10-11-1834: nacimiento de José Hernández – Día de la Tradición

10-11-1834: nacimiento de José Hernández – Día de la Tradición.

Martín Fierro.

La Vuelta de Martín Fierro.

2006: Tras los vuelos de José Hernández.

La política del puñal

1868: elecciones nacionales.

19-08-1869: José Hernández habla de hijos y entenados.

Inmigración y campañas contra los indios.

Tierras… y error de don Bernardino.

2006 – Luis Gudiño Krämer en torno al folklore argentino.

Algunas definiciones.

“El folklore en la escuela”.

El arte popular.

Otros contenidos:

Doma y domadores.

En la antigua Grecia.

En la Argentina.

“A un domador de caballos”.

Doma y yerra – Tradición en la provincia de Santa Fe.

“Entre doma y chamamé”.

El Domador

Entre doma y chamamé.

Vacas criollas.

Anécdotas.

Pablo Alcides Pila y su “Universo Vocabular”.

10-11-1834: nacimiento de José Hernández – Día de la Tradición

En la Chacra de Pueyrredón, en la provincia de Buenos Aires, el 10 de noviembre de 1834 nació José Hernández.

Martín Fierro

Su obra más difundida es Martín Fierro, poema épico donde expresó “la vida heroica de la raza, su lucha por la libertad contra las adversidades y la injusticia”, como lo destacó Leopoldo Lugones en “El payador”.

Por ello, se ha instituido el Día de la Tradición coincidiendo con los aniversarios de su nacimiento.

José Hernández, sigue expresando desde sus versos:

 

A otros les brotan las coplas

Como agua  de manantial;

Pues a mí me pasa igual,

Aunque las mías nada valen:

De la boca se me salen

Como ovejas del corral.

 

Sugiere luego:

 

Y emprésteme su atención.

Me oirá relatar  las penas

De que traigo el alma llena,

Porque en toda circunstancia

Paga el gaucho su ignorancia

Con la sangre de las venas.

Alerta con otros versos:

 

Le alvertiré que en mi pago

Ya no  va quedando un criollo:

Se los ha tragao el hoyo

O juido o muerto  en la  guerra

Porque, amigo, en esta tierra

Nunca se acaba el  embrollo.

Su vocación política impulsó a José Hernández a integrarse en las fuerzas militares y participó en las batalles de Cepeda, Pavón y Ñaembé.

Fue diputado y senador Nacional.  Apoyó la fundación de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.

La Vuelta de Martín Fierro

El extenso poema de siete mil doscientos diez versos titulado  La Vuelta de Martín Fierro, elaborado con versos octosilábicos, fue editado en 1879 y narra la vida de Cruz y de Fierro en la toldería.

José Hernández tras relatar los últimos momentos de vida de Cruz, describió la pelea de Fierro con un indio que murió en sus manos…

En la segunda parte incluyó más personajes, también cantores: los hijos de Fierro y de Cruz y el Moreno, intérprete de la interesante Payada.

En la memoria popular sigue latente su consejo:

 

Los hermanos sean unidos

porque ésa es la ley primera.

Que si entre ellos se pelean

los devoran los de ajuera.

 

Síntesis: Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

27 de junio de 1994.

Difundido por radioemisoras con entregas a escuelas.

Plan Cultural 1994.

Centromultimedios “Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe”.

 

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2006: Tras los vuelos de José Hernández…

José Hernández aparentemente sería más conocido como poeta por su obra Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro, que como narrador y me animo a decir, como político e historiador.

Conmueve leer lo expresado en Vida del Chacho

La política del puñal

Los salvajes unitarios están de fiesta.  Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generosos y valientes que ha tenido la República Argentina.  El partido Federal tiene un nuevo mártir.  El partido Unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degollado.  El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo, fuerte por la santidad de su causa, el Viriato Argentino, ante cuyo prestigio se estrellaban las huestes conquistadoras, acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho, degollado, y su cabeza a sido conducida como prueba del buen desempeño del asesino al bárbaro Sarmiento.  [1]

El partido que invoca la ilustración, la decencia, el progreso, acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas.

El partido Unitario es lógico con sus antecedentes de sangre.  Mata por su índole perversa, mata porque una sed de sangre lo mortifica, lo sofoca, lo embrutece; mata porque es cobarde para vencer en el combate y antes que mirar frente a frente a su enemigo, desliza entre las tinieblas y el silencio de la noche, el brazo armado del asesino aleve, para que vaya a clavar el puñal en el corazón de su enemigo dormido.

¡Maldito sea!  Maldito, mil veces maldito, sea el partido envenenado con crímenes, que hace de la República Argentina el teatro de sus sangrientos horrores.

La sangre de Peñaloza clama venganza, y la venganza será cumplida sangrienta, como el hecho que la provoca, reparadora como lo exige la moral, la justicia y la humanidad ultrajada con ese cruento asesinato.

Detener el brazo de los pueblos que ha de levantarse airado mañana par castigar a los degolladores de Peñaloza, no es la misión de ninguno que sienta correr en sus venas sangre de argentinos.

No lo hará el general Urquiza.  Puede esquivar si quiere a la lucha su responsabilidad persona, entregándose como inofensivo cordero al puñal de los asesinos que esperan el momento de darle el golpe de muerte; pero no puede impedir que la venganza se cumpla, pero no puede continuar por más tiempo conteniendo el torrente de indignación que se escapa del corazón de los pueblos.

Cada palpitación de rabia del partido Unitario, es una víctima más inmolada a su furor.  Y el Partido Unitario es insaciable.  Vuelve a todos lados su rostro sangriento, sus ojos inyectados de sangre, sus manos manchadas con sangre de hermanos; y sus ojos están siempre buscando una víctima, y sus manos van siempre a cebarse a las entrañas de sus enemigos.  La historia de sus crímenes no está completa.  El general Urquiza vive aún, y el general Urquiza tiene también que pagar su tributo de sangre a la ferocidad unitaria, tiene también que caer bajo el puñal de los asesinos unitarios como todos los próceres del Partido Federal.

Tiemble ya el general Urquiza que el puñal de los asesinos se prepara para descargarlo sobre su cuello; allí en San José, en medio de los halagos de su familia, su sangre ha de enrojecer los salones tan frecuentados por el partido Unitario.

Lea el general Urquiza la historia sangrienta de nuestros últimos días; recuerdo a sus amigos Benavídez, Virasoro, Peñaloza, sacrificados bárbaramente por el puñal unitario; recuerde los asesinos del Progreso, que desde 1852 lo vienen acechando, y medito sobre el reguero de sangre que vamos surcando hace dos años, y sobre el luto y la orfandad que forma la negra noche en que está sumida la República.

No se haga ilusión el general Urquiza.

Recorra las filas de sus amigos y vea cuántos claros ha abierto en ellas el puñal de los asesinos.  Así produce el aislamiento, así se produce la soledad en lo que van colocando par acabar con él sin peligro.

Amigos como Benavídez, como Virasoro, como Peñaloza, no se recuperan, general Urquiza.

No se haga ilusión el general Urquiza; el puñal que acaba de cortar el cuello del general Peñaloza bajo la infame traición de los unitarios, en momentos de proponerle la paz, es el mismo que se prepara para él en medio de las caricias y de los halagos que le prodigan traidoramente sus asesinos.

No se haga ilusiones el general Urquiza con las amorosas palabras del general Mitre: Represéntese el cadáver del general Peñaloza degollado, revolcado en su propia sangre, en medio de su familia después de haber encanecido en servicio de la patria, después de haber perdonado la vida a sus enemigos más encarnizados, después de haber librado de la muerta hasta al bárbaro instrumento que los unitarios han empleado para hundirlo en el cuello del caudillo más valiente y más humano que ha tenido el interior del país.

¡En guardia, general Urquiza!  El puñal está levantado, el plan de asesinaros preconcebido; la mano que descargue el golpe la comprará el partido Unitario con el oro que arrebata al sudor de los pueblos que esclaviza.

¡En guardia, general Urquiza”  Esas hordas que con el bárbaro Flores abrazan la República Oriental, formadas y pagadas con el oro de la Nación Argentina, mandadas en los buques de guerra argentinos, son la vanguardia de los iroqueses que en Buenos Aires aguardan el momento de concurrir al festín del degüello que se divisa en San José.

No son las protestas de los traidores encubiertos; no son las seguridades de los consejeros incautos las que han de desviar la mano aleve que espía vuestro cuello en la soledad y en al sombra.  Es vuestro propio valor.  Es vuestra propia energía.  ¡Alerta! general Urquiza. p.7-9

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En páginas siguientes, José Hernández describe el momento en que “el general Peñaloza, viendo el silencio de los jefes de Mitre, insistió en la devolución de los prisioneros que le habían tomado a él.  ‘Y bien, dijo, ¿Dónde están los míos?  ¿Por qué no me responden?  ¡Qué! ¿Será cierto lo que se me ha dicho?  ¿Será verdad que todos han sido fusilados?  ¿Cómo es, entonces, que yo soy el bandido, el salteador, y ustedes los hombres del orden y de principios?’  El general Peñaloza continuó en este sentido dirigiendo una enérgica y sencilla reprobación a los jefes de Mitre, a tal extremo que el doctor Bedoya se llevó el pañuelo a los ojos, y lloraba a sollozos, quizá conmovido por la patética escena que presenciaba, tal vez avergonzado de encontrarse allí, representando a los hombres que habían inmolado tantas víctimas, o acusado quizá por su conciencia de haber manchado su carácter de Sacerdote, aceptando el mandato de un partido de asesinos. /…/

El general Peñaloza devolvía todos los prisioneros que había tomado, no faltaba uno solo, y no había uno solo entre ellos que pudiera alzar su voz para quejarse de violencias o malos tratamientos.

Y ¿dónde estaban los prisioneros que se habían tomado de él?

Habían sido fusilados sin piedad, como se persiguen y matan las fieras de los bosques.

Sandes había ensangrentado el Puerto de Valdés, sacrificando a su rabia multitud de indefensos prisioneros.

Rivas había derramado también en El Gigante, la sangre de 35 prisioneros inermes, y entre las víctimas estaban los jefes y oficiales del general Peñaloza: Rojas, Bilbao, Quiroga, Moliné, Vallejo, Lucero, Gutiérrez y Videla.

Las mujeres e hijos de sus soldados habían sido arrebatados por ‘los valientes soldados invasores’.  Sus mejores servidores y compañeros más distinguidos habían sido sacrificados.

Él correspondía a todo eso, con una acción generosa, que sus enemigos no han ejecutado nunca.  P-10-13

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1868: elecciones nacionales.

Sabido es que durante la elección en Santa Fe, la expectativa también abarcaba a las autoridades nacionales, porque de aquel triunfo dependían los votos para la futura elección presidencial.

El 12 de abril de 1868 hubo elecciones nacionales y una vez más con frecuentes confabulaciones. El 16 de agosto se reunió el Congreso y  obtuvo el voto de 79 electores don Domingo Faustino Sarmiento, el candidato del Club Argentino que lideraba el joven Adolfo Alsina -39 años-, candidato a la vicepresidencia.  El Gral. Justo José de Urquiza obtuvo 26 votos -de Santa Fe, Entre Ríos y Salta-, Rufino de Elizalde: 22 votos de Santiago del Estero y Catamarca.

Aunque se planteó que Sarmiento no había logrado la mayoría absoluta y hubo protestas porque algunas actas no llegaron a tiempo, no habían votado los dos electores de La Rioja y el único representante de Jujuy; el presidente de la asamblea legislativa Valentín Alsina proclamó presidente a Sarmiento y “al mencionar a su hijo Adolfo como vicepresidente, tuvo como un nudo en la garganta y lo sustituyó por el vicepresidente del cuerpo, Ángel Elías.  Sarmiento se enteró de la elección al llegar a las costas brasileñas”.

Regresaba de la misión que le encomendó en Estados Unidos el presidente Bartolomé Mitre, cuando Sarmiento era gobernador de San Juan y “se hizo insostenible su situación” porque estaba “hostigado por la impopularidad que le habían creado las dificultades financieras ocasionadas por su obra de gobierno y por su condición de director de guerra contra los montoneros”.

Había llegado a Washington en mayo de 1865, cuando transcurría el primer mes del asesinato del presidente norteamericano Abraham Lincoln y acumuló información para luego editar su biografía.  [2]

El 30 de agosto de 1868, “al día siguiente de su llegada a Buenos Aires, una manifestación de maestros y de niños fue hasta su casa” y el maestro sanjuanino pronunció un discurso sobre “la educación y común y sobre la alta función que correspondía a los maestros”.   [3]

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19-08-1869: José Hernández habla de hijos y entenados…

Al analizar cómo estaba organizado el servicio de fronteras, en “agosto 19 de 1869, en el Río de la Plata”, el observador José Hernández sintió otro impulso de escribir para una edición periodística…

“Tiempo es ya que los gobiernos empiecen a preocuparse de aplicar al mal remedios eficaces, para garantirnos de sus invasiones, y se dejen de girar perpetuamente en derredor de un círculo vicioso.

La reglamentación del servicio de fronteras hasta hoy ha podido excusare en medio de la guerra civil y de las complicaciones extrañas que han absorbido los esfuerzos de nuestros gobiernos. /…/

¿Qué se consigue con el sistema actual de los contingentes?

Empieza por introducirse una perturbación profunda en el hogar del habitante de la campaña.  Arrebatado a sus labores, a su familia, quitáis un miembro útil a la sociedad que lo reclama, para convertirlo en un elemento de desquicio e inmoralidad.

No se miden todas las consecuencias de un acto semejante de arbitrariedad, de despotismo, que no por estar consagrado por la costumbre es menos violento y menos vejatorio para la condición de ciudadano.

¿Qué tributo espantoso es ese que se obliga a pagar al poblador del desierto?

Parece que lo menos que se quisiera fomentar es la población laboriosa de la campaña o que nuestros gobiernos quisieran hacer purgar como un delito oprobioso el hecho de nacer en el territorio argentino y de levantar en la campaña la humilde choza del gaucho.

¿Qué privilegio monstruoso es el que así se quiere acordar a las capitales?

Parece que las leyes protectoras no se hubieran hecho para el territorio sino para la ciudad, asiento de las autoridades centrales, y que éstas creyesen admirablemente desempeñada su misión con sólo extender hasta ellas las garantías con que ampara la ley, el hogar del ciudadano.

Que: ¿No es hogar tan respetable el del gaucho?  Por una aberración que no se explica, que no se puede explicar, que agobia al habitante de la campaña, ya desgraciado por el abandono en que vive con el peso de todo genero de infortunio.

Contraste singular es el que ofrece la capital con el resto de la provincia.  Aquí, haya garantías para la libertad del ciudadano, seguridad para su persona y bienes y el sufragio electoral es una verdad.

En la campaña el ciudadano está expuesto a los caprichos de ensoberbecidos caudillejos, que abusan de la debilidad y del aislamiento.  Su seguridad depende de sus medios de defensa, y en cuanto al sufragio electoral, tiene gratuitos directores de conciencia.

Original procedimiento, en verdad.  Contra toda la verdad y la enseñanza de las antítesis de ese cuadro fiel, nuestros gobiernos se dejan llevar perdidos por un falso derrotero. /…/

Es necesario crear una nueva vida en nuestras campañas para dar dirección a una población exuberante, aglomerada en la capital, ñeque ha venido a buscar el refugio y el amparo de la ley, y una parte de la cual, recoge para mantenerse las migajas de nuestros festines.

Acaso se llena esa necesidad premiosa, vital de nuestra existencia social y política condenando al ciudadano a la suerte del paria, del ilota, arrancado violentamente del hogar, de los brazos de su familia y sumiéndole en la vagancia y en la corrupción de los campamentos. /…/

¿Acaso la ley ha consentido que haya hijos y entenados en el territorio argentino?

¿Dónde está el fundamento de semejante violación de los derechos naturales anteriores a toda ley humana y que ninguno ha podido desconocer?

¿Qué contradicción tan monstruosa es ésa que convierte al ciudadano de la campaña en guardián de los intereses de la capital más que de los suyos propios?

Por ese camino sinuoso nuestros gobiernos conspiran contra la suerte de la campaña, fomentan en ella vicios que más tarde producen inevitables convulsiones sociales y en vez de propender a llevar a la campaña una población laboriosa y activa, propenden a la despoblación y al aislamiento.

Nosotros nos pronunciamos no sólo contra el atentado que envuelve la reglamentación actual del servicio de fronteras sino contra la ceguedad que así nos arrastra al precipicio y así desconoce nuestros más fundamentales intereses.

Hemos de ser infatigables en la propaganda de estas ideas y no le hemos de dar tregua hasta no haber conseguido que ellas sean una convicción en la mente y una verdad en la ley.  p. 17-20

(El escritor santafesino Gastón Gori, en 1951 publicó su libro Vagos y mal entretenidos – Aporte al tema Hernandiano ilustrado por el grabador Dr. Agustín Zapata Gollán, reeditado catorce años después con ilustraciones del talentoso Juan Arancio.  Gastón comenzó el quinto capítulo con este epígrafe:

“De carta de más me vía / sin saber adonde dirme” / Del “Martín Fierro”. [4]

En el segundo párrafo destacó que “la estancia dotada ya de peones y mayordomos, repulsaba a las familias menesterosas, no daba lugar a que se afincaran los hombres pues estaba consagrada al ganado.  Quienes no trabajaban en ellas pero sin embargo hallaban allí su alimento o refugio, eran holgazanes o cuatreros.  Por eso Sarmiento decía que sobre la existencia del mal de la despoblación del campo, ‘vemos en los diarios de Buenos Aires denuncias y quejas repetidas, pidiendo que se persigan a esos vecinos que, poseyendo sólo un rancho, y sin vérseles trabajar, están provistos siempre de carne muerta, de origen sospechoso o del todo criminal’.” /…/

Reiteró Gastón lo que “decía Sarmiento, ‘porque todos propenden a disimular ese estado de vivir’, y en otro artículo periodístico aseveraba radicalmente el sanjuanino: ‘La campaña de Buenos Aires está dividida en tres clases de hombres: estancieros que viven en Buenos Aires, pequeños propietarios y vagos.  Véase la multitud de leyes y decretos sobre los vagos que tiene nuestra legislación.  ¿Qué es un vago en su tierra, en su patria?  Es el porteño que ha nacido en la estancia de cuarenta leguas, que no tiene andando un día a caballo, donde reclinar su cabeza, porque la tierra diez leguas a la redonda es de uno que la acumuló con capital o con servicio y apoyó al tiran; el vago, el porteño, el hijo del país, puede hacer daño a las vacas que pacen, señoras tranquilas del desierto donde se destierra al hombre’.  Él mismo decía doce años después, en 1868: ‘Si tomamos como vago a uno de los gauchos de nuestra campaña y buscamos su genealogía, ese gaucho será acaso un descendiente de los conquistadores, uno de los dueños de la tierra y que hoy no tiene un palmo de ella donde reposar su cabeza’.”   /…/

“Muchas de las nuevas poblaciones, decía Sarmiento, en 1860, y aun ciudades, suelen ser verdaderas colonias de mendigos.

Familias forzadas a deambular, recuerdan aquellas tribus de la época zarista que iban destruyendo y matando lo que hallaban a su paso, en su propio territorio, pero porque detrás tenían a las fuerzas militares que las perseguían…

El vago en todo el país era el desprendimiento de la sociedad feudal que se hacía más notorio cuanto más amplio era el radio de sus actos de libertad sublevada; pero la declaración policial del estado de vagancia de un hombre no siempre respondía a hechos reales: invocada por la autoridad tuvo la ductileza de un argumento de opresión.”

Cita Gastón Gori en el pie de página: “El bando del 20 de noviembre de 1816 firmado por el gobernador intendente de la provincia de Santa Fe disponía: / Art. 2º.- Todo habitante mayor y soltero de veinte años o de menos edad casado, hasta la de sesenta, que no tenga ocupación en algún oficio o trabajo saldrá del territorio de esta provincia, y no verificándolo dentro de cuatro días, el gobierno velará por darle aquella ocupación que conceptuase más útil al público. / Registro oficial, Tomo I, página 17.

Son estos textos pertenecientes a la “Literatura Argentina” y debieran ser libros de lectura en todas las escuelas, para que niños y jóvenes advirtieran lo complejo que ha sido el proceso de organización -¿o desorganización?- de sucesivos gobiernos en diferentes comunidades…

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Inmigración y campañas contra los indios…

José Hernández, en otra nota periodística destaca que “los ejércitos de fronteras no sólo deben tener armas: deben estar además munidos de instrumentos de trabajo. /…/  La guarnición de las fronteras por medio de tropas enganchadas debe ser un principio de colonización de la campaña desierta.  A medida que la seguridad se convierta en hecho, la población se irá estrechando y la inmigración tendrá en el desierto hoy estéril una mina de explotación. /…/

La experiencia ha demostrado el absurdo de las combinaciones hasta hoy adoptadas para arrebatar a los indios el señorío del desierto.

La idea de llevarles una guerra ofensiva para exterminarlos, que algunos han emitido en la prensa y hasta en el opúsculo que se ha impreso bajo la protección oficial, no ha dado los resultados con que soñaban los autores.  /…/  Nosotros no tenemos el derecho de expulsar a los indios del territorio y menos de exterminarlos.  La civilización sólo puede darnos derechos que se deriven de ella misma.

Al no reconocerlo así, nosotros, los que nos emancipamos del yugo despótico del coloniaje, vendríamos a caer en los excesos que señalan perdurablemente a la execración del mundo las bárbaras hecatombes de la conquista de América.

Tenemos el derecho de introducir en el desierto nuestra civilización, nuestra legislación, nuestras prácticas humanitarias, porque allí donde nada de eso existe, debemos llevar las exploraciones del progreso.

¿Pero qué civilización es ésa que se anuncia con ruidos de los combates y viene precedida del estruendo de las matanzas?

Las bestias se enfurecen y acometen, cuando son perseguidas de muerte, y ¿cómo no esperar que los indios, que tienen al menos la organización humana, se vuelvan contra nosotros sedientos de venganzas, cuando no nos anunciamos a ellos sino como heraldos de la muerte?

Fomentemos el progreso de la campaña, establezcamos esa organización, esa disciplina, conquistemos el desierto con la explotación y el trabajo y el indio cansado al fin de vanas correrías vendrá a someterse al influyo y a la ley que desconoce”…

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Tierras… y error de don Bernardino.

En el editorial publicado el 1º de septiembre de 1869 en “El Río de la Plata”, José Hernández se refirió a “La división de la tierra”, expresando:

Fue un gran error el que padeció Don Bernardino Rivadavia cuando en un decreto de 1822 dijo: “Las propiedades de terrenos de un estado son las que más habilitan a la administración, no sólo para garantir la deuda pública, sino para hacerse de los recursos extraordinarios”.

(En aquellas circunstancias, Bernardino González Rivadavia había iniciado las operaciones para lograr el primer empréstito británico firmado con la participación de Lucas González -vinculado con Juan Bautista Alberdi- y los hermanos Juan y Guillermo Parish Roberston, que significó una deuda cancelada un siglo después…)

Destacó Hernández en aquel editorial:

Lamentable y profundo error, que se ha ido trasmitiendo sin embargo, a punto de que haya hasta hoy funcionarios públicos que creen cumplir con un imperioso deber constituyéndose en adustos guardianes de latiera, y haciendo de la avaricia la virtud. /…/

Nosotros negamos a los gobiernos el derecho de vender las tierras públicas, o de afectarlas a ninguna deuda, o de hacer de ellas un medio de crear recursos para las necesidades extraordinarias.

Los gobiernos administraron la tierra a condición de librarla a las especulaciones del trabajo, a los ensayos de la industria, a las crecientes necesidades de la población, que brindan más tarde con la riqueza particular la vasta materia imponible de donde surgen los recursos que demanda el estado, para el ejercicio de sus funciones regulares.

La sociedad no hace de los gobiernos agentes de comercio, ni los faculta par labrar colosales riquezas, lanzándolos en las especulaciones atrevidas del crédito.  La sociedad no podía delegar, sin suicidarse, semejantes funciones, que son el resorte de su actividad y de su iniciativa.

Gobernar no es comerciar, es simplemente administrar, dentro de las leyes.  Percibir impuestos y aplicarlos a la marcha regular de los poderes, que consiste en mantener el orden público, hacer justicia, garantir el ejercicio de los derechos comunes, y propender a que la iniciativa individual encuentre en la libertad el poderoso resorte de su desenvolvimiento.

El mecanismo de la administración de un estado no puede ser más sencillo, cuando el Estado gira en la órbita de sus funciones legales.  Se hace complicado cuando invade las funciones de la sociedad, y queriendo ejercitar su acción más allá de su esfera, arrebata un derecho que debe respetar, y perturba de esa manera, la armonía del orden económico, social y político del Estado.

Como se ha dicho perfectamente, todas las libertades, todos los derechos son solidarios, y “jamás un pueblo verá su libertad política realizada, en todo su esplendor, si no goza de libertad económica, en una palabra, de la libertad del trabajo como fundamento de la propiedad, que es base de la civilización y del progreso.”

Las tierras en poder del fisco, o aumentan la renta del Estado, cuyo fundamento está en el impuesto y en la población.  Apenas si sirven a la avidez de especulaciones privilegiadas. /…/

Para nosotros, ese sistema consiste en la distribución de la tierra en pequeños lotes… En subdividir la propiedad, lo más posible, reside el secreto de su mayor beneficio.

Las grandes fortunas tienden sin embargo a irse agrandando cada vez más, y manteniendo la tierra por lo general, en la esterilidad y en el abandono.  La avaricia de la posesión, no es esa la noble aspiración del trabajo inteligente y activo.

No hay países pobres y más atrasados, que aquellos donde la propiedad está repartida en unas cuantas clases privilegiadas.

De esa desigualdad se originan los privilegios odiosos que imponen al pobre un pesado tributo.  En sociedades organizadas bajo esa base, existe una verdadera esclavitud bajo el nombre de “pauperismo”.

Por medio de la subdivisión de la tierra se atrae una población, cuyo espíritu emprendedor se excita en una lucha proficua y estimulante. /…/

No basta tener instituciones liberales; es necesario secundar su espíritu progresista, y acreditar la resolución de hacerlas prácticas y fecundas.

Nuestros legisladores deben preocuparse cuanto antes de dar solución a estas cuestiones, palpitantes de actualidad.

A nuestro juicio, de esta solución depende la organización radical, estable y definitiva de esa provincia, amenazada constantemente de las invasiones de indios, y constantemente preocupada de la suerte de la campaña.

No nos alucinemos con el brillante oropel de las grandes capitales.  No es oro todo lo que reluce, y de estas alucinaciones fastuosas, se despierta siempre, al rudo golpe de la verdad, para ver en el fondo un abismo de miseria.  P-32-33

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Todo es historia de la Historia… ¡Historia de los argentinos!…

Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

Domingo 8 de octubre de 2006

“Año de la Memoria por la Verdad y la Justicia”.

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2006 – Luis Gudiño Krämer en torno al folklore argentino

Fragmento de lo escrito e incluido en el Portal

www.sepaargentina.com.ar  en la trayectoria

“N” – Nidia / Ensayo / Luis Gudiño Krämer (Entre Ríos…

 

Luis Gudiño Krämer, lector entusiasta, crítico de arte y estudioso de las expresiones culturales de diversos grupos sociales, advirtió que “nuestro folklore, o sea el conjunto de vivencias culturales que se ha logrado conservar, puede ser clasificado, a fin del mejor conocimiento de sus características principales, como un tipo de cultura reducido, por falta de idioma propio y monumentos y religiones originales, a una tradición oral en cuanto a leyendas, mitos, canciones; a un conjunto de líneas más o menos personales en las piezas de alfarería o en los tejidos; a un color, según los yuyos empleados o la calidad de las tierras; a un ritmo musical conservado y trasmitido en las danzas, y a un clima, diríamos, popular, en las fiestas y bailes colectivos, celebraciones y ritos.

Lo folklórico es colectivo.  Es de propiedad común y desdeña y olvida lo individual.  Es popular en cuanto constituye lo humano y personal y nace desde la entraña del hombre para su propio enaltecimiento y conocimiento y no como espectáculo brindado a extraños.

Esto explica el aparente divorcio, o transitorio divorcio, entre las formas cultas y las populares en un país de formación tan reciente como el nuestro.  Mientras que en las grandes urbes y en el mundo oficial las formas de expresión llamadas cultas, incluyendo las artísticas y técnicas, llevan un fin utilitario inmediato y de lucro o provecho, y en su difusión y propaganda confían su mayor éxito, las expresiones populares, propias de los medios rurales en que se conservan y aíslan, tienden a desaparecer, y cuando subsisten son generalmente menospreciadas por esos renegados hijos de la tierra, que fundan su principal orgullo en entenderlo todo, menos el lenguaje simple del hombre de su pueblo.”  Luego destaca: “El hecho de que se dé al estudio del folklore una carácter científico demuestra hasta qué punto ha llegado a establecerse una separación entre las formas culturales vivas del hombre en su medio, y las de una minoría que utiliza la cultura como un elemento más de dominación, privilegio y separación.  Dichas formas artificiosas, banales y sin experiencias vitales de la llamada cultura oficial, resaltan, principalmente, cuando se las compara con los modelos originales y también apenas se recapacita sobre la utilidad social, diríamos, o el poder de penetración y de influencia de ambas sobre la moral y la conducta humana.”  p. 17-19

Algunas definiciones…

Expresó Gudiño Krämer que “el folklore nació a la vida científica, según acertada síntesis de Cortazar” –Augusto-, “hace apenas un siglo ‘en el seno de un surco que variadas circunstancias habían removido y abonado.  Cuando el proceso cultural llegó a su madurez, la nueva disciplina se formó autónomamente, gracias al desgajamiento de muchas ramas segundonas de otras ciencias ya venerables. La historia, la antropología, la literatura, la sociología, cimentaron la nueva construcción…”

Bautizó esta nueva ciencia, William John Thoms, como ‘aquel sector del estudio de las antigüedades y de la arqueología que abarca todo lo relativo a las antiguas prácticas y costumbres, a las nociones, creencias, tradiciones, supersticiones y prejuicios del pueblo común…” /…/

“Según Krappe,” –Alexander H.-  “más de acuerdo con una interpretación de las formas literarias, el folklore es ‘el estudio de las tradiciones no escritas del pueblo, tal como aparecen en la imaginación popular, en las costumbres y creencias, en la magia y en los ritos’.

Lo tradicional en el sentido de expresión sobre cuyo origen inmediato se ha perdido todo rastro, configura, ciertamente, la condición de folklórico en cuanto a su origen, no en cuanto a su influencia, valoración o vivencia.  Y esto también tiene una relativa importancia, puesto que aunque se sepa que el Martín Fierro fue escrito por Hernández, no por ello deja de ser el poema un extraordinario documento de carácter folklórico, o por lo menos, lleno de resonancias auténticamente folklóricas.”   p. 23-24

“El folklore en la escuela”.

En el capítulo titulado El folklore en la escuela, Gudiño Krämer reitera que “folklore es una palabra inglesa que literalmente quiere decir ciencia popular, o ciencia del pueblo, de folk, pueblo y lore, ciencia.  Esta palabra fue compuesta en 1840 por W. J. Thomms.  Se ha tomado como equivalente a la expresión alemana ‘Volskunde’, pero aquí estriba una de las frecuentes malas interpretaciones con respecto al íntimo sentido de la palabra.  Folklore es la ciencia o cultura popular, ‘Volskunde’ la ciencia o conocimiento acerca de las costumbres o culturas del pueblo.” p. 33-34

Plantea luego que “en las democracias, mediante el estudio del folklore se intenta integrar el conocimiento y mejorar al hombre, respetando sus impulsos y tendencias primitivas, integrándolo sin deformarlo.  En los sistemas regresivos el folklore adquiere carácter racial, exclusivista, y se convierte en materia de explotación política y comercial.  De expresión natural, desinteresada, anónima y generosa, se convierte, por lo general, en motivo de interés plebeyo, en expresión bastarda, grosera, mezquina y sin proyección.  Casi todo el material folklórico del que disponemos en el país, ha sido recogido en épocas en que se creía en el progreso humano; los primeros estudiosos de nuestras culturas autóctonas fueron extranjeros, hombres de ciencia y estudio y algunos jóvenes visionarios, como Ricardo Rojas.” p.38

Propone luego, “un programa mínimo para ser aplicado en las escuelas del norte de Santa Fe: “1. Noticias Sobre Nuestro Foklore. A) Sentido, antecedentes y origen de nuestro folklore.  B) Primeras investigaciones de carácter científico realizadas en el país. /…/ 2) Multiplicidad de Culturas. /…/ 3) Distintos Folklores. Llano y Montaña, Litoral y Zona Mediterránea /…/  4) El Folklore Musical /…/ 5) Toponimia Vernácula /…/  6) El folklore en la Nomenclatura Ferroviaria /…/ Subrayado aquí 7) Folklore e Historia /…/  8) Leyendas y Supersticiones  Populares /…/ 9) Terapéutica Folklórica /…/ 10) El Romancero de Carácter Folklórico /…/  11) Literatura Gauchesca y Literatura Folklórica /…/  12) El Folklore en las Escuelas. /…/ 13) Los Viajeros Extranjeros y el Folklore /…/  14) Problemas Plásticos del Folklore /…/  15) Tradición y Tradición Folklórica /…/ 16) Recapitulación. Voces del campo argentino. Expresiones del lenguaje popular.  El Martín Fierro y su vocabulario.”  p.33-42

El arte popular…

Insiste Gudiño Krämer en que “contra el crecimiento horizontal” de algunos “sustitutos de la cultura, de la música plebeya y no popular, de la letra soez y chabacana, de contenido innoble, del dibujo grosero y el color sucio o discordante, hay que oponer las verdaderas formas, simples, sencillas y llenas de nobleza y sobriedad, de las expresiones realmente populares, de las expresiones folklóricas de cada pueblo de los que integran nuestra nacionalidad.  Lo popular desalojaría lo bastardo, y pondría en ridículo esas otras expresiones del llamado arte culto, esa música de conservatorio llena de tontos virtuosismos; esa pintura que refleja el caos de una sociedad mal construida y el gusto decadente de una burguesía en estado de liquidación.  El arte popular, el verdadero arte popular es el único que podrá barrer esas expresiones vulgares, y también los efectos de la llamada cultura, prostituida por las clases dirigentes, puesto que la han convertido en un instrumento de esclavización y de predominio de una clase.”  p.23

Otros contenidos:

Luis Gudiño Krämer, estructuró ese libro abarcando los siguientes ejes temáticos: Folklore o cultura popular, Curanderos y curanderismo, Colonización judía en el litoral, Inmigración europea y colonización, Don Nicasio Oroño, El asesinato de Urquiza y el último capítulo alude a El día de la tradición.

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Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

Domingo 8 de octubre de 2006.

“Año de la Memoria por la Verdad y la Justicia”.

Doma y domadores…

En la antigua Grecia

Han reiterado que la literatura griega comenzó con Homero, con las epopeyas reconocidas como la  “Ilíada y la “Odisea”, elaboradas “hacia el siglo IX o el VII a. C” en torno a la continua marcha de los guerreros hacia los combates.

Tenaces luchadores avanzaban para conquistar tierras y mandar sobre otros hombres.

Acosaron a la población de Troya después que Paris raptó a Elena, la esposa de Menelao. Se imponía la resistencia y Héctor, hijo de Príamo, impulsa a otros guerreros:

“…encendamos fuegos en todas partes y que el resplandor suba al cielo de miedo… / …a fin de que teman llevar a los troyanos domadores de caballos a la guerra que produce llanto”…

 

Avances y retrocesos, dolor y odios.  El colérico Aquiles tras la muerte de su amigo Patroclo, persigue a Héctor, el domador de caballos y enfrenta enfurecido a otros adversarios hasta que lo alcanza y lo mata. En esas circunstancias la ira parecía haber borrado las señales establecidas en los códigos de los héroes.

Aquiles intentó mutilar el cadáver en el momento del acercamiento del anciano Príamo hasta el cuerpo yacente de su hijo: Desesperado, besándole las manos al matador, le suplicó ¡piedad!… y en ese instante, Aquiles evocó la imagen de su padre.

Cesaron los crueles impulsos. Entregó a Príamo, el cadáver de su hijo Héctor, el legendario domador de caballos

Fugaz fue la alegría de Aquiles tras la muerte de Héctor…

Breve la algarabía de los aqueos tras la aniquilación de Troya.

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En la Argentina

 

Leopoldo Marechal, destacado maestro y escritor argentino, nació a fines del siglo XIX y falleció en 1970.

Aquí uno de sus poemas referidos a trabajos del hombre del campo argentino

“A un domador de caballos”

Leopoldo Marechal

(Argentino, 1900-1970)

1

Cuatro elementos en guerra

forman el caballo salvaje.

Domar un potro es ordenar la fuerza

y el peso y la medida:

 

es abatir la vertical del fuego

y enaltecer la horizontal del agua:

poner un freno al aire,

dos alas a la tierra.

 

¡Buen domador el que armoniza y tañe

las cuatro cuerdas del caballo!

¡Cuatro sonidos en guerra

forman el potro salvaje.)

Y el que levanta manos de músico y las pone

sobre la caja del furor

puede mirar de frente a la Armonía

que ha nacido recién

y en pañales de llanto:

porque domar un potro

es como templar una guitarra.

 

2

¡Domador de caballos y amigo que no pone

fronteras de amistad,

y hombre dado al silencio

como a un vino precioso!

¿Por qué vendrás a mí con el sabor

de los antiguos días abiertos y cerrados

a manera de flores?

 

¿Vienes a reclamar el nacimiento

de un prometido elogio,

domador de caballos?

Cordajes que yo daba por muertos resucitan:

recobran en mi mano el peligroso

desvelo de la música.

 

3

 

Simple como un metal, metal de hombre,

con el sonido puro

de un hombre y un metal;

oscuro y humillado,

pero visible todavía el oro

de una nobleza original que dura

sobre tu frente;

hombres sin ciencia, mas escrito

de la cabeza hasta los pies con leyes

y números, a modo

de un barro fiel;

y sabio en tu medida

de tu felicidad;

así vienes, amigo sin fronteras,

así te vemos en el Sur:

traes la prudencia ceñida a tus riñones,

la benevolencia,

como una flor de sal, en tu mirada

se abre para nosotros, domador.

 

4

 

¡Edificada tarde!

Su inmensa curva de animal celeste

nos da la tierra

somos dos hombres y un domador de caballo

puestos en un oficio musical.

Hombre dado al silencio como a un vino precioso,

te adelantas ahora:

en tu frente la noble costumbre de la guerra

se ha dibujado como un signo,

y la sagacidad en tu palabra

que no deshoja el viento.

 

5

 

¿Qué forma oscura tiembla y se revuelve

delante de nosotros?

¿Qué gavilla de cólera recoge

tu mano domador?

(Cuatro sonidos de guerra

forman el potro salvaje.)

Somos dos hombres y un domador de caballos

puestos en un oficio musical.

 

Y el caballo es hermoso: su piel relampagueante

como la noche;

con el pulso del mar, con la graciosa

turbulencia del mar;

amigo en el origen, y entregado a nosotros

en el día más puro de su origen;

hecho a la traslación, a la batalla

y a la fatiga: nuestro signo.

 

6

El caballo es hermoso como el viento

que se hiciera visible,

pero domar el viento es más hermoso,

y el domador lo sabe.

 

Y así lo vemos en el Sur: jinete

del río y de la llama;

sentado en la tormenta

del animal que sube como el fuego,

que se dispersa como el agua viva;

sus dedos musicales afirmados

en la caja sonora

y puesta su atención en la Armonía

que nace de la guerra, flor de guerra.

 

7

 

Así lo vimos en el Sur. Y cuando,

vencedor y sin gloria,

hubo empapado en el metal caliente

de la bestia su sello y nuestras armas.

 

¡Amigo sin riberas!, lo  hemos visto

regresar al silencio,

oscuro y humillado,

pero visible todavía el oro

de una realeza antigua que no sabe

morir sobre su frente.

Su nombre.  Domador de Caballos, al Sur.

Domador de caballos,

no es otra su alabanza.

 

De “Poemas australes”.

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Lecturas y síntesis:  Nidia Orbea Álvarez de Fontanini / 2006.

Doma y yerra – Tradición en la provincia de Santa Fe…

Sabido es que don Juan de Garay llegó a tierras de mocoretás y decidió fundar una ciudad que nombro “Santa Fe”. Traían aquellos españoles y “mancebos de la tierra” lo imprescindible y aquel tiempo, poco podía hacer el hombre que no tuviera “caballos”…

Trajeron aquellos expedicionarios cincuenta y cinco caballos, de acuerdo a lo que han reiterado sucesivos cronistas aludiendo a una carta enviada por un oficial de la Corona, escrita en Asunción, de la Paraguaria, en 1573…

Del otro lado del río también había caballos y era frecuente encargar a los más hábiles para que los hicieran cruzar a las islas donde podían pastar sin tanto riesgo de pérdida o robo…

Después, los hasta entonces dueños de la tierra siendo ya hábiles jinetes comenzaron a manifestar su resistencia y acosaron a los nuevos pobladores.  Santa Fe fue trasladada hacia el sur, en la mitad del siglo siguiente. Continuaba el mestizaje…

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Cerca de Santa Fe, la vieja des-cubierta casi a fines de la década del ’40 del siglo veinte, tras sucesivas investigaciones del doctor Agustín Zapata Gollán apoyado por amigos y descendientes de los primeros pobladores en la zona, también resultante de su iniciativa es celebrada año tras año la Fiesta Provincial de la Doma.

Es oportuno tener en cuenta que en conmemoración de la primera marcación de ganado en el Río de la Plata realizada el 24 de junio de 1576, día de festejos de la cálida noche de San Juan con sus fogatas en distintos pueblos españoles… don Agustín Zapata Gollán logró constituir la Asociación Conmemorativa de la Primera Yerra, sin fines de lucro y creada con el propósito de apoyar conmemoraciones.

“Entre doma y chamamé”

Pedro A. Vázquez, desde Villa Minetti llegó a fines de la década del ’80 hasta la capital santafesina junto al docente y escritor Juan Carlos Puig y tras breve diálogo en el Centromultimedios “Biblioteca de la Legislatura de Santa Fe” -organismo que en ese tiempo desarrollaba un Plan Cultural anual incluyendo servicios a distancia-, me entregó un legajo que en la portada reproducía un dibujo de José A. Sánchez / 1989. Título: “Pedro A. Vázquez – Estamos en un Rincón del Norte Santafesino (la mayoría campesinos) / V.Minetti-S.Bernardo / 1989-2da.Edición”. En la primera página escribió esta dedicatoria:

“Nidia con mucho cariño te dedico mis poesías / P. Vázquez”

 

Aquí, la reiteración de algunos poemas:

El Domador

A Víctor Voisard

Allá por Villa Minetti

Víctor Voisard, es nombrao,

famoso porque ha montao

a los más bellacos fletes,

yo lo he visto a este jinete

en un potro enorquetao,

enganchándole cruzao

las espuelas en las paletas,

y a los pingos más sotretas

le sabe salir parao.

 

Cuando un bagual ha montao

parece ser muy sereno,

de pinta se ve que es güeno

sobre el potro enorquetao,

se acomoda en el recao

el rebenque revoleando,

activo siempre esperando

que lo largue el palenquero,

pa’ jugársele entero

cuando salga bellaqueando.

 

Muchos baguales ha domao

y le suele suceder,

que a veces sabe caer

jineteando un reservao,

del potro que lo ha bajao

nunca se sabe olvidar,

y si le vuelve a tocar

lo monta con alegría,

con más maña y más maestría

trata de poderlo andar.

 

Ansí es Víctor Voisard

mozo, güeno y respetuoso,

vive en el campo orgulloso

y ansí trabaja feliz,

proviene de una raíz

de jinetes campesinos,

y por seguir su camino

yo le rindo este homenaje,

por la destreza y coraje

¡del domador argentino…!

Entre doma y chamamé

Chamamé.

(Recitado)

Al darles las buenas noches salud,

ciudad de Tostado,

desde lejos he llegado

pa’ cantarle a esta reunión,

ya que llegó la ocasión

de espresarle un recitado,

al Sportman de Tostado

que organiza festivales,

de fiesta’ tradicionales

que al norte lo han consagrado.

 

Organizan jineteadas con basto, grupa y crinas

y hay una acordeón que trina, animando la domada

también se hacen pialadas, a la uña saben voltear

y un hombre al improvisar, Gigena Luque y su estilo

dice, es mi norte argentino, si lo quiere visitar.

 

Cuando largan un bagual, pega el grito el palanquero

y hay un paisano campero, tratando de jinetear

cuando lo empieza a enganchar, el público se emociona

y al sonar de las lloronas, un chamamé le acompaña

y el hombre muestra su hazaña, jineteando en esta zona.

 

La música correntina, todos la saben bailar

perdura en este lugar, del norte santafesino

bajo este cielo divino, entre doma y chamamé

también a veces se ve, a un gaucho de linda estampa

que le pega un grito pampa, qué lindo lugar aquel.   p. 14

 

Letra: Pedro A. Vázquez.

Música: Paquito Aranda.

 

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Vacas criollas…

En la actualidad preside esa Asociación el Dr. Ricardo Kaufmann, descendiente de inmigrantes reconocidos entre los primeros fundadores de colonias y de pueblos en la provincia de Santa Fe.  Durante un diálogo con periodistas, destacó que en Cayastá, en tierras donde estaban los corrales de don Juan de Garay, “se mantiene un rodeo de vacas criollas, descendientes de aquellas traídas por los primeros pobladores de Santa Fe al Río de la Plata, que sirvieran de base genética para todas las razas posteriormente producidas en el país, y que fueran el principio de la ganadería del litoral rioplatense, que tanto ha contribuido y contribuye a la economía del país”.

“Las crías de estas vacas se hierran todos los años con la marca ‘Fe’, que pertenece a la asociación y fue inscripta entre las primeras por el Cabildo de Santa Fe la Vieja.”

 

(Percibo el eco de la voz de don Atahualpa Yupanqui:

                                    “…las penas son de nosotros

                                      las vaquitas son ajenas”…)

Anécdotas…

Entre tantas anécdotas relacionadas con domas y yerras, en el itinerario que han trazado sucesivas señales desde el 10 de diciembre de 1983 y en una ininterrumpida sucesión de ministros, secretarios y subsecretarios, es recordado el relato de un profesor de educación física aparentemente relacionado con órdenes del poncho

Durante el invierno del ’84, en el espacio donde el fraile dominicano seguía inmóvil apoyado en la pared del museo, comentó que su poncho tenía bordadas las formas de las primeras marcas registradas en la provincia de Santa Fe para indicar la propiedad del ganado.  Tras las tormentas del año siguiente y sucesivas granizadas en hostiles inviernos, el hombre del poncho adquirió otro poncho y lo distinguió con las mismas marcas para regalárselo al compañero-conductor y líder riojano, durante una de las tantas reuniones realizadas en la “invencible provincia de Santa Fe”, como dijo el Brigadier don Estanislao López…

Mientras tanto, en el sexto año del siglo veintiuno como hace veinte años cantaban las chamarritas de don Linares Cardozo, alrededor de fogones siguen cantando litoraleñas y suelen hablar de otros hombres, que viven a los ponchazos, buscando seguir la huella…

Se escucha el trino del benteveo y lavándose las manos, un anciano murmura:

-“Yo no he sido”…

Sonríe la paisanada mientras atan otro bagual al palenque y un pícaro arriero mirándolo de reojo, dice:

-“Aura que está viejito, parece un varón doma’o, parece…

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(Actualizado tras leer “Domingo 12 de noviembre /// Día de color y tradición en Santa Fe la vieja” – Diario “El Litoral, edición del sábado 11 de noviembre de 2006, p. 16-17, crónica “De la redacción…” – Hora 14:57)

Pablo Alcides Pila y su “Universo Vocabular”…

En 1976 se concretó la primera edición de “Nuestra gente” tras un trabajo de investigación conducido por Pablo Alcides Pila y concretado por un grupo de alumnos de la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 1 de Reconquista (dependiente del CONET – Consejo Nacional de Educación Técnica, siendo Aníbal José Scaglia el jefe de la INRELI -Inspección Regional Litoral- con sede en la capital santafesina), fue editado en noviembre de 1976 por el Instituto de Servicio Social “Juan XXIII” de Reconquista, provincia de Santa Fe, en su serie Cuadernos de Campo Nº 3, impreso en los talleres gráficos de la Editorial “Río Paraná” de esa localidad.

Del Universo Vocabular elaborado por Pablo Alcides Pila y co-laboradores, esta reiteración de las palabras relacionadas con “aves” y  “pájaros” o referidas a comparaciones con situaciones humanas y hábitos alimenticios de los pájaros:

Caserito: Pájaro hornero.

Cimbra: Trampa para cazar pájaros.

Culeca: Gallina clueca.

Gallo: Vivo. Engreído.  Altanero.

Gavilán: Novio, amante.  Enamorado.

Ñangapirí: Arbusto silvestre de frutos pequeños, rojos y dulces, muy apetecidos por los niños y los pájaros.  Sus hojas se utilizan como infusión para diversas dolencias. (“Sus besos sabios que triste evoco / sabían al dulce ñangapirí…”  Samuel Cernadas: “El matrero”.

Pato: Sin dinero.

Pichón: Niño. Muchacho joven.  Sin experiencia.

 

…Termina ese Universo Vocabular con estas palabras:

 

Zángano: Haragán. Desocupado.

Zanguango: Muchachón torpe, guarango, atrevido.

Zapallo: Suerte.

Zoquete: Pedazo chico de carne.

Zorro: Vivo.  Astuto.

 

(Incluido en el portal www.sepaargentina.com.ar  en “Literatura – Autores Argentinos / Autores Santafesinos/ Pablo Alcides Pila…” e incluido en el CD Del vivir y vibrar, presentado el 10 de mayo de 2006 en el Centro Comercial de Santa Fe.)

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Vivencias, lecturas y síntesis:  Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

[1] Hernández, José. Vida del Chacho y otros escritos en prosa. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, Colección “Capítulo” – Biblioteca argentina fundamental, volumen 16, terminado de imprimir el 17 de noviembre de 1967.

[2] Abad de Santillán, Diego. Historia Argentina. Tomo 3. Buenos Aires, Tipográfica Editora Argentina, 1965, p. 186.

[3] Esta síntesis referida a las elecciones nacionales y los párrafos siguientes referidos a la visita a localidades santafesinas, el viaje de Sarmiento al Palacio San José y asesinato de Urquiza, son reiteración de: Orbea de Fontanini, Nidia A. G. Maradona… personalidades ejemplares. Aproximación biográfica a las trayectorias de Waldino Baldomero Maradona -descendiente de José Ignacio Maradona, primer diputado de San Juan designado para integrar la Junta Grande el 10 de julio de 1810-; de sus hijos Dr. Esteban Laureano Maradona –reconocido como el Doctor Dios por los aborígenes de Estanislao del Campo  (Formosa) donde vivió hasta ser octogenario; de Waldino Buenaventura Maradona, primer diputado socialista en la legislatura de la Provincia de Santa Fe (1932).

[4] Gori, Gastón. Vagos y mal entretenidosAporte al tema Hernandiano. Santa Fe de la Vera Cruz, Editorial Colmegna, 2ª edición, 1965, p. 31-35.