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2003 – Hacia las elecciones, más hojarasca.

Distintos medios de información escrita siguen publicando crónicas acerca de los tres candidatos a la presidencia de la Nación -y a la vicepresidencia-,  que se presentarán en las elecciones del 23 de abril de 2003 -como si fueran sublemas…- porque los intereses creados provocaron un retroceso en la renovación de los métodos para elección de autoridades del Partido Justicialista y de sus candidatos, eludiéndose la convocatoria a elecciones internas.

Así lo decidió el Congreso que sesionó en la Capital Federal -evidentemente impulsado por el Duhaldismo-; con objeciones de diversos sectores.

Se oponían quienes apoyaban la conducción del presidente Dr. Carlos Saúl Menem (1989-1999) y se expresaron por el Distrito Santa Fe mediante un comunicado que leyó el Senador Julio Gutiérrez donde se insistía en el liderazgo del actual gobernador.

El cauteloso Carlos Alberto Reutemann prácticamente ya había anticipado la neutralidad

Así sucedió, aunque algunos  hombres reconocidos como pertenecientes al movimiento interno Reutemanista, al reunirse el Consejo provincial del Partido, revelaron ante los periodistas esa otra mitad de sí mismo, a la que aludió Emerson cuando dijo:

El hombre es la mitad de sí mismo; la otra mitad es su expresión.”

Un periodista del diario “El Litoral” de Santa Fe, en la cuarta página de la edición posterior al citado congreso, destacó que el Sen. Julio Gutiérrez “reconoció esta mañana antes de ingresar a la reunión, que, individualmente, se siente más cerca ‘de la propuesta que implica una renovación dentro del peronismo y no volver a la década del 90.  Queremos una Argentina que apueste a la producción y al crecimiento económico, en el marco de un gobierno honesto.”

Incluye esa anota una fotografía del “encuentro”:  … el actual diputado nacional Jorge Obeid -con camisa rayada-, estaba una vez más dialogando por teléfono -celular…- mientras sus anteojos estaban sobre la mesa.

(Necesito expresar que elaboro la periodización histórica en función de los hitos fundamentales de sucesivos procesos de transformación; renovaciones por crecimiento o retrocesos

En tal dirección, es insoslayable “el 45”  cuando algunos eran protagonistas directos en la jornada del 17 de Octubre; en el rumbo del entonces Peronismo “el 55”  -con la secuela de leales perseguidos y asesinados; otros acosados por la creciente intolerancia.

Después, la Resistencia -cada sector con sus propias expresiones- y el retorno del general, con el propósito de contribuir a la pacificación interna para avanzar hacia la unidad nacional.

Luego,  el Proceso y otra vez el juego de las lealtades y de las traiciones.

En 1985, transcurridos dos años de la asunción de autoridades electas por la mayoría de los ciudadanos, en el seno del JUSTICIALISMO -como lo imaginó y generó el soldado Juan Domingo Perón-, comenzó a manifestarse otra absurda antinomia: peronistas -insistiendo en nombrar a Perón, añorando el ’45 algunos y otros, sin haberlo conocido ni leído sus mensajes y sus libros- y justicialistas fieles a la prédica del General que primero dijo: “La organización vence al tiempo” – “Para un peronista no debe haber nada mejor que otro peronista” y que en la década del ’70 advirtió que “La idea vence al tiempo” y que “Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino.”

El Líder que con su trayectoria logró que el líder del radicalismo Dr. Ricardo Balbín, expresara el 4 de julio de 1974 en el cementerio de la Chacarita: “… este viejo adversario hoy despide a un amigo”…

Sabido es que el 1º de julio se agotó la energía del General y que durante tres días se realizaron las pertinentes ceremonias fúnebres.

En ese tiempo, actuales dirigentes partidarios estaban en el exterior, algunos ya siendo amigos de quienes habían sido -eran y demostraron luego seguir siendo-,  tenaces  adversarios del Peronismo germinal, una actitud que podría haber sido indicio de madurez política de los justicialistas pero que sólo fue otra de las tantas señales de los tantos personajes que permanecen en las estructuras de los partidos políticos -o se acercan a esa baja pirámide que en la base se sostiene por el caudal de votantes que hacen posible el acceso al poder de una minoría ya que todavía hay que votar con la lista sábana a los nombres y apellidos que han sido mecanografiados por pequeños grupos…

Una vez más, pienso que en estas circunstancias, sigue teniendo vigencia lo expresado por el talentoso y heroico doctor René Favaloro:

“Todos somos culpables, pero si hubiera responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes.”

Seguido, con mayúsculas para que se percibiera su clamor, reiteró:

“¡Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes!”

No fue por casualidad que el 29 de julio de 2000, el doctor Favaloro apuntara a su corazón cuando sintió que era el momento de iniciar su último vuelo

Síntesis: Nidia A. G. Orbea de Fontanini. (Af. Al P.P.F. año 1950.)   

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