encuentro de entusiastas billaristas y de apasionados periodistas, escritores y poetas… Los he visto, sí los he visto, siendo niña, los he visto.

[5] Lunes 19-09-2005 aproximadamente a las 21, diálogo con Jorge Alberto Aguilar Citta -hijo de Pepe Aguilar– y ex compañero de docencia en la Escuela Nacional de Comercio de Santa Fe, a los fines de verificar la exactitud de esa información.  / Jorge Alberto Aguilar, estudio Diplomacia en la Facultad de Ciencias Políticas de la ciudad de Rosario.  Durante la presidencia del doctor Arturo Frondizi fue Jefe de Despacho del Ministerio de Educación de la Nación.  En ese tiempo, trabajaban en el área de Inspecciones Administrativas, Contadores Públicos Nacionales egresados de la Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de la capital santafesina, entre ellos: Alfredo D’Ambra,  Roberto De Lucca, Carlos Baudilio Fontanini Doval, hermano de mi amado amante, también contador –y Jardinero…- Eduardo Rodolfo Fontanini, a quien el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Santa Fe, le otorgó varias distinciones, entre ella un cuadro con placas de bronce y cinta celeste y blanca, con el escudo de esa institución y la leyenda: “Al C.P.N. Eduardo Rodolfo Fontanini – Por su trayectoria Dirigencial – 2 de junio de 1998”.  //  Dos años después, en el acto de celebración del Día del Graduado en Ciencias Económicas, el presidente C.P.N. Carlos Tomatis le entregó un diploma y medalla por el cincuentenario de su graduación y ejercicio profesional.  Junto compañeros profesionales, entre ellos el Dr. Juan Carlos Mercier –Juanchi, como él lo nombraba-, pusieron en marcha el proyecto de creación de // Eduardo Rodolfo Fontanini Doval, terminó la carrera de Licenciado en Administración Pública de la Universidad Nacional del Litoral (1955) y les entregaron los diplomas pertinentes durante el período de gobierno iniciado el 25 de mayo de 1973. Desempeñó diversas funciones en la administración pública provincia junto al destacado CPN Armando Lenarduzzi; por sus antecedentes fue designado  Contador de la Caja de Previsión Social de los Agentes de la Administración Pública provincial, cargo que desempeñó  hasta su jubilación.  Dedicado al Mutualismo, fue miembro de San Cristóbal -participando en diversos programas de promoción y estímulo cultural coordinado con medios de difusión masiva. Integró la Comisión Directiva de la Asociación Mutual de Empleados Públicos de la Provincia de Santa Fe.  En ese lapso, por concurso seleccionado para integrar el  Tribunal de Cuentas de la Provincia; primero en el orden de méritos, no aceptó.  Fernando Birri lo convocó para el Departamento de Producción del Instituto de Cinematografía dependiente de la Universidad Nacional del Litoral y siguió desempeñándose cuando Quique se retiró y quedó a cargo el talentoso Don Edmundo Blanco Boeri (nacido en Lucas González (provincia de Entre Ríos), residente en Santa Fe hasta su jubilación, luego retornó a su lugar natal y allí determinó el último instante de su fecunda vida).  Eduardo Rodolfo Fontanini Doval, siendo presidente de AMEP el CPN Miguel Ángel Roverano, su amigo a perpetuidad, junto a integrantes del Consejo Directivo impulsaron la construcción de viviendas al sur de la ciudad de Santo Tomé mediante convenio con el gobierno de Santa Fe y el “Barrio Miguel Ángel Roverano” fue inaugurado por el gobernador Carlos Alberto Reutemann durante su primer gobierno (1991-1995, sub-lema “Creo en Santa Fe”; luego reelecto y en ejercicio del segundo mandato en el período 1999-2003.  # Rememoro parte de la trayectoria de “un profesor ejemplar”, título de la nota que logré publicar en el Diario “El Litoral” de Santa Fe: Leoncio Gianello, nació el 12 de septiembre de 1908 en Gualeguay (provincia de Entre Ríos). Abogado egresado de la Universidad Nacional del Litoral.  No ejerció esa profesión y se dedicó a la docencia. Novelista y ensayista.   Fue miembro de la Academia Argentina de Historia desde 1949, de la Junta Provincial de Estudios Históricos de la provincia de Santa Fe. El doctor Gianello fue cofundador de la ASDE (Asociación Santafesina de Escritores” en octubre de 1955. Poeta desde la adolescencia, escribió la letra de la Canción de la Escuela de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe, donde ejerció la docencia y fue un destacado orador en distintas conmemoraciones.  Autor del Himno a Las Rosas después de conocer esa localidad en 1939, año de celebración del Cincuentenario de la Fundación. En la municipalidad santafesina fue reconocido como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Santa Fe. Falleció el martes 22 de junio de 1993 con 84 años cumplidos.  Generoso, Leoncio Gianello me acercó el libro Casi antología con esta dedicatoria: “A la talentosa ex–alumna Nidia A. G. Orbea de Fontanini, con el afecto de su viejo profesor.  Cordialmente. Leoncio Gianello/82.  Al producirse su Último Desprendimiento, no sólo se conmovieron sus hijas Clotilde G. de Suárez, Susana G. de Olivera; hijos políticos Dr. Rafael Olivera y Josefa Robbiano de Gianello y sus nietas…  El reconocimiento de su obra y el propósito de difundirla ha de ser  un homenaje perdurable.

[6] Pedroni, José. Ochenta poemas.  Selección y Prólogo Miguel Brascó. Santa Fe de la Vera Cruz, Ediciones Culturales Santafesinas, 21 de septiembre de 1996, p.31. El santafesino José Bartolomé Pedroni, nació en Gálvez (Departamento San Jerónimo), el 21 de septiembre de 1899. Estaba en Mar del Plata descansando junto a su mujer Elena Chautemps y allí se generó su Último Vuelo el 4 de febrero de 1968, su cuerpo yacente fue sepultado en Esperanza, la ciudad donde elaboró la mayor parte de su obra.  Pedroni, a quien Leopoldo Lugones nombró el hermano luminoso, incluyó en su bibliografía como primer libro de poemas a La gota de agua, aunque en realidad antes editó La divina sed…  //  Miguel Brascó fue uno de los integrantes del grupo “Espadalirio” integrado por “José Rafael López Rosas, Miguel Brascó, Fernando Birri, Gastón Gori, Victorino De Carolis, Germán Galfráscoli, Estela G. –Galfráscoli– de De Carolis, Leopoldo Chizzini Melo, Leoncio Gianello y Roberto Beguelin (Robger). Luego se incorporaron el P. Pedro Pagés Sellarés y César Mermet. Carlos Carlino no intervino porque consideraba que su labor ya tenía otros medios de difusión.  Se trataba primordialmente de eso: de difundir los poemas del grupo por medio de cuadernos, cuya edición estuvo al cuidad de Victorino Decarolis, que, de hecho, intervenía en la selección tipográfica y en al diagramación.” /…/  “José Rafael López Rosas impuso el nombre a la nueva entidad.  Hizo un apócope tomado de un poema de García Gorca: ‘Con el aire se batían / las espadas de los lirios’.”  Así rememoró Gastón Gori a ese Grupo, “que no surgió como movimiento generacional aunque adquirió después ese carácter; no tuvo por objeto imponer, por eso mismo, una visión  renovadora y homogénea de la poesía, aunque a ello aspiraban algunos de sus miembros, como tampoco dar un carácter determinado a la creación poética del interior del país.”  En La pluma incesante. Santa Fe de la Vera Cruz, Edición Litar, 1984, p. 87-88.

[7] Gianello, Leoncio. Casi antología.  Poemas. Santa Fe de la Vera Cruz, S. E. GUAY (Sociedad Escritores de Gualeguay.  Ediciones Colmegna, Santa Fe, 30 de abril de 1982.  Los argentinos estábamos conmovidos por la Gesta de las Malvinas iniciada el 2 de abril de 1982.  / En ese tiempo, quien esto escribe ejercía la docencia en la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe –cátedra de Esteno-Mecanografía y organizadora del Departamento de Orientación Vocacional con un proyecto que en año siguiente recibió la calificación de “distinguido” por la Dirección Nacional de Enseñanza Media y Superior del Ministerio de Educación de la Nación.  Tengo a la vista un ejercicio que debió rehacer el alumno J.M.A de 4º 4ª y releo el lema que debían escribir en la parte superior de la hoja de acuerdo al Plan de clases que editaba para uso en escuelas de distintas provincias: “Defender la paz, con Justicia y Honor”.   Con bolígrafo verde,  fines de septiembre en esa página escribí un extensos poema, en la segunda estrofa: “No se abra la turba de su suelo / para ser el último regazo / de los jóvenes sueños / segados cual espigas en la trinchera. Luego tachado y escrito (o aniquilados en la opaca trinchera.  ¡Todo es historia de la Historia! y luego en la misma página, anoté su primer desempeño a partir de diciembre de 1983, recién egresado, como secretario…, los estudios y graduación en el lapso 1984-1987, escribí ¡Excelente!, todo con mayúsculas y anoté finalmente: “…Que sea más por la JUSTICIA… que por el DERECHO.  Nidia.  Mayo de 1988.  Desde entonces, por publicaciones periodísticas con recuadro, incluyendo fotos, sabido es que acumula dos títulos más en torno al “Derecho”.

[8] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Había una vez… ¡un titiritero poeta! Hosé Bartolomé Pedroni. Santa Fe de la Vera Cruz, Edición SEPA (Servicio de Educación por el Arte, 250 ejemplares donados a educadores y a bibliotecas escolares, p. 14. “Desde el Centromultimedios ‘Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe, con motivo del Segundo Encuentro ‘El Teatro en la Educación’ por distintos medios de comunicación, fue difundido este comentario: Homenaje a ‘Un hombre pegado al suelo’…  En setiembre de 1989, Néstor Fenoglio desde “El Colono” de Esperanza, al evocar a José Pedroni, volvió a las palabras del poeta: ‘Yo no soy más que un hombre pegado a su suelo’….”

[9] Gori, Gastón- Y además, era pecoso… Ob. Cit., p. 85-86.

[10] Nuestro hijo Eduardo Carlos Manuel compró Relatos de un maestro el 27 de agosto de 1980, en la legendaria librería Colmegna de San Martín 2546 –T.E. 23102-21522 de la capital santafesina. Pagado indica el sello, con fecha: 13.000.- $ ¡Trece mil pesos!… A principios de la década del ’90, el presidente  de la Nación Dr. Carlos Saúl Menem -siendo ministro de Hacienda el Dr. Domingo Cavallo-, con aprobación del Congreso Nacional estableció la paridad “un peso=un dólar”, que se mantuvo hasta que el presidente provisorio Dr. Eduardo Duhalde -después de una sucesión distintas personas durante una semana-, determinó “el fin de la convertibilidad”.  Es historia reciente…  Como solía hacer desde fines de la década del ’70, después de la lectura le envié una carta porque era fácil ubicarlo ya que tenía instalado un Estudio Jurídico en Esquel.  Recibí un libro con dedicatoria manuscrita: “A Nidia O. de Fontanini, maestra y escritora, con un cordial abrazo desde la cordillera patagónica.  Esquel, 3 de Enereo/1981. Julián I. Ripa”

[11] Ripa, Julián Isidoro. Relatos de un maestro patagónico.  Buenos Aires, Marymar, enero de 1980, p. 8-11.  Convocada por el ministro de Educación Dr. Cayetano Licciardo tras la publicación de una extensa nota en el diario “El Litoral” por la discriminación establecida mediante una resolución ministerial que exigía para la inscripción en las carreras de Profesorado, determinadas medidas y porcentajes de visión… conformación física sin anormalidad observable; decidió acercarme una vez más a nuestro amigo del alma Juan Arancio y con uno de sus dibujos (acuarela) debidamente encuadrado, pudo observar el católico poeta, cómo se acercaban a las escuelas los chicos de la costa o islas: con una bolsita colgada del hombro y cruzada, para que evitar que se cayera… En esa circunstancia, estaba mi amado amante cuando nos dijo: “Ahora lo voy a colgar en este despacho, pero cuando me vaya lo llevaré a mi casa”… Minutos antes nos había relatado que su hija le reprochaba la vigencia de esa resolución firmada durante la gestión anterior, porque ella padecía una malformación congénita y estaba excluida.  Fue uno de los momentos de más intenso aprendizaje en el Camino único que empecé a recorrer desde Candido Pujato al 2977… aproximadamente.

[12] Ibídem, p. 13-14.

[13] El alma de la toga… ¡Cuánto buscaron dónde estaba ese ejemplar en el centromultimedios “Biblioteca de la Legislatura”!  Los procesos técnicos mediante un sistema computarizado determinaron que no estaba ubicado equivocadamente según la signatura topográfica.. ¡No estaba!… Si hubiera sido un estudiante o un joven profesional responsable, lo habría devuelto. Si el lector hubiera sido un irresponsable ¿cómo habría podido aproximarse a… el alma de la toga?… No sería sorprendente que en este amado País de los Contrastes, pudiera haber sido un estudiante casi becado, algún presuntuoso acumulador de títulos, de cartulinas impresas que con el tiempo podrían impregnarse con fragancias de originales sahumerios…

[14] Castellani Conte-Pomi, Leonardo. Una gloria santafesina – Horacio Caillet-Bois… Ob. cit., p. 94

[15] María Bárbara Dagatti de Assenza, maestra en la Escuela Nº 7 “Juan P. Beleno” de la capital santafesina, educadora por el arte y directora del Taller “José Pedroni”. (1979 – Año Internacional del Niño.)  Leer: Bertero, Gloria de  Quién es ella en Santa Fe – Tomo 1, Buenos Aires, 1995.

[16] Diario “El Litoral”. Santa Fe de la Vera Cruz, 26 de abril de 1981, pág. 6.  Al revisar esta página antes de la impresión en CD., dialogué con el periodista para confirmar su identidad. Rememoramos etapas anteriores de esas NOTAS y nombré al distinguido profesor en la Escuela de Comercio “Domingo Guzmán Silva” don Francisco Valdez, padre de nuestra amiga Delfina –Nena-, de Luis –periodista- y de Alberto, poeta. El señor Reynoso Aldao comentó que después de Valdez esas Notas eran elaboradas por don Luis Di Filippo, luego por él.  Supe también que por la continuidad y valor de esas precisas advertencias, la dirigencia de ADEPA (Asociación de Periodistas de Argentina) le había otorgado el Premio “Francisco Rizzutto”.  Es oportuno que reitere algunas señales de su trayectoria: el Fondo Nacional de las Artes delegó en su persona la representación en Santa Fe. Fue co-fundador de instituciones culturales en la capital santafesina, entre ellas el Centro de Estudios Hispanoamericanos organizado por el Dr. Agustín Zapata Gollán por sugerencia del gobierno de facto provincial (Ministro de Educación hasta el 19-03-79 Capitán de Navío Eduardo A. Carreras; hasta el 25-02-83 Dr. Eduardo Sutter Schneider;  Subsecretario de Cultura Dr. Fernán Serralunga (17-05-1976 al 16-03-1982); a cargo de la Dirección General de Cultura Prof. José María Junges (15-10-1979-10-12-83). En 1989 fue electo Tesorero.  Acerca de ese Centro en la primera revista América (impresa en la Universidad Nacional del Litoral, 27-05-1983) reiteraron el discurso del Dr. Zapata Gollán en el acto inaugural y en el apéndice se reitera el Acta de fundación, el 5 de octubre de 1981: “…reunidos en el Museo Etnográfico en su sede de calle 25 de Mayo 1470 de esta ciudad, las personas siguientes: Agustín Zapata Gollán, Víctor F. Nícoli, Francisco J. Menchaca, Mario Roberto Vigo, Jorge Reynoso Aldao, Francisco Magin Ferrer, Enzo Víttori, Jorge Tavrena Irigoyen, Constantino Ramos, Amador Alberto, José Luis Víttori, Julio A. Caminos, Federico Guillermo Cervera, Luis María Calvo, José María Candioti, Efren Lastra, Horacio Caillet Bois y Leoncio Gianello”.  Consta que “es una entidad cultural” que “no tendrá relación de dependencia con ninguna entidad u organismo oficial o privado”; la integran “dos clases de miembros: Miembros de Número” -“son veinticinco y esta cantidad es definitiva”, deben tener residencia en la provincia de Santa Fe- y  Miembros Correspondientes -“no tienen límite de cantidad”, pueden ser “con residencia fuera de la provincia y del país.   Se destacó la donación de libros concretada por el Ingeniero Víctor F. Nícoli y por  familiares del Dr. Antonio Ucha”, cuya voz todavía es eco en mi memoria.  El Estatuto fue aprobado por resolución Nº 527 del 23 de diciembre de 1982, suscripta por el Fiscal de Estado Dr. Jorge de Iriondo y el Inspector General de Personas Jurídicas Dr. Carlos Bernardo Gago y se autorizó a “esta asociación civil a funcionar como persona jurídica”. # Es oportuno rememorar que acerca del aprendizaje de COMPUTACIÓN:  El 3 de marzo de 1981, envié a la Directora Nacional de Enseñanza Primaria del Ministerio de Educación de la Nación Prof. Angélica Noemí Farías Sánchez de Chavarría, un ejemplar de mi primer poemario Poemas para Tioco y la tarjeta del acto, libro presentado por el escritor Gastón Gori. En el segundo párrafo expresé: “Desde hace casi treinta años estoy dedicada a la docencia en el nivel medio”… y después de aludir a otros antecedentes, expliqué que talas observaciones y vivencias, “m instaron a profundizar en la problemática de la lectoescritura-inicial, por cuanto como madre de cuatro hijos vinculada activamente a Club de Madres y reuniones con docentes, advertí que no siempre se considera el problema del niño desde el enfoque del trazado analógico y proporcional, más bien, se procura atender a la relación fonética-gráfica. Yo digo que esa relación es el primer paso para que el niño pueda expresarse gráficamente, pero subyace en ella, la relación gráfico-proporcional, que llamo así por estar vinculada al trazado (o dibujo) de las letras, en un orden progresivo de ritmos semejantes y de alturas iguales, así como de alturas iguales y direcciones opuestas (casos j, g., y, etc y l, ll, b, etc. Es por ello que me permito hacerle llegar mi proyecto ‘ERIMAG’, que si bien en su contexto incluye una reforma en la currícula de la escuela elemental; tiene una parte destinada a la enseñanza de lo que denomino LECTOCALIGRAFÍA para 1º y 2º grado, y a la incorporación de CALIGRAFÍA como materia de estudio, que estimo sería interesante que usted conociera, aunque descarto que por su nivel profesional, mi aporte puede resultar minúsculo”.  Ese proyecto que desde tal sigla indicaba “Educación Renovada = Infancia Mejorada = Admirable Generación”  (trayectoria no expresada en esa carta), estaba desarrollado con series de ejercicios prácticos y libro de lectura inicial “Cartas de Tío Roberto”.  Leído y analizado por dos destacadas docentes santafesinas: Sra Julia Gil de Fernández –maestra que peldaño a peldaño llegó a ser Directora General de ese nivel en el Ministerio de Educación y Cultura de la provincia de Santa Fe- y la Prof. Nelly de Caravario -luego vicedirectora y directora en la Escuela Nacional de Comercio “Juana del Pino de Rivadavia” de Santa Fe.  A pedido de la subsecretaria de Educación Prof. Zulma Lagrange, presenté una copia utilizada por una comisión encargada de establecer pautas para tal enseñanza, fue incluido como Bibliografía consultada en el pertinente Boletín de Educación.  Tiempo después, desde el Ministerio de Educación de la Nación enviaron una respuesta con argumentos en torno a las dificultades existentes… A fines de ese siglo, distintos medios destacaban las dificultades de los profesores para evaluar las pruebas de nivel previas al ingreso en las universidades, aún en el primer lustro del siglo veintiuno el mayor escollo para avanzar hacia un correcto aprendizaje reside en las dificultades para LECTO-ESCRITURA… En otro proyecto, propuse que incluyeran enseñanza de MECANOGRAFIA en las escuelas primarias ya que la evolución en tecnologías educativas indicaban la posibilidad de uso de computadoras con teclados alfanuméricos… Casi una utopía, porque ni en las escuelas de comercio donde los egresados por el Estatuto del Docente obtenían título habilitante para esa enseñanza se disponía de máquinas para todos los alumnos y en la Escuela Juana del Pino de Rivadavia aún estábamos usando las heredadas de la Escuela  Superior “Domingo Guzmán Silva” a partir de 1949, cuando se trasladaron al nuevo edificio excepto una donada por una profesora y algunas adquiridas por la Asociación de Exalumnas. / El 17 de mayo de 1981, terminé la trascripción del “Proyecto de creación de la carrera de Profesorado en Actividades Prácticas y Computación”, lo entregué a la Directora Dra. Mercedes Anatilde Bértoli de Visentini, evaluado por los jefes de Departamento fue modificado y tiempo después, aprobado hizo posible que la tradicional escuela recuperara el nivel Superior. (El 25 de mayo de 1986, desde el diario “El Litoral”, una fotografía y un breve comentario indicaban que “se dejó inaugurado el gabinete de computación y las carreras a nivel terciario, de analista programador y analista en sistemas de computación y técnico en administración de empresas.  Las ceremonias contaron con la presencia del profesor Raúl Emilio Aguirre, quien fuera gestor dela nacionalización del establecimiento”. Raúl Emilio Aguirre, el poeta amigo de Leoncio Gianello, de José Pepe Aguilar, de Horacio Caillet-Bois… en la legendaria Peña del cardenal, en Esperanza. En la fotografía, a la derecha de la directora nuestra recordada profesora María Dolores Rojas de Torregiani –Castellano y Literatura-, nuestra inspectora zonal en la década del ’70, Profesora Irasema Gómez de Leiva, esposa del Dr. Emilio G. Leiva, también ex profesor en esa escuela, vicegobernador hasta junio de 1943. / El domingo 1º de junio de 1986, desde el mismo diario en la página diez: “Informan sobre nuevas carreras en la Escuela Nacional de Comercio”… visita de la directora del establecimiento Dra. Mercedes Bértoli de Visentini y del coordinación del referido nivel, profesor Carlos Robledo”…  Una pausa es necesaria para percibir la elocuencia del silencio…

El 22 de abril de 1981, desde la Dirección Nacional de Educación Media y Superior, solamente para Escuelas Nacionales de Comercio, el Director Nacional de la DINEMS Carlos V. Birnkmann firmó y ordenó el envío de la Circular Nº 17 con orientaciones acerca de las planificaciones -que en realidad debían estar preparadas antes de comenzar el curso lectivo…-  destacando que “los dominios de la personalidad pueden agruparse, según la mayoría de los autores en res áreas: a) cognoscitiva, b) afectiva, c) sicomotriz.  Las tres hcen referencia a las dimensiones lógicas; actitudinales afectivas y psicofísicas”.  En párrafos siguiente refiriéndose a los objetivos direccionales mencionó “algunos de los verbos que expresan operaciones no observables y encubiertas: son: conocer / entender / reconocer / comprender / adquirir / apreciar / valorar / ‘tener una actitud hacia’ / ‘estar convencido de’ / afianzar”.  Ese año, con el propósito de evitar las excesivas deserciones, impulsaron y se concretó un Seminario sobre Retención Escolar… Mientras tanto, los profesores ¡los maestros! en algunas escuelas de la capital santafesina debían trabajar con más de cuarenta alumnos por división; hasta cincuenta y dos en un quinto año del ciclo de Peritos Mercantiles… aunque estuvieran convencidos de la importancia de la educación personalizada.

[17] A pedido de la directora de la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” Dra. Mercedes Anatilde Bértoli de Visentini, el 17 de mayo de 1981 entregué el proyecto de “Creación de la Carrera de Profesorado en Actividades Prácticas y Computación”.  Evaluado también por los jefes de departamentos de materias afines, la Dirección lo elevó con modificaciones y así fue como durante el gobierno que asumió el 10 de diciembre de 1983, la Escuela recuperó su jerarquía de “Escuela Superior Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva”, como lo fuera mientras egresaban del ciclo superior los “Contadores Públicos Nacionales” con tanto prestigio, que al crearse en la capital federal la Dirección de Inspecciones Administrativas, fueron convocados los egresados de los últimos años, con mejores promedios para la pertinente organización y continuaron en funciones, con ascensos, hasta sus retiros o jubilaciones. / En ese proyecto, el Plan abarcaba cuatro cuatrimestres con estudios sobre “Área Pedagógica”, “Área Profesional”, “Área de la Computación” y el quinto cuatrimestre: “Práctica de la Enseñanza”.   En el punto “5. Necesidades… Material de gabinete (máquinas de escribir manuales, eléctricas, electrónicas, una con memoria… Computadoras y/o procesadoras, máquinas contabilizadotas”.  Referido al “Material de Laboratorio: para proyectos educación a distancia entre otros. 1.Sistemas de duplicación… 2. Fotocopiadoras…”  Párrafo final en el proyecto entregado a la Dirección: “Atento a la culminación de este proyecto, me permito formular las siguientes proposiciones: 1º) Que sea tomado este ensayo como una intención de SERVIR con mi experiencia, a la búsqueda de soluciones para perfeccionar la Educación de nuestros niños y jóvenes. 2º) Que quien generosamente lo haya leído, sea consciente de la humildad con la cual lo he concretado, así como lo soy, respecto de que es un proyecto PERFECTIBLE. 3º) Que si fuera llegado el momento… si mi estado personal lo permitiera, se cuente con mi desinteresado apoyo, aún con trabajo ad-honorem; al cual  estoy suficientemente acostumbrada.  Por todo ello, doy gracias al Señor por haberme permitido este trabajo, y que Él ilumine a quienes tinene en sus manos la responsabilidad de la EDUCACIÓN ARGENTINA, en todos sus niveles.”  Nidia Orbea de Fontanini.

[18] “Informan sobre nuevas carreras en la Escuela Nacional de Comercio”…”la directora del establecimiento Dra. Mercedes Bértoli de Visentini y el profesor Carlos Robledo” (Diario “El Litoral”, domingo 1º de junio de 1986, página 10, con fotografía. “El próximo lunes a las 20, en el curso de una ceremonia que contará con la presencia de autoridades del área educativa nacional y provincial y otras autoridades, quedarán inauguradas las nuevas carreras de nivel terciario incorporadas a la Escuela Superior de Comercio “Domingo G. Silva”…. “Señalaron que la incorporación de las carreras de analista en sistemas de computación y la de técnico superior en administración de empresas, al margen de la trascendencia que las mismas tienen para la apertura de nuevos horizontes a los estudiantes de nuestro medio y su zona de influencia, implica la restitución a la escuela del nivel superior que tuvo desde sus comienzos y que perdiera cuando desapareció de su ámbito el curso de contadores que fue el centro de formación de notables profesionales en el área de las ciencias económicas”… La semana anterior, el 25 de mayo de 1986, desde el mismo diario habían destacado: “Emotivos contornos alcanzó el acto celebratorio del cincuentenario de la nacionalización de la Escuela Nacional de Comercio Domingo Guzmán Silva, de nuestra capital.  En la oportunidad, se efectuó asimismo la recordación del aniversario de la Revolución de Mayo y se dejó inaugurado el gabinete de computación y las carreras a nivel terciario de analista programador y analista en sistemas de computación y técnico en administración de empresas.  Las ceremonias contaron la presencia del profesor Raúl Emilio Aguirre, quien fuera gestor de la nacionalización del establecimiento.”  ¡Raúl Emilio Aguirre!… lo habré observado en el grupo que a principios de aproximadamente en 1940 se reunía en el casi legendario BarVictoria” de José Fernández Valera, integrado por este poeta y por José Pedroni, el historiador -luego legislador- Leoncio Gianello, los

destacados periodistas Horacio Caillet-Bois y José Eliseo Aguilar; Luis Di Filippo también luego diputado provincial con mandato hasta 1947; quien a partir del 30 de enero de 1940 asumió como Jefe de Policía del Departamento La Capital… (Ver Diarios de Sesiones de la Cámara de Diputados, disponibles en la Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe, donde consta que recién en 1943 presentó el primero y único proyecto: “Destínase 10.000.- $ para la institución de un Premio “Cámara de Diputados de la Provincia” en el XX Salón Anual de Pintura, Escultura y Grabado de Santa Fe”.  (1943, C.D., p. 38; pasó a la Comisión de Presupuesto y Cuentas..)

[19] Versos del poema original escrito en septiembre de 1928.  Corregido y en fragmento, fue incluido en 1990 en Patria Plural, La Plata (Bs. As.), El Editor Interamericano, p. 174. # En 1982, quien esto escribe ejercía la docencia en la Escuela Nacional de Comercio “Domingo Guzmán Silva” de Santa Fe -cátedra de Esteno-Mecanografía y organizadora del Departamento de Orientación Vocacional con un proyecto que en año siguiente recibió la calificación de “distinguido” por la Dirección Nacional de Enseñanza Media y Superior del Ministerio de Educación de la Nación.  Tengo a la vista un ejercicio que debió rehacer el alumno J.M.A de 4º 4ª y releo el lema que debían escribir en la parte superior de la hoja de acuerdo al Plan de clases que editaba para uso en escuelas de distintas provincias: “Defender la paz, con Justicia y Honor”.   Con bolígrafo verde,  fines de septiembre en esa página escribí un extensos poema, en la segunda estrofa: “No se abra la turba de su suelo / para ser el último regazo / de los jóvenes sueños / segados cual espigas en la trinchera. Luego tachado y escrito (o aniquilados en la opaca trinchera.  ¡Todo es historia de la Historia! y luego en la misma página, anoté su primer desempeño a partir de diciembre de 1983, recién egresado, como secretario…, los estudios y graduación en el lapso 1984-1987, escribí ¡Excelente!, todo con mayúsculas y anoté finalmente: “…Que sea más por la JUSTICIA… que por el DERECHO.  Nidia.  Mayo de 1988.  Desde entonces, por publicaciones periodísticas con recuadro, incluyendo fotos, sabido es que acumula dos títulos más en torno al “Derecho”.

[20] Aquí reitero algunos párrafos de “Universo Vittoriano”, original encuadernado, casi un borrador, sin corrección y con acotaciones referidas a más lecturas sugeridas a partir de sus relatos que entregué a JLV y a algunos familiares en la década del ’90…

[21] María Magdalena Badillo Gerlero, hija de ese matrimonio, escribía versos.  En 1959 sus padres impulsaron la edición de lo creado entre los cuatro y cinco años, con el título “Aquello pensativo” y al año siguiente, desde Librería y Editorial Castellví editaron “Los pájaros descienden” – “Versos de los seis y siete años”.  En una solapa está escrito: “…Ramón Gómez de la Serna, el gran Ramón, ha dicho de Aquello pensativo es el libro que marca un luminoso camino.  No se dicen así o más cosas como ésas: ‘La bailarina de las nubes baila a la noche’‘Hablándole a Dios se junta oro’‘El viento sufre al amanecer’… ‘Que no pierda su propia lección.  Que siga buscando lo inesperado ya que lo consigue como una verdadera artista.”

[22] Campana, Jorge. 1920-1999 Crónicas sobre la Política Cultural de los Gobiernos Santafesinos.  Santa Fe de la Vera Cruz, Ediciones Culturales Santafesinas, 1999, p. 26.  El autor es hermano de Elda Rosaura –Charito Campana, esposa del doctor Pedro Eugenio Marangoni más conocido como “Gastón Gori” por su fecunda trayectoria literaria. /  Con respecto al doctor José María Rosa, el autor continuó informando: “…que además de sacar el cuadro, logró imponer en la Escuela Primaria un manual oficial par la enseñanza de Historia Argentina donde se exponía la figura de Don Juan Manuel de Rosas de manera relevante.  Yo mismo tengo presente ese texto en el que me tocó estudiar.  Gastón Gori, en su recuerdo, me comentaba que de inmediato, la Profesora Costa Méndez dispuso hacer un acto de desagravio al Prócer sanjuanino en la Escuela que lleva su nombre en Santa Fe”. (p. 26) / “El 20 de febrero de 1947 las autoridades escolares dictaron disposiciones por la que se resolvió el estudio de los textos de lectura a emplearse en las Escuelas durante los años 1947 y 1948.  Dejaron sin efecto todas las listas de libros seleccionados hasta la fecha”.  Sucedió algo semejante cuando destituyeron al presidente General Juan Domingo Perón en septiembre de 1957, descolgaron cuadros, rompieron esculturas, derrumbaron monumentos, quemaron libros y enseres que tenían la leyenda “Fundación ‘Eva Perón’…” y el 5 de marzo de 1956, impusieron el decreto Nº 4.161 que hasta prohibía el uso de determinadas palabras.  A principios del siglo veintiuno, el presidente Dr. Néstor Carlos Kirchner continuó con la tradición de ordenar que descuelguen cuadros y en acto público transmitido por la televisión argentina -imágenes difundidas en distintos continentes-, el entonces Jefe del Ejército personalmente debió cumplir con ese mandato descolgando un retrato del Teniente General Jorge Rafael Videla (presidente de facto durante cinco años, desde el 24 de marzo de 1976 al 23 de marzo de 1981, momento de la asunción del General Roberto Viola, en funciones hasta 12 de diciembre de ese año. Sucesor fue el Gral. Leopoldo Fortunato Galtieri (sólo durante seis meses, porque tras el cese del fuego en la Gesta de las Malvinas -el 14 de junio de 1982-, cesó en tales funciones el 1º de julio y desde entonces detentó el poder el Gral. Reynaldo Bignone hasta que el 10 de diciembre de 1983 asumió el electo Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, perteneciente a la Unión Cívica Radical.

[23] Ibídem, p. 22-24.

[24] …Lugar de nuestra oración, de la bendición de nuestro matrimonio el 6 de enero de 1954, del bautismo de Gustavo José María el primer día de julio de 1963. Tras la sugerencia de nuestra amiga a perpetuidad Bernarda Blanco, renovamos las promesas matrimoniales ante Monseñor Vicente Faustino Zazpe, en el cuarto Encuentro de Matrimonios realizado en la capital santafesina el 11 de septiembre de 1977, misión del Padre Juan Pujol, siendo Coordinadores: Miguel Ángel De la Torre y su esposa María Cristina; Ing Pelegrino Testoni y su esposa –Pilito y Tolita, Dr. Carlos Ítalo Marcuzzi y señora María Susana Torrado,   Bernardo Sandaza y su esposa Martha. Participamos en ese encuentro convencidos de que es imprescindible vivir el matrimonio, “como una vocación y una misión”…

[25] Mende, Raúl A.  El justicialismo – Doctrina y realidad peronista. Prólogo de Juan Domingo Perón. Buenos Aires, Ediciones Doctrinarias, 1983, p. 23-24.

[26] Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Turbulencia salobre. (II Parte; párrafos en p. 54-55; libro inédito. Incluido en el portal www.sepaargentina.com.ar  “N” – obra literaria édita y parte de la inédita, Narrativa.)   Relatos iniciados el jueves antes de las elecciones del domingo 27-04-2003.  Vigente la Ley de Lemas -Nº 4.018-, promulgada por el gobernador Dr. Víctor Félix Reviglio, el 12 de noviembre de 1990.  /  Primera parte: “Coco y el río Salado” –aproximación al legado del maestro, Director del Archivo Histórico Provincial Andrés Atilio Roverano”, nuestro amigo a perpetuidad.  Trabajo en elaboración a principios de abril de 2003 -como íntimo homenaje al conmemorarse el 25º aniversario  de su fallecimiento en accidente automovilístico cerca del aeropuerto, cuando iba al encuentro de Alejandro, su hijo… ¡todos sus desvelos!

[27] Isaías, Jorge. José Pedroni – Papeles inéditos I. Santa Fe, Ediciones Culturales Santafesinas, abril de 1996, p. 93.

[28] Radaelli, Sigfrido. Terán, escritor.  Buenos Aires, Editorial Perrot, Colección Nuevo Mundo 15, 1957, comentario en la solapa posterior. En esa colección, el volumen 3 del mismo autor, es La institución virreinal en las Indias de 64 páginas.

[29] Semanario Esquiú – color”. Nº 1.146, Año XXIII, p.1-2.

[30] Diario El Litoral – Cultura y ciencia – La comarca y su mundo.  Santa Fe, sábado 19 de noviembre de 1994, p. 3.  No lo matemos nosotros por Graciela Geller.  Creo que es ilusorio considerar que una persona o un grupo -siempre limitado-, pueda representar la literatura de un espacio tan vasto, como es el revelado por la literatura de autores santafesinos.  Advierto que la presencia en paneles, mesas redondas, en cualquier acto -y por ende en las Ferias- tiene el propósito de señalar un camino para que el lector acceda al libro y pueda ejercer su derecho a la lectura; en tales casos apuntando esencialmente al objetivo de hacer conocer a los autores y sus obras -que además del libro será su actitud solidaria para coadyuvar a la educación permanente- y en tales circunstancias, quienes participen en la experiencia podrán reconocer –al menos parcialmente-, los bienes culturales que reflejan determinados aspectos de la cultura nacional.

[31] Muñoz, Jorge Raúl. Estuve releyendo los libros que me envió Jorge Muñoz tras las primeras comunicaciones a principios de la década del ’80 y una vez más, me conmueven sus poemas, sus dedicatorias… Alabanza al Sol. Poemas. Impreso en la Escuela de Artes Gráficas del Colegio Salesiano “San José” de Rosario, 23 de septiembre de 1986, p. 19. (A la escritora Nidia de Fontanini, con gran afecto. Juan R. Muñoz. San Genaro, otoño de 1988) Territorios del sueño. Febrero de 1988, Rosario, Prólogo de Susana Valenti. (Para Nidia, por su sensibilidad y delicado espíritu. Jorge R. Muñoz.) Cantos agrestes, Andar en el viento, Tiempo de recordar, Las lámparas del crepúsculo, Por los antiguos días, Canto a las uvas, abril de 1987, Ed. Amalevi, Rosario. (Con el lírico afecto de un modesto campesino soñador.  A Nidia de Fontanini. Afectuosamente. Jorge R. Muñoz. San Genaro, en el otoño de 1988. ). Algunos poemas, 1991, Año del Centenario de San Genaro. (Para Nidia / con afecto / Jorge.) El alfarero invisible, mayo de 1995, Escuela de Artes Gráficas, Rosario. (Estimada Nidia, un gran abrazo junto a estos poemas campesinos. Jorge R. Muñoz 8/8/95) Antología Poética, Setiembre de 1998, Imprenta Oficial de la Prov. de Santa Fe. (A la Sra. Nidia de Fontanini, con el afecto de siempre.  Jorge R. Muñoz. / San Genaro Sep. 1998)

[32] Ibídem, p. 17.

[33] 18-09-2005: Hora 1825. Correo electrónico de Oscar Ángel Agú: “Aquí va la réplica electrónica de la última hoja de poesía LUZAZUL, proyecto de difusión que venimos encarando con Horacio Rossi hace años. / Estamos ya por el Nº 80. El 81 está en el horno. / Habrá más y le llegaran, por cierto. / Con un abrazo. / Cacho Agú /  CITA/ Te veré en las horas del crepúsculo / en el azul paraje de los pájaros;” /…/ “Autor: JORGE RAÚL MUÑOZ –de su libro “Imágenes sin tiempo” / En homenaje a sus 50 años con la poesía / Reside en la localidad de San Genaro (Santa Fe) / Selección del texto: Horacio C. Rossi y Oscar A. Agú.”

[34] Diario El Litoral – La comarca y el mundo. Santa Fe, lunes 13 de junio de 1983.  Rubén Vela: poeta de Santa Fe, poeta del orbe por Sebastián Antonio Jorgi. // Rubén Vela Suso nació en 1928, hijo de Antonio Vela y de Esther Suso -hija de Prudencio Suso, quien con su familia vivió a principios de la década del ’30 en la estancia de Arrufó (departamento San Cristóbal), luego en el sur de la provincia.  Prudencio –residente con su familia en la ciudad de Rosario, se dedicó a la crianza de “caballos de pura sangre”.  Esther Suso de Vela, era prima de mi padre José Manuel Orbea, hijo de José Orbea y de Petrona Suso. Es oportuno reiterar lo expresado desde el Ayuntamiento de su pueblo natal:  “Antonio Vela  nació en Escobedo de Camargo en 1904.  A los 17 años marchó a Sudamérica, donde fue descubierto por el director de una compañía de zarzuela.  Debuto formalmente en 1932” -año de mi nacimiento- cantando el Jorge de Marina en el Teatro Mayo de Buenos Aires, pero no sería hasta 1941 cuando vio recompensados sus esfuerzos.  En el teatro Colón de Buenos Aires, cantó 167 óperas.  Fue un tenor de destacada actuación en la capital santafesina, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en el Teatro Liceo de Barcelona, en Milán…  En el Teatro Colón, el tenor Antonio Vela participó en la XI Temporada de Verano – 1944, en la siguiente (“Carmen”, “Doña Francisquita”), en 1945: “Aída”, “Doña Francisquita”, “Luisa Fernanda”, “La verbena de la Paloma”.  Fueron las últimas interpretaciones de Antonio en la Argentina, regresó a España, estuvo en Barcelona y en su tierra natal. Una crónica publicada el 12 de noviembre de 2004 desde el ayuntamiento de Camargo, destaca que el tenor Antonio Vela, “en 1949 es llamado por el Teatro Grande de Brescia para cantar Andrea Chenier con motivo de su 50 aniversario con Ranata Tebaldi (en aquel momento la más grande soprano del mundo junto con María Callas) y con Giuseppe Taddei, dirigidos por Alberto Erede. En 1949 llega a la cumbre de su carrera cantando ‘Norma’ con María Callas el viernes 17 de Junio en el Teatro Colón de Buenos Aires. Esa misma temporada, se repone ‘Aída’ con María Callas y Antonio Vela. También cantó en la opera de San Pablo, México, Cuba y Venezuela. Inauguró la temporada oficial 1945-46 del liceo de Barcelona junto a Victoria de los Ángeles. Este cantante apenas hizo discos. Existe una grabación casera que recoge una actuación suya llevada a cabo en el Teatro Cervantes de Santander el 3 de junio de 1957, donde canta fragmentos de ópera y zarzuela acompañado al piano por el maestro Mediavilla, quien fuera a su vez acompañante de Fleta.”  Sabido es también que Antonio Vella cantó junto a la talentosa rosarina Blanca Rosa Baigorri y en Montevideo (República Oriental del Uruguay),  junto a Baigorri y al barítono Renato Cesari. / El 27 de abril de 1951, en el diario “El Día” de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) informaron acerca de la puesta en escena de la ópera “Otello”. /…/ “Fue la de ‘Otello’ una representación nada común.- Inauguró anoche el Argentino su nueva temporada. Lo hizo con la realización de un espectáculo consagrado a honrar la memoria de José Verdi, en el cincuentenario de su muerte. En la oportunidad, tal como estaba anunciado, se procedió a la representación de ‘Otello’, que no se ofrecía en nuestro medio desde hace mucho tiempo. / El maestro Rainaldo Zamboni con un conocimiento minucioso del carácter y del espíritu de ‘Otello’, y compenetrado de sus bellezas, llevó a cabo una tarea rectora de pronunciados y esenciales alcances, sobre al que se levantó todo el complejo edificio musical. Encarnando al temible protagonista, el tenor Antonio Vela, en su esperada reaparición, hizo un Otello servido con voz de caudal generoso y con una técnica de altos quilates, dentro de las características de un temperamento exaltado. A su lado la soprano Sonia Bandín rindió la superior de sus actuaciones ante nuestro público”.  // En la esquina noroeste de la Plaza “España” de la capital santafesina, sus amigos de la colectividad española le rindieron un homenaje inaugurando una escultura –cabeza-, colocada sobre un pedestal de mampostería.

[35] ElJardín del Profeta – Khalil Gibrán. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, Editor.   La tapa y contratapa incluyen reproducciones de dos obras pictóricas del  poeta, en la segunda este texto, con recuadro: “Sólo los desnudos viven al sol.  Sólo los sencillos cabalgan al viento.  Y sólo aquel que pierde el camino mil veces logrará regresar al hogar.”  / El ejemplar que releo, tiene una dedicatoria en la primera página: “Nidia: Mi estímulo y mi cariño en el nacimiento de tu nuevo ‘hijo de papel’. Deseando que te brinde muchas satisfacciones… Idilia – 12-11-2004.  (Acto en el Centro Comercial de Santa Fe, a mediatarde, presentación de “Las Madres de la Plaza del Silencio”, edición donada al Centro de Ex Combatientes de Malvinas de la capital santafesina.

[36] Los periodistas Normando Gil y Nicolás Loyarte integran Equipos de Producción de “Cable & Diario” y “El Litoral.com.”, de Santa Fe de la Vera Cruz, República Argentina.

[37] Víttori, José Luis. La región y sus creadores.  Rosario, Editorial Fundación Ross, 1986, p. 59, 40-41.  El autor destacó que era una “persona de buen temple y firmeza, formada -era maestra normal-, de gusto y consejo, lectora asidua e inteligente, deviene el principio de hábitos estables, fundadora de una familia, primera lectora y crítica de sus trabajos…  El primer amor, el definitio, el centro de sus fidelidades.  En 1927 celebraron el nacimiento del primero de sus hijos.  Víttori expresó también que Gudiño Krämer “fue esposo perseverante, admirador de su mujer… y buen padre, compañero si no compinche de sus tres hijos, Luis Fernando, Manuel y Eduardo.  Un hombre de familia, de hábitos ordenados, austeros y patriarcales.”  (Citado por Nidia O. de Fontanini en “Luis Gudiño Krämer” (Entre Ríos 1898 – Córdoba 1973), texto completo en  www.sepaargentina.com.ar  “N – Nidia / Ensayos” desde el 12 de noviembre de 2004. Se sugiere leer en ese sitio de internet: “L – Literatura / Autores Argentinos / Autores santafesinos”, lo escrito acerca del periodista y escritor  “Luis Fernando Gudiño (1927-1978).

[38] Gudiño Krämer, Luis. Señales en el viento. Buenos Aires, Editorial Rueda, 1948, p. 203-205.

[39] 1994 – Convención Reformadora de la Constitución Nacional.  Sesiones en el Paraninfo de la Universidad  Nacional del Litoral. Información en el diario de sesiones de la 5ª Sesión Plenaria del 3 de junio de 1994.