Voces desde Santo Tome (Santa Fe) Autores Argentinos Literatura Orlando Vera Cruz. Islero soy. Gringa santafesina. Volviendo a mi pueblo. Pascual Silvano Reynoso. Amor de Diciembre. Vivir otra vez. Nilce Uviedo. Enséñale a mi niña. Mi país. Odila Elena Vega de Dávila. Amor otoñal Rita G. Bonfanti Vieja casa vacía. Dolor. Silencio. Al inmigrante. Dr. Carlos Grande. Por eso de andar caminos. Oreste Abiatte. Hoy en mi Templo. Gladys Barretta. Los gritos. César E. Bisso. Interior. No saber. Sola. Enigma. Crescendo. José Cibils. Alberto Romeo Montagna. Partir. Lisandro Fierro. Canto a Santa Fe y Santo Tomé. Hugo Lorena. Nostalgias. Poeta. Rosaura Schweizer de Juliá Tolrá. Dulce engaño. María Amparo Vázquez. Por mi nombre. Orlando Vera Cruz Nació en Santa Fe, el 7 de agosto de 1944 y desde sus primeros años vive en Santo Tomé. Su vocación por lo folklórico se gestó en la niñez porque con su familia compartía vivencias en Fortines Tradicionalistas y con grupos de música y danzas nativas. Estudió canto y guitarra. Suele recordar que siendo alumno de la Escuela Nº 15 “Juan de Garay” de Santo Tomé logró la primera aproximación a la poesía del santafesino Julio Migno Parera, residente en Cayastá y en la capital santafesina. Con jóvenes santotomesinos formó el grupo “Los litoraleños” y luego comenzó su trayectoria cultural como solita. Por su participación en el Canal 13 de la capital santafesina, obtuvo el Premio “Martín Fierro” otorgado por APTRA en 1973. En 1974, en el festival folklórico de Cosquín (provincia de Córdoba, República Argentina), obtuvo el premio “Revelación” y al año siguiente su “Consagración”. Ese año, logró editar un disco que incluía “Costera, mi costerita”, un tema que también fue incluido en el repertorio de enseñanza musical en escuelas de distintos niveles y en centros de recreación infantil. En 1975, le otorgaron el premio “Palmera de Plata” en el festival folklórico de Guadalupe (en la capital santafesina); en 1977 recibió el “Gurisito de bronce” en el Festival Paso del Salado y ese año, viajó a Venezuela invitado por Consejo Nacional de Cultura. Cinco años después, en 1982 viajó a Europa con auspicios de la UNESCO. En 1984 durante la gestión del subsecretario Dr. Jorge Guillén, participó en el programa “Raíces de mi tierra litoral” impulsado por el Ministerio de Educación y Cultura desde la citada subsecretaría, por el coordinador general Prof. Carlos M. Busaniche. Otros premios y distinciones: 1988 “Banano de Plata” en el Festival de Clorinda (provincia de Formosa); 1991 “Cóndor de Plata” en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires; reconocido como “Padrino del 25º Aniversario del Festival del Noreste Argentino” en la ciudad de Reconquista, provincia de Santa Fe; le otorgaron el “Magazine 94” y “Monumento de Cristal 95” en la ciudad de Rosario. 1994 y 1996 “Primer Premio a la Excelencia”… Estrenó sus canciones en escenarios de distintas provincias argentinas, en Teatros y festivales provinciales y nacionales. Invitado a compartir experiencias en aulas de distintos niveles, desarrolla una fecunda labor como promotor cultural difundiendo la obra del poeta Julio Migno y sus creaciones. Desde 1984 ingresó en “EMI-Argentina”, compañía discográfica que editó ese año su disco “Verdades”, en 1985 “Qué tendrás pago”; 1986 “Pilchas Gauchas”; 1988 “Provinciana”; 1990 “Corazón de río); 1992 “El canto santafesino” –en vivo-; 1993 “Santa Fe a lo gaucho”; 1995 “Secretos del río”; 1997 “Paraná entero”… y sigue difundiendo su canto por distintos medios y con evidentes reconocimientos… Letras de algunas canciones… Islero soy Soy Juan soldado y soy cantor Desde mi pueblo vengo yo Con este canto que es de amor Y herido voy. Soy Juan Soldado o federal Pájaro triste del amor Y en el pueblo mi cantar Y herido voy. Como este pájaro cantor Herido el pecho llevo yo Rojo dolor, rojo dolor; Mi canto es monte y soledad Es río grande, Paraná; Se va mi vida por cantarte litoral. Desde la costa vengo yo Con un cantar de la región, Es pampa y río, mi canción, Islero soy. Mi Santa Fe me dio su luz Y en este vuelo que emprendí Soy Juan Soldado Para cantarte mi país. Como este pájaro cantor Herido el pecho llevo yo Rojo dolor, rojo dolor; Mi canto es monte y soledad Es río grande, Paraná; Se va mi vida por cantarte litoral. Gringa santafesina Con mi guitarra y “la costerita” Me anduve floreando por mi Santa Fe Gringos y criollos bailaban con ella Y me la trataban a cuerpo de rey. Mi “costerita” se me ha vuelto gringa Y parla de amore pero en piamontés Menos mal que a cambio me encontré Una gringa, que me ceba mate, Me dice “negrito” y me habla de che. Menos mal que a cambio me encontré Una gringa, que me ceba mate Y me habla de che. Con mi guitarra y mis canciones Me he ganado la vida siempre de buena ley Amores tuve de varios colores No importa en mi tierra el color de la piel. Mi “costerita” se me ha vuelto gringa Y parla de amore pero en piamontés Menos mal que a cambio me encontré Una gringa, que me ceba mate, Me dice “negrito” y me habla de che. Menos mal que a cambio me encontré Una gringa, que me ceba mate Y me habla de che. Que me ceba mate Y me habla de che. Volviendo a mi pueblo Recitado: He buscado en vano En noche europea El rumbo de la patria, la cruz del sur; Y tampoco brillan para mi consuelo Nuestras tres Marías Con toda su luz. Si allá en mi Argentina Un lucero grande Muy de madrugada Prende su candil – Por qué se me niega Esa agüita clara Que tanto la preciso Para poder vivir…? Yo quiero volver a mi pueblo Y andar por sus calles soleadas Buscando la tierna mirada Aquella que me enamoró. Yo quiero volver a mi pueblo Y verme con viejos amigos Aquellos que nunca partieron, Aquellos que nunca olvidé. Si una guitarra me llevó A andar caminos Cual peregrino de la distancia Ella es la misma Que hoy me trae a tu puerta Hasta tu puerta mi viejo amor. Quisiera volver a mi río Y andar por su playa dorada Llevando tu mano apretada Pascual Silvano Reynoso Docente que ascendió a cargos de conducción y supervisión escolar, Jefe de Supervisión en la Zona Norte del Ministerio de Educación y Cultura de la provincia de Santa Fe desde el 12 de septiembre de 1985. Residente en Santo Tomé se dedica a la narrativa y poesía. En 1977 su cuento “La mancha de humedad” integra la antología de “Cuentistas Provinciales” editada por la subsecretaría de Cultura de la provincia de Santa Fe. En 1983, siendo integrante del Círculo de Escritores del Litoral desde septiembre de ese año, junto al joven Carlos Antognazzi logró concretar la co-edición de “Historias de Hombres Solos”, conjunto de cuentos que presentaron en Santo Tomé. Continuó con publicaciones en diario y revistas. Junto a la poetisa Alba Yobe de Ábalo publicaron sus obras en plaquetas distribuidas en diversos actos culturales. En 1991 publicó “Pasajeros de la vida” y luego, con fines didácticos editó “La Bichiescuela del Litoral” refiriéndose a las propuestas educativas de la Granja “La Esmeralda” de la capital santafesina. El compositor José María Aguilar integró en su repertorio Letras de Pascual Reynoso, entre ellas: con ritmo de zamba “Para nombrar amigos”, el chamamé “Camino de Avellaneda”, y la “Cuequita del Pichicho” pertinente al cancionero infantil, entre otras… El 6 de agosto de 2000 presentó su libro “Yo fui Maestro” en la VI Feria del Libro de Santa Fe de la Vera Cruz y luego en la Biblioteca Popular “Bernardino Rivadavia” de Santo Tomé, con presencia de autoridades locales. Aquí, algunos de sus poemas… Amor de Diciembre Sabrás en diciembre que te he amado en las horas y minutos de este año guardando por temor al desengaño, en secreto este amor, atesorado. Quiero entregárselo en este tiempo, ahora cuando todos los frutos ya maduran, los rayos del sol queman y fulguran y mi sangre se torna arrolladora. Quiero amarte, ya mismo, en este día, bebiendo tu sonrisa placentera al final de la huidiza de la huidiza primavera que tiene auras de brisa todavía. Quiero tenerte en diciembre y es por eso que invocando a la fuerza del verano espero la caricia de tu mano y el turgente contacto de tu beso. Será un amor de diciembre, ya lo ves, hasta que suenen doce campanadas y digamos, las copas levantadas: ¡ fue nuestra vida, vivida en un mes…! Vivir otra vez Santo Tomé, mi ciudad, tiene en su seno una casa donde la vida se pasa cantando felicidad Aquí matizan sus días mujeres y hombres de edad aunando sus alegrías en un crisol de amistad. Club de Abuelos se llama este querido solar que va sembrando su fama de institución ejemplar. El canto siempre se eleva en voces del grupo coral y el folklore siempre renueva el hondo sentir nacional El teatro da sus funciones, el arte muestra creadores, el deporte hace campeones el alma vibra de amores. Aquí se alarga la vida con optimismo y con fe, no hay existencia perdida ¡ Se viene a vivir otra vez ! Nilce Uviedo ¡Maestra! Como el árbol has de dejar tus frutos Y entregarás tus hojas para verlos crecer. Porque será el otoño que los dará a los vientos. Para que así el verano te los vuelva a nacer. Nilce Uviedo Nilce Uviedo Rasetto nació en Barrancas (departamento San Jerónimo) el 19 de marzo de 1938. Cursó los estudios primarios en la Escuela Nº 15 “Juan de Garay” de Santo Tomé, y los secundarios en la Escuela Normal Nacional “General José de San Martín” de la capital santafesina, egresando con el título de Maestra Normal Nacional. Su primera experiencia al frente de alumnos fue en Montes de Oca y luego en San Lorenzo, Colonia San José y Escuela Nº 15 de Santo Tomé. Estaba cursando la carrera de Notariado y decidió dedicarse exclusivamente a la educación. Concluyó los estudios como “Perito en Psicopedagogía”. Militante en la Acción Católica Argentina, paralela a su labor docente desarrollo acciones solidarias y fue catequista en distintos ámbitos rurales y en localidades de la costa santafesina. Con su bombo legüero acompañaba el ritmo de sus canciones en reuniones con alumnos, otros docentes y padres. Sucesivos concursos determinaron que fuera designada en la Escuela Nº 860 de San José, luego en Los Laureles, Rincón Norte y en la Escuela Nº 316 “Guillermo Lehmann” de Esperanza. Murió el 17 de julio de 1974 en el kilómetro 9 de la Ruta 19 hacia Córdoba… Enséñale a mi niña Enséñale mi niña a ese hijo que circunda tu vientre tu sorpresa de verle así de pronto esperando otra vida. Enséñale mi niña a respirar la brisa de tu asombro, a saber del fulgor de otra inocencia, o de aquella quizá… que calaron de pronto tus catorce años nuevos, nuevos de tu vergüenza, viejos de tu esperanza sin fronteras. Estrenados en luna y pajonales, florecidas de pronto en tu cintura de amapola y fragancia. Enséñale mi niña tu patio, abandonado de rayuelas. Tu inseguro alimento, tu lección sin respuestas. Tus noches hoy mordidas de soledad segura. Enséñale mi niña, tu muñeca de trapo algo gastada, tu saco de franela regalado, tu sueño de rosal y enredadera. tu amanecer de frío y de silencio, tu dolor estrenado… Enséñale mi niña a ese hijo que descarna tu infancia. Mi país Hoy mi país, amaneció con ansias, de no sentir más quejas, ni halagos olvidados. De no escuchar consejos, de ser él por él mismo. De andar sin que nadie señale. sin gente que critique, Sin personas que miren, buscando en el ropaje aquello que no rime. Hoy, mi país, amaneció con ansias, empezar sí de nuevo: con un mapa sin forma, con casas sin revoque, con amigos sinceros, que sólo busquen almas. que le hablen sin señales, que agitando banderas, entre surco de espigas… …le devuelvo la calma… Odila Elena Vega de Dávila Amor otoñal Llegaste a mi existencia como llegan las cosas imprevistas y casuales. En el otoño de la vida misma, vi renacer de nuevo la esperanza porque un amor tranquilo y sosegado, pero dulce, profundo y reflexivo, hizo vibrar mi corazón de gozo y transformó ese mortecino otoño en otra floreciente primavera. Las cosas ya no cuentan y los años pasados, corresponden al recuerdo, pues yo me siento más que nunca viva al amar y saber que soy amada. Es cierto que el amor no tiene edades, ni trata de explicarse con razones; se quiere y nada más, porque se quiere y se vive, también porque se vive. Quiera Dios que, a lo largo del camino que iniciamos unidos, no encontramos espinas que desgarren nuestras carnes y llenen de amargura nuestras almas. Que hallemos paz, tranquilidad y suerte al transitar por el sendero, juntos, despacio y enlazadas nuestras manos, en el tramo postrero del destino. Rita G. Bonfanti Santotomesina, hija de inmigrantes italianos vinculados industrial y socialmente con la Argentina, universitaria posee el título de Química Analista Industrial y Bromatológico otorgado por la Facultad de Química de Santa Fe; ex docente universitaria y terciaria, de escuelas secundarias y bachilleratos de adultos. Aprendiz de escritora desde siempre. Concurrió a talleres literarios. Es además guía de turismo, profesora de italiano y de danzas nativas. Fue la primer concejal mujer en el Consejo Municipal local. Fundadora y coordinadora del “Mini Salón de la Mujer”, entidad cultural privada abierta a la comunidad. Presentó en Bariloche el 3 de Marzo de 2006 un Poemario en CD titulado “De mi piel manuscrita” en la Sala de Prensa Municipal “Isabel Moreiras” en el Centro Cívico de la ciudad mencionada y presentado por el Grupo de Lectura “Poenautas Conjurados” donde concurre desde hace varios años. Vieja casa vacía En el patio, bajo la galería con las lluvias del este danzan de macetas. Notas del piano vibrando Mozart, Chopin, Schubert y Strauss. En las habitaciones el respiro de sueños. ¡Espejos desplateados Luces de arañas que no están iluminando rostros tan queridos! Paredes desteñidas, huellas de cuadros la majestuosidad del roble del viejo mobiliario Porcelana y cristal en arco iris la historia de mi madre en la vitrina uniendo plata vieja a los recuerdos. Un balcón con su bronce sin bruñir por donde se escaparon las quimeras. El garaje, el altillo, la escalera la glicina y su aroma por doquiera. ¡Felicidad de antaño! El brindis de copas levantadas la sucesión de fechas que no olvido. ¡Vieja casa vacía! No sólo hay materia en tu estructura… La vida familiar tejió la urdimbre en cada rinconcito del hogar. Dolor Sentí la flecha El dolor secreto envolvió la sombra de un suspiro Llaves de amapolas cerraron las heridas. Recordé el primer gesto de amor y el oro de los naranjos derramado en la arena de la piel manuscrita. Tu palabra final fue el último trazo. Silencio Hay un silencio eterno que nació en el cosmos y lo abraza. Un silencio de siglos que no tiene vejez y no tiene dolor. Un silencio arco iris para cada emoción que argamasa mi río. Al inmigrante El pueblito de Europa te quedaba chico Argentina ofrecía su promesa y el Atlántico trajo tu navío. El surco abriste sembraron tus manos los trigales y recogieron el oro hecho semilla. En el atardecer de esta tierra que te retuvo para siempre, hay nostalgia en tus ojos imágenes nubladas. Las barcas en el lago, la vaca en el establo, la polenta en el fuego. El ayer es Italia. El presente la risa de los nietos, en la Patria criolla conquistada. Dr. Carlos Grande Nacido en Rafaela, en la Estancia “La Providencia”. Rafaelino por nacimiento, Santotomesino por adopción. Realizó sus estudios secundarios en el Liceo Militar de Santa Fe. Se trasladó a la ciudad de Córdoba para estudiar Medicina, finalizando sus estudios de médico en la Facultad Católica de esa ciudad en el año 1969. Ejerce su profesión en nuestra ciudad desde el año 1971. El 20 de agosto de 1985 por su iniciativa junto a la enfermera Delia Franklin comenzó a funcionar el Centro Comunitario “Juan Domingo Perón” situado en Avda. 7 de Marzo y Juan José Passo, en el Barrio “El Tanque” de la ciudad de Santo Tomé. Entre sus libros podemos mencionar: “Cuando me dio por hablar” Ediciones Modelo 1983 “Por eso de andar caminos” Ediciones Modelo “Consejos a un hijo Criollo” Ediciones Modelo. El viernes 24 de julio de 2005 participó en el acto cultural realizado en el Salón Comunal de San Genaro como integrante del Ciclo Literario “Palabras con cielo” organizado por la doctora Marilyn Jullier, poetisa santotomecina. Por eso de andar caminos 1 Por fuerza de algún destino me tocó venir al mundo ignorante y a los tumbos comienza así mi camino el campo hizo de nido y dende allí, nace mi rumbo. 2 Mi padre quiso enseguida bautizarme con su suelo me hablaba mirando al cielo de fletes y parejeros y cubría por las noches mi sueño, con sus desvelos. 3 Mi madre muy ocupada ropas y ropas tendía en el afán que tenía que no nos faltara nada por las noches se quedaba mientras la ropa zurcía. ………………………………………… 5 Entre juegos y trabajos se fue iniciando la cosa primero… parecen rosas después le entrás a arisquear y… cuando querés acordar ya no son más mariposa. 6 De esa forma aprendí a labrarme un porvenir la tierra supe carpir sembrarla también sabía y si la lluvia caía el sol la hacía salir. 7 Era cuestión de observar que una plaga no llegara hormigas, isocas, heladas venían sin previo aviso y el campo quedaba liso donde la vida verdeaba. 8 Cuántas veces en silencio el sol se supo ocultar langostas, pucha que mal a ramazos las mataba y uno solo les ganaba cuando no quedaba más. 9 Si todo seguía parejo el fruto al fin florecía cortábamos con maestría hiladas de no acabar soles que hacían secar con la paja… nuestras vidas. 10 Llegaban los maquinistas y junto a él, peón de cuadrilla ansí, se inicia la trilla bolsas que vienen rodando y el polvillo va adornando a todo aquel que se arrima. 11 ¡ Polvo lindo pa’ picar! el del mijo era el peor un verano, con calor entre el sudor y el trabajo caminando sin descanso andaba en ese dulzor. Oreste Abiatte Integró la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) Filial Santa Fe y sucesivas comisiones directivas. Algunos escritores lo han reconocido como “maestro”… Publicó aforismos y poemas (haiku) en libro ilustrado por Teresita Guzzonatto. Hoy en mi Templo Hoy en mi templo recoleto sentí tus infinitos ausentes, como si estuvieras anclada en algún muelle del horizonte. Tal vez el mar te atrapó en su playa y las olas cubrieron de sal gema la piel y de algas y de líquenes. La luna parecía navegar sobre un archipiélago de nubes, para alejarte de mis ojos, para no descubrir, quizás, con sus fosforescencias tu cuerpo de arena. Hoy la noche cómplice está callada -abrumada de adioses- y los astros, opacos, miran hacia abajo la luz mortecina de un sol que se apaga… y mi alma te busca en todos los puertos, más allá de los oscuros laberintos donde las ausencias guardan sus silencios oceánicos. Alberto Romeo Montagna Cursó estudios primarios en la Escuela Provincial Nº 15 “Juan de Garay” de Santo Tomé y secundarios en el Colegio Comercial Nº 443. Contador Público Nacional en la Universidad Nacional del Litoral. Ha expresado: Soy Alberto Romeo Montagna pintor autodidacto, nacido el 16 de Octubre de 1956 en esta tierra santotomesina, donde aprendí a amar, amar la luz y sus colores, amar la naturaleza y sus formas, amar la humanidad y sus mujeres, amar el amor, amar a la vida. Partir Hoy me siento solo, Triste, Vacío, Sin saber quien soy Sin horizontes, Sin nada, nada, En esa eterna confusión Esa eterna confusión que llena mi vida, que la dobla que la parte siento en mi el vacío del infinito el vacío de la muerte tal vez sea que la tenga tan cercana que me quiere atrapar que me quiere atrapar y me tiende sus manos y, yo le escapo le escapo y trato de huir de alejarme de ella y trato pero llegará llegará y no será en un día muy lejano y de allí en más de allí en más el infinito el infinito del tiempo el infinito de la soledad la soledad de una tumba fría húmeda solo solo en la oscuridad de la muerte sin sufrimientos ni dolor sin frío ni calor borracho borracho de eternidad borracho con esa última bocanada la última bocanada de aire de éste mundo de ese suspiro de ese suspiro que separa el alma del cuerpo de ese cuerpo de ese cuerpo que tan solo sirvió para pórtala de ese cuerpo que aprendimos a querer a quererlo tanto que olvidamos que tenemos alma y que por tanto tiempo no la sentimos la olvidamos la dejamos en un rincón del cuerpo pero nos acordamos de ella nos acordamos de ella sobre el final de nuestra vida sobre el final de nuestra vida física cuando sentimos la muerte cercana y sabemos que a nuestro cuerpo aquel que tanto quisimos, y al que tanto cuidamos hay que dejarlo y, ante la incógnita de nuestro destino ¿qué hacemos entonces? Recordamos que tenemos alma Y nos aprehendemos de ella Es nuestra única salvación Ella nos llevará por el infinito Ella nos mantendrá con vida Y es nuestra última esperanza ante la muerte Pero ella está muerta Y la matamos nosotros Si, nosotros mismos Y lo hicimos cuando la olvidamos Cuando la dejamos allá En un rincón del cuerpo Como un trapo viejo Y ahora, Y ahora la usamos La usamos para limpiarnos Porque estamos sucios Pero ella nos limpiará Nos sacará la carroña Y la dejará allí En el frío y la humedad de esa tumba Y….. Partirá Partirá blanca y pura Llevándose consigo Lo puro. Lo poco puro que de nosotros quede. Lisandro Fierro Décimas al río Juramento, llamado Salado, a su Paso por Santo Tomé. Viejo Río Juramento que aquí, llamamos Salado vive a tu vera aferrado Santo Tomé en crecimiento. Yo te canto lo que siento cuando recorro tu orilla veo la Luna que brilla en tus aguas tan tranquilas viejo río que asimilas del mundo sus maravillas. Veo el Sol que se refleja en fulgente pincelada siento el alma arrebatada por la luz que en ti se espeja. Fuerza interior que forcejea para expresar su contento. Viejo río Juramento quiero cantar tu belleza en un canto que es simpleza con humano sentimiento. En un tranquilo fluir corren tus aguas, serenas ellas aventan las penas dando razón al vivir. Parecen ellas decir al hombre que las contempla no desfallezcas, retempla tus sueños y tu vigor vive tu vida al calor del sueño que a tu alma templa. Estrella que se retrata como buscando otro cielo ave que cruza en su vuelo y nuestro sueño arrebata. Visión perfecta y grata de un paisaje diferente y hasta el alma indiferente se rinde a tus encantos haces que olvide quebrantos y piense en Dios nuevamente. ¿Por qué tu orilla me atrae? ¿Por qué te buscan mis ojos? No me avergüenzan sonrojos decir que verte me abstrae. Que contemplarte distrae de odios y de ambición que eres más que distracción eres vivir otro mundo eres sentir lo profundo que vive en el corazón. Te veo crecer a veces como si tú pretendieras al salir de tus riberas Demostrar tus robusteces. Pero luego restableces el curso de tu correr vuelves de nuevo a tener como una cinta de plata esa figura tan grata que no cansa nunca ver. Tú eres un viejo amigo que encuentro si necesito cuando hastiado y contrito busco tu paz y tu abrigo Viejo río, te bendigo tú me hablas, yo te escucho te doy gracias por lo mucho que me diste sin cobrarme gracias sí, por escucharme y creer por lo que lucho. De “Décimas para el litoral” – Santo Tomé, 1994. Canto a Santa Fe y Santo Tomé Se fundieron en Ti todas las razas la estrella, la cruz, la medialuna el pobre que llegó e hizo fortuna el hambriento que encuentra aquí su hogaza. Yo te canto Santa Fe como te canta el zorzal sos parte del Litoral y jamás te olvidaré. Si un día tu pampa fue como tierra prometida en ella diste cabida al honrado labrador hoy yo quiero ser cantor que a su provincia no olvida. Por eso Santa Fe te amo con amor sencillo y puro ni tengo ningún reclamo. mi verso por ti inflamo del más puro sentimiento te digo lo que hondo siento porque tú formas mi vida y mi alma conmovida te canta con dulce acento. Te canto Santo Tomé y en mi canto te bendigo tu mereces cuanto digo al cantarte en chamamé. Sos parte de Santa Fe, de su tierra Litoral el boyero y el zorzal me inspiraron este canto pues tienes todo el encanto de este mundo sin igual. Santo Tomé, el Salado te arrulla con su fluir sus aguas me hacen decir lo que mi verso ha captado. A Santa Fe has guardado en constante vigilancia fuiste El Paso, la distancia nada influyó en tu crecer pues tienes siempre en tu haber tu provinciana arrogancia. Pues eres Santo Tomé hoy Ciudad que a nada envidia que puja, trabaja y lidia sin perder jamás su fe. Por eso en un chamamé quiero humilde recordarte para que sepa la gente que aquí, donde empieza el Puente, de Santa Fe, está una parte. Yo le canto a Santa Fe porque soy santafesino porque ha querido el destino que un día me afinqué. Le canto en un chamamé evocando a su gloria recordando a su historia sus gauchos y al Brigadier hechos heroicos de ayer que hoy viven en su memoria. Garay la fundó un día para a la tierra abrir puertas y en horas duras e inciertas fue fuente de rebeldía. Mancebos de alma bravía que libres querían ser La tierra los vio nacer y ella les dio su verdad que es amar la libertad para el vivir merecer. De “Décimas para el Litoral”. Santo Tomé. 1994. Hugo Lorena Participó en actos culturales realizados en distintas localidades. En noviembre de 2005, presentó su libro “Mundo verde” en el Centro Cultural Municipal de Rafaela. Nostalgias Parado estoy frente al fogón y el leño, desprende roja y fulgurante llama, y la que fuera otrora una frondosa rama, consumiéndose va, como en un sueño. Del silencio y la quietud, se oye el lamento, hasta el gemir de los muebles se percibe, y afloran los recuerdos que recibe mi corazón, ahogado de tormento. Clavados mis ojos en el fuego como hechizados por misterioso influjo, o por ese rojo e incandescente embrujo que todo destruye, como en macabro juego. Y tu imagen se parece anhelante, ante el cristal de mis ojos empañados, tus labios resecos y apretados como callando un grito suplicante. Y tras el vidrio, en mi ventana te recuestas, contemplando el rocío que marcara, en la blancura impecable de tu cara, el cristal de una lágrima superpuesta. Y tu voz, que me llega dulcemente, hablándome de ese amor que floreciera, esa tarde feliz que me ofrecieras, la pureza de tu amor adolescente. Pero es sólo tu voz y es por tu ausencia, que el frío de esta pieza se agiganta, y los fantasmas del recuerdo se levantan, gritándole tu nombre a mi impaciencia. Las ventanas abiertas ansiosas esperan, el canto de los pájaros callados, que en las ramas desnudas están posados como si sólo pintados estuvieran. Las paredes opacas y en el piso, un montón de baldosas desparejas, y tras un marco enmohecido va la reja tejiendo telarañas, como rizos. Todo está quieto… las casa despintadas, frías, la razón de la existencia se halla ausente. Hasta en la calle la ausencia de la gente, aletargada pareciera en pleno día. Parado estoy frente al fogón y el leño, hecho cenizas desprende tenue humo, y como aquella rama, en recuerdos me consumo, en silencio y lentamente, como si fuera en sueños… Poeta Si has notado que el cielo es más celeste cuando te detienes a mirarlo fijamente, si escuchaste que el viento mansamente pareciera que hablara y te detienes. Si te excita la flor que otro tiene y al estar ante tu mano no la cortas, si al contarlo se te burlan y no te importa, ENTONCES TIENES ALGO DE POETA. Si escuchas del río su murmullo y de la lluvia su incesante letanía, si piensas que no existe lejanía si el fuego del amor está encendido. Si lloras al morir un ser querido y también cuando sientes alegría, si sonríes al nacer un nuevo día, ENTONCES TIENES ALGO DE POETA. Si sueñas con cruzar el mar bravío con tu góndola de sueños solamente, si miras arder el fuego fijamente durante horas, en silencio y quieto, si sientes por los otros el respeto que te niegan porque eres diferente, el barco de papel vendrá a tu río, PORQUE TIENES ALGO DE POETA. Si comen en tus manos las palomas y le silbas a los pájaros en su vuelo, si volar como ellos es tu anhelo posando tus alas en las estrellas, si eliges de las flores la más bella y sin cortarla le dedicas tu poema, si cuando hablas de amor tu sangre quema, ENTONCES ERES YA TODO UN POETA. Rosaura Schweizer de Juliá Tolrá Dulce engaño. En lo íntimo del alma, me siento como un árbol. Retoño con el buen sol y el aire grato. Y el corazón descubre un nuevo gozo. Se olvida de los años… en cada amanecer acuna un sueño, sus planes… su ilusión… ¡Su dulce engaño! Yo sé que todo ello es pasajero, Que llegará el invierno y su tristeza. Más, dejo al corazón, que como el árbol, ¡dulcemente florezca!. Tiempo… ¡TIEMPO!… Seis letras te dibujan. Presencia sin presencia visible. Desde el principio de la vida, andando sin detenerte nunca, mi volverte hacia atrás, rectificando. ¡TIEMPO! Esencia, vida sin fin, inextinguible soplo, invisible reloj de marcha eterna que lo involucra todo. En eras te dividen… En etapas extensas… En años: las edades, En horas: las esperas, El amor: en minutos ¡y la muerte, en un punto! ¡TIEMPO! Infinito dador de toda gracia: gracia de amor… de olvido… de consuelo. ¡Sembrador de esperanza! ¡Ave de eterno vuelo. ! Aprender tu valor, es ya ser sabio. En Pasado o Futuro, no podemos ordenar nuestra marcha. Es el Presente, el HOY que nos regalas, el Talismán a mano, ¡Realicemos en el HOY nuestro trabajo! De “Desenraizando voces” – Antología. Santo Tomé, 1976. María Amparo Vázquez Por mi nombre No me llames si no quieres cargar, desde el tremolar de tus primeras horas, el olor de la tierra, mi tierra (que es mi piel), el ir y venir de los vientos retomando voces olvidadas y una historia (marchita en historietas) Que los hombres mataron en esquemas. No me nombres En los discursos vanos y sectarios ni en la anemia de un pueblo agonizando. No quiero el fetichismo de lo selecto, de lo secreto, ni las épocas enmudecidas en la endemia de la luz de las estrellas. Quiéreme por mi nombre, Patria, si bulle en tus entrañas sangre de redención y desafío. Ámame hasta el delirio por el pan y el vino hecho camino de esperanza en el martirio. Entrégame tus victorias en los campos sembrados, en un libro pensado, en la derrota deslumbrante del intento, en la dignidad de florecer en el desierto en la extensión del espacio clamando libertad para tu canto. Herédame si puedes el milagro de tocarme sin lavarte las manos. El aire. Fue el aliento mil voces sin frontera anárquicas desde el principio de los tiempos. Caminante sin zapatos envolviendo en una misma mortaja los pasos de la vida y de la muerte. Un descaro obsceno lujurioso penetrando en la suerte de un espacio sin caminos que me esperan. Etéreo peregrino de las tierras del Edén hasta el vacío hasta el hoy y el final merando las lenguas y los gritos en un mismo caudal. Y puede… siempre puede penetrar en la grandeza en la ferocidad como un organismo universal sin la cadena de lo inútil lo banal o lo prohibido. Será el primero en morir en la postrer jornada y con él fenecerá la última batalla de los enanos por el Todo en la nada.