2006 – Berta Singerman y PAJAROS… Efemérides Santa Fe Berta Singerman y PÁJAROS en su “Poesía Universal”. Acerca de trayectoria. Poema. Alfonsina Storni Romance de la venganza. Antonio de Undurraga. Pre-vida. Antonio Llanos. Oración de un niño en la mañana. Enrique Heine. Intermezzo. Fernán Silva Valdés. Estampas del campo criollo. Canto de chingolo. Jacques Prevert Tarea escolar José de Sagarra. Entre las barcas. José Sebastián Tallón. La madre de los pájaros. Juan Ramón Jiménez. III – Tormenta. La cojita. Juana de Ibarbourou. Estío. Julia Prilutzky Farny. Pequeña Suite en tono Menor Leopoldo Lugones. La calandria. Miguel N. Lira. México-Pregón. Carpa. El pájaro manso. La rosa del reloj Casi colofón. El momento más grave de la vida. Considerando en frío. Adivinanza oída en una Feria de Verdes. Botas. ¡Perdón! Berta Singerman y PÁJAROS en su “Poesía Universal”. Berta Singerman -hermana de Paulina, artista de cine y de teatro-, nació el 9 de septiembre de 1901 en Minsk (Rusia) y falleció en la República Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, el 10 de diciembre de 1998. En 1968 había sido distinguida como “Mujer de América!… Acerca de trayectoria… Juana de Ibarbourou escribió el prólogo de Poesía Universal, la recopilación de poemas de autores de distintos continentes que la talentosa Berta Singerman interpretó en distintas circunstancias, en diferentes países. [1] Aquí, la oportuna reiteración: “Siendo una hermosa adolescente, Berta Singerman dio aquí en Montevideo sus primeros recitales de poesía y desde el primer día nuestro público se enamoró de ella. A toda América, y a muchos países del mundo les pasó lo mismo. Y ella, fiel a sus grandes enamorados, publica ahora una antología en que están presentes todos los poetas que entregaron sus versos para su gloria. ¡Esa gloria suya, sin silencio ni infidencias, pues Berta es siempre querida y aclamada como en el principio, sin que a nadie se le ocurra pensar en relojes ni calendarios, porque continúa en la total posesión del arte magnífico creado por ella, y sigue teniendo la misma fina belleza, la misma voz prodigiosa con todos los registros de la tragedia y el drama, de la poesía y la música, de los múltiples sonidos y la gracia total! Yo no puedo hablar de Berta como de un ser de excepción, sino como de un ser de milagro. Formó parte de ese público montevideano que la adora, porque lo que se siente ante ella rebasa la admiración y el deleite, para constituir un alto sentimiento de hechicería, una entrega del alma a la vez que la suprema sensación de arte puro que hace experimentar. Una vez yo le hice un poema. Como quizá, hasta ella misma, todos lo habrán olvidado, vuelvo a ponerlo en sus manos maravillosas. Es una ofrenda de mi total pleitesía a la artista cuyo nombre glorioso llena una época como pocos seres pueden lograrlo en el mundo: Berta: esa voz suya, orquestación perfecta de campanas, que a veces la agitan los espectros y otras veces tañidas son por santas, está dentro de mí como la música total y eterna de la voz humana. ¡Con qué acento tendría que decírselo -Berta, vara de nardos- para que a usted llegara la ternura que entre mi pecho ha abierto ese milagro! Berta, más fina y más pura que el silbo de la flauta que tañera Javel, padre de músicos, bajo las noches mágicas de Asia. ¡De dónde viene usted, misterio vivo, Berta de tempestades y de albas, Berta a veces graciosa como un niño, Y otras, tremenda en fuerza milenaria! ¡De dónde viene usted, sombra de arcángel, sobre el umbral del alba! p. 9-10 Esta gran artista forma parte del pequeño mundo de los Elegidos. La quiso entrañablemente Gabriela Mistral; fueron sus más egregios enamorados Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca. Y todo, los más grandes y más chicos, aquí o allá, nos inclinamos ante ella, único, precioso, sobrenatural diamante de Dios. Juana de Ibarbourou Poema El último poema impreso en esa selección es obra de la chilena Gabriela Mistral, titulado Berta Singerman… [2] Berta, Dios te hizo la fina garganta con otro limo que no es doloroso: te la ha amasado en un río gozoso porque sería la “carne que canta”. Eres la fronda que da sus acentos, Rama de carne en que pone sus voces, Dices “mensajes” que tú no conoces, Das del oculto el estremecimiento. Dócil igual que la hebrea María, tu cuerpo diste como ella sufriendo para el callado misterio tremendo del Verbo que en resplandor descendía. Tal como ella quedaste postrada, bajo los ojos, vencida, temblando, y sientes que a tu pecho llenando la habla del Verbo en ardiente cuajada. Berta, tu cuerpo tan sólo es un velo, para que pase el aliento inefable; rasga la vida la gracia impalpable; palidecemos del viento del cielo. Son un pretexto tus carnes ligeras: todo se borra, caderas y seno; y sólo existe en el aire sereno el ritmo inmenso en que van las esferas. La masa de hombres, espesa y maldita, cerró los ojos, y escúchase apenas, en el taladro escondido, las venas: ¡mécela al Ritmo en su mar infinita! Y sus entrañas, que el gozo destrenza, se desataron el nudo del grito. ¡Goza la tierra cual viejo precito la hora inefable, en la gracia suspensa! Gabriela Mistral. Alfonsina Storni Romance de la venganza Cazador alto y tan bello como en la tierra no hay dos, se fue de caza una tarde por los montes del Señor. Seguro llevaba el paso, Listo el plomo, el corazón Repicando, la cabeza erguida y dulce voz. Bajo el oro de la tarde tanto el cazador cazó, que finas lágrimas rojas se puso a llorar el sol… Cuando volvía cantando suavemente a media voz desde un árbol enroscada, una serpiente lo vio. Iba a vengar a las aves; mas, tremendo, el cazado con hoja de firme acero la cabeza le cortó. Pero aguardándole estaba a muy pocos pasos yo… Lo até con mi cabellera y dominé su furor. Ya maniatado le dije: –Pájaros matasteis vos, y voy a tomar venganza ahora que mío sois… Mas no lo maté con armas, busqué una muerte peor: ¡lo besé tan dulcemente que le partí el corazón! Envío Cazador: si vas de caza por los montes del Señor, teme que a pájaros venguen Hondas heridas de amor. P. 415-416 Antonio de Undurraga (Fragmento) Pre-vida Sutil y triste como ritual de golondrinas veo el perfil de mi lejana infancia en ruinas. Sutil y triste. ………………………………………………….. Mi traje fue la luz y túneles de parras y racimos tuve en cada verano. Me presentó Jesús y siempre amé a los pájaros algo más que a los primos. Fui feliz. ………………………………………………….. Dolor del tiempo que reviste la memoria sagrada del padre que no existe. Hoy en la casa: nada. Hoy de mi padre: nada. ¡Oh! el corredor inmenso con delantal de luna que con él recorría en el rojo verano con mis pasos de niño aferrado a su mano, con mi traje de brin y alegría oportuna. ¡Oh! aquella casa antigua pintada de amarillo y a mi infancia contigua; ¡oh! aquella casa arcaica de vastos corredores que fue lenta madera de los acreedores. Sutil y triste como un ritual de golondrinas veo el perfil de mi lejana infancia en ruinas. Sutil y triste. p. 435-436 Antonio Llanos Oración de un niño en la mañana En el alba pura de rubio fulgor te diré callado palabras de amor. Gracias por el vientre de mi madre en flor, que me dio su sangre con hondo estupor, por las nueve lunas henchidas de amor, mecidas por ella con una canción pensando en la cuna de Nuestro Señor. Gracias por el nido, Gracias por la flor, Gracias por el fruto de dulce sabor. Gracias por el pájaro cantor, gracias por el viento arrullador. Gracias por la niña que viene a jugar con mis soldaditos de plata lunar. Gracias por las bombas y por el balón por las dulces bocas que dan la canción, juguetes y pájaros: alabad al Creador. p.286 Enrique Heine Intermezzo (Fragmento) I En el maravilloso mes de mayo, cuando todos los brotes rompían la corteza, se abrió el amor en mi corazón. En el maravilloso mes de mayo, cuando todas las aves rompían a cantar, confesé a la hermosa mía mis ansias y mis tiernos deseos. II De mis lágrimas nace una muchedumbre de flores brillantes y se convierten mis suspiros en un coro de ruiseñores. Y si amarme quieres, niña, todas esas flores serán para ti, y ante tu ventana resonará el canto de los ruiseñores. ………………………………………………………………………………………………………………………………… XXII Florecía el tilo, cantaba el ruiseñor y el sol sonreía con faz graciosa; tú entonces me besabas y enlazabas con tus brazos y me oprimías contra tu agitado pecho. Caían las hojas, y el sol nos echaba miradas aviesas; entonces nos decíamos con frialdad: “Adiós”, y tú me hacías cortés la más cumplida reverencia. p. 221-223 ………………………………………………………………………………………………………………………………. Fernán Silva Valdés Estampas del campo criollo (Fragmento) I – Amanecer Los pájaros, cantan, cantan… con el pico, con las ansias, con las alas… y en su canto, desde adentro de sí mismos rompen el huevo de plumas de sus cuerpos redondeados por el sueño y por el frío, y salen volando los pichones del trino. ¡Los pájaros cantan, cantan… con el pico, con las ansias, con las alas…! Un cardenal, un cardenal, pasa volando como una flecha pampa, y con la mecha del copete va encendiendo la mañana. En el oriente, en el sin fin de la distancia, el gran telón rosado se raja, y el sol se asoma como una cabeza de oro por la ventana. Entre tanto, los pájaros rayan el aire con la raya musical de su canto. ………………………………………………………………. Y el cardenal sigue volando, y cantando, como una chispa que tuviera música y alas, con la llama al rojo vivo del copete encendiendo la mañana. Y dan ganas de gritarle: ¡cardenal, cardenalito, basta, basta que vas a incendiar el campo; ya cumpliste tu trabajo, está encendida, está encendida, blanca, verde y colorada -como una sandía, como una granada- la mañana! II – La oración Es la oración, la oración, la hora crepuscular; la tristeza de los campos se envuelve en oscuridad. Las aves buscan la rama en donde han de pasar la noche semidormidas, hasta el próximo aclarar. A lo lejos muge un toro, cerca, relincha un bagual; el balar de las ovejas se trenza con el ladrar de los perros ovejeros que arreándolas van. En el monte, los chingolos silban su postrer silbar: biti – bio – bio – bio – bibi – biio – biio… ¡Ay! p. 410-412 ……………………………………………………….. Canto de chingolo Pobre chingolito, lo tomé del suelo, no podía volar -vidalitay- porque estaba enfermo. Con mi mano grande, con mi mano ruda, le hice una caricia -vidalitay- por sobre las plumas. Como hacía frío, como estaba enfermo, por no tener jaula lo puse en la guitarra -vidalitay- envuelto en mi pañuelo. Bi-ti-bio, biiio… a la media noche, bi-ti-bío, biiio… lo oímos cantar; pero al otro día lo encontramos muerto; (pobre chingolito -vidalitay- no lo oiremos más). Tomé la guitarra, me puse a tocar, y noté, al momento que estaba encantada; y era que tenía un sonido nuevo; y era que tenía -vidalitay- -vidalitay- una nota más! P. 414-415 Jacques Prevert Traducción: Juan José Ceselli. Tarea escolar Dos y dos cuatro cuatro y cuatro ocho ocho y ocho dieciséis… ¡Repetid! Dice el maestro: Dos y dos cuatro cuatro y cuatro ocho ocho y ocho dieciséis. Pero hete aquí que el pájaro lira pasa por el cielo el niño lo ve el niño lo oye el niño lo llama: ¡Sálvame juega conmigo pajarillo! Entonces el pájaro desciende y juega con el niño. Dos y dos cuatro… ¡Repetid! dice el maestro y el niño juega el pájaro juega con él… Cuatro y cuatro ocho ocho y ocho dieciséis ¿y dieciséis y dieciséis, cuánto es? Dieciséis y dieciséis no son nada y mucho menos de ninguna manera treinta y dos y sigue la ronda. El niño ha escondido al pájaro en su pupitre y todos los niños escuchan su canto y todos los niños escuchan su música y ocho y ocho desfilan a su vez y cuatro y cuatro y dos y dos desfilan a su vez y uno y uno a la una a las dos uno y uno desfilan también. Y el pájaro lira juega y el niño canta y el profesor grita: ¡Cuándo terminaréis de hacer el payaso! Pero los demás niños escuchan la música y las paredes de la clase se desploman tranquilamente. Y los vidrios vuelven a ser arena la tinta vuelve a ser agua los pupitres vuelven a ser árboles la tiza vuelve a ser acantilado y el portaplumas vuelve a ser pájaro. p. 372-373 José de Sagarra Entre las barcas (Fragmento) Entre las barcas, si pasa el amor, no lleva furia de bocas besadas; Amor que pasa a la orilla del mar es verdeazul y flexible como agua. …………………………………………………. Para que llegue a la playa el amor, hay que tener un poquito de calma y una gaviota en el cielo dormido, una gaviota y un agua azulada. Para que a gusto en la playa se quede ni una estrellita le oculte su cara; Amor que pasa a la orilla del mar va suspirando en la noche estrellada. p. 398 ……………………………………………………. José Sebastián Tallón José Sebastián Nacido en 1904, era hijo de un irlandés y de una mujer italiana. Vivió en Temperley -en la provincia de Buenos Aires- y allí escribió el poema Sapito Glo Glo Glo. Su primer libro titulado La garganta del sapo fue editado cuando tenía veinte años y ya dejó algunas señales acerca de las impresiones que el paisaje iba dejando en su espíritu, en elocuentes testimonios que denotan su nostalgia por la infancia que se va desdibujando a medida que la adolescencia y la adultez van estableciendo sucesivos cambios. Fue amigo de los hermanos Raúl y Enrique González Tuñón, de Conrado Nalé Roxlo y de Roberto Arlt. Desde el diario porteño La Prensa fueron difundidos algunos de sus cuentos. Se ha reiterado lo dicho por el crítico Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, más conocido como Jorge Luis Borges: Roberto Arlt y José Sebastián Tallon don el descaro del arrabal, su bravura.” Como en tantos casos, la obra de este escritor no tuvo oportuno reconocimiento y recién tras su Último vuelo (1954), empezó a ser reconocida como lo que representa: una libre bandada que moviliza y asombra por su armonía y por los tonos de sus implícitas sugerencias. En 1927, concretó una de sus obras más sugerentes: Las torres de Nüremberg. Una vez más, jugó con las palabras y construyó el edificio de sus sueños, acercándose al mágico mundo de los juguetes y al inquietante escenario de la pobreza. [3] Contó lo que había sentido Don Regalo, un anciano que algo sabía de ternuras y también de pesadumbre: “Lo que ayer ha sabido, lo que ayer ha sabido no quiere que los otros viejecitos lo sepan. ¡Hay niños, muchos niños, que no tienen juguetes! ¡Muchos niños del mundo viven en la miseria! Lo ha sabido y el llanto se le esconde en la barba Como lluvia del campo que se esconde en la hierba.” Relató algo de la infancia de Pupa, la niña que miraba con asombro a Mime, que estaba quieta en el bazar de las muñecas, mientras como tantas criaturas de su edad sólo podía jugar con algún muñeco de trapo, quizás ya con demasiadas pecas -por no decir manchado– y tal vez, también ya mostrando las hilachas… Tallón vivió cincuenta años, y a tiempo supo valorar a… “El sueño”… “Con ocho horas de sueño, si vives sesenta años te pierdes veinte durmiendo. ¡Veinte años! Será bueno que en las horas que no duermas te cuides de estar despierto.” La madre de los pájaros En una de las Torres de Nüremberg, la antigua ciudad de los milagros, hace más de cien años que trabaja la Madre de los Pájaros. Su cuerpo no es más grande que una mano de niño, y lo viste con plumas de paloma. Tiene un nido debajo la campana que a la vieja ciudad canta las horas. Aprendamos la historia de esta rara viejecita sonriente y juguetona, que hizo todos los pájaros del mundo con palabras hermosas. Y sabremos entonces que en su nido van cayendo al sonar de la campana, convertidas en pájaros cantores, las hermosas palabras. Las hermosas palabras que en viento van a la torre mágica, tan solo cuando han sido por la boca de niño pronunciadas. Milagro, maravilla, verdad, ensueño y alborada; Dios, humildad, perdón, trabajo, cielo, corazón y amada. La buena viejecita se alega cuando el viento le lleva esas palabras. Y para convertirlas en pájaros cantores las repite tres veces en su idioma de maga. Tres veces dice Madre, y nace un ave blanca. Tres veces dice Niño, y un ave de colores, elevándose, canta. Tres veces dijo Vida para hacer las canciones que se escuchan al alba. Amor, Amor, Amor, y el pájaro más lindo salió de la campana… Y así todos los pájaros cantores los ha hecho la maga; pues la voz que los niños dan al viento, se la devuelve al viento, con dos alas. Dila en secreto y con amor, cuando la encuentre, tu Palabra; y verás que algún día un pajarito cantará en tu ventana. p. 422-423 Juan Ramón Jiménez De “Platero y Yo” Elegía Andaluza (Selección) III – Tormenta Miedo. Aliento contenido. Sudor frío. El terrible cielo bajo ahoga el amanecer. (No hay por dónde escapar). Silencio… El amor se para. Tiembla la culpa. El remordimiento cierra los ojos. Más silencio… El trueno, sordo, retumbante, interminable, como una enorme carga de piedra que cayera del cenit al pueblo, recorre, largamente, la mañana desierta. (No hay por dónde huir). Todo lo débil -flores, pájaros– desaparece de la vida. Tímido, el espanto mira por la ventana entreabierta a Dios, que se alumbra trágicamente. Allá en oriente, entre desgarrones de nubes, se ven malvas y rosas tristes, sucios, fríos, que no pueden vencer la negrura. ¡Ángelus! Un Ángelus duro y abandonado solloza entre tronido. ¿El último Ángelus del mundo? Y se quiere que la campana acabe pronto, o que suene más, mucho más, que ahogue la tormenta. Y se va de un lado a otro, y se implora, y no se sabe lo que se quiere… (No hay por dónde escapar). Los corazones están yertos. Los niños lloran… -¿Qué será de Platero, tan solo allá en la indefensa cuadra del corral? p. 245-146 La cojita La niña sonríe: ¡Espera, voy a coger la muleta! Sol y rosas. La arboleda, movida y fresca, dardea limpias luces verdes. Gresca de pájaros, brisas nuevas. La niña sonríe: ¡Espera, voy a coger la muleta! Un cielo de ensueño y seda hasta el corazón se entra. Los niños de blanco, juegan, chillan, sudan, llegan: …nenaaa! La niña sonríe: ¡Espeeera, voy a coger la muleta! Saltan sus ojos. Le cuelga, girando falsa la pierna. Le duele el hombro. Jadea contra los chopos. Se sienta. Ríe y llora y ríe: ¡Espera, voy a coger la muleta! Mas los pájaros no esperan; ¡los niños no esperan! Yerra la primavera. Es la fiesta del que corre y del que vuela. La niña sonríe: ¡Espera, voy a coger la muleta! p.248-249 Juana de Ibarbourou Estío Cantar del agua del río. Cantar continuo y sonoro. Arriba bosque sombrío y abajo arena de oro. Cantar… De alondra escondida entre el oscuro pinar. Cantar… Del viento en las ramas Floridas del retamar. Cantar… De abejas ante el repleto tesoro del colmenar. Cantar… De la joven tahonera que al río viene a lavar. Y cantar, cantar, cantar, de mi alma embriagada y loca bajo la lumbre solar. p. 233 Julia Prilutzky Farny Pequeña Suite en tono Menor (Fragmento) III – Nocturno Ríe con tu sonrisa transparente y no te angusties más: tú, que no sabes lo que vendrá… Pequeñas cosas graves que deben ser, inevitablemente. Yo sé el curso fatal de la corriente y el definido rumbo de las aves y los títeres-hombres, y las claves del gran titiritero omnipotente. Tú no sabes por qué, y te anonada mi silencio de lámpara volcada y ese temblor vestido de aspereza que antes de florecer, está marchito. Yo, que hoy ya sé cómo será tu grito, Tu anochecida voz y tu tristeza. P. 374 Leopoldo Lugones La calandria Escala, escala, escala, alegra, alegra, alegra, la inmensidad aún negra que ya trasluce en su ala. Altísima se absorbe cantando cielo adentro, y aquel canto es el centro palpitante del orbe. Canta, y de su alegría nace el azul divino. Y en el cristal del trino se va aclarando el día. El cielo sobre el mar es un jardín ligero, donde inclina el lucero su botón de azahar. Y en idilio pueril tras un vago arrebol, se encuentra el canto al sol, sutil, sutil, sutil… P. 284 Miguel N. Lira (A Berta Singerman) México-Pregón (Fragmento) I Con el pregón del ave, menta y oro el plumaje, México inicia el despertar. El eco abre sus alas, damas de la distancia, para volar cantando la alegría del encuentro de la tierra doncella, morena y desvestida. -“Tihuí, tihuí, tihuí tihuí”, canta el pico de cera por el trébol del valle, por el más alto cielo, por el agua desnuda de la laguna de Tenoxtitlán. Y así el amanecer de escarcha y lirios se inunda con el nácar del floripondio y la magnolia que estrenan el vestido de nupcias en las bodas del ave y la ciudad. P. 260 ………………………………………………….. Carpa (Fragmento) Señores, vayan pasando que la función comenzó, que la niña está cantando con la voz que Dios le dio. Su canción es muy bonita, se los aseguro yo; un ruiseñor desde el cielo cantando se la enseñó. La luna por escucharla sus ventanitas abrió; la canción entró por ellas y a la luna iluminó. ………………………………………. Verán al ilusionista listones cómo enredó; varita de mil virtudes palomas los convirtió. Una palomita blanca de la luz se enamoró; la luz se llevó en sus alas y todo se oscureció. Señores, voy a contarles lo que después sucedió: que a los pies de las coristas la vía láctea se tendió. Sus cuerpos hizo luceros por el brillo que les dio: si en sus ojos anochece, en su vientre amaneció. p. 267 …………………………………………… Rabindranath Tagore – Poeta Indio. Traducción de Zenobia Camprubi de Jiménez, esposa de Juan Ramón. Es oportuno reiterar que GASTÓN GORI ¡el Patriarca de los Pájaros!… en su libro Mientras llega la aurora (Buenos Aires, editorial Porter Hnos, 1942, p. 75-78), incluyó el poema titulado “Lágrimas por Tagore” -Rabindranath: duerme. La ronda de niños llorará tus manos cargadas de lirios. Que lleguen al lecho palomas y estrellas, que los niños lloran con la “Luna Nueva”. En frentes silenciosas, tu luz y tu sombra… Las rosas, marchando por cinco caminos. Todas te vistieron blancuras de armiño. ¡Que lleguen al lecho lamentos de niños! ¡Las rosas caídas! ¡Tus ojos! ¡Tu frío! En frentes silenciosas, tu luz y tu sombra… Pájaros llamaron con alas temblonas: tras puertas cerradas, te llaman, te lloran… ¡Ay, duérmase el río, y lloren las hojas! Los pájaros fueron a verte en la fosa. En frentes silenciosas, tu luz y tu sombra… Caminos de piedras, Amal que retorna con una pregunta que gime en tu boca. ¡Congoja quebrada consuele tu boca! Es niño dolido tu Amal que retorna. En frentes silenciosas, tu luz y tu sombra… -Rabindranath: duerme. Lágrimas de frondas te lloran su llanto; te lloran, te lloran… Vellones y mieles. Dulzura cantora. Los niños te llaman los niños te lloran. En frentes silenciosas, tu luz y tu sombra… El río y la fuente, estrellas y palomas, te llevan a Sada que llora, que llora. En frentes silenciosas, tu luz y tu sombra… Gastón Gori –Pedro Raúl Marangoni” nació el 17 de noviembre de 1915 en Esperanza (Las Colonias, Provincia de Santa Fe, Rep. Argentina) Abogado. Miembro de la Academia Argentina de Letras. Declarado Ciudadano Ilustre en su ciudad natal y en Santa Fe de la Vera Cruz, su lugar de residencia. Inició su Último Vuelo el 17 de noviembre de 2004. Celebración de la Semana de los Pájaros (10 al 16 de noviembre) y el 17 de noviembre ¡el día de los pájaros! Homenaje a… el Patriarca de los Pájaros. …………………………………………………………………………………………………………………………. Seguimos cerca de pájaros, en el inconmensurable recorrido señalado por Berta Singerman. El pájaro manso… El pájaro manso vivía en la jaula, y el pájaro libre en el bosque. Mas su destino era encontrarse y había llegado la hora. El pájaro libre cantaba “Amor, volemos al bosque”. El pájaro preso decía bajito: “Ven tú aquí; vivamos los dos en la jaula”. Decía el pájaro libre: “Entre rejas no pueden abrirse las alas”. “¡Ay!”, decía el pájaro preso: “¿Sabré yo posarme en el cielo?” El pájaro libre cantaba: “Amor mío, pía canciones del campo”. El pájaro preso decía: “Estate a mi lado, te enseñaré la canción de los sabios”. El pájaro libre cantaba: “No, no, no, nadie puede enseñar las canciones”. El pájaro preso decía: ¡¡Ay! Yo no sé las canciones del campo”. Su amor es un anhelo infinito, mas no pueden volar ala con ala. Se miran y se miran a través de los hierros de la jaula, pero es en vano su deseo. Y aletean nostálgicos y cantan: “Acércate más, acércate más”. El pájaro libre grita: “No puedo. ¡Qué miedo tu jaula cerrada” El pájaro preso canta bajito: “¡Ay! No puedo. ¡Mis alas se han muerto!” P. 421-422 Rabindranath Tagore – Poeta Indio. De “El jardinero”. Traducción de Zenobia Camprubi de Jiménez, esposa de Juan Ramón Jiménez. La rosa del reloj (Fragmento) Es la hora de los enigmas: cuando la tarde del verano de las nubes mandó un milano sobre las palomas benignas. ¡Es la hora de los enigmas! Es la hora de la paloma: sigue los vuelos la mirada de una niña. Tarde rosada, musical y divina coma. ¡Es la hora de la paloma! ………………………………………………….. Es la hora de la lechuza: descifra escrituras el viejo, se quiebra de pronto el espejo, sale la vieja con la alcuza. ¡Es la hora de la lechuza! Es la hora de la raposa: ronda la calle una vihuela, porta la vieja a la mozuela un anillo con una rosa. ¡Es la hora de la raposa! P. 443-444 ………………………………………………….. Casi colofón… Un impulso interior ha determinado la inclusión de estas casi confesiones de César Vallejo, aunque no ha dejado señales acerca de los pájaros… El momento más grave de la vida Un hombre dijo: -El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne, cuando fui herido en el pecho. Otro hombre dijo: -El momento más grave de mi vida ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual salvé milagrosamente refugiado bajo el alero de una tienda de lacas. Y otro hombre dijo: -El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día. Y otro dijo: -El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad. Y otro dijo: -El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú. Y otro dijo: -El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre. Y el último hombre dijo: -El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía. p. 447 Considerando en frío Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose y, sin embargo, se complace en su pecho colorado; que lo único que hace es componerse de días; que es lóbrego mamífero y se peina… Considerando que el hombre procede suavemente del trabajo y repercute jefe, suena subordinado; que el diafragma del tiempo es constante diorama en sus medallas y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, desde lejanos tiempos, su forma famélica de masa… Comprendiendo sin esfuerzo que el hombre se queda, a veces, pensando, como queriendo llorar, y, sujeto a tenderse como objeto, se hace buen carpintero, suda, mata y luego canta, almuerza, se abotona… Considerando también que en hombre es en verdad un animal y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza… Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo… Comprendiendo que él sabe que le quiero, que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente… Considerando sus documentos generales y mirando con lentes aquel certificado que prueba que nació muy pequeñito… Le hago una seña, viene, y le doy un abrazo emocionado, ¡Qué más da! Emocionado… Emocionado… p. 448 César Vallejo. Por algo, la talentosa Berta Singerman incluyó en su repertorio de Poesías, la original Adivinanza escrita por el poeta Luis Barrios Cruz. Adivinanza oída en una Feria de Verdes -¿En qué se diferencia el hombre del pájaro, y el pájaro le aventaja? -En que el hombre no sopla alas. -Vuela más allá de los pájaros. Mientras los pájaros deslumbrados, para ver las estrellas piden prestada a los caminos la lente de los pozos que el chubasco perdió cuando paseaba a través de la tarde, el hombre, en una nube, nube rauda, en esa misma nube donde el chubasco viaja, cabalga por la vía láctea de un lucero en ancas. -¿En qué se diferencia el hombre del pájaro, y el pájaro le aventaja? -En que no canta. -Canta más que los pájaros. Mientras los pájaros virtuosos, para su canto se acompañan con la guitarra de la alborada o con la marimba del crepúsculo, el hombre se agiganta ante el arpa rotunda de la noche soñada. -¿En qué se diferencia el hombre del pájaro, y el pájaro le aventaja? -En que el pájaro revive los árboles para construir su nido, y el hombre los árboles mata para fabricar la casa. La respuesta la dio la fuente diáfana. p. 43-44 Tras el primer lustro del siglo veintiuno, sigue la tierra ensangrentada por guerras resultantes de ambiciones e intolerancia. Huyen los pájaros… Aún se percibe el eco de la emocionada y emocionante voz de Berta Singerman en su llamado de atención desde distintos escenarios, repitiendo el poema de Rudyard Kipling… [4] Botas Vamos a pie, chapoteando, chapoteando, ¡chapoteando sobre África! A pie, a pie, a pie, a pie, ¡chapoteando sobre África! (Botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) ¡No hay descanso en la guerra! ¡Siete, seis, once, cinco, nueve y veinte millas hoy! Cuatro, once, diecisiete y treinta y dos el día anterior. (Botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) ¡No hay descanso en la guerra! No, no, no, no mires lo que está frente a ti. (Botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) Hombres, hombres, hombres, hombres, enloquecen de tanto mirarlas. ¡No hay descanso en la guerra! Intenta, intenta, intenta, intenta pensar en algo diferente. ¡Oh, Dios mío, líbrame de enloquecer! (Botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) ¡No hay descanso en la guerra! Cuenta, cuenta, cuenta, cuenta las balas en las bandoleras; si tus ojos se cierran, las botas pasarán por encima de ti. (Botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) ¡No hay descanso en la guerra! Podemos resistir hasta el fin, hambre, sed y fatiga, pero no más, no más, no más, no más la eterna visión de ellas. (Botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) ¡No hay descanso en la guerra! Y no es tan malo de día, que está uno acompañado, pero la noche trae largas filas de cuarenta mil millones de botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez! ¡No hay descanso en la guerra! He marchado seis semanas al Infierno, y puedo asegurar que no hay fuego, ni diablos, ni oscuridad, ni nada sino botas, botas, botas, botas, ¡arriba y abajo otra vez!) ¡No hay descanso en la guerra! Aún hay argentinos mirando hacia el pasado abarcando sólo la mitad del tenebroso escorzo generado durante décadas de una guerra civil no declarada… El gobierno nacional ha impulsado sucesivos actos con la consigna… 2006 – Año de la Memoria por la Verdad y la Justicia Conmovida por las ausencias definitivas y el dolor que persiste tras la Gesta de las Malvinas -del 2 de abril al 14 de junio de 1982-; teniendo en cuenta que el 18 de julio de este año se conmemoraron setenta años del comienzo de la guerra civil española… y comprendiendo a quienes insisten en que la impunidad impide que cicatricen sus heridas; siento la necesidad de reiterar este poema del filósofo español don Miguel de Unamuno. ¡Perdón! Si tú no perdonas no te perdona Dios; ¡perdona-te! Si en paz no vives contigo mismo, si no consigues paz en tu pecho, ¡no te dará Dios paz…! La paz viene del fondo del corazón; es divino tesoro que en ti Dios puso, ¡es tesoro de amor! Esa inquietud eterna que te derrite, ese anhelo infinito que no se extingue, que no se sacia, es porque no perdonas, es porque no amas… ¡Desecha la justicia, que es pobre cosa, que mata al corazón! ¡Busca la vida, la vida inextinguible, búscala en el perdón! ¡Perdona-te! Honda piedad inmensa tu corazón derrita, al tocar tu miseria, tu miseria infinita, que es la miseria humana el lastre de la vida… Perdona-te Y en ti perdona a todos… Perdona-te. Acude a tu tesoro, al divino tesoro que en ti Dios puso, ¡al tesoro de amor…! Sólo el perdón es justo… ¡perdona-te! Perdónate y perdona contigo a todos, a todos los que amargan nuestra vida con dolor… ¡en el juez está el mal! Es el que juzga el que hace la maldad del delito, es el que juzga… ¡sólo el perdón es hijo del absoluto Amor! No alegues tu derecho… ¿con qué derecho ese derecho alegas? ¡Sólo el derecho eterno darte vida podrá! Y es el derecho eterno ser perdonado… Perdonate y en ti perdona a todos ¡perdona-te! Ni tu deber alegues… hay un deber tan sólo, ¡y es el perdón! Perdón es sacrificio del que perdona; es gracia, don divino, del que el perdón recibe; es gracia y sacrificio, fruto de amor, no de justicia, ¡de caridad! Es gracia y no derecho; No deber, sacrificio… ¡es libertad! Es libertad perfecta santo tesoro que soporta cadenas, es libertad del alma, ¡fruto de amor! Tribunal no levantes dentro de tu alma; mantenla pura; no te juzgues en juicio oye a tus ansias ¡ansias de paz! Contempla tu miseria, que es la miseria humana, la triste pena; ¡contémplala y aviva tu compasión! Compasión a ti mismo, piedad del Hombre, pesar por el delito… ¡perdona-te! Perdónate y perdona contigo a todos, a todos los que amargan esta vida con dolor… perdónate y perdona… ¡perdona-te! ¡Desecha la justicia, que es pobre cosa que mata al corazón! Si tú no te perdonas, ¿cómo has de perdonar? ¡Perdona-te! ¡perdón, sólo perdón! ¡perdón tan solo! ¡sólo perdón! p. 432-434 Y cercana otra pausa, se impone una vez más otra sensata advertencia del hombre que después de ver que a “la cuna del hombre la mecen con cuentos… que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos… que el llanto del hombre lo taponan con cuentos… que los huesos del hombre los entierran con cuentos…, necesitó expresar… “Un signo… ¡Quiero un signo!… No me contéis más cuentos”… El sabio León Felipe, refiriéndose al romero solo, expresó: Sensibles a todo viento y bajo todos los cielos, poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo, ni la flor de un solo huerto… Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros. p. 153 ¡Que así sea!… Domingo 8 de octubre de 2006. Hora 18. Fecha memorable en la historia de los Argentinos… Nidia A. G. Orbea Álvarez de Fontanini. [1] Poesía Universal – Repertorio de Berta Singerman. Buenos Aires, Ediciones Siglo XX, 14 de octubre de 1961. Cuarenta y cinco años después, tiene resonancia aquel casi mágico canto… al incluir algunos poemas en el proyecto “SEMANA DE LOS PÁJAROS (10 al 16 de noviembre de 2006) – “17 de NOVIEMBRE ‘EL DÍA DE LOS PÁJAROS’– HOMENAJE A GASTÓN GORI” (Poeta santafesino, Académico, Ciudadano Ilustre… ¡EL PATRIARCA DE LOS PÁJAROS! Nació el 17 de noviembre de 1915 en Esperanza, departamento La Capital e inició su último vuelo, el 17 de noviembre de 2004 en Santa Fe de la Vera Cruz, capital de la provincia argentina que como él expresó en un poema, es el “Corazón legal de la República” porque el 1º de Mayo de 1853, el Cabildo santafesino fue sancionada la Constitución Nacional.. [2] Ibídem, p. 551. En los textos de distintos autores, aquí “en negritas”, las palabras relacionadas con pájaros a los fines de destacar versos o párrafos. [3] En la revista Lea de la Cámara Argentina del Libor, María Ruth Prado Belgrano publicó una interesante nota titulada Una ciudad de mil años – Homenaje a uno de nuestros más grandes escritores de literatura infantil. Los versos que aquí están reiterados pertenecen a esa interesante aproximación. [4] En Poesía Universal, obra citada. Traducción de Xavier Villaurrutia. Impreso en páginas 251-252