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Osvaldo Catena (1920-1986)

Infancia y formación.

De Santa Fe a Buenos Aires.

Su trabajo en Santa Fe

El Padre Catena tras el segundo Concilio.

Ariel Ramírez junto a Catena: la Misa Criolla

Catena y su vida en el ranchito

Catena junto a los vecinos: protagonistas de la historia.

Entre cantos y loteos.

Imaginando y construyendo la capilla.

El coro de “Cristo Obrero”.

1973: entre la música y la prédica.

Enero de 2003: recordando al Padre Catena.

Apoyo de Monseñor Marengo.

El Grupo “Pueblo de Dios”.

Más obras… y el último desprendimiento.

29-11-2003: recuerdos de “su mayor pasión”.

 

Infancia y formación…

Osvaldo Catena nació el 13 de abril de 1920, era hijo de “padres humildes” -como él solía repetir-; desde la niñez manifestó su interés por la música y el padre le regaló un violín, luego aprendió a tocar la quena.  Terminada la educación primaria, a los trece años ingresó en el Seminario Metropolitano de Santa Fe.  En ese tiempo aprendió a tocar el armonio y se orientó hacia la música sagrada y la liturgia; en 1943 fue ordenado Presbítero.

De Santa Fe a Buenos Aires…

Era evidente su vocación artística y Monseñor Dr. Nicolás Fasolino, Arzobispo de la Diócesis de Santa Fe le propuso que se trasladara a Buenos Aires para avanzar en esa dirección.  Allí se vinculó con destacados artistas orientándose hacia lo popular y lo folklórico y regresó a la capital santafesina.  Trabajó en proyectos de la Universidad Nacional del Litoral colaborando en 1948 con Horacio Caillet Bois en la elaboración del plan de estudios para la Escuela Superior de Música, luego Instituto Superior…

Su trabajo en Santa Fe…

Puso en marcha la primera Escuela de Música Sagrada de Santa Fe y en 1950 organizó el primer Coro Universitario.  Fue designado capellán en el Colegio de Nuestra Sra. del Calvario y desde entonces, manifestó aún más su propósito de estar cerca de las familias de menores recursos y decidió iniciar su acción sacerdotal a orillas de la turbulencia salobre que caracteriza al oeste de la capital santafesina.  Allí en el Triángulo que estaba delineado por las vías del ferrocarril, los basurales y las cavas próximas al Río Saldo, comenzó a trabajar con los niños, jóvenes y adultos que se interesaban por solucionar las dificultades materiales sobre las bases de una formación cultural donde lo espiritual constituyera una categoría insoslayable. En ese lugar ya estaba funcionando la vecinal que él siguió estimulando y se ha reiterado que casi al mediodía del miércoles 26 de septiembre de 1956, el Padre Catena llegó al barrio para quedarse, porque ya lo sentía como su Barrio y allí siguió trabajando durante quince años.

El Padre Catena tras el segundo Concilio…

Al concretarse en 1962  el Concilio Vaticano II, el Padre Catena participó como experto en la “

Comisión de Liturgia”.  Tras esa extraordinaria experiencia se movilizaron con mayor intensidad los ánimos de determinados grupos político-religiosos y cinco años después, en septiembre se difundió el Manifiesto de Dieciocho Obispos del Tercer Mundo donde describían la situación social en todos los continentes y proponían una toma de conciencia acerca de la necesidad de obrar solidariamente teniendo en cuenta la Encíclica Populorum Progressio, las dificultades existentes en África, América Latina y Asia… y el rol de la Iglesia Católica.

Mientras tanto continuaba la matanza entre hermanos: el santafesino Ernesto Guevara –el Che– estaba luchando en la selva boliviana sin imaginarse su cercano Fin; la guerra en Vietnam provocaba derrumbes en ese continente y repercutía entre los estadounidenses que se negaban al envío de tropas para esa absurda guerra. Onganía entre los argentinos, reforzaba los controles justificándose en las necesidades de “seguridad nacional”; el territorio tucumano parecía un volcán en erupción tras los asesinatos de Santiago Pampillón e Hilda Guerrero de Molina… El movimiento obrero argentino una vez más estaba al borde de la disociación y tras sucesivos conflictos se produjo el Rosariazo, después el Cordobazo, después el secuestro y asesinato del ex presidente de factor –de la autodenominada revolución libertadora que firmó el decr. 4161 en marzo de 1956-; que asesinó entre el 9 y el 12 de junio de ese año y entonces puso en vigencia la ley marcial…

En ese contexto desarrollaban sus teorías varios grupos de sacerdotes católicos que intentaban movilizar a los sectores de menores recursos para que se capacitaran y mejoraran sus condiciones de vida, entre ellos el cura guerrillero Camilo Torres que constituyó un modelo insoslayable.

Ariel Ramírez junto a Catena: la Misa Criolla…

En los primeros años de la década del ’60, el talentoso músico santafesino Ariel Ramírez ya estaba trabajando en su proyecto de Misa Criolla y solicitó el asesoramiento del Padre Osvaldo Catena que había traducido los textos del latín al castellano, junto a los sacerdotes Alejandro Mayol y Jesús Segade, quien luego dirigió la grabación original interpretada por Ariel Ramírez –piano-, Jaime Torres –charango-, Domingo Cura –percusión-, grupo coral de la Parroquia de “Nuestra Señora del Socorro” con voces del grupo “Los Fronterizos” que integraban Gerardo López, César Isella, Eduardo Madeo y Juan Carlos Moreno.

(Es oportuno destacar que otras versiones de la Misa Criolla fueron interpretadas por el tenor español José Carreras, por el cantante salteño Zamba Quipildor y en el 2003, en Rosario por uno de aquellos Fronterizos: Gerardo López.)

Catena y su vida en el ranchito…

El Padre Osvaldo Catena, el sábado 4 de mayo de 1968, decidió quedarse a vivir en un ranchito de barro con techo de cartón acanalado y como lo hacía la gente del barrio, se sentó sobre un cajón y empezó a tocar el acordeón.   Como aún suele suceder, al escucharlo primero se acercaron algunos niños y después los padres, tíos o abuelos.

En distintas parroquias ya se estaba percibiendo una conmoción porque se confrontaban distintas tendencias y en mayo de 1968, veintiún representantes realizaron el Primer Encuentro apoyados por algunos obispos, entre ellos Monseñor Enrique Angelelli de La Rioja –que después murió en un accidente evidentemente provocado-; Monseñor Vicente Faustino Zazpe de Santa Fe (luego también perseguido y fallecido el 24 de enero de 1984-; Monseñor Alberto Devoto de Goya, provincia de Corrientes.   Para avanzar con tales propósitos, los sacerdotes que impulsaban ese movimiento, se reunieron en julio de 1968 para profundizar ese debate en la Conferencia de Medellín.  El MSTM  estaba organizado con una conducción simple: nombraban al responsable general, integraban un secretariado con tres miembros y los coordinadores trabajaban en distintas diócesis para encauzar el trabajo de los encargados de promoción y enlaces, que eran nombrados delegados o  responsables en cada diócesis.

[Era el ocaso de la autodenominada Revolución Argentina que había derrocado al presidente doctor Umberto Arturo Illia, un noble médico de Cruz del Eje a quien con torpeza algunos porteños intentaron comparar con una tortuga.  Quien fue electo y ejerció en dos períodos consecutivos la presidencia de la Nación (1946-1952; 1952-55), el destituido general Juan Domingo Perón seguía en el exilio, en Madrid…]

Catena junto a los vecinos: protagonistas de la historia…

Mientras tanto, el barrio ubicado al noroeste de la capital santafesina, el cura Catena cuando dejaba de tocar su verdulera, hablaba con quienes allí estaban reunidos y así empezaron a compartir más proyectos que con esfuerzo sostenido se fueron convirtiendo en realidades.   Ese año, la editorial Bonum editó “El pueblo escribe su historia”  con testimonios del Padre e interesantes referencias a su servicio sacerdotal: el Templo y la Escuela eran dos símbolos insoslayables en torno a la importancia de la Fe y de la Educación, presente y futuro de una comunidad que debe apoyarse en los valores morales: promover la paz por el camino de la justicia…

A fines de la década del ’60, en el noroeste de Santa Fe de la Vera Cruz seguía trabajando el Padre Catena en el Triángulo reconocido como “Villa del Parque” -lugar cercano al parque Juan de Garay- y también en ese espacio convivían los sacerdotes Silva y Luis Amézaga con monjas del Colegio de Nuestra Señora del Calvario que tenían una orientación semejante en cuanto al deber ser del apostolado cristiano.

Entre cantos y loteos…

En 1970 se proyectó un loteo en aquel barrio y el Padre Catena -a quien apodaban el tío Pucho porque fumaba fuertes cigarros- fue uno de los que apoyó la masiva manifestación en defensa de los pobladores de ese lugar.  Mientras tanto, seguían expresándose los “Cantores de Cristo Obrero” y es oportuno tener en cuenta lo que él mismo explicó acerca de ese grupo católico:

“Cuando vine al Barrio me di cuenta que la música que hacía era como si hablara en otro idioma, la gente no me entendía. Y pensé que la liturgia podía ser una forma para comprenderse, porque es la expresión de la comunidad que reza cantando. Así empecé a componer las primeras canciones de la Misa, de Navidad, de Pascua.”

 

En 1971, un significativo grupo de sacerdotes se reunió para deliberar sobre diversos temas relacionados con sus trabajos y al finalizar ese encuentro, el Padre Catena y sus cuarenta y seis compañeros fueron detenidos y trasladados en un camión jaula, estuvieron bajo control policial durante tres días. En una carta a la comunidad barrial rememoró: “…en la misa que celebramos el 26/07/71 yo renové junto con mis compañeros, mi decisión de acompañarlos a ustedes, pueblo en general, por el camino de la justicia y de una verdadera paz”…

Imaginando y construyendo la capilla…

En ese tiempo, el Padre Catena había consultado a los vecinos sobre la posibilidad de utilizar el terreno de la escuela para que dispusiera allí también de un amplio salón para la capilla.  Todos estaban de acuerdo y empezaron a trabajar con todo lo que  tenían: algunas palas, materiales de construcción y mucho entusiasmo.   Al año siguiente eran tantos los vecinos que concurrían a las celebraciones religiosas que fue necesario imaginar un templo más grande, pero esas obras recién se iniciaron cuatro años después, cuando el Padre Catena ya estaba prácticamente exiliado en su propio país, al sur de la provincia de Buenos Aires.

(El periódico del barrio Voz de la Villa comentó: “el día 24 de Octubre de 1972 se realizó en el barrio un operativo policial-militar, con gran despliegue de personal. Desde muy temprano ocuparon el barrio, rodeando al mismo, y procedieron a efectuar un allanamiento masivo, casa por casa, con armas largas, ametralladoras, etc.  …parecía un verdadero campo de concentración.”

El coro de “Cristo Obrero”

El Padre Osvaldo Catena organizó el “Primer Festival de Canto Popular Religioso” con participación del Coro de “Cristo Obrero” de la populosa Villa del Parque, el grupo coral del mencionado colegio y el Coro Polifónico de la Provincia dirigido por el maestro Francisco Maragno.  Luego, coordinando sus proyectos con el mencionado organismo provincial de cultura logró concretar la grabación de los Salmos en un LP long play– y ocho discos de la colección Cantemos Hermanos con participación de un grupo de cantores del mencionado coro polifónico.

Integró la Comisión Central de Música Sagrada que preparó el cancionero “Gloria al Señor”.

1973: entre la música y la prédica…

El 25 de mayo de 1973 asumió la presidencia de la Nación el doctor Héctor J. Cámpora y la mayoría del pueblo esperaba que terminaran los atentados, las represiones, la guerra civil entre hermanos, nunca declarada pero producida jornada tras jornada.  Distintos grupos que ya estaban operando desde distintas posiciones políticas siguieron enfrentados.  En ese tiempo, el Padre Catena era asesor en la escuela de música universitaria y “participó en la creación de la carrera de la Carrera de Docente Musical, Bachillerato Musical… asumiendo la dirección del mismo el prestigioso músico Oscar Cardozo Ocampo” según lo expresado por la destacada intérprete musical Bocha Zurbriggen al referirse a “huellas dentro y fuera de la iglesia” que todavía señalan la trayectoria de ese talentoso e inquietante sacerdote que tras soportar el acoso de sucesivas amenazas, necesitó alejarse de su Villa del Parque.  Para entender y comprender tales situaciones, es interesante el testimonio del Padre Mamerto Menapace:

“El año 1974 fue un año caliente. Pero tuvo un invierno frío. Y en el corazón de ese invierno cayó al Monasterio alguien que llegaría a convertirse en un querido amigo. Un hombre con una enorme calidez humana, y una igualmente grande hondura espiritual. Acababa de pasar por la Abadía del Niño Dios (Entre Ríos). Precisamente de allí lo habían guiado hasta nuestra comunidad de ‘Los Toldos’… Habíamos terminado la oración de la noche, que llamamos Completas’… Así Osvaldo pasó 8 meses llevando vida de monje… Como el Habacuc del AT, un día el Señor lo había tomado de los cabellos y, sin dejarlo traerse nada más que lo puesto, lo había hecho aterrizar aquí en la Abadía. Y se tomó muy en serio esto de vivir entre nosotros… Colaboró mucho en materia musical en nuestro esfuerzo por reestructurar el Oficio en castellano… Pero su peregrinar continuó. Luego se traslada a la Diócesis de Azul, concretamente en Benito Juárez donde transcurren los últimos años de su vida, por disposición de Mons. M. Marengo obispo de la misma.”

Enero de 2003: recordando al Padre Catena…

También el periodista Juan Manuel Fernández, el 10 de enero de 2003 recordó al Padre Catena y aludió a tales circunstancias:

“Aquellas no eran épocas de mucha libertad y cada reclamo era correspondido con citaciones judiciales, intimaciones y hasta con la cárcel. Por eso el padre Catena tuvo que dejar su querida Villa del Parque en 1974. Se venían los años de plomo. Y ayudar al prójimo no estaba bien visto, sobre todo si el prójimo era pobre. Y entonces partió a su exilio en la provincia de Bs. As. Primero en Azul y después en Benito Juárez”…

Así sucedió: en 1975 el Padre Catena residió en la Catedral de la ciudad de Azul y allí pudo continuar su acción evangelizadora mediante una prédica constante y estimulando las expresiones musicales. Era evidente su convicción de que con tales acciones, estaba haciendo lo que debía hacer: “servir a la fe de nuestro pueblo”, como él solía decir.

Apoyo de Monseñor Marengo…

Después, allí también se percibía la creciente inseguridad y el testimonio de otro sacerdote -el Padre Jesús Artigot-, explica otro cambio de situación:

“Desde el mes de Enero del 76 hasta Marzo del 84, tuve la suerte de compartir la tarea pastoral en la parroquia de B. Juárez con el P. Catena… A Mons. Marengo santafesino y amigo de Osvaldo le debo este gran regalo. Un día que vino a confirmar me dijo el Obispo: ‘Mirá, te voy a mandar de compañero al P. Osvaldo Catena. En Juárez va a estar más protegido que en Azul, ciudad grande con la Catedral, los cuarteles… y porque Juárez es una comunidad abierta y bien dispuesta… y sé que vos lo vas a cuidar’…”

Una vez más, monseñor Marengo había adoptado la mejor decisión porque allí el Padre Catena pudo organizar y dirigir cursos sobre Liturgia y Canto, participó en varios retiros y en diversas actividades más allá del espacio físico de la parroquia.  Sorprendía tanto la adhesión de los fieles como la aceptación de otros sacerdotes y en cada uno de sus actos demostraba que no tenía rencores y prefería compartir esa alegría de vivir en la Fe, en la Esperanza y en la Caridad.

El Grupo “Pueblo de Dios”…

Durante los dos últimos días de julio de 1977 logró reunir por primera vez a quienes formaron el Grupo “Pueblo de Dios”:  Roberto Caamaño, Mario Bazán, José Bevilacqua, Enrique Houguerot, Juan Carlos Maddío, el Padre Mamerto Menapace -otro predicador destacado- e Hilda Vazzano, quien tiempo después rememoró que durante el verano, se reunían en Benito Juárez “para compartir ideas, proyectos y para vivir, simplemente unidos en esa fraterna amistad que Osvaldo brindaba y nos enseñó a brindar”.

 

(En julio de 2002, en Buenos Aires recordaron el 25º aniversario de la creación del “Grupo Pueblo de Dios” por iniciativa del Padre Catena para organizar los cantos de la Liturgia según las instrucciones del último Concilio y por distintos medios se informó que tres de los fundadores, el padre sacramentino José Bevilacqua, los hermanos Hilda y Luis Vazzano se habían reunido en la Parroquia “Santa Margarita María Alacoque” de esa ciudad junto al Párroco Pbro. Néstor Gallego para organizar la pertinente celebración.”

¡Ante la elocuencia de las obras son innecesarias las palabras!)

Más obras… y el último desprendimiento…

En mayo de 1979, la parroquia de Benito Juárez celebraba el centenario y el Padre Catena propuso construir una capilla en el barrio de menores recursos e impulsó un plan de viviendas mientras añoraba la obra inconclusa en su provincia natal.

Aunque tenía enormes dificultades por las úlceras varicosas y debía hacer reposo, hasta sus últimos días atendió en tres parroquias de barrios de escasos recursos.   Anunciada la visita de S. S. Juan Pablo II a la Argentina y prevista para la primera quincena de abril de 1987, trabajó en la composición de las canciones que serían interpretadas en la Misa concelebrada en la capital federal.

El 29 de Noviembre de 1986 sintió la proximidad del último desprendimiento y no alcanzó a recibir la Comunión que había solicitado porque enseguida falleció.  Durante dos días los fieles velaron su cuerpo yacente y se acercaron distintos grupos musicales de diversas parroquias para despedirlo como era su alegría: interpretando canciones y salmos. Después, una silenciosa procesión de personas de distintos lugares, con el brazo en alto y moviendo pañuelos blancos eran más el símbolo de un movimiento de fe y de esperanza que la expresión de una despedida.

 

Aún siguen cantando sus armoniosas composiciones y perdura la resonancia de  estas grabaciones:

 

Año Títulos Colecciones Grupos musicales
1961 Cantando Salmos 72 Salmos para cantar (2 LP) Cantoría del Socorro.
1966 Cantando nuestros Salmos 72 Salmos para cantar (1 LP) Cantoría del Socorro y Coro Polifónico de la Pcia. de Santa Fe.
1971 Canciones para cantar y pensar Mensaje Nº 10 (1 LP) “Cantores de Cristo Obrero” de Villa del Parque –  Santa Fe.
1972 Cantando para nuestro pueblo Mensaje Nº 16 (1 LP) Idem.
Los Cantores de Cristo Obrero cantan la Misa Cantemos Hermanos – Nº 12

(1 LP)

Id.
Que venga tu Reino Cantemos Hermanos – Nº 1

(Serie 33 rpm.)

Coro de “Cantores de Santa Fe”.
Llegó la Navidad Cantemos Hermanos – Nº 2 Idem.
Vuélvete a Dios Cantemos Hermanos – Nº 3 Id.
Nuestra Misa Cantemos Hermanos – Nº 4 Id.
Cristo Resucitó Cantemos Hermanos – Nº 5 “Cantores de Cristo Obrero” de Villa del Parque –  Santa Fe.
La luz de Cristo Cantemos Hermanos – Nº 7 Coro de “Cantores de Santa Fe”.
Soy peregrino Cantemos Hermanos – Nº 8 Coro de cantores de Sta Fe
Dios con nosotros Cantemos Hermanos – Nº 9 “Cantores de Cristo Obrero” de Villa del Parque –  Santa Fe.
Feliz de ti María Cantemos Hermanos – Nº 10 Coro de “Cantores de Santa Fe”.
Pueblo de Dios Cantemos Hermanos – Nº 11 Coro de “Cantores de Santa Fe”.
Cantemos la Navidad Cantemos Hermanos – Nº 16 “Cantores de Cristo Obrero” de Villa del Parque –  Santa Fe.
Esta es el agua Cantemos Hermanos – Nº 15 Grupo Vocal Auquinco de Azul – Pcia. de Buenos Aires.
Porque fuiste pobre Cantemos Hermanos – Nº 17 Idem.
Este es nuestro pan Cantemos Hermanos – Nº 18 Id.
1977 Arriba los corazones 16 Cantos (Adviento y Navidad; julio de 1977) Grupo Pueblo de Dios
1981 Títulos varios para los Tiempos Litúrgicos, Celebraciones… Encuentros, etc. Cantemos Hermanos con Amor  (Colección completa: 391 cantos – 15 casetes) Grupo Pueblo de Dios

 

29-11-2003: recuerdos de “su mayor pasión”…

Desde las páginas de la revista Nosotros –del diario “El Litoral” de la capital santafesina, se difundió un comentario de Gabriela Redero titulado “El músico del pueblo” e incluye algunas manifestaciones de “Humberto Facal, músico, amigo y uno de los mayores difusores de la obra musical de Osvaldo Catena”.  En torno a los Cantores de Cristo Obrero se recuerda que “acompañado de la guitarra o del contrabajo, Humberto Facal compartió la música con Catena desde aquellos años” –aproximadamente 1965-, “primero en una pieza despojada de la parroquia Santa Teresita y después en su rancho de Villa del Parque. ‘Me encantaba verlo escribir música, para mí era una cosa nueva porque escribía como nosotros escribiríamos con el lápiz y el papel la letra de las canciones.  Él tenía todo en la cabeza y después simplemente anotaba de corrido”. Dijo emocionado casi cuarenta años después.  También rememoró que “Con el tiempo, Los Cantores grabaron varios discos en Buenos Aires, después en los estudios de LT 10 Radio Universidad, y en el año 70 sale la posibilidad de grabar a cuatro voces.  Uno se sorprende de cómo esa gente podía cantar a cuatro voces y no sabía dónde estaba una nota en el pentagrama.  Y lo digo con la boca bien grande, porque es engrandecerlos.  Eso es lo que hizo Catena: los engrandeció.”

(Síntesis y recopilación:  Nidia Orbea de Fontanini.)

 

 

 

 

 

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