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Concierto de Poetas medievales cerca de pájaros…

Concierto de Poetas medievales cerca de pájaros.

Ecos insoslayables.

Bathna, mi bienamada

Cuervo de mal agüero.

Imposible alegría.

Poema.

“Libro del buen amor”.

“De oro y plata…”.

“Cuando Dios hizo…”.

Rimas.

Claras, frescas.

“El navegante”.

“El País de Cucaña”.

Del Coro de Poetas del siglo XVI.

Nemoroso.

Vida retirada.

Esposo.

Concierto de Poetas medievales cerca de pájaros…

Se perciben ecos de voces poéticas de distintos continentes y en este Concierto es posible advertir que con lirismo, desde mediados del primer milenio, durante la Edad Media y hasta el siglo XIV, los vates expresaban sus emociones y lograban con-mover desde lo intimista y re-ligioso.

 

Es oportuno destacar que el talentoso poeta santafesino GASTÓN GORI (1915-17 de noviembre 2004), miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras desde 1983, reconocido luego Ciudadano Ilustre de Santa Fe de la Vera Cruz –Cuna de la Constitución Nacional Argentina– y de la ciudad de Esperanza (su lugar de nacimiento y donde yace cerca del poeta José Pedroni), en sucesivos textos literarios reiteró:

“Nunca muere del todo lo que ha sido bello alguna vez”.

 

Ecos insoslayables…

En estas páginas donde intento reflejar una vez más la perennidad de lo sensible, la vigencia de lo artístico, siento el impulso de reiterar lo expresado desde el siglo VII por distintos poetas, algunos expresándose en versos, otros en prosa.

Bathna, mi bienamada

Tan grande, es oh Bathna, el tormento que me has dado,

que mi deseo haría llorar sobre mí a las tórtolas

Los mirones no han hecho más que aumentar mi ardiente aflicción;

las múltiples defensas han prologando mi resistencia;

y el exilio que nos separa no ha procurado el olvido,

y la extensión de mis noches no ha hecho germinar el odio.

Tú lo sabes, tú cuya boca me surte de agua dulce,

que me trastorno cuando no veo tu rostro.

Temo un día encontrar la muerte de improviso,

en el momento en que el deseo de ti me atenacea.   [1]

 

Djamil (m. 701)

Cuervo de mal agüero

¿Para quién exhalas ese grito lúgubre,

oh cuervo de mal agüero?

Casa mañana,

al no encontrar tu alimento,

te diriges a mí

y gritas, mirándome,

con aire amenazante.

Con tus graznidos

me anuncias que no debo esperar

favores ese día.

Cuervo,

estás seguramente

lejos de lo cierto.

Deseo,

que ningún consejero te quede

en el fondo de tu infortunio.

Si un día,

no despiertas en mí la turbación,

te bastará con llenar

el cielo color de ceniza

con tus gritos en medio del día.

Djamil (m. 701) [2]

Imposible alegría

Para nosotros el cuervo se ha levantado

a nuestra derecha, y en su vuelo

descubro un mal presagio durante mi noche

pues su mensaje

en su tan sutil expresión

es más acre que la muerte.

El suave aleteo del pájaro

parece decir que el encuentro

con Ella no me será concedido

y que esta idea reconocida

se presenta frene a nosotros

solo bajos vestidos prestados.

Tu recuerdo, oh Umanah,

no me ha abandonado y lo conservo

vivo en mí, aún mucho después

de que la arena hubo destruido

el cuerpo del que murió

luego de haberme conducido a ti.

En mí, el debilitamiento

de mi cuerpo es un largo lamento

mudo que dice mi desesperación,

y mi piel desecada

por el tiempo, es  como un vellón

en la mano del cardador.

He olvidado todas las penas

que me has infligido,

pero puesto que has aceptado

que yo las soporte duramente

por tu amor, esa pesada carga

no me causa ningún daño. [3]

Abu’l ala al-ma’arri (969-1058)

Poema

Ve, amigo mío, come con alegría la hogaza de tu pan,

y con corazón ledo bebe el vino de tus viñas,

levántate y salta, gozoso, como el ciervo o los gamos,

entre los áloes y los nardos, cabe a las aguas de la alberca,

mientras los amigos ensayan un cántico semejante

al canto de la tórtola o de la golondrina

despidiendo al largo invierno.

Levántate, regocíjate, canta,

pues, es verdad, fueron aceptadas a Dios tus obras.

 

Semuel ibn Nagrella (993-1056)

En “Antología de la Literatura Hebrea”. [4]

“Libro del buen amor”

Propósito del Libro del Buen Amor.

        1. Palabras son del Sabio y lo dijo Catón:

el hombre, entre las penas que tiene el corazón,

debe mezclar placeres y alegrar su razón,

pues las muchas tristezas mucho pecado son.”

        1. “Como de cosas serias nadie puede reír,

algunos chistecillos tendré que introducir;

cada vez que los oigas no quieras discutir

a no ser en cuestión de trovar y decir.”

883   “¡Ay, si las aves pudiesen saber y comprender

que se les preparan lazos, no las podrían coger;

cuando perciben el lazo, ya las llevan a vender.

¡mueren por escaso cebo, sin poderse defender!”

De “Cuarta Dama: La viuda Dona Endrina”.

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1225 “Era día muy santo de la Pascua Mayor,

salía el sol muy claro y de noble color;

los hombres y las aves y toda noble flor

salen todos cantando a esperar al Amor.”

1226 “Recíbenle las aves, gallos y ruiseñores,

calandrias, papagayos; mayores y menos

dan cantos placenteros y muy dulces sabores;

de mayor alegría son causa los mejores.

De “Vencida y alejada Doña cuaresma, triunfan Don Carnal y Don Amor”.

En “El Libro del buen Amor”.

Juan Ruiz (Arcipreste de Hita) – 1290-1350

Según ese libro, nacido en Alcalá de Henares, habría estudiado en Toledo, donde el Arzobispo Gil de Albornoz lo encarceló por calumnias por el tono satírico de su obra, ofensiva para algunos clérigos.

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“De oro y plata…”

De oro y plata son las hojas y las ramas

de los árboles que traen estos dulces frutos;

florecen todos doce veces por año

y nunca pierden hojas ni se secan.

 

Y cada uno es, de por sí, tan oloroso,

que su perfume se siente a mil millas o más,

y por eso toda la ciudad, de adentro y de afuera,

parece que estuviera llena de cinamomo y menta.

Calandrias y ruiseñores y otros hermosos pájaros

cantan de noche y de día en esos arbustos,

con unos cantos más bellos y armoniosos

que el de las violas, las arpas y zampoñas.

Allí siempre son verdes las huertas y jardines

en donde se divierten los caballeros santos

que nunca tienen quejas ni otros pensamientos

sino el de bendecir al Creador del cielo.

 

Giacomino Da Verona (f. después 1250)

En “Poesía Medieval Italiana” – Selección.

Buenos Aires, CEAL, septiembre de 1970.

“Cuando Dios hizo…”

Cuando Dios hizo a maese Messerín

quiso hacer una maravilla

porque satisfizo al pájaro, a la bestia y al hombre,

dado que él participa de todas esas naturalezas.

En la garganta falsifica al pato,

en el dorso se parece a la jirafa

y se parece al hombre, según dicen,

en su agradable rostro rosado.

También se parece al cuervo en el canto,

Y es una verdadera bestia en el conocimiento,

Se parece al hombre en el vestir.

Cuando Dios lo hizo, tenía poco que hacer,

pero quiso demostrar su poder;

tan extraña es la cosa que quiso hacer.

Rustico Filippi (murió antes del año 1300).

En “Poesía Medieval Italiana” – Selección.

Buenos Aires, CEAL, septiembre de 1970.

Rimas…

Afuera de la hermosísima jaula

huye el ruiseñor.

Llora el niño -porque no encuentra

su pajarito– en la jaula nueva,

y dice con dolor: -¿Quién le abrió la puertita?

y dice con dolor: -¿Quién le abrió la puertita?

Y se puso a caminar -por un bosque,

oyó al pajarito– cantar dulcemente:

oh bello ruiseñor -vuelve a mi jardín,

oh bello ruiseñor -vuelve a mi jardín.

De los “Memoriali Bolognesi” (Antes 1350).

En “Poesía Medieval Italiana” – Selección.

Buenos Aires, CEAL, septiembre de 1970.

Claras, frescas…

Claras, frescas y dulces aguas

donde aquella que para mí es la única

mujer puso sus bellos miembros;

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Ríen los prados y el cielo se serena;

Júpiter se alegra mirando a su hija;

El aire y el agua y la tierra están llenos de amor;

Todos los animales se deciden nuevamente a amar.

Pero, para mí, ay, vuelven los más graves

suspiros, que de lo hondo del corazón extrae

aquella que se llevó sus llaves al cielo;

y el cantar de los pájaros y el florecer de los prados

y los actos suaves de las honestas mujeres hermosas

son ahora un desierto, y fieras ásperas y salvajes.

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Francesco Petrarca (1304-1374)

En “Poesía Medieval Italiana” – Selección.

Buenos Aires, CEAL, septiembre de 1970.

“El navegante”

El relato que me propongo urdir se comprobara que es verídico: se trata de mi propia historia.

Mientras permanecía el día entero junto al remo, acosado por lacerante penuria, he soportado la angustia de mi pecho y también la amargura.  /…/

El grito del cisne era una infrecuente distracción. En lugar de la risa del hombre, se oía el llamado del ave marina y el saludo de las zancudas, en tanto que el hidromel era suplantado por el graznar de la gaviota. Al estruendo de la borrasca que se abatía en los abruptos peñascos respondía la golondrina de mar, clamor de águila en una garganta protegida con plumaje de escarcha. Ninguna voz de amigo o hermano junto al alma desesperanzada.

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El florecer de la vegetación, la vivacidad de las poblaciones, cierta liviandad suspendida sobre el prado, el robustecimiento de la vida, todo estimula al varón ansioso par que se aventure en el viaje proyectado, en el deambular sobre las aguas, en la búsqueda de remansos distantes.

También el cuclillo lo reclama con su melancólico llamado, como un presagio estival que canta acerca de nuevas congojas para el corazón pesaroso A causa de su felicidad, el ánimo gozoso no sabe e las dificultades que soportan quienes abren el surco de espuma muy lejos de la tierra firme.

Ahora el espíritu desciende desde el pecho hacia el vaivén de las aguas; la mente boga por la faz de la tierra y por la heredad de la ballena, efugios del alma sedienta y ansiosa.  La endecha del cuclillo arrebata mi ánimo y lo empuja hacia la trayectoria del cetáceo, más allá de las soledades líquidas: para mí son más cálidas las mercedes del Señor que esta vida estéril alentada en tierra firme.  No creo que los bienes de este mundo sean perdurables; tres calamidades amenazan a cada hombre y  alguna de ellas acabará por destrozarlo antes del fin: la enfermedad, la vejez o el filo de la venganza quitarán el aliento de aquel cuyo destino se haya ensombrecido.

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“4 . El navegante”. (Elegías.)  [5]

En “Poesía Medieval Inglesa  – Selección.

Versión de Jaime Rest.

Buenos Aires, CEAL, agosto de 1970.

“El País de Cucaña”

Lejos en el mar al oeste de España

hay una comarca llamada Cucaña.

No hay comarca sobre la tierra

tan afortunada y excelente como ella.

Aunque el Paraíso es placentero y radiante,

Cucaña es de aspecto más bello.

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Hay muchos y variados pajaritos:

zorzal, tordo y ruiseñor,

alondra y oropéndola,

y otras innumerable variedades

que por igual nunca cesan

de cantar alegremente día y noche.

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Los monjes jóvenes todos los días

después del almuerzo van a divertirse;

no hay halcón ni ave tan veloz

volando mejor por el aire

que los monjes, complacidos,

con sus mangas y sus capuchas.  [6]

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En “Poesía Medieval Inglesa  – Selección.

Traductoras:  Virginia Erhart y

Celia Giorgetti de Rábano.

Buenos Aires, CEAL, agosto de 1970.

 

 

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Del Coro de Poetas del siglo XVI…

Nemoroso

Corrientes aguas, puras, cristalinas;

árboles que estáis mirando en ellas,

verde prado de fresca sombra lleno,

aves que aquí sembráis vuestras querellas,

hiedra que por los árboles caminas;

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Cual suele el ruiseñor con triste canto

quejarse, entre las hojas escondido,

del duro labrador, que cautamente

le despojó su caro y dulce nido

de los tiernos hijuelos, entre tanto

que del amado ramo estaba ausente,

y aquel dolor que siente

con diferencia tanta

por la dulce garganta

despide, y a su canto el aire suena,

y la callada noche no refrena

su lamentable oficio y sus querellas,

trayendo de su pena

al cielo por testigo y las estrellas;

desta manera suelto ya la rienda

a mi dolor, y así me quejo en vano

de la dureza de la muerte airada.

Ella en mi corazón metió la mano,

y de allí me llevó mi dulce ofrenda

que aquél era su nido y su morada.

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Garcilazo de la Vega,  El Inca (1539-1616)

En “La Lírica Española “  – Selección.

Buenos Aires, CEAL, agosto de 1969.

 

Vida retirada

¡Qué descansada vida

la del que huye del mundanal ruido,

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en mundo han sido!

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Despiértenme las aves

con su cantar sabroso no aprendido;

no los cuidados graves

de que es siempre seguido

el que al ajeno arbitrio está atenido.

Quiero vivir conmigo,

gozar del bien que debo al Cielo,

a solas, sin testigo,

libre de amor, de celo,

de odio, de esperanzas, de recelo.

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Fray Luis de León (1527-1591)

Nació en Belmonte, Cuenca. Estudió en Salamanca y en 1544, ingresó en la Orden de San Agustín. Fue encarcelado por la Inquisición tras ciertos comentarios acerca de “El Cantar de los Cantares”, en 1572.

En “La Lírica Española “  – Selección.

Buenos Aires, CEAL, agosto de 1969.

Esposo

La blanca palomica

al arca con el ramo se ha tornado;

y ya la tortolica

al socio deseado

en las riberas verdes ha hallado.

  En soledad vivía

y en soledad ha puesto su nido,

y en soledad la guía

a solas su querido,

también soledad de amor herido.

 

San Juan de la Cruz (1542-1591)  [7]

En “La Lírica Española “  – Selección.

Buenos Aires, CEAL, agosto de 1969.

            Lecturas y síntesis:

            Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.

[1] Antología de la Poesía Árabe.. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 10 de junio de 1970, p. 13.

[2] En la citada antología, reiteraron diversas meditaciones y conclusiones del poeta Ibn Al-Rumi (836-896) que es oportuno reiterar: Delicadeza “Los bienhechores no reprochan al favorecido por sus dádivas, y si lo hacen nada dan. / Cuantos millares de hombres opulentos son avaros en tanto que el generoso a aun lleno de deudas.” // El halagador “Cuando un hombre halaga a otro por dinero / lo desacredita al insistir con su elogio. / Si no juzgara lejana el agua de su pozo / no hubiera alargado la cuerda de su cubo.” / Afeites “Cuando los cabellos de un hombre cuya juventud ha pasado / permanecen negros, uno se siente inclinado a pensar que se los ha teñido. / ¿Cómo puede suponer el viejo que sus cabellos negros / parezcan naturales o que se lo crea aún joven?” (Páginas 19-20)

[3] Antología de la poesía árabe. Ob. cit., p. 43.

[4] Antología de la Literatura Hebrea – Selección. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, julio de 1970, p. 9.  Incluyo esta Poesía festiva: “Cuando apareció, solitaria, mi primera cana /sobre mi cabeza, arránquela con mi mano, / mas ella me arguyó: -Has podido conmigo, estando sola, / y ¿qué harás cuando en pos de mí venga el escuadrón de mis compañeras? Yehuda Halevi (1075?-1161?) en página 18.

[5] En Comentario – 1 Elegías  (ob. citada, p. 58), han destacado: “El navegante es una de las piezas más perfectas de la lírica anglosajona y ha seducido a un poeta tan notable como Ezra Pound, quien realizó una excepcional adaptación moderna, si bien bastante discutida por los filólogos, que se muestran reacios a aceptar ciertas interpretaciones suyas, pese a que el tono de la composición ha sido captado con admirable calidad poética.  En general, este poema marinero se caracteriza por una técnica de flujo y reflujo, en el que los sentimientos con respecto a la vida de navegación se manifiestan contradictorios, sea abrumados, sea entusiastas; ello ha inducido a una hipótesis, justamente cuestionada, de que se trata de un diálogo entre un viejo lobo de mar y alguien mucho más joven que expresa su avidez de aventuras.  Por supuesto, hay una mezcla de lírica personal y de poesía gnómica, como es habitual en las elegías anglosajonas.” Consta al final de la Advertencia Preliminar del recopilador Jaime Rest, que ese texto fue incluido “gracias a la generosidad del profesor Héctor Ciocchini, director del Instituto de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca), quien autorizó la reproducción de materiales inéditos preparados por participantes de un seminario que se lleva a cabo bajo su dirección”. (Impreso en agosto de 1970.)

[6] En Apéndices (de la citada edición del CEAL), destacan:  “Incluimos la versión integral de El país de Cucaña, poema que un autor anónimo irlandés compuso en inglés medio hacia 1305; el asunto tiene hondas raíces folklóricas en el Medioevo europeo, como ansiada evocación de un paraíso secular al que se llega sin excesiva disciplina moral o religiosa y en el que se logra sin esfuerzo una vida regalada, con abundancia de comida y una buena dosis de placeres y lujuria que no entrañan inquietud o pecado; en la versión inglesa, este andamiaje presuntamente fue aprovechado con el propósito de elaborar una sátira contra ciertas órdenes religiosas.” (Página 61.)

[7] Juan de Yepes y Álvarez nació en Fontiveros (Ávila) en el seno de una familia noble venia a menos. Estudió en la Universidad de Salamanca y tras un encuentro decisivo con Santa Teresa de la Cruz, juntos decidieron reformar el Carmelo. Perseguido por esa decisión, lo detuvieron en 1577 y trasladado a Toledo soportó malos tratos. Huyó de la cárcel y ayudado por la Reformadora fue nombrado Vicario Provincial de Andalucía.

 

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